Tal vez lo que estaba viendo en frente era producto de su vasta imaginación, una ilusión, un espejismo. Seguramente estaba delirando.

-Malfoy?- Hermione sabía que su estado de estupefacción era bastante exagerado y se sintió estúpida. ¿Por qué tendría que demostrar que era lista y centrada cuando Draco estaba cerca? De un segundo a otro cambió su semblante de asombro infantil al de rabia adolescente.

-Granger?- se burló- ahórrate las interrogantes, eres tu y soy yo- dijo apuntándola con su largo dedo índice.

- ¿me has estado siguiendo?- preguntó como si hubiera arruinado la travesura de un niño.

Él paseó su mirada por el lugar como si estuviese desorientado y perdido, Hermione supo que el jaque mate no era suyo en cuanto Draco dejó de fingir desconcierto para curvar la comisura de su boca hacia la derecha.

-Es mi idea Granger... - observó intencionalmente los orinales-... o esto parece el baño de varones? Y a no ser que tengas un defecto genético o una pervertida manía sexual, no veo que puedas hacer tú aquí.

Ella sintió que la sangre le subía a las mejillas, ante la mirada de suficiencia de "el adonis ese".

Rendirse o morir, he ahí el dilema.

-Oh, está bien Malfoy, me rindo- dijo, pero aun así no bajo la guardia. Con Draco cerca no se debía mostrar debilidad, no señor, eso era un craso error. La mente de Hermione lo transformó en un cruel dragón echando humo por las fauces, mientras ella, convertida en una armadura humana, trataba de no caerse por el peso del hierro. El escudo y la espada parecían hundirla en el suelo. ¿Cómo podía estar bien armada y aun así sentirse en desventaja?

-¿De qué te rindes? A caso es por culpa del idiota que te lanzó el cóctel encima? O por haber estado tan enojada que no te has fijado en el icono sin falda de la puerta? O tal vez tenga que ver con el hecho que de todos los clubes del Londres muggle, de toda la gente y de todos los baños tenias que encontrarte precisamente en este y conmigo?

A esa altura el dragón adquiría paulatinamente el triple de su tamaño y la armadura seguía hundiéndola, sin embargo vio una salida, una pequeña luz que el mismo dragón le había proporcionado.

-O sea que me seguías... - esa era una afirmación que empequeñecía el orgullo del dragón.

-sí- respondió escuetamente, como si fuera una obviedad "dos mas dos igual cuatro"¿Qué responder ante eso?

Cuando Draco malfoy se olía en el ambiente su cerebro actuaba más lento. Hermione pensó que si no hacia sinapsis se sentiría estúpida por el resto de su vida. No tuvo el gusto de replicar.

- Siempre es agradable fastidiarte Hermione- dijo como arrastrando las palabras, poniendo especial énfasis en su nombre.

- Cómo... ¿Cómo es que siendo tan irritante puedes tener a una modelo lamiéndote las suelas?- se escuchó a si misma dentro de su cabeza una y otra vez. Y reprendiéndose mentalmente por haber sonado como una adolescente celosa rodeó a Draco para salir, que merlín la ayudara por que no quería ser notada saliendo de baño masculino. Además estaba lo suficientemente harta ya que apestaba a wisky de fuego.

- Un momento- el rubio la tomó del brazo, Hermione se volteó con los ojos como balas, miró su brazo donde reposaban los dedos de Draco y luego dirigiendo sus ojos a él lo fulminó con la mirada, el rubio disminuyó la presión de su mano y la retiró inmediatamente como si la piel de la chica hirviera. A él no le gustó para nada la forma en que ella lo observó, o tal vez si...- cómo...? nunca lo imaginé de ti Granger, cómo es que no te acercaste a saludar a tu jefe apenas me avistaste?.

- Tú no eres mi jefe Malfoy- y cuando se disponía a marchar alguien abrió la puerta, un hombre rechoncho hizo su entrada al baño expulsándola lejos, bueno, ese lejos tenía nombre: Draco Malfoy.

-Oh... lo siento, no sabia que estaba ocupado- se excusó mirando elocuentemente.

- No es lo que...- la puerta volvió a cerrarse dejándolos solos otra vez- ... piensa.

Con una fuerza inusitada trató de zafarse de los brazos del rubio que seguía sujetándola.

