Esta historia pertenece a Little Joanna 21, yo solo la adapto y continuo, ya que ella la abandonó. Nada de lo que reconozcan es mio.
Hogwarts estaba en plena ebullición, la comida había acabado y todos los alumnos se estaban dirigiendo hacia sus clases de la tarde. Aunque todo parecía seguir su curso normal, la verdad es que los cuchicheos de los alumnos eran desalentadores, fuera de los muros del castillo se estaba librando una guerra, y acababan de enterarse de un ataque a un pueblo muggle, bastante cercano al colegio.
Todos los alumnos le daban vueltas al tema del ataque, incluso un joven de séptimo que se dirigía hacia la biblioteca. Se llamaba Remus, y aquella tarde a primera hora no tenia clase, por lo que decidió que era mejor acabar un trabajo que tenia, que gandulear como sus amigos.
Remus y sus amigos conocían todos los recodos, pasillos y aulas del colegio, no por nada se llamaban los Merodeadores. Este conocimiento siempre va bien si querías, como Remus, atajar y llegar antes a la biblioteca para poder coger sitio en su mesa favorita, lo que no pudo saber es que el destino tenía otros planes para él, y estaban muy lejos de ir a la biblioteca hacer un trabajo.
A solo unos pasillos de la biblioteca se encontró con una chica desmayada y bastante herida, por lo que pudo ver. Se arrodilló junto a ella, y comprobó que seguía viva. La movió un poco, pero no se despertó, y considero que era mejor no despertarla con magia, por lo que la cargo, dispuesto a llevarla a la enfermería donde estaría Madame Pomfrey, y ella sabría qué hacer.
No muy lejos de allí, Sirius, amigo de Remus, había salido de su sala común, aburrido de ver la partida de ajedrez de sus amigos James y Peter. Sirius no entendía porque seguían jugando si siempre pasaba lo mismo, siempre ganaba James con los mismos movimientos, por lo que aburrido se dispuso a buscar a Remus para convencerle que hacer un trabajo no estaba bien y que podían aprovechar ese tiempo para algo mejor.
Lo que Sirius no esperaba era ver a su amigo fuera de la biblioteca y cargando en brazos a una magullada chica.
- Remus, se que somos alucinantes, pero ¿ahora las chicas se desmayan solo con nuestra presencia?-preguntó Sirius con sorna.
- Canuto, no seas estúpido, me la he encontrado así- dijo sin pararse Lupin, no creía que aquella estúpida conversación ayudase a la chica, entones no había razón para pararse.
- ¿A dónde vas?-quiso saber Black, sin entender que hacia su amigo con esa chica.
- Me encuentro en mitad del pasillo a una chica inconsciente, ¿a dónde quieres que la lleve? ¿A la torre de astronomía?-preguntó irónicamente Remus.
- Lunático, creo que no está bien abusar de una joven indefensa- dijo Sirius poniéndose serio y haciéndose el maduro. Ante esto Remus solo puso los ojos en blanco- Vale, vale lo entiendo a la enfermería.
- ¿A ti no te suena verdad?-preguntó Remus a su amigo. La verdad es que los Merodeadores eran bastante populares entre las chicas, sobretodo Sirius y James, por lo que Remus estaba bastante seguro que si aquella chica era de Hogwarts, Sirius lo sabría.
- No la verdad es que no y eso que el tema de las chicas lo controlo. ¿Quién será? No llevaba el uniforme y está llena de herida, por no hablar de que parece que no ha comido en mucho tiempo-Sirius cogió la muñeca de la chica para remarcar que estaba muy delgada.
- Creo que lo mejor será que la lleve a la enfermería y tu avises a Dumbledore-propuso Remus- Quizás fue atacada y vino aquí buscando ayuda, es lo único que tiene sentido.
- Cierto. Nos vemos en la enfermería.
Cada chico siguió su camino, uno hacia la enfermería, y el otro hacia el despacho del director. El primero llegó a la enfermería, y enseguida Madame Pomfrey le indicó que dejase a la chica en una cama para sí poder atenderla. Remus no pudo hacer mucho más que ver como Pomfrey daba vueltas alrededor de la cama, movía su varita, y le ponía ungüentos a la chica. Al poco rato Madame Pomfrey, echo a Remus de la enfermería, diciéndole que si se encontraba bien, no veía la necesidad de que se quedase.
Mientras tanto Sirius tuvo más dificultades para cumplir su parte. Para poder acceder al despacho del director se tenía que dar una contraseña a las gárgolas que franqueaban la puerta. Los Merodeadores se habían pasado la mitad de su vida estudiantil en aquel despacho, por las bromas que habían hecho, sin embargo aquella vez Sirius no se sabía la contraseña.
- Mira, querida gárgola, nos hemos visto durante seis largos años, casi siete, y siempre me he sabido la contraseña, ¿Por qué ahora que es importante no me abres? ¿Por qué no haces esto cuando estoy castigado?- comenzó a preguntar Sirius a la gárgola que cerraba el paso al despacho del director.
- Quizás es Black, porque el director se cansó de verte a ti y tu increíble ego-dijo una voz detrás de Sirius.
- Mira, Quejicus, esto es importante, tanto que no te voy a dar lo que te mereces-dijo Sirius conteniéndose la rabia sin girarse, porque sabía que entonces atacaría.
