Nota de la autora: Hola, les pido una gran disculpa por haberme tardado tanto en publicar este capítulo, pero la vida (la universidad) me la puso difícil los últimos meses. Espero que lo disfruten!


Habían pasado tres días desde que Charlie llegó a Noruega, de los cuales apenas había salido del enorme sótano de la casa de la profesora Horbbak. Al segundo hijo Weasley le encantaba estar en ese lugar lleno de huesos, documentos y demás objetos antiguos. Aunque, a la vez, se preguntaba si era legal que la profesora guardara en su casa todas esas cosas; ya que no podía evitar que le recordara a su padre, Arthur, quien guardaba artefactos muggles hechizados en la Madriguera a escondidas del Ministerio Británico de Magia.

Al atardecer del tercer día, mientras servía pescado frito para la cena, la profesora Horbbak volteó a ver a Charlie y le dijo:

- Mañana partiremos a eso de las cuatro.

- ¿De la mañana? – preguntó Charlie, casi instintivamente.

- En efecto – contestó la profesora, sin inmutarse por la risilla que soltó Ivva –. Llegaremos a una pequeña aldea, cerca de Hammerfest, donde nos reuniremos con nuestro colega Svein.

Charlie alzó la vista al mismo tiempo que Ivva lo volteaba a ver con el ceño fruncido, luego se dirigió a la profesora en noruego, quien le contestó en el mismo idioma y ambas mujeres se enfrascaron en una plática donde mencionaron un par de veces los nombres Charlie y Svein. El joven pelirrojo solo volteó la mirada a su plato y continuó comiendo, un poco incómodo.

- Charlie – dijo de repente la profesora, haciendo que se sobresaltara y dejara de jugar distraídamente con lo que quedaba de su pescado –, Svein es un colega que vive en el norte. Él es quien me avisó sobre el nuevo descubrimiento. Svein no es dragonologista, por lo que no puede analizar mucho solo, pero conoce las islas mejor que nadie.

Después de cenar, la profesora lo mandó a empacar y dormir. Mientras ponía de vuelta en la mochila lo poco que había desempacado en los tres días, se oyeron dos golpes en la puerta de roble, y acto seguido entró Ivva, quien traía puesto su abrigo y su bolsa sobre el hombro.

- Weasley – dijo sentándose en el borde de la cama – ¿Vas a cargar con esa mochila tan grande?

- No es como que tenga otra.

Ivva le sonrió.

- Cierto. Es solo que se ve como un bulto grande y pesado.

- Agradezco tu preocupación por la comodidad de mi espalda – Charlie le devolvió la sonrisa –, pero le he hecho un encantamiento para que sea ligera como una pluma.

- Me alegra saber que eres un mago competente – se rió la chica y se agachó para esquivar la almohada que le lanzó el pelirrojo.

En el corto tiempo que llevaba ahí, Charlie e Ivva habían conectado rápido. A la joven de pelo castaño le gustaba escuchar las historias de Charlie en el santuario de dragones en Rumania, como la vez que casi acabó rostizado mientras trataba de identificar el sexo de un Colacuerno Húngaro, o de cuando, en su primer año, recogió ilegalmente un Ridgeback Noruego de Hogwarts para sacar a su hermano Ron y los amigos de este de un apuro. Por otro lado, a Charlie le asombraba todo lo que Ivva sabía sobre dragones vivos y extintos, además de que su personalidad hacía difícil no quererla; ella le recordaba mucho a Tonks, una de sus mejores amigas de cuando estudiaba en Hogwarts.

- Bueno, en fin, solo venía a darte esto – dijo sacando de su bolso un grueso rollo de pergamino –. La profesora quiere que lo hojees antes de dormir; es para que te informes un poco sobre el lugar al que vamos.

- Vale, gracias – dijo Charlie, tomando el pergamino.

Buenas noches, Weasley – dijo y salió de la habitación azotando la puerta tan fuerte que provocó que el ventanal de la habitación retumbara. Desde el pasillo se escuchó un "perdón".

