¡Y aquí esta el capítulo número tres!

Espero les esté gustando esta historia, mi cabeza esta muriendo tratando de darles relación a los personajes, pronto entrarán más así que estén al pendiente.

ACLARACIONES:

Letras negritas: pensamientos.

Sin más aquí está el capítulo. ¡Ojalá les agrade!


Sakura se encontraba leyendo unos papeles que debía organizar para entregarlos a otro departamento cuando de pronto la secretaria de Madara Uchiha le habló.

-¿Sí? ¿Le ayudo en algo?- Preguntó la pelirrosa confundida.

-A partir de ahora te encargarás de ser la secretaria personal del señor Uchiha. Tomarás mi lugar y harás tu trabajo a la perfección. ¿Entendido? Cualquier queja tuya vendrá directamente conmigo. Pon todo el esfuerzo y atiende bien y respetuosamente al señor Uchiha.

Los ojos de Sakura se abrieron de impresión al escuchar tal noticia.

-¿Qué? No entiendo, ¿Por qué de la nada me cambian a ser su secretaria? Yo estoy muy bien con lo que hago actualmente, además usted sabe que no estaré mucho tiempo en este trabajo.- Alegó la chica.

-No importa, el señor Uchiha no estará durante mucho tiempo tampoco. O eso tengo entendido hasta ahora. Por favor no te quejes más y atiende el trabajo. Eres joven y lo harás mejor que yo.- Dicho esto se fue la ahora ex secretaria de Madara y Sakura se resignó a su nuevo puesto. Recogió sus pocas pertenencias y se dirigió a la oficina del pelinegro.

Madara se encontraba revisando unos documentos cuando alguien tocó a su puerta.

-Madara-sama, soy Sakura Haruno, ¿Puedo pasar?

-Adelante.

Sakura entró a su oficina y vio que su jefe se encontraba concentrado en unos documentos.

-Toma asiento.- Le dijo el pelinegro a la chica. Esta se sentó y espero a que la volteara a ver para poder preguntarle algunas cosas del trabajo.

La Haruno estuvo esperándolo por cinco minutos y él no separaba su vista de los documentos, estaba firmando y leyéndolos.

-¿Te vas a quedar ahí sin hacer nada? Llevas más de cinco minutos así. No me gusta el personal que no hace su trabajo eficientemente.- De pronto habló el Uchiha.

-Estaba esperando a que terminara para poder preguntarle algunas cosas.- Replicó la pelirrosa.

-No necesito dejar de hacer lo que hago para prestar atención a tus preguntas.

-Bueno, puesto que esto ha sido muy repentino, deseo saber con exactitud mis tareas, todo lo que deberé hacer.

-¿No preguntarás por qué ahora tienes este puesto?- Cuestionó el moreno.

-¿Serviría de algo hacerlo?

-Hmp. Me servirás para lo que te pida.

-Oh, ¿Hay límites en lo que usted pida Madara-sama?

-¿Crees que tienes el derecho de pedir límites?

-Me refiero, no quiero que usted se sobrepase. He sabido de muchos casos de hombres como usted que…

-¿Piensas que soy algún tipo de violador?- El pelinegro la interrumpió -¿O alguien que explota a sus empleados? Soy buena persona en ese aspecto, pero si quieres puedo ser lo que tu pequeña mente piensa.- Prosiguió con tono molesto.

-¡No! No me refería a eso. Perdone. ¿Por dónde empiezo?

-Hmp. Tráeme los expedientes del área 46P. Y tráeme un café capuccino italiano.

-¿Dónde se supone que le conseguiré ese café? En la tienda de al frente solo venden normales.

-No seas tonta. Yo no tomo de ahí, ve a la cafetería Mandala.

-¿En dónde...?

-Consigue la dirección y por favor vete de una vez. Me estás desconcentrando.

Con esto Sakura salió de la oficina y pregunto la dirección de esa cafetería, cuando la consiguió fue enseguida a comprar el café.