Quejicus, como lo llamaban Sirius y sus amigos, era un estudiante de séptimo curso de la casa Slytherin llamado Severus Snape. La rivalidad entre la casa de Sirius, Gryffindor, y la de Snape se remontaban muchos años atrás de que naciesen ellos, pero su odio iba más allá de eso. Se conocieron en el Expreso de Hogwarts el primer día de clase, y rápidamente se habían enemistado, consiguiendo así Severus el apodo de Quejicus, el cual era el blanco favorito de las bromas de los Merodeadores.
- Oh, pobre Black, tiene cosas importantes que hacer- contestó Snape con una voz que pretendía ser la imitación de un niño pequeño.
Sirius se giró ante esas palabras con la varita en mano dispuesto a atacar a Snape, sabía que lo de la chica era importante, pero si la gárgola no le dejaba pasar, ¿Qué más podía hacer él? Y Snape bien se merecía lo que le iba hacer. Pero incluso antes de pensar que hechizo decir, su varita salió disparada de su mano hasta parar en la mano de Albus Dumbledore, director del colegio.
Albus Dumbledore era alto con una barba y un pelo cobrizo, aunque con algunas canas, que le llegaba por debajo de los hombros. Lucia unas gafas de media luna encima de una nariz torcida, como si alguna vez se la fuese roto.
- Veo que en mi ausencia han estado muy entretenidos-dijo el director devolviéndole la varita a Sirius- pero aun así, creo que no es una buena forma de diversión, por esta vez no haré nada, pero como ya saben no seré así una segunda vez, ahora marchasen.
- Director, yo antes de que viniese Quejicus-Dumbledore miró a su alumno como si no lo entendiese- digo Snape, quería hablar con usted, en privado-añadió al ver que Snape estaba atento a la conversación.
- Por supuesto señor Black-dijo Dumbledore a la vez que se giraba hacia la gárgola- Sorbete de Limón-dijo Dumbledore a la gárgola y esta se abrió dejándoles pasar hacia el despacho.
- Es importante, no creo que sea necesario subir- Sirius comprendía que entre que subían hasta el despacho, se acomodaban y le explicaba todo lo que había pasado al director, iban a perder mucho tiempo.
- Por supuesto-asintió con la cabeza Albus-Si nos disculpa señor Snape-Severus movió la cabeza con un gesto raro, que parecía significar que sí, y sin decir nada más se fue de aquel pasillo.
- Ahora cuénteme que es lo que es tan privado e importante que tiene que decirme señor Black.
- Antes Remus se ha encontrado a una chica inconsciente en el suelo de Hogwarts, y ni él, ni yo la conocemos, lo cual es muy extraño porque diría… ¡no!, estoy seguro que conozco a todas las chicas de este colegio.
- Ya estoy al tanto de sus aventuras señor Black, lo que me importa es la chica misteriosa, ¿me puede decir que ha pasado con ella? ¿Dónde la han encontrado? y ¿dónde la han llevado?-se interesó Dumbledore. En aquellos tiempos la aparición de cualquier persona desconocida, era sospechosa, y podía ser cualquier, tanto un aliado, como un enemigo. Aunque no habían saltado ninguna de las múltiples alarmas de seguridad mágica que había en aquel instante en el colegio, eso no quería decir que no vayan descubierto la forma de entrar en él.
- Remus la llevó a la enfermería.
- Entonces tendremos que ir hasta la enfermería.
Sin decir nada más profesor y alumno, se dirigieron hacia la enfermería, donde aun Madame Pomfrey curaba algunas heridas de la joven, ya que parecía que se había caído, provocando varios morados en la blanca piel de la chica.
- ¿Usted sabe algo profesor?-preguntó Remus que se había quedado en la puerta de la enfermería esperando, y que había vuelto a entrar detrás de Dumbledore.
- Me temo, señor Lupin, que no. Solo podremos esperar a que ella misma nos cuente lo sucedido-dijo Dumbledore acercándose a la cama de la joven. No tenía aspecto de mortifago, sino más bien de una víctima suya, pero nadie podía asegurar nada y mientras no se solucionase el problema, era mejor tenerla vigilada.
- Profesor-interrumpió el silencio Madame Pomfrey- le he curado todas las heridas que tenia y parece que esta todo correctamente, aunque claro no podré saberlo con seguridad hasta que se despierte, y lo mejor sería dejarla descansar. Y hay otra cosa, pero… creo que es mejor que solo lo vea usted-dijo Madame Pomfrey mirando a Sirius y a Remus, mientras sostenía una bolsa en las manos.
- Por supuesto, Poppy pasemos a tu despacho para hablar-dijo Dumbledore a Madame Pomfrey- Y vosotros dos creo que deberían volver a sus actividades, ya escucharon, necesita descansar.
Sirius y Remus miraron por última vez a la joven y salieron de la enfermería en dirección a su clase, ya que la hora libre que tenían estaba por finalizar. Sirius pensaba que realmente aquello había sido mucho más interesante que haber visto la partida de ajedrez de James y Peter, aunque lamentaba no haber podido dar su merecido a Snape y no haber averiguado nada de la chica.
Por su parte Remus estaba realmente intrigado con la joven que había aparecido en medio de Hogwarts. Sabía que podía ser una mortifaga o alguien enviado por ellos, no era un secreto que deseaban Hogwarts, pero algo dentro de él, le hacía creer que solo era una pobre y desprotegida chica.
-¿Qué es lo que quería que viese, querida Poppy?-preguntó Dumbledore cuando llegaron al despacho de la mujer, y vio que estaban solos.
