Muchas gracias Bhet por tu comentario! Es muy gratificante saber que a alguien le gusta lo que hago No dudes que continuaré. Ya tengo escrito hasta el capítulo 21 y no voy a dejarlo sin terminar. Eso no va conmigo.

Es cierto que es una historia intensa. Te animo a seguir leyendo y espero que te siga gustando.

Gracias a todos!

CAPÍTULO 3

James se levantó muy pronto aquella mañana. Tenía muchas cosas que hacer. Debía repasar los libros de cuentas, ponerse al día con los problemas de sus tierras, organizar la distribución del tabaco que llegaría próximamente a Europa y algo más importante. Fastidioso pero necesario al fin y al cabo. Tenía que organizar una cena para pedir matrimonio a aquella mujer. Había estado hablando con Ben al respecto. Linus pensaba que era mejor que fuera él quien acudiera al castillo de la marquesa, se presentase y poco a poco la cortejase hasta que finalmente pidiera su mano. Pero James no tenía ninguna intención de montar toda esa parafernalia.

Ben iría al castillo, con un generoso obsequio. Alguna joya ostentosa, quizás. Eso le daría a ella idea de con quién estaba tratando. Y después la invitaría a su propia morada. Quería deslumbrarla, que viese todo el poderío y esplendor de un simple barón. Los nobles de alta cuna como ella despreciaban a los de su clase, y más aún en su caso, ya que su madre fue una sirvienta. Tenía la ocasión perfecta para resarcirse de todas las humillaciones que había sufrido su madre en esa mujer.

El modo en el que lo confundió con un desgraciado en sus propias tierras era ahora un as que guardaba con mimo bajo su manga. Ardía en deseos de devolverle el golpe. Lo había despreciado, ninguneado, tratado como a un don nadie, y ahora tendría que rendirse ante él y suplicarle que la desposara.

Deseaba fervientemente que llegara la hora de aquella cena. Iba a disfrutarla, no cabía duda.

De todas maneras, lo que no estaba dispuesto a hacer era a cortejarla. Esa misma noche pensaba proponerle matrimonio, Y establecer claramente las intenciones de aquella unión. Un heredero a cambio de todo el dinero que ella quisiera. No iba a engatusarla, ni a enamorarla. No tenía por qué perder el tiempo en cosas como esa. No era lo que él estaba buscando. Así que sería sincero. Siempre lo era. Ella no podría negarse a una proposición de ese tipo, y más si era tan reacia al matrimonio. No la molestaría demasiado, ni ella a él tampoco. James pensó que era un buen trato. Un negocio más.

Ben entró en sus aposentos y observó lo que estaba haciendo. James examinaba las joyas de la familia. Había muchas y muy valiosas. Su padre había colmado de regalos a su madre quizás para que dejara de sentirse como una sirvienta cuando se casaron.

Habéis decidido ya cuál es el presente que debo llevar a la marquesa?- preguntó con curiosidad

James tenía entre sus rudas manos un pequeño colgante, un colibrí de oro. Algo insignificante comparado con las tiaras y collares de enorme peso y grandes piedras que había en aquel baúl. Lo examinaba casi con devoción. Encerrado en sus pensamientos.

Eso no la dejará boquiabierta- dijo Ben mirando el pequeño colgante

Esto no se lo daría jamás- dijo James con la voz rota- El colibrí era el pájaro preferido de mi madre. Le gustaba observarlos. Pasaba horas admirándolos. Esto se lo regaló mi padre antes de desposarla. Apenas tiene valor económico.

Entiendo- dijo Ben apenado

Llévale esto mismo- dijo James cogiendo con indiferencia un collar de oro blanco y esmeraldas

Esto, James?- dijo Ben sorprendido- Con esto podría comprar estas tierras.

No están en venta- dijo James sonriendo- Así sabrá con quién está tratando

Y si os rechaza y no os lo devuelve?- preguntó Ben casi con temor

No podrá rechazarme- dijo con firmeza- Además, estas piedras le sentarán bien. Son de su mismo color de ojos.