Charlie acabó de meter todo en la mochila y se acostó en la cama, extendiendo el pergamino que le acababa de dar Ivva. "Historia y dragones de las islas del Círculo Polar" leía el título. Cansado, se acomodó recargando su cabeza sobre su brazo derecho, y comenzó a leer: "Borghen es uno de los archipiélagos más importantes del Círculo Polar. En las islas del archipiélago de Borghen," – Charlie bostezó – "conocido en la antigüedad como 'archipiélago Barbárico' se ha encontrado evidencia de una gran variedad de dragones ahora extintos. Sin embargo, existen muchos cabos sueltos con respecto a…" Los ojos de Charlie se cerraban mientras trataba, sin mucho éxito, de enfocar las palabras escritas en el cuaderno, que danzaban borrosas e ilegibles ante él. Se dio cuenta de que aquella era una tarea imposible y prefirió acostar la cabeza en la almohada y dormir.

Unos golpes en la puerta lo despertaron. Se levantó con gran esfuerzo y la abrió, pero en el pasillo no había nadie. Confundido miró su reloj de muñeca y se dio cuenta de que eran las 3:40 de la madrugada. Aun bostezando, se vistió, se colocó la mochila en los hombros y bajó al comedor, donde las dos mujeres ya estaban desayunando. Con un adormilado saludo de buenos días se sentó a la mesa también.

Después de que hubieron desayunado, los tres tomaron sus mochilas – las de Ivva y la profesora eran tan pequeñas y se veían tan ligeras que un muggle hubiera pensado que estaban vacías – y se tomaron de las manos para que la profesora Horbbak los desapareciera de allí. Se aparecieron en lo que parecía ser la parte trasera de algún local o restaurante. Al momento de aparecerse, Ivva había golpeado un bote de basura metálico que se volcó, provocando un gran estruendo y anunciando, así, su llegada. Unos segundos más tarde se abrió la única puerta del local que daba al patio, y de ella salió un hombre alto de cabello rubio y largo, complexión robusta, y relativamente joven, aunque claramente mayor que Charlie e Ivva. El hombre volteó a ver con ceño fruncido el bote de basura caído, y por un instante Charlie se sintió intimidado, pero el hombre sacó de su chaleco de cuero una varita que agitó, recogiendo toda la basura que se había desparramado.

- Noora, Ivva, god morgen – dijo, sonriendo –. Hvordan gar det?

- God morgen – contestó la profesora –. Takk, bare bra. Svein, te presento a Charlie, el joven británico que te comenté.

- Hola, Charlie, espero que estés disfrutando Noruega – Svein hablaba con voz ronca, pero con acento inglés casi perfecto –. Pasen, es mejor que platiquemos adentro y no en este basurero – agregó soltando carcajada.

Los tres lo siguieron adentro de lo que resultó ser un pub con la puerta y cortinas cerradas, las sillas sobre las mesas y un potente olor a cerveza y pescado. Charlie se detuvo a observar el lugar, preguntándose qué hacían en un bar cerrado, pero luego se dio cuenta de que los otros tres ya estaban desapareciendo a través de una puerta que llevaba a unas escaleras de caracol y se apresuró a seguirlos. Llegaron a una sala de lo que parecía ser un pequeño departamento de aspecto rústico, pero acogedor.

- Pueden sentarse – Svein señaló un par de sillones de cuero –. Puse ahí algo de café, por si quieren.

Mientras tomaban el café que había en la mesita del centro, Svein hizo aparecer un mapa y lo puso a levitar para que todos lo vieran. El mapa estaba trazado a mano, pero se veía muy detallado, mostrando varias islas de distintos tamaños y cada una tenía a lado varias palabras escritas en noruego.

- Bueno, ya antes habíamos explorado las islas del archipiélago de Borghen, y en estas hemos encontrado restos de dragones – dijo señalando con su varita diferentes islas en el mapa –. Descubrimos que la isla antiguamente conocida como Berg, o Berk, fue uno de los pocos sitios donde hubo vikingos que convivieron con los dragones de forma pacífica. Por más que buscamos, no encontramos rastros de magia significativos, lo que quiere decir que probablemente aquellos vikingos fueron muggles, como dirían ustedes británicos, y hasta ahora no tenemos muy en claro cómo pudieron convivir con semejantes criaturas sin la ayuda de la magia – mientras Svein hablaba, Charlie sabía que se estaba dirigiendo solamente a él, pues todo eso era algo que la profesora e Ivva ya sabían, por lo que trataba de no perderse ni el más mínimo detalle de la explicación. Pero en ese momento Svein comentó algo en noruego que sonó como una pregunta, y Charlie vio de reojo que la profesora asentía con la cabeza, entonces el hombre rubio prosiguió –: Hace unos días estaba haciendo un trabajo con otros magos en esa isla y fue entonces que descubrí una cueva.

