Hola otra vez más:3

Todos los personajes son propiedad de Hiro Mashima, desgraciadamente nada me pertenece (xD)

Y, sin más preámbulos, seguimos con la historia.


Capítulo 3

The darkness of my mind

"Miedo es no poder mirarla y decirle 'te amo'"

Natsu se despertó por segunda vez tras procesar las imágenes en su cabeza. Tenía una expresión de horror en sus facciones, y no podía creer lo que acababa de ocurrir hace unas horas. La marca de las lágrimas se le reflejaba ante la luz del sol, ya poniéndose, mientras el cielo se teñía de varios colores rojizos y naranjas. Se quedó un rato pensando. Después de dejar ir un poderoso aliento de dragón definitivo, toda su mente se disipó volviéndose oscura, mientras notaba como perdía el conocimiento, hasta despertar. Así que no estaba seguro de lo que le había pasado a Lucy. Inmediatamente se puso en pie, secándose el rastro de lágrimas que tenía en su rostro, y se quedó observando como el sol se iba yendo, para que un manto negro acompañado de pequeños puntos titilantes, junto con la brillante luna, apareciera despacio. Cada noche observaba a los titilantes astros brillar. Le recordaban mucho a Lucy. Brillantes, propiciando siempre su luz propia, tiernas y bonitas. Lucy tenía una característica especial que solo Natsu podía ver: su radiante sonrisa, sus gestos gráciles…Todo lo que hacía Lucy a Natsu le parecía un misterio.

Y como tardó en darse cuenta de sus sentimientos, por no decir que había llegado tarde, eso le costaría asimilarlo. Suspiró mientras vio los últimos rayos de sol desaparecer entre las colinas. ¿Cómo no pudo haberse dado cuenta antes? Él quería demasiado a Lucy, y ella ahora estaba…No. Definitivamente no. No podía simplemente renegar de todo y vivir basándose en una simple mentira. Eso era de cobardes. Había que afrontar las cosas de cara, como él bien sabía hacer, así que no tardó ni un segundo en empezar a andar para descubrir lo que había pasado. No podía rendirse ahora: tenía que encontrar a Lucy sí o sí, independientemente de cómo se encontrara. Empezó a andar camino a un sendero medio escondido por la mitad del bosque, decidido, con paso ligero. Tenía que encontrar a Lucy, y, ya de paso, descubrir quien le había hecho hacer todo eso.

Escondido entre los árboles salió una oscura figura con un aura de maldad haciendo que absolutamente todo lo de su alrededor se pudriera y terminara por desaparecer. No podía dejar de sonreír, con una sonrisa perturbadora pintada en sus labios. Su mirada fija en la espalda de Natsu mientras sonreía era un claro símbolo de lo bien que se lo estaba pasando.

Después de todo, hacer sufrir de la peor manera a sus enemigos era su mejor trabajo.

"Yo también te quiero". No dejaba de sonar en la cabeza de Natsu, mientras reposaba en un tronco hueco, pensando en sus sentimientos. "Yo también te quiero". Una y otra vez esa frase retornaba a su mente, continuamente. Poco a poco sus ojos amenazaban con cerrarse ante la luz de la luna, para instantes después de cerrarlos pensar en la única cosa que al menos le mantenía con vida: se prometió encontrar a Lucy, costara lo que costara.

A mitad de la noche un ruido seco le despertó, sobresaltado. Aunque, bien pensado, sus pesadillas en que imágenes horripilantes de Lucy aparecían por su cabeza le hicieron pensar en que quizás hubiera sido mejor ser despertado.

Se posicionó, medio sentado en cuclillas, para ver el causante de tal estruendo. De lejos se escuchaba una voz familiar oír entre las sombras.

-Vas a volverme loco. ¡Por aquí ya hemos mirado!-se quejaba una voz misteriosa y ronca.

-¡Tonto! ¿No ves que es mejor asegurarse? Podría haber quedado alguien por aquí y nosotros sin saberlo…-sentenció una voz más dulce y aguda. Otro estruendo sonó por el bosque, provocando que varios pájaros alzaran el vuelo a medianoche.