"tampoco ellos son tan indiferentes, les gusta entrar en el juego. El básico e instintivo juego del cortejo, algo parecido a la danza entre el gallo y la gallina antes de copular".

Vio como Draco intentaba sacar algo de sus pantalones, después de unos segundos su varita relucía entre esos largos dedos. Hermione tuvo que reprimir pensamientos con esos dedos.

- Verucullum!- murmuró y la puerta sonó con un clic.

- Qué haces Malfoy?

- Que no es obvio? sello la puerta.

- Mis amigos deben estar busc...

- Así podremos conversar sin interrupciones- dijo acercándose como un felino. La muchacha pensó que si seguía con el juego luego no le quedarían nervios. Realmente la sacaba de quicio.

- No estas escuchándome!

Recordó que Lavander tenía sus instantes en los cuales deseabas no tener ni oídos ni ojos, Luna hablaba de cosas que solo ella veía (y creía) y Ginny la exasperaba cuando peleaba por todo aunque estuviera de acuerdo contigo, siempre buscándole la quinta pata al gato, sin embargo Draco Malfoy ganaba por cansancio.

-Es mejor que no hables- susurró, ahí fue cuando se desconecto de sus pensamientos. De repente era aire lo que la separaban de sus labios, notó que esa humedad la rozaba, primero en el cuello para después subir a su propia boca. Ahora como los borrachos había olvidado todo, hasta el dónde se encontraba parada, qué día era, quién se suponía que era ella?

-mmmm...- un suave y propio gemido no la sorprendió.

-lo sabia... - Draco volvió a susurrar en contra de sus labios.

Y como si en ese preciso momento Hermione hubiera pasado por la puerta y un balde repleto de agua golpeara su cabeza, así despertó y así se rompió la magia. Recordó todo lo que odiaba de él, que era mucho más de lo que le gustaba. él solo jugaba con ella, la provocaba para demostrarle cuán disponible estaba para él.

"hay veces en que amas los más grandes defectos de una persona (gran problema) amas lo que deberías odiar, y la pregunta es ¿hasta cuando?, porque claro, llega el momento en el cual esos defectos que nos son tan llamativos en los hombres nos revientan el hígado, el colon, el estomago, el cerebro y finalmente el corazón..."

-¡Eres una porquería!- gritó enfurecida y separándose de él como un polo opuesto- puede que me gustes (idiota!)... un poco, pero eso no te da derecho a tratarme como si estuviera en la palma de tu mano¿acaso ves cuerdas que salen de mis extremidades?- en su mente Draco no encontraba palabras para defenderse- no! Porque aunque tu no lo creas no soy un títere! Escúchame bien, tu- no- me- manejas!!

-Lo sé- esa seguridad hizo que la chica soltara un bufido de exasperación.

"Tal vez son extraterrestres, o talvez somos demasiado exageradas, vendría bien un hombre un poco melodramático que arremetiera con la vajilla nueva en un momento de histeria..."

-Abre-ordenó, estaba realmente cansada, él la agotaba, si hasta podía sentir sus manos temblando y su pierna izquierda parecía tener vida propia de tantos espasmos. Sin embargo se sentía feliz, le había dicho todo, lo había enfrentado. Después de sentirse como un burro cargando el equipaje de mil personas olímpicamente pasaba al otro extremo, el extremo de tener las cosas claras, y que merlín la ayudara por que esta vez no deseaba ni lluvia ni caídas.

Lo último que escucho fue un "nos vemos el sábado" ni siquiera se molestó en voltear y responder, menos se despidió.

"si te metes con fuego, te quemas"

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Faltaba poco para su cumpleaños, unos cinco días. El cielo tenía pocas nubes y estaba templado, algo extraño para aquel otoño londinense. Sin pensarlo mucho se vistió con un dulce vestidito de lunares y unas ballerinas. Su pelo ya no era su problema sino el de Lavander y aunque siempre había envidiado el cabello de Ginny, ahora sus rizos eran algo que la enorgullecía. La noche anterior había terminado la columna, y aprovechando el clima iría a entregarla al Londinense a pie, así de paso visitaría a Luna.