Era una cafetería muy linda y elegante. Pidió su orden y espero a que se la entregaran, decidió sentarse en una de las mesas mientras esperaba.

De pronto un hombre de aproximadamente unos 30 años llegó a donde estaba sentada ella. Sakura lo observó y se dio cuenta que tenía una cicatriz en la mitad de su cara, pero, a pesar de eso no estaba mal, de hecho se le hizo un hombre apuesto.

-Hola, nunca te había visto por aquí, espero no esté ocupado este asiento.- Habló el hombre por primera vez con una voz grave pero apuesta.- Mi nombre es Obito Uchiha, ¿Puedo preguntar por el tuyo?

-Un uchiha, ¿Será que es pariente de Madara?- Pensó la pelirrosa.- Hola Obito, mi nombre es Sakura, mucho gusto.- Después de dicho esto ambos se dieron la mano en modo de saludo.

-Esta cafetería es muy buena, una vez que vienes aquí ya no querrás ir a otra.- Comentó Obito.

-Nunca había venido aquí, pero si se ve muy linda.

Un mesero trajo hasta la mesa de Sakura el café de Madara, ella agradeció por su pedido y optó por irse.

-Bueno Obito, fue un gusto conocerte. Me tengo que ir ya.- Le dijo la Haruno al Uchiha.

-¿Por qué tan pronto? Espero no haberte molestado por venir tan repentinamente a tu mesa.

-Oh, no, no es eso, es solo que debo entregar el café a mi jefe.

-Así qué es para tu jefe. Vaya, por lo menos espera a que salga el mío Sakura-chan.- Respondió el Uchiha con tono triste.

-Jaja, está bien, pero si obtengo alguna queja será por tu culpa.- Le amenazó la chica.

-¡Obtendré la responsabilidad! Oye, ¿Puedo preguntar en dónde trabajas? Tu jefe se ve muy exigente.

-Estoy trabajando en Uchiha's Co. Y mi jefe es Madara Uchiha.

Dicho esto Obito pareció palidecer por un momento.

-¡¿Trabajas para Madara?!

-Eh… Sí, ¿Lo conoces?

-¿Qué si lo conozco? ¡Claro que sí! Somos Uchiha, parientes, tu sabes… Somos muy apegados de hecho. Yo voy para allá Sakura-chan, yo puedo llevarte y hacer que no te regañe.- Comentó burlón.

-¡Gracias! Te lo agradeceré ya que por tu culpa voy tarde.

El mismo mesero de ahorita le trajo su orden a Obito, este último se paró y empezó a caminar directo a la salida de la cafetería.

-Vamos Sakura-chan.

-Si.

Afuera del local se encontraba un carro que para Sakura era muy lujoso y fuera de su alcance. Obito le abrió la puerta a la pelirrosa y seguida de esta él se adentró en el carro junto a ella. Para la sorpresa de la Haruno un chófer arrancaba el carro. Nunca había tenido ella el privilegio de tener un chófer a menos que sea el de un taxi o el de un camión. Debía ser muy cómodo ser de la familia Uchiha.

Al llegar a la empresa ambos bajaron del carro y Sakura se adelantó para ir por los papeles que le encargo Madara anteriormente.

-¡Rayos! Me he demorado mucho, espero que no se moleste mucho.- Pensaba mientras iba hacia la oficina de su jefe con su café y los documentos.

Antes de que tocará la puerta el Uchiha le ordeno que pasase y ella lo hizo de inmediato.

-Uchiha-sama, aquí está lo que ha pedido.- Habló una Sakura nerviosa.

-Has tardado mucho.

-Lo siento, seré más rápida la próxima vez.

En eso entro Obito sin tocar la puerta.

-Madara, ella se ha entretenido por mi culpa, la hice esperar a que saliera mi café también y se tardaron más de lo debido en el café. La traje incluso para hacer menos tardado su trayecto para la empresa pero el tráfico no era muy favorable tampoco. Ha sido culpa mía, perdónala por esta ocasión.