Como deseéis- dijo Ben cogiendo el collar mientras sonreía. Se había fijado en el color de sus ojos. Y estaba claro que quería impresionarla. Aquello prometía, pensó mientras se retiraba de la habitación.

Escucha, John- dijo Kate mientras abría una nueva misiva real- Su majestad me invita a una recepción en palacio. Es un baile.

Y desde cuándo te interesa eso, Kate?- preguntó John extrañado

Sabes que nunca me ha llamado la atención la corte, John- dijo ella sonriendo- Ni siquiera he visto al rey.

Pero estás considerando ir- dijo John con preocupación

Sabes que debo hacerlo. He de pedirle un aplazamiento de la deuda- dijo ella con firmeza

Vas a cometer un error, Kate. No debes mezclarte con esa gente- dijo John con seriedad

John, eres muy importante para mí. Te permito casi todo. Que me regañes, que me hables como si fuera una niña… Pero no olvides que ya tomo mis propias decisiones. Y esto lo hago porque debo hacerlo- dijo Kate con una seguridad aplastante.

Solo quiero lo mejor para ti, Kate- dijo John apenado- Y lo mejor es que te mantengas alejada de todo eso

Tienes una idea mejor, John?- dijo ella molesta

Señora marquesa- dijo el joven Boone inclinándose ante ella

Qué sucede?- preguntó ella

Un caballero solicita unos momentos de vuestro tiempo- dijo con respeto- Es el administrador del barón Ford.

Linus- dijo ella con fastidio- Es vuestro amigo, estáis seguros de que quiere verme a mi y no a John?- preguntó a Boone

Solicita audiencia con la marquesa- dijo el joven

Bien, hazlo pasar- dijo Kate mientras se levantaba de su asiento y se componía el vestido

Señora marquesa- dijo Linus haciendo una reverencia exagerada en opinión de Kate

Os escucho- contestó ella marcando las distancias

Vengo a traeros un recado del barón Ford- dijo Ben sin poder evitar una sonrisa hacia su amigo Locke

El barón Ford- dijo ella pensativa- En qué lugar del mundo anda ahora?

Ha regresado a su hogar- dijo Ben sonriendo

Vaya- dijo ella incómoda- De modo que ya se ha cansado de dar esquinazo a sus obligaciones para con sus tierras

En realidad, señora. Ha vuelto precisamente para hacerse cargo de ellas- dijo Linus sin dejar de sonreír

Bien, en qué puedo ayudaros?- preguntó Kate que no sabía a qué venía tanta cortesía

El barón desea obsequiaros con este presente- dijo Linus ofreciéndole una lujosa caja- Y sería un honor para él si aceptarais cenar esta noche en su humilde morada.

Kate cogió la caja y la abrió con curiosidad. Lo que vio allí dentro la dejó petrificada. Aquel collar debía valer muchísimo. Demasiado, pensó.

No creo que esto sea apropiado- dijo devolviendo la caja a Ben

Mi señora- dijo Linus apenado- Os suplico que no lo rechacéis. Perteneció a su madre, y significa mucho para él- mintió

Kate dudaba entre quedarse aquel precioso collar o devolverlo. Con eso podría pagar los salarios de sus sirvientes durante varios años. Pero no le parecía bien deshacerse de un recuerdo tan valioso para una persona. Sabía que la madre del barón había muerto. Algo trágico que nadie mencionaba y ella nunca supo, así que no le serviría de nada aquel regalo.

Tomad- dijo con firmeza- Es demasiado.

Señora, decidme al menos que acudiréis esta noche a nuestra morada- dijo Linus suplicante

Kate no supo qué contestar. Estaba realmente molesta con este tipo de situaciones.

Es lo menos que podéis hacer ya que habéis rechazado algo tan valioso para un hombre- dijo Locke

Está bien- aceptó ella resignada- Será un placer cenar con el barón.

Gracias, mi señora- dijo Linus volviendo a inclinarse- El barón os espera a las ocho.

Allí estaré- dijo ella con firmeza

Linus salió al exterior caminando despacio. Sabía que Locke iría tras él, de modo que no quiso alejarse mucho.

A qué ha venido eso?- preguntó Locke sorprendido

Está hecho, John- dijo Ben con su sonrisa maquiavélica- Esta noche pedirá su mano.

