DISCLAIMER: Todo lo reconocible pertenece a J.K. Rowling, el resto es mío.
AVISO: Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro Hogwarts a través de los años.
Tercer capítulo. Lloro. Lady, todo tuyo.
Palabras: 848 (849 con el título del capítulo).
[Tercer aroma: cuero]
EL TIEMPO NO TODO LO CURA
III. Cuero
El tercer y último aroma que Remus olió fue el del cuero.
―¿Confías en mí? ―preguntó Sirius, mordiéndose el labio con emoción.
Le había dicho que tenía algo importante que mostrarle, y si no lo hacía ya, Remus estaba seguro de que empezaría a dar saltitos en cualquier momento, incapaz de contenerse por más tiempo.
―¿Importa mucho cuál sea mi respuesta? ―respondió él con sorna―. Si te digo que no, seguramente me arrastrarás contigo de todas formas.
Sirius se encogió de hombros y esbozó una sonrisa ladeada.
―Me conoces demasiado bien ―dijo. Le tendió una mano―. Cierra los ojos.
Remus lo miró con escepticismo, pero acabó obedeciendo. Cerró los ojos. Sirius se acercó a él; olía a su sempiterna chaqueta de cuero, a café y a otoño. Instantes después, sintió el familiar tirón de la Aparición. El aire a su alrededor tembló y se hizo ligeramente más cálido. La luz del sol acarició su rostro y párpados cerrados.
―¿Puedo abrirlos ya? ―preguntó con impaciencia.
―No me seas ansias.
Remus oyó que Sirius arrastraba algo pesado, un golpe seco y la posterior maldición del chico; se apostaba su varita a que se le había caído lo que fuera que traía en el pie.
―¡Ahora!
Cuando Remus abrió los ojos, vio a un Sirius con cara de orgullo montado en una moto. El vehículo relucía bajo la luz del sol; era enorme y parecía recién salida del taller. Hasta el cuero del asiento parecía nuevo.
Enarcó una ceja.
―¿A quién se la has robado? ―preguntó.
Sirius lo fulminó con la mirada.
―La encontré. James y yo la arreglamos.
―Ah, por eso hace semanas que apenas nos vemos…
―¿Celoso? ―Sirius sonrió con coquetería.
―¿Yo? ¿De una moto? ―replicó Remus―. Un poco.
Sirius soltó una carcajada. Alargó una mano.
―Venga, sube.
―¿¡Qué!? ¿Contigo? ¡Ni hablar! ―Se cruzó de brazos. Sirius puso su cara de ‹‹Por favooor›› hasta que finalmente accedió―. Pero como me mate por tu culpa, mi fantasma te perseguirá por toda la eternidad.
Se acomodó a espaldas de Sirius. Miró a su alrededor; inseguro sobre qué hacer con sus brazos. Sirius lo miró por el rabillo del ojo.
―Abrázame, hombre; ni que fuera la primera vez que lo haces. Aunque tampoco estaría mal si fueras un poco más cariñoso de vez en cuando… ―añadió con ligero resentimiento. De los dos, Sirius era el que siempre estaba tocándolo o encima de él.
Remus se inclinó hacia delante y pasó las manos por la cintura de su novio. Su barbilla quedó casi por encima del hombro de él.
Cuando Sirius arrancó, Remus, que nunca había creído en ningún tipo de deidad, empezó a rezar. Fueron serpenteando por las calles medio desiertas hasta llegar a una carretera secundaria. Allí, Sirius aceleró.
Remus cerró los ojos instintivamente. ‹‹Venga, relájate. Sirius no es tan irresponsable… Vale, sí lo es, pero no tanto…››.
―¿Cómo vas? ―gritó Sirius por encima del sonido del motor y del viento contra sus oídos.
―Si no tú fueras a 120 km/h, yo estaría mucho mejor, gracias. ¿Has pensado en añadirle un sidecar o algo así?
El moreno rio.
―¡Pues espera y verás! ¡Agárrate fuerte! ―le aconsejó.
Remus le hizo caso y se aferró todavía más a su chaqueta de cuero.
De repente, la moto empezó a temblar y, en cuestión de segundos, las ruedas dejaron de estar en contacto con el suelo.
―¿¡PERO QUÉ HACES!? ―gritó Remus. Miró al suelo, que empezaba a alejarse alarmantemente―. ¡ALGÚN MUGGLE PODRÍA VERNOS!
―¡Calla y disfruta! ―respondió Sirius.
Remus intentó hacerle caso. La verdad es que Sirius no conducía mal y al menos la moto parecía sólida. El prospecto de verse estampado contra el suelo cada vez se hacía más pequeño (aunque seguía ahí).
Movió la cabeza hacia la izquierda, esquivando la melena de Sirius (que se le metía en la boca) y apoyó la nariz en el hombro de su novio. Aspiró el aroma del cuero. Sirius aprovechaba cada ocasión que tenía para ponerse aquella chaqueta y, aunque Remus le recriminaba que no le vendría mal algún lavado, en realidad le encantaba la textura y el olor del material.
Cuando ya estaba más relajado, se permitió observar el paisaje. A sus espaldas podía verse Londres en la lejanía. Abajo, quedaban las carreteras, convertidas en pequeños caminos para hormigas.
Delante de ellos, solo había cielo y montañas.
Y la perspectiva de una juventud inmortal y un amor perenne.
· · ·
Remus cerró los ojos con dolor. Habían pasado doce años. Doce años desde que Sirius los traicionara a todos. Desde que tirara a la basura el amor que Remus sentía por él.
Y aun así, Remus no había podido obligar a su corazón a que dejara de sentir. Porque una vez que te enamoras de Sirius Black, ni la muerte ni la traición ni las mentiras harán que lo olvides de él.
Cerró la Amortentia y volvió a dejarla donde la había encontrado. Salió del aula con los hombros caídos y el alma por los suelos.
Tarde o temprano, tendría que enfrentarse al prófugo de Azkaban.
Porque amores que no mueren, terminan matando.
Me he inventado un par de cosas, sí, y he omitido otras tantas. Es lo que hay xD
Lo sieeeeeeento, no puedo evitar meter drama, lo sé. Pero era la única manera que tenía de enlazar los tres drabbles. Pobre Remus mío :( De todas formas, esto pasa en el tercer libro y ya sabemos que Sirius y Remus se reencuentran, así que... ;)
Título alternativo: Wolfstar (o cómo ser una de las mejores OTPs del mundo).
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MrsDarfoy