- La chica no lleva ni documentación, ni nada que nos pueda decir quién es, pero tenía un anillo de boda y una foto-dijo Madame Pomfrey tocando la bolsa donde había metido las pertenencias de la joven.
- Entonces, buscaremos a su marido para informarle-dijo Dumbledore alargando la mano hacia la bolsa, pero Madame Pomfrey la cogió.
- El problema, director, es que en el anillo pone la fecha de la boda, el dos de julio de 1997-dijo Madame Pomfrey sacando el anillo de la bolsa- Y el nombre del marido, también me ha llamado la atención.
Dumbledore, con curiosidad, extendió la mano y Madame Pomfrey le entregó el anillo. Albus sostuvo el anillo en la palma de su mano y vio que era grande para aquella joven que dormía en la enfermería, deduciendo que seguramente había perdido bastante peso.
Acercó el anillo hacia sus ojos y leyó: R. 2-7-1997. Dumbledore volvió a leerlo, pensando que la edad le estaba afectando, aunque no pudo evitar comenzar hacer conjeturas. Sabía que solo había un mago con ese nombre, y dudaba que hubiese algún muggle que coincidiese con él. Pero era imposible, el mago en cuestión, era su alumno, quien había llevado a la joven a la enfermería y Dumbledore sabía que no la conocía. Aquella fecha y aquel nombre solo señalaba que su alumno se iba a casar en el futuro con aquella con la chica misteriosa, ¿Eso quería decir que tanto el anillo, y ella provenían de otro tiempo?
Albus había leído decenas de libros de temas infinitos, y todos los relacionados con viajes en el tiempo no eran, en muchos casos, nada mejor que mentiras o conjeturas no probadas, pero claro, ¿quien le decía a él que en el futuro no habían encontrado la forma de viajar en el tiempo?
Hacía poco en el departamento de misterios le habían enseñado el prototipo de un aparato para viajar en el tiempo, un giratiempos, pero por lo que le habían dicho no podían más que viajar unas horas, por supuesto nada de años. Ya había un gran peligro viajando solo unas horas, viajando años, todo se magnificaba.
-Hay otra cosa, profesor-dijo Madame Pomfrey rompiéndole sus pensamientos y entregándole una foto.
Dumbledore dejó el anillo en la mesa y cogió la foto que le tendía, en ella se veía una pareja con un pequeño bebe en brazos. La foto no fuese resultado extraña, si no fuese porque acababa de ver al mismo chico de la foto, minutos atrás mucho más joven. Parecía que se confirmaba lo del viaje en el tiempo, pero ¿cómo?
Poco después, Albus dejó a una desconcertada Pomfrey en la enfermería, encargada de avisarle en cuanto la joven despertarse. Por si acaso, le retiraron la varita y todo con lo que pudiese atacar a alguien, porque quizás todo lo del anillo y la foto era una artimaña para engañarles. Dumbledore fue a su despacho, y no salió de él para cenar, pero quien si fue a cenar fueron los Merodeadores.
- ¿Qué se creen los profesores?-preguntó James desplomándose en un banco del Gran Comedor- Nos están explotando y solo es la primera semana del curso, vamos a morir, y este tenía que ser mi curso, tenemos que ganar la copa de las casa, la de Quidditch y conquistar a Lily.
- ¿Tenemos que conquistar a Evans? ¿Los cuatro?-preguntó Sirius con sorna.
- Idiota-James le dio un bocado a un muslo de pollo- Sabes a lo que me refería, y como te acerques a ella te las veras conmigo. Pero ahora explicarme, ¿Por qué habéis llegado tarde a clase? De Sirius lo entiendo, pero de ti Remus, ¿Qué ha pasado? –James puso cara de preocupación.
- Nada, que he tenido una misión secreta e importante-dijo Sirius lo suficientemente fuerte para que algunas de las chicas del alrededor lo escuchasen.
- Canuto, no mientas o te mojare la nariz con agua-amenazó Remus, sin mirar a Sirius, ya que estaba ocupado decidiendo que coger primero si puré o bien un muslo como James.
- ¿La nariz con agua?-preguntó Peter con la boca llena de comida, sin molestarse a tragar lo que tenían en ella.
- Es un castigo, se emplea en los perros cuando se portan mal-explicó Remus a su amigo, mientras cogía un muslo de pollo. Remus estaba aludiendo a un secreto que compartían, y es que James, Sirius y Peter eran animagos ilegales, siendo Sirius un perro.
- Peter, cierra la boca, no es una visión agradable- dijo James- Y ahora en serio, ¿Dónde estabas?
- Salvando a una bella dama-contestó Sirius mientras se servía mas comida en el plato.
- ¿Salvando? No sé si te acuerdas, pero era yo quien la llevaba, tu solo fuiste al despacho de Dumbledore, que por cierto ¿te perdieses? ¿Por qué tardaste tanto?-dijo Remus dándose cuenta de aquel detalle. Cuando estuvo esperándolo no se había dado cuenta, ya que estaba más pendiente de la chica.
- ¿Cómo quieres que se pierda? Se pasa allí media vida-dijo James riendo, mientras recordaba algunas de las grandes bromas que le habían llevado hasta aquel despacho.
- Me encontré a Quejicus-dijo Sirius, y con solo esas palabras la expresión de los jóvenes cambio totalmente.
- Creo, que deberíamos pensar en algo pronto, hace mucho que no le hacemos nada a nuestro querido amigo-dijo James sonriendo maliciosamente- Creo que ese es el único inconveniente de las vacaciones.