Ivva abrió los ojos como plato y la profesora se acomodó en su asiento a la vez que dijo:

- ¿Descubriste una cueva? ¿Cómo pudimos pasar por alto una cueva cuando registramos dos veces la isla entera?

- Lo mismo pensé yo, Noora. Pero fue hasta entonces que caí en la cuenta que las dos veces que la registramos había habido marea alta, y la entrada de esta cueva, que se encuentra al pie de un pequeño acantilado, debió de haber estado oculta bajo las olas. Ya se imaginarán mi asombro al vislumbrar ese arco entre las rocas, pero no iba solo, y mis acompañantes lo vieron, por lo que tuvimos que entrar a explorar – la profesora se veía al borde del sillón mientras Svein hablaba –, pero no encontramos… aquello que ellos buscaban, así que nos fuimos al poco rato – Svein no pudo disimular que estuvo a punto de decir algo que no debía frente a ellos.

- Pero, ¿qué había adentro? – preguntó Ivva con apremio.

- Adentro no encontramos más que un amplio espacio de rocas y tierra. Sin embargo, en cuanto entramos supe que ahí había ocurrido algo, algo grande. Estoy seguro de que mis acompañantes no supieron notarlo, pero yo pude sentir los rastros de magia – y, mirando fijamente a la profesora Horbbak, añadió –: de magia obscura.

- ¿Qué tan antigua era esa magia? – preguntó la profesora con el tono más impasible que pudo.

- No estoy seguro, no quise alertar de ello a los otros, por lo que no me puse a buscar más rastros. Pero me atrevería a decir que fue algo que ocurrió hace mucho tiempo… pero que dejó grandes marcas, por eso fui capaz de sentirlo en cuanto entré.

- Pero entonces… – la voz de Ivva reflejaba sorpresa y confusión – ¿dentro de la cueva no había ningún esqueleto de dragón?

- No, nosotros no vimos ninguno. Pero algo me dice que todavía hay algo escondido ahí dentro; no puedo saber si tiene algo que ver con los dragones, pero por la historia que tiene esa isla, las posibilidades de que así sea son muy grandes. Por eso las llamé; solo ustedes podrían estar seguras si esa cueva y esa magia tuvieron algo que ver con los dragones.

- Vaya, Svein, esto es algo sin antecedentes – murmuró la profesora Horbbak mirando al robusto hombre, con el ceño fruncido –. Creo que tienes razón, necesitamos examinar el lugar.

Se levantaron del sillón, dejando sin terminar sus tazas de café, y siguieron a Svein de vuelta al pub en la planta de abajo, y luego hacia la calle, que estaba semi desierta y se conformaba por dos hileras de casas coloridas, iluminadas por los primeros rayos del sol. Atravesaron un callejón y llegaron a un amplio muelle donde había varios botes y lanchas estacionados. Se subieron al bote de Svein, que era amplio aunque se le veía un poco desgastado.

- Me gusta navegar a estas horas, es cuando más tranquilo está el mar– comentó Svein mientras le daba un golpecillo al motor del bote con su varita, encendiéndolo, y así comenzaron a alejarse del muelle. A pesar de que el motor seguía haciendo ruido, Charlie tuvo la impresión de que el vehículo en realidad no era controlado por este, que seguramente solo era una distracción para los muggles.

Avanzaban rápido sobre el obscuro mar, dando ligeros saltos con las olas, y cada uno con la vista perdida en diferentes direcciones. Charlie se sentía tranquilo observando el horizonte del mar nórdico, con el viento golpeándole el rostro cubierto de pecas; aún así, estaba casi seguro de que el bote iba a más velocidad de la que se sentía. No había pasado mucho tiempo cuando empezaron a navegar a lado de pequeñas islas y formaciones rocosas. Habían llegado al archipiélago. Al cabo de unos minutos el bote comenzó a bajar la velocidad, mientras se aproximaban a una isla que era un poco más grande que las demás. El bote avanzó alrededor de la isla hasta que llegaron al pie de un acantilado, y fueron vislumbrando el estrecho arco entre las rocas que conducía a la cueva. Lentamente, atravesaron el arco de la entrada que apenas era lo suficientemente ancha para dejar pasar el bote, pero mientras avanzaban, las paredes de la cueva se iban separando más y más.