Dios se apiade de ellos- dijo Locke mirando al cielo con preocupación- Esto va a ser un desastre!

Dios se apiade de nosotros si nos descubren, John- dijo Ben con una amplia sonrisa

Estás seguro de lo que estamos haciendo, Ben?- dijo John apartándolo del campo de visión de las ventanas

En realidad no, amigo- dijo Linus preocupado- Pero es la mejor opción que tienen nuestros muchachos.

Yo diría que la única- dijo Locke suspirando

Entonces no hay marcha atrás, John- dijo Ben sonriendo

Escucha- dijo John preocupado- Hay un problema añadido. Kate se ha empeñado en acudir al baile de la corte.

John le tendía la misiva en la que se especificaban los detalles.

Eso no puede suceder, John!- dijo Ben con pavor

No puedo detenerla, Ben- dijo Locke apenado

Ben observaba la carta con detenimiento.

Entonces habrá que protegerla- dijo con firmeza sin quitar la vista del escrito- Creo que puedo arreglármelas para que James acuda a esta cita.

Hazlo!- dijo John en tono imperativo- Sabes lo que pasará si una muchacha como ella se pone a los pies de ese canalla.

Tranquilo, amigo- dijo Ben más calmado- Ocúpate de que acepte la propuesta del barón y de ese modo no correrá peligro alguno

Eso es complicado, muy complicado- dijo Locke suspirando

No creas que mi tarea está resultando sencilla- contestó Ben molesto

Lo se, amigo. Lo se- dijo Locke estrechando su mano.

Nos vemos esta noche- dijo Ben subiendo a su carruaje

Francamente, John. No entiendo a qué ha venido todo esto- dijo Kate desconcertada- Ese collar tan valioso… Es incluso de mal gusto regalar algo así a una dama a la que ni siquiera se conoce, no crees?- dijo ella pensando en voz alta

Yo creo que es un detalle, Kate. Era de su madre- dijo sabiendo que eso cambiaba las cosas

Con más motivo- dijo ella en cambio- Poco debe apreciarla si se desprende de algo que le perteneció.

Yo lo tomaría como un gesto amistoso, Kate- dijo John sin saber cómo encauzar el tema

He oído cosas sobre el barón y el tipo de vida que lleva- dijo ella con seriedad- Es un inconsciente. Un mujeriego y un borracho.

Yo en cambio se que es un hombre valeroso, aventurero y muy inteligente. Ha amasado una enorme fortuna durante sus numerosos viajes- dijo John

Abandonó sus tierras olvidando sus responsabilidades- dijo Kate con firmeza- El pobre Linus ha tenido que encargarse de todo.

Kate no hables así- dijo Locke con gesto apenado- No sabes por qué se marchó de aquí. Tuvo que sufrir una gran desgracia en el seno de su familia. Una gran tragedia.

Y no piensas contármela, verdad?- dijo Kate sabiendo de antemano la respuesta

No me compete. Como tampoco contaría a nadie lo que sucedió entre estos muros- dijo con firmeza

En realidad no me importa- dijo ella fingiendo indiferencia- Acudiré a esa cena porque es nuestro vecino. Y porque nos conviene tener una relación cordial. Si nos cierra el paso de sus aguas nuestras cosechas estarán acabadas.

Veo que piensas de manera inteligente, Kate- dijo Locke- Espero que sigas haciéndolo. Ese hombre podría ser la solución a nuestros problemas.

Insinúas que…?- dijo ella nerviosa

Insinúo que deberías aceptar lo que os proponga- dijo Locke sin atreverse a mirarla a los ojos.

John, qué sabes?- preguntó ella impaciente

En realidad nada, pero sería una gran noticia si pidiera tu mano, Kate- dijo John con firmeza

Pero debe ser casi un anciano!- dijo ella sorprendida

Kate, tiene treinta y cinco años- dijo Locke sonriendo

A esa edad y con el tipo de vida que ha llevado…- dijo Kate pensativa

Deberías conocerlo y escucharlo. Sólo te pido eso- dijo Locke mirándola fijamente a los ojos.