- ¿Pero y la chica?-Peter amaba las bromas, pero era un poco cotilla, por lo que quería saber como había acabado la historia de la chica que habían salvado.
- Iba de camino a la biblioteca cuando me la encontré tirada en el suelo. Ahora está en la enfermería, pero Dumbledore, si sabe algo, no quiso decírnoslo-resumió Remus la historia, la verdad es que no tenía ganas de hablar del tema, sentía que era algo privado de la joven, y no había que divulgarlo.
- Muy interesante-James se revolvió el pelo- Broma a Snape. ¿Tenéis ideas? ¿O tiramos por alguna clásica?
- Ya me contareis que pensáis, pero voy a ver si la chica se despierta-dijo Remus, dejando a sus amigos sorprendidos, ya que nunca ningún Merodeador había dejado de lado una broma y mucho menos si era para Snape.
Remus salió a toda prisa hacia la enfermería, cuando vio a una chica saludarle desde el otro lado del recibidor que conectaba el Gran Comedor con el colegio. Aquella chica era Anne, una inteligente Ravenclaw, morena, de cara redonda y unos pequeños ojo chocolate. El joven se dirigió hacia Anne con una gran sonrisa en su cara, y mariposas en su barriga. Si alguien le preguntaba si le gustaba Anne lo negaría, aunque sus amigos no necesitaban preguntarle para saber que si le gustaba.
Remus y Anne se conocieron en segundo curso, cuando tuvieron que hacer un trabajo de pociones juntos. Al principio no hablaron mucho entre ellos, pero a poco a poco fueron teniendo una gran confianza el uno en el otro, hasta llegar a sentir algo más, pero nunca terminaban de dar el paso. Anne siempre intentaba llegar a algo más que amigos, pero veía que Remus siempre la frenaba, ya que tenía miedo de herirla.
Ese miedo era porque Remus no era un chico normal, ni un mago normal, ya que cuando era pequeño fue mordido por un hombre lobo, provocando que él también lo fuese. Y tenía mucho miedo de herir a la gente de su alrededor, pero aun más de que lo apartasen de su lado. Esto provocó que Remus creyese que el amor no era algo para él, pero es que quizás no había encontrado a su mujer ideal.
- ¿Ya has cenado?-le preguntó Anne como saludo- Dime que hay guisantes, me apetecen mucho.
- Hola, a ti también. Y si hay guisantes, aunque si quieres que sea tu menú con piernas, dímelo.
- No seas tonto, Lupin-Anne bajo la mirada, una idea descabellada acababa de aparecer en su cabeza- Pero si hay una cosa que podría pedirte, ¿quieres ir a Hogsmeade? Es dentro de una semana.
- Lo siento-le contestó Remus- Voy con los chicos, ya sabes, queríamos comprar unas cosas para Halloween. Sé que aun falta, pero ¡intenta convencerlos de que aún hay tiempo para esas compras! Tú y yo podríamos ir otro día.
Podríamos ir otro día. Tanto Remus como Anne sabían que eso era mentira, pero era una forma menos dolorosa. Remus y Anne, hablaban, bromeaban pero nunca hacia nada que pudiese da entender que podía haber algo entre ellos. Las amigas de Anne no lo entendían y le aconsejaban que dejase que aquella extraña relación acabase, pero ellas no entendían lo que Anne sentía no le permitía alejarse del chico.
- Me tengo que ir, me están esperando-dijo Anne y se dirigió hacia el Gran Comedor. Aquello no era totalmente cierto, porque aun que sus amigas estaban dentro, sus palabras solo eran un escusa para no continuar con la charla.
Remus también sabía que era una escusa, pero no quería perder la amistad de la chica, arriesgándose a tener algo más. Hacía tiempo que el joven había renunciado a tener pareja estable, formar una familia, ya que todo aquello era imposible con su condición. Y con esos pensamientos llegó a la enfermería.
Las luces estaban apagadas, dejando la gran habitación en la penumbra, débilmente iluminada por la luz que provenía del despacho de la enfermera, al final del cuarto. Solo había una figura recostada en las camas, solo un paciente.
- Hola- Remus se había acercado a la muchacha, sin esperar ninguna respuesta, puesto que esta dormía.
El chico se acomodó en el sillón que había junto a la cama para las visitas, mientras se preguntaba qué hacía allí, vigilando el sueño de una chica a quien no conocía. Las preguntas le invadían la mente, ¿Quién era?, ¿Era buena o mala?, ¿Por qué estaba allí?... En algún momento, cuando las respuestas fueron tan absurdas, que hasta Peter se daría cuenta, Remus se durmió.
En algún momento de la noche, cuando la luz del despacho hacía horas que estaba apagada, algo se movió en la enfermería, la paciente, se despertó. Tonks, aun con los ojos cerrados, movió la mano hacia su cabeza, le dolía, y le costaba recordar que había pasado. Se acordaba de bañar a Teddy por la mañana, eso quería decir que iban a ir algún sitio, y también recordaba estar feliz, un sentimiento ya extraño en ella. Después estaba todo en negro.
En la escuela de aurores le habían enseñado a actuar en aquellos casos, primero mirar su alrededor, segundo discriminar si era un sitio seguro o no, tercero actuar según la situación. Por supuesto no había que olvidar otras lecciones importantes como nunca perder la varita y ¡alerta permanente! Pero en lo que no te preparan en la escuela de aurores era para ver a un marido muerte, justo al lado de la cama en que te encuentras.