- ¡Lumos! – exclamó Svein, agitando su varita. Los otros tres lo imitaron al instante, iluminando, así, un centellar de estalactitas y estalagmitas a su alrededor.

El frío y la humedad no fueron lo único que Charlie sintió cuando entraron en la cueva; había algo más en el aire, algo invisible, pero que podía sentir en la piel, como un ligero y extraño hormigueo. Pensó que tal vez era a eso a lo que se refería Svein cuando mencionó que había percibido restos de magia, pero Charlie no podía distinguir si se trataba de magia obscura o no. De repente, llegaron a un punto en la cueva en donde las paredes rocosas se abrieron formando un enorme semi círculo, y el bote se detuvo en la orilla de un amplio suelo desnivelado y lodoso.

- Llegamos – dijo Svein, saltando fuera del bote y ayudándolos a bajar.

- Ya puedo sentir a qué te referías – comentó la profesora, observando el fondo de la cueva con el ceño fruncido. Charlie e Ivva intercambiaron una mirada rápida. Si bien todavía podía sentir ese extraño cosquilleo, él aún no entendía cómo interpretarlo.

Con la varita en alto para iluminarle, la profesora avanzó hacia una pared y comenzó a pasar sus dedos contra la roca, acto seguido se enfrascó en una conversación en noruego con Svein, a la que pronto se unió Ivva. Un poco incómodo, Charlie caminó hacia el otro lado de la cueva, con la mirada en sus pies, viendo cómo con cada pisada se levantaba un poco de polvo, a pesar de que el suelo estaba cubierto de lodo en su mayoría. Después de varios pasos fue que se dio cuenta de lo extraño que era eso, ¿cómo podían sus pisadas levantar polvo si el suelo estaba húmedo?

- Err, profesora… – giró la cabeza pero vio que los otros tres seguían enfrascados en su discusión y prefirió no interrumpirlos aún. Se agachó y colocó su mano en el suelo. Al momento de hacerlo, volvió a levantarse un poco de polvo, pero él solo podía sentir la fría humedad de la roca y el lodo. Repitió aquella acción varias veces, con ambas manos, que parecía que estaba tocando un tambor invisible, hasta que escuchó pisadas que se acercaban a él.

- Mm, ¿qué estás haciendo? – le preguntó Ivva con una mezcla de diversión y curiosidad.

- Mira – dijo Charlie mientras volvía a azotar su mano en el piso, provocando que más polvo se levantara –. ¿Notas algo extraño en esto?

Ivva miraba con el ceño fruncido las partículas de polvo que flotaban frente a ella.

- ¡Oigan! – gritó Ivva, llamando a la profesora y Svein, pero ellos ya venían hacia ellos.

- ¿El polvo? – preguntó la profesora, siguiendo la mirada de los dos jóvenes –. Sí, justo acabamos de notarlo.

- Esto no es polvo, bueno, no polvo cualquiera. Si no me equivoco, son los residuos de una maldición muy poderosa – agregó Svein.

Ivva y Charlie lo observaban con los ojos como plato.

- No me cabe duda de que esta cueva fue habitada por dragones alguna vez – comentó la profesora Horbbak luego de varios segundos en silencio, mientras observaba las paredes rocosas de un lado a otro –. Y lo que sea que haya pasado aquí muy probablemente tuvo dragones implicados – añadió –. Vamos, tenemos que descubrir qué esconde esta cueva.

La profesora hizo una señal de que la siguieran hasta una orilla. Una vez ahí, ella e Ivva alzaron las varitas y recitaron al unísono:

- Os Dracones Revelio.

Se produjo un estruendo a la vez que el piso de la cueva comenzó a temblar. Los cuatro se juntaron más entre ellos, con las varitas en ristre y la mirada atenta en el piso que comenzó a levantar grandes cantidades de polvo mientras el lodo y las rocas parecían hundirse. De repente, fue como si una capa de suelo hubiera desaparecido, revelando lo que siglos de tierra, agua, y tal vez magia, habían ocultado. Lo que vieron los dejó con la boca abierta, y Charlie sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo entero. Ante ellos se encontraban docenas de esqueletos gigantes. Docenas de dragones muertos.


Nota: Si les gustó dejen sus reviews! Y para el siguiente capítulo (que espero no tardarme ya tanto en subir) viajaremos muchos años al pasado en Berk ;)