-Bien, que no se repita Sakura.- Contestó un Madara ¿Enojado?

-Sí.- Respondió la chica.

-Puedes irte por hoy, no te necesito ya y me iré dentro de un rato. Obito quédate, necesito hablar contigo.

-¿Está seguro Madara-sama? Puedo quedarme hasta que usted salga.- Respondió la secretaria.

-No, vete.

-S-si. Hasta mañana Uchiha-sama. Nos vemos luego Obito-kun.- Después de hacer una reverencia se fue del lugar.

-¿Por qué ella apesta a ángel?- Preguntó el Uchiha menor.

-Porque es uno.

-¿Qué? Debes estar bromeando.

-No lo hago.

-Vaya, no recuerdo la última vez que nos topamos con uno tan puro.

-Pensé que no te habías dado cuenta de que era uno de ellos Obito.

-Desde que entro a la cafetería me di cuenta, por eso fui a su mesa, quería platicar con ella para ver si podía sacar algo más pero ni siquiera podía concentrarme mucho, el lugar estaba impregnado de ella. Ya se ha ido y aún la puedo sentir. ¿Desde cuándo la conoces?

-Hmp. Desde ayer, la vi en aquella cascada, tenía puesto el collar que le perteneció a ella, supe de inmediato que era uno de ellos, la interrogué pero se molestó y hoy me enteré que trabajaba para la compañía. Aproveché para volver a cuestionarle pero se ofendió, al parecer ella no sabe nada. Es como si no supiera.

-Tal vez es así, tal vez ella no lo sabe. Sería extraño pero es válido.

-Lo sé. He decidido quedarme aquí por un tiempo para investigarla bien… Es muy pura, me extraña que aún haya aquí de su tipo. Sin embargo algo no encaja y lo averiguaré.

-Claro. Ayudaré también.

-Llévate a Momo, no la quiero conmigo.

-Yo tampoco.

-Mándala de regreso, ya no me sirve.

-Bien, pero no será fácil. Está obsesionada contigo.

-No me importa en lo mínimo, si no la mandas de regreso, la mataré. Está agotando mi paciencia.

-Pensé que era buena para la cama.

-Lo es, pero ya me he aburrido.

-Bien, me haré cargo. Sin embargo será hasta mañana, tengo cosas que hacer hoy, así que me voy.- Con esto Obito se despidió de Madara.

-Obito, reuniré a todos. Estate atento.

-Claro. Te veré mañana.- El Uchiha menor se fue y dejó al mayor solo.

Madara se quedó un tiempo más leyendo y firmando algunos documentos hasta que dieron las ocho de la noche. Decidió ir a su departamento a descansar.

El transcurso a su casa fue normal y cuando abrió la puerta de su departamento se encontró a una Momo vistiendo lencería y posando para él.

-¡Madara-kun! ¡Te he extrañado! Ven, vamos a divertirnos.- Dijo Momo con tono seductor.

-¿Podrías salir de mi habitación? Quiero descansar.- Respondió un irritado Madara.

-Pero pensé que podríamos divertirnos esta noche Ma da ra-kun.- Le habló al oído.

-No estoy de humor, así que si no quieres que te mate cámbiate y lárgate de mí pieza.

-Vamos Madara, te hace falta esto, es por eso que estas tan de mal humor últimamente.- La mujer acercó el cuerpo al de él y empezó a bailarle.

-Bien, si quieres esto que sea rápido, pero te advierto que te irás hoy mismo.

-No seas tan rudo conmigo Mada-kun.

-Hmp.

Ambos tuvieron una buena hora de sexo, bueno, por lo menos Momo. Madara no estaba satisfecho al parecer. Sentía la necesidad de salir a agarrar aire limpio. Su habitación apestaba a humo, y cómo no, Momo se la pasó la tarde fumando. Y con lo que hicieron la habitación olía muy fuerte. Decidió darse una ducha y salir del departamento.

-¿A dónde vas Madara-kun?- Pregunto una confundida Momo.

