Vestidos para el baile
La semana antes del baile transcurrió con normalidad, salvo por el hecho de que a menudo se veía cuchichear a grupitos de estudiantes sobre que llevarían al baile o con quien irían. Ron estaba emocionado de poder lucir su nueva túnica de gala, que misteriosamente le habían regalado los mellizos y que por fortuna no parecía estar hechizada para dejarlo desnudo en pleno baile. Los profesores también estaban muy animados, pero debían disimular frente a umbridge, la cual parecía estar molesta al ver tanta felicidad en el aire. Los alumnos, motivados por el secreto baile, habían dejado de contradecirla en clases o de hablarle de voldemort, pero ella pensaba que era porque por fin estaba empezando a controlarlos.
El sábado por la tarde, los alumnos habían dejado por un momento de estudiar para los exámenes y habían comenzado a preparar sus cosas para la noche. Harry ron y Hermione, estaban en la biblioteca terminando unas tareas cuando hedwing se posó sobre Harry con una nota "vengan un rato a tomar él te antes de… bueno antes de la noche. La profe loane traerá un rico brownie hecho por ella"
- Genial. Adoro el brownie – dijo ron – y apuesto a que ella cocina mejor que hagrid
- Bueno, hasta tu cocinas mejor que hagrid ron – dijo Hermione.
Juntaron sus cosas y fueron hacia la cabaña. Cuando estaban llegando vieron como estaba hagrid sentado en una gran silla afuera sosteniendo un espejo. La profesora loane estaba de pie detrás y con la varita le iba esparciendo un líquido por el pelo. Ella llevaba un short corto algo ancho color verde bien ceñido en su cintura, bucaneras y una remera blanca
- Hagrid debería dejar su pelo tranquilo, siempre ha sido una pesadilla – dijo ron
- Hola chicos, que gusto verlos – dijo hagrid sonriendo. Se había recortado muy bien la barba y parecía más joven – la profesora es muy hábil con estas cosas así que creo que a ella le quedara mejor que a mi dijo.
- ¿Qué le estás haciendo? – dijo Hermione
- Hola niños, le aplico una poción desenredante. Luego que haga efecto le recortare un poco y le quitare algo de volumen. Solo para que se vea más prolijo. –
- Me gustaría aprender sobre eso – dijo Hermione. Ella también solía tener dificultades con su pelo.
- Oh es muy sencillo. Si tienes en la semana algún tiempo ven a veme y te mostrare. Mira ve cómo va quedando – dijo pasando un peine por el pelo de hagrid. Por primera vez en su vida, el peine paso limpio desde la raíz hasta la punta.
- Increíble – dijo hagrid mirando x el espejo. Era raro que se arreglara tanto, a menudo iba a las fiestas vestido y despeinado como siempre.
- A qué hora viene olympe? – pregunto Hermione. Era muy inteligente. No podían engañarla.
- Em bueno… yo no he dicho que vendría... – hagrid se sonrojo
- A las 22 vendrá a comer algo aquí antes del baile – dijo la profesora sonriendo, mientras cortaba un poco el pelo de hagrid. –
- Tienes una cita hagrid? – dijo Harry sonriendo. Sabía que esa mujer le encantaba a hagrid
- Oh dejen de fastidiarme –
- Que se pondrán Uds. ¿Hoy chicos? – pregunto la profesora. Había terminado con hagrid y este se veía al espejo emocionado.
- Yo no iré- dijo Hermione triste – no tengo que ponerme así que me quedare con ginny practicando para los exámenes. Ella tampoco tiene nada.
- Están locas, ya lo resuelvo yo a eso – dijo la profe, mientras de su varita salía un gran león plateado. – creo q la joven weasley se unirá a nuestro te.
- Pero profesora, ¿dónde conseguirá dos vestidos para hoy? – dijo Hermione, sorprendida
- Bueno, resulta que hay muchas cosas que snape piensa de mí que no son ciertas – respondió la profesora – pero en lo que si le pego es en algo – hizo una pausa y sonrió con complicidad – tengo el closet más grande que el de todos los profesores juntos.
- Oh. Gracias profesora – estaba algo apenada pero sonriente.
- No hay nada que agradece. Tomaremos un té y luego las tres iremos a mi despacho a arreglarnos.
Todos se sentaron nuevamente en una mesa afuera de la cabaña, mientras la profesora cortaba la torta brownie. Al rato vieron que ginny llegaba corriendo hacia ellos.
- Profesora, ¿qué ocurre? – pregunto agitada la chica – ¿algo estaba mal en mi tarea? –
- Oh no, nada de eso. Resulta que tú y la señorita granger tienen una cita con loane boutique esta noche.
- La profesora nos prestara ropa para el baile – dijo Hermione
- Oh no tengo como agradecerle profesora-
- Tonterías. Solo siéntate a tomar un té con nosotros. Y dejen de llamarme profesora. Ahora con hagrid aquí solo soy su asistente. Pueden llamarme por mi nombre.
Pasaron una agradable tarde, la sensación de la reunión fue el pelo tan prolijo y brilloso de hagrid. Cuando ya se hicieron las 21 Loan apuro a los chicos para que hagrid pudiera alistarse para esperar a madame maxime.
- Bueno ahora nos dividimos, nosotras iremos a mi despacho a arreglarnos y nos encontraremos en la puerta del gran salón – dijo loane, guiando a las chicas a su despacho.
El despacho de la profesora loane era pequeño pero acogedor. El piso estaba totalmente alfombrado de color rojo y las paredes eran blancas, lo que le daba un ambiente muy cálido. Contaba de un escritorio y una biblioteca, un sillón muy cómodo y un gran puff junto a una licorera.