Tonks volvió a cerrar los ojos, y aunque lo intentó, en su mente solo se veía como Remus había muerto, sin embargo estaba allí, a su lado sentado. ¿Quizás había muerto ella también? ¿Se había resbalado cuando sacaba a Teddy de la bañera? Movió a poco a poco su mano hasta tocarse el otro brazo y se pellizcó. Dolía, eso quería decir que aquello era real, o que el más allá estaba sobrevalorado.
Aun con los ojos cerrados, dejó la mente en blanco, esperando recordar que había pasado. Si había bañado a Teddy por la mañana, eso quería decir que iban algún sitio, pero ella solo salía cuando le obligaba su madre, o ¡para la comida de Molly! Era aquello, Molly le había invitado a comer, y ella estaba arreglando a Teddy para llevarlo. Los recuerdos comenzaron a llegar de golpe, la explicación de Hermione, la poción, las hierbas caídas.
Volvió a abrir los ojos, con un rápido vistazo pudo saber que estaba en la enfermería de Hogwarts, ya que había pasado bastantes veces por ella gracias a su poco equilibrio durante sus años como estudiante. Pero sin lugar a dudas, ella nunca había vivido eso, nunca había estado como paciente en la enfermería de Hogwarts, junto a Remus y se suponía que la poción le haría vivir un recuerdo, no inventarse uno.
Sin poder contenerse más se levantó de la cama y se acercó hasta Remus. Cuando estuvo lo suficiente cerca para poder verlo bien, el corazón de Tonks comenzó a latir descontroladamente. Como había visto desde la cama aquel hombre era Remus, pero no como ella lo recordaba, este llevaba el uniforme de Hogwarts y tenia edad para llevarlo, no más de dieciocho años, ¡incluso ella parecía mayor que él!
Aquello no tenía ningún sentido. Tonks se encontraba mareada, y su respiración se estaba acelerando, necesitaba una explicación y de manera urgente. Se sentó tambaleante, y sudando en la cama, aquello la superaba.
Pasadas unas horas, Tonks se encontraba en una posición extraña, haciendo que le doliese todo. Se había desmayado, y por la luz que entraba por las ventanas, habían pasado horas. En ese momento podía ver mejor la enfermería, y sin poder negar que era la de Hogwarts, había algo extraño en ella, Tonks no podía asegurarlo, era solo un presentimiento.
Algo captó su mirada, era un calendario, señalaba que era el año 1977, 22 años antes de donde ella provenía. No había razón para que estuviese ese viejo calendario allí, 22 años era mucho tiempo para no cambiarlo. Entonces varias ideas cruzaron su mente, Remus muy joven, la fecha del calendario, y la sensación sobre la enfermería. ¿Podía ser que estuviese, realmente, en 1977? No lo sabía, pero lo que si sabía es que Remus estaba allí, quizás más joven, pero era Remus, y eso era lo importante.
Pocas horas después, pero aun bastante temprano, las puertas de la enfermería se abrieron dejando pasar a Albus Dumbledore, que se dirigió a la cama de la misteriosa chica que había aparecido hacía casi un día en el castillo.
- Buenos días-dijo en un susurro el profesor.
- Buenos días-dijo Tonks que parecía bastante triste.
- ¿Puede decirme quien es y cómo llegó al castillo? -preguntó Dumbledore, intentando reunir todas las piezas del problema.
- Me llamo Nymphadora-la chica puso cara de asco- Tonks, hija de Ted y Andrómeda Tonks, de soltera Black. Y antes de que me diga que es solo una niña, le permito que entre en mi mente, o que me de suero de la verdad. Respeto a como he llegado, creo saberlo, pero no estoy segura.
Dumbledore había estado toda la noche investigando, pero no había encontrado nada realmente de utilidad, llegando a dudar que fuese verdad lo del viaje en el tiempo. Pero gracias a sus poderes de legeremancia, sabía que era verdad, la joven no mentía. Aunque ella no estaba segura si era un viaje en el tiempo, todos los indicios que habían en su cabeza, indicaban eso.
- ¿Usted cree que eso es posible?-Tonks sabía que no hacía falta aclaraciones.
- La magia es algo sorprendente, e incluso gente que ha estudiado tanto como yo puede sorprenderse con algo nuevo. Pero lo más importante es saber como la vamos a devolver a su tiempo-Tonks asintió con la cabeza- así que explíqueme como llegó aquí.
Tonks miró a Remus, aun profundamente dormido, y negó con la cabeza, intentando acallar todas aquellas voces que le decían que se quedase con él. No, ella tenía que volver con su madre y su pequeño bebe.
- Mi marido falleció hace un año, o al menos en el futuro del que vengo y...-suspiró Tonks pensando en que Remus preferiría a la alegre y loca Tonks, que a esta nueva donde todo era lágrimas y dolor.
- ¿Y…?-insistió el profesor, y sin querer desvió la mirada hacia Remus, que seguía durmiendo. Dumbledore movió la varita hacia el chico, sumiéndolo en un sueño aun más profundo.
- ¿Usted lo sabe? Digo, lo de él-Albus asintió con la cabeza y sacó de su bolsillo la foto y el anillo.
- Continúe-Tonks cogió el anillo y la foto y lo abrazo entre sus brazos.
- Unas amigas quisieron ayudarme e hicieron una poción, una poción para vivir un recuerdo y poder despedirme así de él-explicó Tonks.