A veces pensaba que Luna era la más diferente de sus amigas, que tal vez ella se sentía sola y por esa misma razón y sin darse cuenta la visitaba cada vez más. Hermione admiraba la capacidad de trabajo de su amiga, ser inefable era además de peligroso muy pesado, el departamento de misterios era un lugar oscuro, lúgubre y con pocas posibilidades de hacer buenas migas. Y eso repercutía cada vez más en la personalidad de Luna y en su capacidad de entregar confianza. Hermione se sentía afortunada de tenerla como amiga y a pesar de que Luna Lovegood tenía un halo de misterio rodeándola permanentemente causa que la convertía en alguien introvertida, detallista y observadora, en momentos de conversaciones con seriedad, ella tenia la palabra justa, quizá por eso gustaba de conversar y tomar el té con Luna, ella era sabia y sabiduría era lo que necesitaba en ese mismo instante.

- Así es, él viene de Francia- el cabello de Luna atado graciosamente con dos pequeñas trenzas se balanceaba mientras traía el té en una bandejita muy coqueta- galletas?

- Gracias- tomó la de nuez y chocolate y le dio un sorbito al té- un francés... me imagino que debe ser guapo.

- Si lo es, pero aunque me guste la gente misteriosa y complicada por lo menos exijo poder entender su lengua.

- Puedes entenderte muy bien con su lengua- el tono picaron de su propio comentario la hizo sonrojar, Luna soltó una carcajada- él viene de la tierra del beso francés.

- Hablando en serio aun no supero sus "g" en vez de las "r"

-Pero si es muy ggomantico o no mon amour?- Hermione se burló pestañeando exageradamente- aunque a decir verdad te entiendo, odiaba que Víctor me llamara Herrrmione.

- El lunes pasado por ejemplo, en medio de una conversación, el perdió el hilo de nuestro dialogo y terminó hablándome en francés.

- Bueno, haz algo, aprende un poco de francés para ayudarlo y gánate su simpatía- parte de ella era el dar consejos de amor- dile algo así como... Voulez vous couché avec moi, ce soir

- Y que significa eso?- la rubia fue a buscar un post it para anotarlo.

- Significa... hola! Quieres cenar conmigo esta noche?- Hermione sabía en lo que se estaba metiendo al engañar a su amiga, pero a decir verdad ella necesitaba un empujoncito.

- Voila! Repítelo para escribir la pronunciación- Luna se estaba emocionando.

- vulevu cuché avec mua ce sua- una vos en su cabeza le decía que estaba en problemas.

A pocas cuadras del Londinense a Hermione se le ocurrió pasear en Hyde Park y disfrutar un helado junto con el tercer volumen de el código civil, el martes tenia un gigantesco examen y debía estudiar, y aunque le encantaba leer, ultimadamente el derecho Romano le estaba dando más de alguna preocupación "tu lo elegiste" podía escuchar a Ginny, "todo por los elfos" esa era la voz de Luna. Pero al mal tiempo buena cara, ya se estresaría más tarde, mientras, un helado avivaría el trabajo.

"eres una cabeza con patas, lograrás ser una buena difendor"... gracias Lavander.

El parque estaba tranquilo y apacible, solo tres niños jugaban en la arena, un señor leía el periódico mientras una joven niñera vigilaba el juego de los pequeños. La castaña escogió un banco cercano a la fuente de los deseos y al álamo viejo. Le encantaba ese lugar y le encantaba ver como las personas echaban monedas al agua y luego los niños iban a sacarlas.

-¡Cuidado Ethan!- gritaba la niñera con las manos en un Gameboy- ¡no muerdas el Dragón de Timy!- el niño con ojos rasgados seguía mordiendo la cabeza del peluche sin hacerle caso y el pequeño Timy lloriqueaba con hipo. Timy le recordaba a alguien.

Draco

-así me llaman.

-eh?- volteó tan rápido la cabeza que hasta el rubio sintió el crujido.

-así que aparte de ocupar tu café ocupo tus pensamientos- y sin consultar si alguien más ocupaba el banco se sentó, la muchacha prefirió hacer caso omiso al comentario- te creía entregando la columna.

- Se me antojaba un helado y... tu eres el que roba mi café?

- Me gusta como lo haces, vainilla cierto?

- Si, pero la otra vez tuve que hacer cuatro porque desaparecían misteriosamente.

-Te vi regañando a Frankie.

-eres un... pobre Frankie, creí que me hacia una broma- Hermione recordó como le había gritado al fotógrafo- ¿por qué no le pides a tu secretaria que te lo haga?