-¡Gejé! –se rio una familiar voz con un deje de excentricidad. ¿Podrían ser ellos?

-¿Chicos?-profetizó Natsu, perplejo. Un par de hombros se dieron la vuelta al escuchar un sonido detrás de ellos.

-¡Natsu!-gritó una chica, con una sonrisa de felicidad.- ¿Dónde has estado? ¿Qué te ha pasado? ¿Y Lucy? ¡Demonios! ¿Cómo puedes estar así de malherido?-preguntó varias veces la chica peliazul todavía perpleja.

-Tranquila Levy, no puedo contestarte a todo a la vez, y, además, necesito urgentemente descansar. ¿Qué diablos hacéis vosotros aquí? ¡Creí que habíais muerto!-dijo el chico, abriendo los ojos enormemente.

-¿Muerto? ¿Nosotros? ¡Gejé!-se rió el chico-A mí nadie me gana, chaval. Y menos cuando intentan atacar a Levy.-la chica se sonrojó un poco, manteniendo la mirada baja.-No sé dónde diablos te has metido durante este tiempo, pero ni tu ni Lucy habéis aparecido por el campamento desde la mañana de ayer. –explicó el dragon slayer de hierro.

-Pero… ¿Dónde está la gente? ¿Y el dragón? ¡Os había matado a todos! ¡Alguien me controlaba! -dijo Natsu, gritándoles.

-Tranquilo flamita, a mi no me matas con tan poca cosa.-Y de entre los árboles apareció un chico sin camiseta acompañado de una peliazul detrás. Y, poco a poco, vio aparecer a todos los integrantes del gremio, uno a uno, de entre los árboles.

-¡Estáis todos vivos!-dijo el chico, con lágrimas amenazando salir por los ojos.

-¿Porqué no iban a estarlo?-preguntó Gajeel, enarcando las cejas.

-Gajeel, te has perdido demasiadas cosas desde que saliste en su busca. –dijo el mago de hielo.

-Espera… ¿Qué? Yo no salí en su busca. Me obligasteis vosotros. –dijo él, mirando para otro lado.

Gray se rió para luego meterle un codazo a Gajeel, con una mirada lasciva –Y un cuerno-siguió el mago de hielo- Tú lo que querías era pasar tiempo a solas con Levy con la excusa de buscar a Natsu y Lucy.-y acto seguido Gajeel mandó volando a Gray con su puño de hierro, mientras mantenía su cabeza roja.

Natsu, todavía perplejo, no sabía qué hacer, o abrazarles a todos uno por uno, o empezar a preguntarles las cientos de preguntas que se le pasaban por su cabeza. ¿Era posible que estuvieran todos vivos? ¿Era posible que Lucy se encontrara perdida por el bosque, y todo había sido producto de su imaginación o una simple pesadilla? Pero si todo había sido un sueño… ¿Cómo podía explicar que su ropa estuviera medio rota y todavía sintiendo los pinchazos en su pierna izquierda? Nada encajaba con nada.

Se dejó llevar por sus amigos hasta el campamento, y decidió pasar su medianoche ahí. Al día siguiente ya pensaría en como encontraría a Lucy, y preguntaría lo que de verdad había pasado. Pero, por ahora, se dejaría llevar por ese magnífico mundo, más mágico que en el que vivía, llamado sueños, mientras las estrellas titilaban pareciendo observarle.

De lejos, siempre observando con expresión perturbadora, un par de ojos finos se dejaron entrever entre los árboles, susurrando cosas inteligibles.

-Sueña con tu ángel, porque muy pronto empezará tu verdadero infierno. Esto no ha terminado, tu ángel ahora mismo está entre mis manos, y terminará cayendo. –y, sin ser visto por nadie, se dejó desaparecer entre la oscuridad del espeso bosque.


Eh, ¿Qué tal? Pienso extenderlo muuuuucho más (hasta donde me de abasto xD)

Así que todos los secretos irán apareciendo capítulo por capítulo. Sí, se que ha sido cortito (Creo) en el próximo prometo que sea más largo y bonito.

Gracias por leer y,

¡Nos leemos! :3