- ¿Suero del recuerdo? Es una poción difícil de hacer, ¿Crees que se equivocaron en algún ingrediente?
- Hermione es una bruja extraordinaria, no se equivocaría. A menos… a menos que cuando tire las hierbas las pusiese incorrectamente en los botes.
- ¿Y recuerda que hierbas eran?
- No, lo siento profesor-se disculpó Tonks, odiándose a sí misma por ser tan torpe y despistada.
- No pasa nada. Si no recuerdo mal, para esa poción se necesita un cabello de la persona que va a recordar y algo del recuerdo, por tanto para hacer la poción al revés necesitaría algo de su futuro. Podríamos usar el anillo o la foto.
- No quiero perderlos.
- Podríamos hacer una copia-dijo Dumbledore sonriendo- Pero hay algo que me ha llamado la intención en la foto, el bebe de la foto va cambiando el pelo de color, es metamorfomago, ¿verdad?
- Si-respondió Tonks- Al igual que yo, pero hace tiempo que no uso mis poderes. Van ligados a mis estados de ánimo y últimamente no han sido muy alegres.
- No voy a permitir que este en mi colegio, en ese estado, así que procure alegrarse-Dumbledore sonrió- Y le sugiero que mantenga el color que tienen ahora, ya que llamaría mucho la atención con el que luce en la foto-dijo Dumbledore refiriéndose al pelo rosa que llevaba en la foto.
- De acuerdo profesor-dijo Tonks sonriendo. La verdad es que se sentía alegre, sin lugar a dudas por ver a Remus, pero aun así no había probado si sus poderes habían mejorado, pero sabía que Dumbledore tenía razón, y que era mejor pasar desapercibida.
Dumbledore se quedo mirándola, aunque sonreía se veía en muy mal estado, tenía varios cardenales que Madame Pomfrey aun no le había quitado, unas grandes ojeras y estaba muy delgada.
- Y otra cuestión y la más importante, ¿qué haremos con usted, hasta que descubramos como volver a su tiempo? Por un lado podría instalarse en alguna de las habitaciones que hay libres e intentar pasar desapercibida. Y la otra opción es que, gracias a su don, se haga pasar por una alumna. Esta en sus manos. Piense que no sé cuánto tardaremos en solucionar su problema, quizás mañana ya este en casa, como que dentro de un año siga aquí, no puedo asegurarle nada.
- ¿Podríamos hablarlo mañana?-pidió Tonks, aun con la última frase del profesor en la mente.
- Por supuesto, hoy terminé de descansar y haga caso a Madame Pomfrey. Si necesita algo comuníqueselo a ella. Y mañana hablaremos mucho mejor de todo. Ahora si me disculpa, tengo otros asuntos que atender- concluyó la charla Dumbledore, mientras se dirigía hacia la puerta de la enfermería.
Las propuestas de Dumbledore, se mantuvieron en la mente de Tonks cerca de dos horas, antes de que la enfermería se revolucionase y Remus despertase. No podía quitarse de la mente lo que implicaba estar en el pasado, podría cambiar los hechos, podría salvar a Remus, a su padre, y a mucha gente que había conocido y habían perecido en la batalla. Acabar con la guerra mucho antes, porque ella sabía como acabar con Voldemort, ya que los integrantes de la Orden del Fénix, conocieron la historia de los Horrocruxes, contada por Harry. Podría acabar con todo el sufrimiento. Podría ser feliz.
Otra parte de ella, no quería cambiar nada, y si al cambiarlo, ¿cambiaban las cosas buenas que habían pasado? Su mente se debatía entre esas dos posibilidades, hacer algo o no hacer nada. Ella era una bruja de acción, necesitaba hacer algo, pero cambiar el mundo era algo muy grande y peligroso. Necesitaba poner en orden sus ideas.
Su pensamiento se vio interrumpido por unos gritos y risas.
- Potter, cuando vuelva a ser normal, te vas a enterar, haré tu vida imposible-chillaba una chica-¡Desearas no haberme conocido! Estoy cansada de ti.
- Pero Lily…
- Ni Lily, ni hostias, para ti soy E-V-A-N-S.
Tonks miró a la pareja que entraba, y como salía Madame Pomfrey a atender a la chica, e hizo un gran esfuerzo para no abrir la boca. Siempre que había escuchado como Sirius o Remus le decían a Harry su gran parecido con su padre, nunca imaginó que fueran dos copias, bastante exactas. Porque sin lugar a dudas, aquel chico era James Potter, y ella Lily Evans, los padres de Harry.
Remus se despertó por los gritos, extrañándose no estar ya acostumbrados a ellos, por haberlos escuchado durante los últimos siete años. Le dolía todos los huesos de su cuerpo. Se levantó y miró a la silla con odio, ya que era la culpable de su dolor, sin darse cuenta de que había varias personas mirándole.
- Así que estabas aquí-dijo Sirius, que acaba de entrar con Peter, siguiendo a James y Lily.
Si antes le costó no abrir la boca, al ver a Sirius, Tonks tuvo que hacer un doble esfuerzo. La verdad es que el tiempo en que se conocieron, estaban bastantes unidos, y Tonks lamentó profundamente su muerte, sintiéndose culpable de lo que le sucedió. Y en ese momento volvía a estar enfrente de ella.
- ¿Qué hacéis aquí?-preguntó Remus a Sirius y Peter.