- Helen lo hace desabrido- dijo encendiendo un cigarro y apoyando su pie encima de su rodilla.

-¿por qué estamos teniendo esta conversación?

- Vaya Granger no hay como complacerte- juntó sus labios para soltar el humo.

- Bueno Malfoy, ha sido un gusto hablar contigo, pero debo marchar.

- Pero no has terminado tu helado- dijo como si estuviera muy sorprendido.

- Lo termino en el camino- señaló tomando su abrigo y levantándose.

- Te acompaño-él tiró lo que quedaba del cigarro y lo pisó con sus zapatos italianos- seguro vas al Londinense.

Ya en Bloomsbury hablaron de cosas triviales, bueno, Draco habló y Hermione gruñía de vez en cuando. La muchacha agradeció que no se mencionara el tema del beso en el baño. Se sentía perdida y no sabia como le iba a hacer con sus sentimientos por Draco, mientras mas huía de su persona mas complicada era su relación con los demás hombres.

En la entrada Draco abrió la puerta y dejo que ella ingresara antes que él, realmente era extraño, el la trataba con atenciones una, y otra con el filo de la indiferencia.

Hombres…

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Paseaba por los pasillos del ministerio... tenia tiempo de sobra ya que esa mañana se había levantado algo temprano por culpa de un sueño que terminó como pesadilla. El domingo había poca gente en el trabajo. Sin embargo el departamento de misterios nunca dejaba de funcionar. Sus pasos resonaban y su eco le hacia pensar que no estaba sola y que tal vez alguien la seguía, era normal sentirse paranoica en un espacio tan lúgubre como ese y para no perder la costumbre echo una mirada a su espalda. Lo que vio la dejó helada.

-¡hola! te he asustado?- un hombre la miraba algo avergonzado y aunque estaba oscuro no fue difícil identificar esa calida mirada.

-Stephane! no, para nada- la muchacha pudo devolver su corazón a su lugar de origen- ¿cómo has estado?

-bien bien, en gealidad me costado un poco el sueño- Luna pensó que quizás no era tan malo ese acento francés. Hasta podía ser excitante.

-oh... yo también tuve problemas para dormir- dijo luna y hubo un incomodo silencio-.. bien… bueno.. Ya que falta media hora para entrar a la oficina... ¿te gustaría tomar un café? yo invito.

- ohh si, pogsupuesto me encantagia oui..

-eh si, wi wi- no pudo aguantar una carcajada y su compañero de trabajo le siguió el ritmo sin saber muy bien el por qué.

Se encaminaron hacia la cafetería a paso lento. Ese día Stephane llevaba un gorrito muy simpático, era rojo con motivos indígenas y orejitas que ayudaban a cuidarse del frió. Ese detalle fascinó a Luna quien al instante recordó el concejo de su amiga "vu le vu cushe a vec mua se sua". Esperaría el momento exacto para invitarlo a cenar. El muchacho le acomodó la silla con caballerosidad y luego de acercarla hasta la mesa se encamino a su lugar.

- vaya! ya no existen hombres como tu- luna sintió que se sonrojaba, siempre se le hacia difícil el trato con los hombres y más si le gustaban. Ellos huían de ella y de su extraña personalidad. Por otro lado su gen de decir en voz alta las cosas que pensaba aunque fueran vergonzosas le ganaba a su timidez.

- bien, yo… mercí- Stephane bajó la mirada simulando interés en la carta.

- que se les ofrece?- preguntó una señora- Luna?

-yo quisiera un expreso y un brownie de caramelo y nuez y para él lo mismo.- el francés agradeció el gesto de la chica y le murmuro un agradecimiento.

- muy bien- dijo la mesera marchándose.

- gracias Doreen- dijo luna, dirigió su mirada a Stephane quien en ese momento se quitaba el gorrito dejando ver su cabello algo despeinado. Luna pensó que podría estar toda una vida acariciándolo.- sabes? he aprendido unas cuantas palabras en francés para ayudarte.

- ah si? como cual?- pregunto con interés.

-mercí

-esa no cuenta... dicha por mi hace un momengnto.

- de todas formas significa gracias no?

- oui

- eso significa sí

- tre bien!- aprobó Stephane aplaudiendo discretamente.