Está bien, John. Pero no pienses ni por un momento que voy a casarme con un degenerado como él- dijo con seguridad.

Como quieras, Kate- dijo Locke resignado- Si crees que es mejor opción acudir al rey…

Quizás lo sea- dijo ella desafiante

No puedo creerlo!- gritó James furioso con el collar de esmeraldas en la mano- Cómo osa esa mujer rechazar un presente como éste?

Os dije que era terca como una mula. Arrogante y orgullosa- dijo Ben sonriendo para sus adentros.

Veremos si se atreve a despreciarme- dijo James con los dientes apretado

Lo hará, James. Os rechazará como hizo con tantos otros como vos- dijo Ben seguro de la reacción que esto provocaba en él

No como yo, Ben- dijo apretando el collar entre sus manos- Esa mujer no sabe con quién está tratando.

James se encargó personalmente de que el castillo luciera en todo su esplendor. Eligió la mejor cubertería, los manteles más costosos, los mejores manjares. Y se vistió de acuerdo a la ocasión. Llevaba una levita negra que caía hasta sus rodillas. Con los botones de oro. Una camisa blanca, reluciente que asomaba las mangas por debajo de la chaqueta. Los pantalones de terciopelo negro y unas botas del mejor cuero. Se puso el anillo más ostentoso que encontró entre las cosas de su padre. Y se observó orgulloso en el espejo.

Conocía a las mujeres como ella. Se daban aires de reinas y no tenían siquiera un trozo de pan para llevarse a la boca. En qué estaba pensando aquella chiquilla malcriada y orgullosa? A estas alturas toda Inglaterra sabía que estaba en la ruina. Y que tenía que ponerse a trabajar en el campo como si fuera una plebeya cualquiera.

Iba a bajarle los humos. No iba a consentir que esa mujer, por muy marquesa que fuera lo humillara de nuevo.

Kate se observaba en el espejo de sus aposentos. Llevaba un vestido verde oscuro. El que guardaba para las grandes ocasiones. Realmente estaría pasado de moda, pensó. Pero no tenía otro. Era así de simple.

El corpiño, con detalles en blanco, realzaba su pecho. Y la falda, amplia y voluminosa, la hacía soñar con aquellos tiempos en los que podía comprarse algo parecido. Hacía demasiado de eso.

Se entristeció al pensar que debería llevar ese mismo atuendo en el baile del rey. No era ni mucho menos apropiado para un acontecimiento de ese calibre, pero no disponía de dinero suficiente como para comprar algo más acorde. Y si lo tuviera no lo malgastaría de ese modo.

Observó su rostro con detenimiento. Siempre lo mismo. Por mucho que Alex se lo advertía nunca le hacía caso. Las largas horas en el lago del barón habían vuelto a pasarle factura, y sus numerosas pecas lucían ahora con la fuerza que el sol les había dado.

Odiaba aquellas pecas. La tez de una dama debía ser blanca. Debía ocultarse del sol. Pero Kate siempre lo olvidaba, y cuando los rayos acariciaban su piel simplemente se dedicaba a disfrutar de ellos aunque se arrepintiera en momentos como éste.

En cambio se sintió orgullosa de su cabello. Sus rizos naturales y ese color tan oscuro era algo de lo que podía presumir. Se había hecho un recogido. Un precioso moño bajo que dejaba caer alguna mecha rebelde.

Abrió el pequeño cofre donde guardaba las joyas de su familia. Lamentablemente no quedaba apenas nada. Se había visto obligada a venderlo todo para hacer frente a las deudas, pero conservaba una sencilla gargantilla de la que colgaba una pequeña esmeralda. Siempre le gustaron las esmeraldas. Eran de su mismo color de ojos. Y quiso conservar aquel recuerdo de tiempos mejores.

Se lo puso a sabiendas de que resultaría insignificante al lado del collar que había rechazado aquella tarde.

No tenía buenas vibraciones sobre esa noche. Algo le decía que iba a meterse directa y voluntariamente en la guarida del lobo. Pero no tenía muchas otras opciones. Era mucho mejor llevarse bien con aquel hombre que tenerlo de enemigo. Al menos John la acompañaría.