- Nada, que James se equivocó de persona cuando hecho el hechizo y bueno… míralo tú mismo-dijo Sirius llevando a Remus hacia otra cama de la enfermería.
Cuando Sirius se paró, Remus quedó delante de Lily Evans, que estaba llena de manchas naranjas y lilas por toda su piel. De normal, Lily era bastante clara de piel, que contrastaba con su cabello rojo y sus ojos verdes. Lily era prefecta y premio anual, y para su desgracia el amor de James Potter, al que parecía que aborrecía.
- ¿Os queréis ir?-dijo Lily conteniéndose de chillar ante Madame Pomfrey.
- Lo siento, Lily-se disculpaba James- No era para ti, era para Quejicus, pero estabais tan juntos. Es que no sé de qué hablabas con él.
- No te tengo que dar explicaciones de mi vida Potter-chilló Lily, cansada de las disculpas de James- Y como vuelvas a decirme con quien puedo o no hablar te lanzaré una maldición.
- Técnicamente está prohibido, como tú nos recuerdas des de quinto-añadió Sirius.
- Callate Black-chilló Lily
- Guarden silencio-dijo Madame Pomfrey- Tenemos a gente que tiene que descansar-Madame Pomfrey miró hacia la cama donde estaba Tonks.
- Perdónala, es una E.E.A.S-dijo Sirius acercándose a la cama de Tonks.
- ¿Unas eeas?-preguntó Tonks dudando de la salud mental de Sirius. Sabía que esta no era muy buena cuando se conocieron, pero posiblemente ya era mala desde el principio.
- Si, Evans Furiosa Asesina Suelta-dijo Sirius, y para su suerte Lily no tenía la varita a mano.
- Discúlpalos, no saben controlarse-dijo Remus- Soy Remus Lupin. Fui el que te encontré, estabas desmayada en el suelo, ahora estas en la enfermería de Hogwarts.
- Muchas gracias por encontrarme y llevarme a la enfermería.
- ¿Cómo te llamas?-preguntó Remus sin poder contenerse las ganas de desvelar el misterio de aquella chica.
Tonks se quedó mirando a Remus, ¿qué quien era ella?, tenía muchas respuestas para esa pregunta, pero ninguna que Remus, y los demás pudiesen escuchar.
- ¿Estás bien?-preguntó Peter al ver que no contestaba. Tonks lo miró y no pudo comprender como aquel muchacho hizo lo que hizo. La chica aun recordaba el odio en los ojos de Sirius y Remus al hablar de él.
- Si, si pero… no recuerdo nada-Tonks pensó que eso era lo más seguro, si no recordaba nada no habrían preguntas comprometidas que complicasen su estancia en esa época.
- ¿No recuerdas nada de nada?-preguntó Peter que la miraba como si fuese un conejillo de indias.
- Nada de nada-dijo Tonks mirando a Madame Pomfrey que estaba atendiendo a Lily, esta solo asintió con la cabeza.
- Entonces vas a tener suerte, vamos a ser uno de tus primeros recuerdos, yo soy Sirius-dijo Black acercándose a la cama para estrecharla la mano- Y este de aquí es Peter Pettigrew.
- ¿Solo Sirius?-preguntó Tonks sabiendo la respuesta. Sirius odiaba a su familia, ya que él, al contrario que sus progenitores, no creía que por ser sangre limpia se era mejor que las otras clases de magos, que tenían alguna relación con los muggles.
- Si, solo Sirius.
- De acuerdo. ¿Y ellos?-preguntó Tonks refiriéndose a Lily y a James.
- Son James Potter y Lily Evans-contestó Remus- Son los premios anuales, así que si tienes algún problema se lo puedes decir a ellos.
Tonks se dio cuenta que Remus había asumido que iba a ser una estudiante, si no ¿para que necesitaría hablar con dos alumnos, aunque fuesen premios anuales?
- ¿Y a que casa vas a ir?-preguntó Sirius, que había supuesto lo mismo que Remus.
- Querido Canuto, no ha sido seleccionada, así que no sabe a qué casa va a ir- razonó Lupin. Y con ello Tonks se sintió más dispuesta a aceptar la oferta de hacerse pasar por una alumna.
- Claro, que si "querido"-le contestó Sirius.
- Dejad de pelear matrimonio Lupin-dijo James sonriendo, mientras se dirigía a la cama de Tonks, ya que Madame Pomfrey había terminado de curar a Lily y esta se había ido de la enfermería, prohibiéndole que la siguiese.
- ¿Entonces, la mujer es Sirius?-preguntó Peter a James, sin poder reír.
- Claro que no, pero como puedes decir eso, yo nunca, repito nunca saldría con Lunático y menos seria su mujer, ¿Qué loca aceptaría?-dijo Sirius entre enfadado y divertido.
- No sé por qué dices eso Sirius. Remus parece encantador y cualquiera querría ser su mujer-dijo sin pensar Tonks y en un tono enfadada.
- Remus, mira has ligado con…, espera, ¿Cómo te llamaos? -dijo Sirius confundido, claramente la ausencia de nombre era un problema.
- No lo sé-contestó Tonks. Si no se acordaba de nada, tampoco se acordaría de su nombre, pensó la chica.
- Podríamos solucionarlo escogiendo un nombre ahora mismo-dijo James, orgulloso de su ocurrencia y que no tenían nada más que hacer.
- Podríamos llamarla Agnes, como mi madre-propuso Peter.
- Peter, tu madre es simpática, pero no creo que quiera llamarse como tu madre-dijo Sirius- podrías llamarte Andrómeda, como mi prima.