- ya que estamos practicando tu idioma- la rubia sintió que cada palabra se estaba borrando de su mente-... emmm me gustaría hacerte una petición... digo en francés- el muchacho sonrió amablemente y Luna se sintió complacida- bien, aquí va... vulevucucheavecmuacesua.

-¿cómo?

- Voulez vous couché avec moi, ce soir

El café que hace un rato había dejado la taza para ir a la boca de Stephane salía ahora por la nariz de este provocándole un ataque de tos, muchos de los que estaban ahí voltearon a observar.

-por dios!- Luna realmente asustada se levanto de su silla y comenzó a dar pequeños golpes contra la espalda de chico- ¿el café estaba muy caliente?

Luna estaba enfadada con la mesera por darle un café hirviendo al pobre Stephane y justo en el momento que pensaba apelar el hecho, el muchacho se compuso de inmediato y recupero su postura aunque aún tocándose el pecho logró hablar con normalidad.

- vaya luna, me habían dicho que las chicas de longges egan algo modegnas pego...- Stephane todavía tenia los ojos irritados por la tos.

- ¿crees que fue muy osado lo que te he pedido?- dijo Luna quitando la mirada en Doreen y poniendo renovada atención en su compañero.

- no... bueno... si... peggo es que pensé que eggas difeggente- respondió Stephane sin poder evitar un tono de reproche.

Luna, quien intentaba volver a sentarse, no pudo controlar la decepción que le causaron esas palabras y se consoló con el hecho de que hubiese sido peor. De pronto sintió que sus venas latían fuerte, y el disgusto comenzaba a crecer... ¿qué se creía ese francesito prejuicioso para tratarla así?...hijito de mami, sin cojones, maldito, mala persona y de malos sentimientos.

- no Stephane en realidad yo pensé que eras diferente, pero eres como todos los demás- la rubia se levanto de un brinco- eres un maldito prejuicioso, ni siquiera me conoces y ya crees que tienes el poder de saber quien soy... nunca había conocido a una persona que se alarmara tanto cuando le piden una cena por la noche- y tirando la servilleta en la cara de Stephane se marchó murmurando algo parecido a "hombres, dios los hace y el diablo los une" y "cortados con la misma tijera"

El muchacho no alcanzó a reaccionar hasta que escuchó el portazo provocado por Luna, fue cuando comprendió.- ¡merde!- dejó algunas monedas en la mesa y se dispuso a seguir los pasos de la rubia. Escuchó fuertes pisadas que se dirigían a la sala 18, justamente donde estaba la oficina de Luna, y dándole vuelta al pasillo logró ver un destello dorado. Se apresuro aun mas hasta chocar con la puerta y antes de que se cerrara por completo la sujetó con un pie. Ya dentro de la habitación pudo observar a Luna, ella se encontraba dándole la espalda, sin embargo pudo ver fugazmente su mirada enfadada. La ventana lucía un atardecer soleado totalmente falso, debido a que eran las ocho de la mañana y estaban en otoño.

- me ancantaggia ir a cenar contigo esta noche- dijo con una voz suave, como quien dice para no ahuyentar a la bestia. Luna se volteo todavía con el ceño fruncido, pero dispuesta a escucharlo-... lo que no me gustaggía es el acostarme contigo esta noche, Luna, tu me gustas pero..

-¡que!.. Por qué...

- creo que te confundiste un poco..

- quiero ir a paso lento contigo, sí, pero no entiendo porqué dijiste eso de no acostarte conmigo?... no es que no quiera- ups!- digo... tú me entiendes no?

- bueno, si entiendo...- Stephane se sonrojo notoriamente- eso fue lo que dijiste... en frggances... creo que te confundiste..- Stephane se acercaba cada vez más sin que la rubia percibiera su cercanía.

y ahí callo en la cuenta... la canción muggle... esa de las bailarinas del Moulan Rouge, que más bien parecían protitutas.

- HERMIONE!- el grito se escuchó en la China.

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holap... me demore en actualizar.. lo sientoooooo.. pero es la universidad que se me vino pesada este año...

tratare de hacerlo mas seguido... ahora.. en buen lío se metio Hermione.. Luna la matara y se acabara la historia??

o tal vez el empujoncito le sirva de algo y no tenga que perder a una amiga?? todo eso y mas en el próximo capitulo..

en la misma pagina con la misma historia y la misma autora.

besos y dejen reviews!!

adiosin