-Me iré por hoy, has apestado mi departamento. Cuando vuelva no te quiero ver si no te mataré, así que ya sabes que hacer.

-¡Espera Madara! Y ¿A dónde esperas que me iré? No regresaré a ese aburrido y maloliente lugar.

-No es mi problema, solo no quiero verte cuando vuelva. Deja las ventanas abiertas para que se vaya el olor.

-¡Solo me usas para complacerte! ¡Eres un bastardo hijo de puta!- Gritó la mujer enojada e indignada.

Madara no respondió y solo cerró la puerta dispuesto a irse. Salió de aquel edificio y comenzó a caminar sin rumbo fijo.

Llego a lo que parecía un centro, eran aproximadamente las diez y media de la noche, muchas personas estaban haciendo compras o cenando en restaurantes.

En un restaurante de comida rápido divisó una cabellera rosa, curioso se dirigió a ese local y se dio cuenta que se trataba de su secretaria. Fue a donde se encontraba ella sin hacerse notar. Estaba comprando hamburguesas. Quizás apenas iba a cenar.

-Sakura.- Habló el pelinegro.

Ella pareció sobresaltarse y volteó a verlo.

-Madara-sama. ¿Qué hace usted aquí? Pensé que usted no recurría estos lugares.-Comentó una curiosa Sakura.

-No lo hago, pero salí a caminar y me topé con esto. ¿Apenas vas a cenar?- Cuestionó el Uchiha.

-¡Ah! Sí, de hecho iba a comer en mi casa, por lo que ya me iba. ¿Se quedará aquí?

-No. Solo salí a caminar para despejarme. Supongo que me iré yo igual.

-Ahh, ya veo.

Sakura notó algo diferente en Madara, no supo descifrar que era pero estaba segura que no era el mismo Madara que le ordenaba en la oficina.

-Nos vemos, Sakura.- Con esto el pelinegro se dio la vuelta para irse.

Sin saber por qué Sakura detuvo al Uchiha del brazo.

-Espere, ¿Quiere acompañarme a comer? Digo, tal vez así se despeje por completo.

La pelirrosa no entendió por qué lo invitó pero ya lo hizo. No había marcha a atrás.

-¿Estás segura? No te vaya a violar o a hacer algo.- Respondió el moreno sarcásticamente.

La cara de la Haruno empezó a ponerse roja.

-P-perdón por haber pensado así, me siento muy apenada. Está bien si no quiere venir, me iré porque se enfría mi comida, nos vemos mañana Uchiha-sama.- La chica estaba por irse cuando Madara la detuvo.

-Iré.

-¿Disculpe, señor?

-He dicho que iré.

-Oh, ¡Muy bien! Vayamos entonces, queda algo lejos de aquí por lo que debemos agarrar un taxi.- Dijo la ojijade.

Ambos se dirigían a conseguir un taxi, no duraron mucho y se subieron a uno.

Ninguno de ellos se dio cuenta que una chica los observaba irse, escondida en un edificio alto.

-Con que esa mocosa es la causante que Madara me haya rechazado hoy. Bien, pues deberá enfrentarse con la gran Momo algún día, ¿No? Jeje esto será divertido.- Y dicho esto Momo se fue.


Final del capítulo número tres.

¡Gracias a quienes siguen la historia! Trataré de actualizar más seguido y hacer los capítulos más largos.

Skipow: Gracias por estar al pendiente de mi ff, y estoy feliz de que te esté gustando 3 Madara cada vez se pondrá mejor, es mi fav, tengo que darle lo mejor. jajaj Espero seguir leyéndote. 3 Gracias por el apoyo.

Vampire Andrea: Te agradezco tu comentario3 Me encanta la idea de tenerte intrigada con la historia, espero que te siga gustando. :^) Estaba preocupada de no estar haciendo bien redactados los capítulos, me alegra que digas eso, de verdad~ Y trataré de hacerlos más largos. ¡De verdad lo intentaré! Gracias por leerme y deseo seguir leyendo tus reviews 3

Xo

-Dilirx~