- Por aquí chicas, pasen a mi cuarto – dijo y las guio por la puerta que había a un costado. Allí se veía una gran cama con sabanas rojas, iluminada en penumbra. Un gran placard que ocupaba la pared por completo era lo que más distinguía en ese cuarto. Había también varios espejos enormes donde se podían ver en su totalidad las tres mujeres, también un tocador lleno de peines, perfumes, pinturas y collares.
- Guauuu- dijo ginny, había quedado con la boca abierta
- Aun no vieron nada – dijo loane, cruzo la habitación y abrió dos puertas que había en el medio, dejando ver al menos 200 vestidos de diversos colores colocados prolijamente separados por colores. Largos, cortos, sueltos, ajustados, estampados y lisos. Cualquier mujer enloquecería con algo como eso
- Es increíble - dijo Hermione acercándose y pasando la mano por las telas – tardaremos siglos en elegir
- Nada de eso, se elegir muy rápido – dijo y las paro a ambas contra el ropero mientras las observaba evaluativamente – ginny tu eres delgada, con el pelo rojo y muy blanca – le decía la profesora mientras pensaba – el negro te quedara increíble, pero un color obispo sería mejor, también sos joven y no quiero que parezcas el profesor snape – se rieron un poco, la profesora sacudió la varita y ginny apareció vestida con un vestido obispo con un amplio escote en la espalda. La chica se miró al espejo y le encanto como se veía
- ¡Gracias! Eres mi nueva hada madrina – dijo ginny encantada
- Ahora yo - dijo Hermione. Loane la observo por un momento, hasta que pareció convencerse. Agito la varita y Hermione apareció con un hermoso vestido corto color azul Francia. El vestido era ajustado arriba, con escote corazón y acampanado después del busto.
- Eso te acentuara un poco las caderas – término viendo su obra.
- Es genial – dijo Hermione mirándose al espejo.
- Me alegro chicas. Ahí en ese mueble tienen de todo para arreglarse el cabello y maquillarse. Yo ya regreso.
La profesora salió del cuarto y las chicas se abalanzaron sobre todas las cosas de la profesora, se probaron collares y tonos de sombras y labiales, recurriendo varias veces al encantamiento fregotego para limpiar su rostro.
Loane caminaba rápidamente por el castillo, hasta que llego a la puerta del despacho del profesor snape. Este estaba vestido con la misma capa negra de siempre y se hallaba medio dormido en el sillón.
- Que aburrido es este hombre – pensó la profesora. Sacudió la varita un par de veces y luego regreso para cambiarse
Las chicas ya estaban casi listas cuando ella volvió a llegar a la habitación. Ginny se había hecho un prolijo rodete, dejando caer solo un pequeño mechón hacia su rostro. Hermione tenía un poco más de dificultad que ella y tenía el pelo más revuelto que antes.
- Un minuto, te ayudare – dijo la profesora y comenzó a pasarle la misma crema que a hagrid con la varita – te lo dejar suelto, total tus rizos se armaran y se verán brillosos y naturales.
- Genial, podrías abrir un salón de belleza– dijo ginny. La profesora sabía mucho de eso.
- Bueno, supongo que si no me va bien con la enseñanza volveré a trabajar con mi madre en su salón y luego abriré el mío – dijo ella, sin ofenderse. Eso explicaba muchas cosas – pero siento la necesidad de mostrarle al mundo que sirvo para más q para arreglar el cabello de los magos
- Yo no quise decir eso, lo siento – dijo ginny
- No me ofendo, tampoco es que no sea un trabajo digno. Mi madre es muy hábil y gana muy bien. Pero creo que crecer continuamente con eso me llevo a querer hacer otra cosa.
Loane termino con Hermione y las dejo terminar de arreglarse. Se dirigió a tu placard viendo que podía ponerse. Opto por un vestido corto rojo. Tenía el cuello muy cerrado pero tenía la espalda descubierta con tiritas que la atravesaban. La profesora se miró al espejo. Algo le faltaba. Hizo un par de movimientos con la varita señalando su pecho y en el vestido apareció una abertura con forma de corazón justo arriba de su busto, dándole un toque sexy pero delicado. Hizo otro movimiento y sobre el cuello tan cerrado del vestido apareció una gargantilla dorada, entrelazada con una cinta negra. Apunto a su pelo y en este se formó una prolija trenza que caía hacia un costado. Otros movimientos, su boca se tiño de rojo fuego y se delinearon sus ojos.
- Listo eso será suficiente – dijo la profesora satisfecha
- Estas bellísima – dijo Hermione – esperas ver a alguien
- Yo eh – la profesora comenzó a balbucear, así como lo había hecho hagrid – bueno no, no sé, quizás- como nunca las muchachas vieron sonrojarse a la profesora.
Las tres chicas salieron listas rumbo al gran comedor. Allí las esperaban Harry y ron, quienes al verlas se quedaron boquiabiertos. El salón estaba hermosamente decorado y ya había muchos estudiantes y profesores tomando animadamente en pequeñas mesitas altas, la luz era baja y de varios colores. La música salía de las esquinas e inundaba la habitación. Dumbledore ya estaba sentado hablando animadamente con minerva y a su lado estaban hagrid – vestido con un traje negro impecable- y de su brazo madame maxime, con un vestido largo color rosa pálido. Parecía muy contenta por la nueva apariencia de hagrid y no dejaba de hablarle al oído. La verdad era que todos estaban muy bien vestidos y animados.