- ¿Andrómeda?-dijo divertida Tonks pensando en su madre.
- Es el nombre de una constelación al sur de la Vía Láctea y Sirius es una estrella. Toda mi "querida" familia tiene nombre de estrellas, constelaciones y demás-dijo Sirius con cara de asco.
- ¿Y si no te llevas bien con tu familia, porque quieres que se llame Andrómeda?-preguntó Remus.
- Porque Andrómeda si me cae bien, además se parecen. Y si no te gusta, ¿por qué no propones tu uno?- dijo Sirius irritado.
- Yo tengo uno perfecto-dijo James con una sonrisa.
- Espero que sea verdad, no creo que mi cabeza aguante vuestras charlas por más tiempo, se supone que debo descansar-dijo Tonks.
- Podrías llamarte Lily. ¿A que es el nombre más precioso que has escuchado en tu vida?-dijo James orgulloso.
- ¿Lily?, ¿pero ella no es la chica pelirroja?, ¿Por qué me voy a llamar como ella?, quizás es porque te gusta, ¿no James?-dijo picaronamente Tonks, parecía que se iba a divertir estando en el pasado.
- ¿Qué le gusta? Ojala solo le gustase, habla de Lily durante el desayuno…-empezó Sirius
- En clase-continuó Remus
- En el baño-dijo Peter siguiendo con la broma
- En el entrenamiento de Quidditch
- En la comida
- En la cena
- En las horas libres
- En los exámenes
- Eso es mentira-dijo James- yo nunca he hablado de Lily durante un examen, pero os diré que ella se ve preciosa cuando hace una examen.
- Cornamenta, es hora de que asumas que Evans va a pasar de ti-dijo Sirius pasándole el brazo por los hombros a James- Pero no te deprimas, el lado bueno es que vuelves al mercado y allí hay muchas chicas.
- No le hagas caso a Sirius. Yo creo que al final la conquistarás-dijo Tonks sonriendo, no hacía falta decir que ella había conocido al hijo de la pareja.
- ¿Veis?-dijo James a sus amigos- Alguien que confía en mí.
- Eso lo dice porque no os conoce bien-dijo Sirius riéndose de la cara de James.
- Eso lo digo porque soy mujer tengo un sexto sentido-dijo Tonks cerrando los ojos y tocándose la frente, al igual que un adivinador muggle que vio una vez en la calle.
Los chicos comenzaron a reírse, ya que después de eso la chica comenzó hacer predicciones descabelladas, como que Dumbledore se quedaría calvo, que Sirius se haría gay y muchas más cosas que parecían imposibles.
Pero las risas, no fueron tan bien recibidas por Madame Pomfrey, que enseguida hizo que los chicos se fuesen, alegando que la paciente tenía que descansar.
- Perdone Madame Pomfrey-dijo Tonks cuando Poppy cerró la puerta de la enfermería dejándolas solas.
- ¿Qué quieres querida? ¿Te duele algo?-preguntó acercándose a la cama, dispuesta a examinarla.
- No, no me duele nada. Gracias por atenderme-dijo Tonks sonriendo, pensando que nunca había agradecido todo lo que Madame Pomfrey hizo o haría por ella ya que el problema de ser torpe es que acabas varias veces en enfermería- Pero lo que quiera era preguntarle si ¿usted cree que he hecho bien diciendo que no recuerdo nada?
- Realmente no lo sé-dijo Madame Pomfrey- Ahora descanse.
Hasta aquí este segundo capítulo. Gracias a todos los que siguen la historia y a los que envían reviews.
Realmente aquí han habido más cambios, pero siguiendo la misma linea que el fic original. Cambios:
- Remus no despierta a Tonks cuando se la encuentra, la verdad es que no le vi mayor importancia, y pensé que era mejor eliminar ese minidespertar que tiene y no aporta nada.
- Sirius no llega a subir al despacho del director, por las razones que él mismo expresa, lo veía un poco perdida de tiempo.
- Madame Pomfrey echa a Remus de la enfermería, porque me parecía extraño que él estuviese dentro y no viese la foto o el anillo, si estaba allí, ¿por que no lo vio?
- El tiempo en el que pasa esta cambiado, originalmente Remus se la encuentra por la mañana, y no habla en todo el día con sus amigos sobre ello hasta la cena, ¿por que espera tanto tiempo? Podría comentarlo en la comida. Por eso decidí que pasará por la tarde, haciendo que la excusa de la clases impidiese hablar de ello hasta la cena.
- Sabemos que piensa Tonks al descubrir donde esta, en el original nos la encontrábamos despierta y tranquila sobre lo que había pasado, incluso bromeaba. En este en cambio le preocupa más, y le cuesta creerlo. En el original pensaba en salvar a James y Lily, a los cuales no conocía, en cambio aquí piensa en salvar a sus seres queridos.
- Hay una parte que equivaldría al tercer capítulo original, pero pensé, que al pasar seguido, era mejor acabar en el capítulo con esa escena.
Y ahora a contestar un comentario, ya dije que contestaría solo por aquí los que no tienen cuenta.
Moon89: Me alegro que estés contento con la decisión de que alguien continué la historia. Por supuesto nunca será igual, mira que montón de cambios en este capítulo! Gracias por comentar.
Espero vuestros reviews, no cuestan nada, me alegran y me hacen trabajar más rápido, así que cuantos más comentarios, más rápido subiré.
