II.
Alquilar el palco que la joven deseaba no implico mayor problema y las primeras funciones de la nueva administración las disfrutó con toda tranquilidad, sin embargo un viaje inesperado vino a alejarla de la capital francesa hecho que la molesto inmensamente pues había tomado ya aquellas salidas como su única distracción.
Mas que del espectáculo gozaba de aquella sensación de soledad que la impresionante arquitectura del lugar le inspiraba. En ocasiones gustaba de imaginar que había espectros en la sala, fantasmas escondidos tras las esculturas, en los cortinares o que paseaban a la sombra de las escenografías, a veces Pierre le seguía el hilo a sus fantasías, hablándole de los muchos pasadizos secretos que seguro un lugar como aquel poseía.
-Imagínatelo, un pobre infeliz perdido en un laberinto tras las paredes, atrapado de tal suerte que su mente solo espera ver aparecer a un monstruo y ser devorado o caer en una trampa fatal, sea como sea el miedo sería inmenso al tenerse ya por muerto-
Decía el joven adornando el susurro de sus palabras con ademanes o empleando tonos de misterio, ella sonreía sintiendo una mezcla de emoción y terror
-¿Un monstruo como el Minotauro?-
-Clitia no a todos nos asustaría un simple toro-
Se quejaba el dueño de los ojos verdes que había pensado en algo un poco mas aterrador
-Bueno, perdido y en la oscuridad yo creo que si asusta, aunque quizá el mayor terror sería encontrarte con la muerte misma-
-Podría ser-
Aceptaba el chico mientras su imaginación continuaba buscando o talvez creando algún ser que verdaderamente asustara, entonces ella tomaba sus abanico y le propinaba un golpe en la cabeza
-Para despejarte las ideas-
Sonreía y el muchacho le acariciaba la mejilla.
Los rayos de Sol hacían brillar las gotas de rocío salpicadas en las plantas de su balcón, la joven ansiaba el día en que volverían a Paris y la estancia en aquella casa de campo comenzaba a hartarla.
-Clitia ¿puedo pasar?-
-Adelante primo-dijo colocando a un costado el cestillo del estambre y su tejido-¿en que puedo ayudarte?-
Pierre la observo un instante tras el cual movió la cabeza negativamente
-Eres terrible, con razón mi madre esta tan preocupada, te vez tan débil y cansada que podría jurar que estas enferma-
-No estarás muy equivocado, veras este lugar es muy hermoso, pero esta lleno de bullicio, de personas que entran y salen, no lo tolero, encerrada aquí al menos no tengo que soportarlo-
Explicó dejando vagar aquella mirada de ojos negros por la ventana
-No habría tanto problema si solo hicieras eso, pero no comes, no hablas, Clitia hay un problema contigo, Madre no deja de repetirlo-
El joven estaba vagamente desesperado, ella le miro con dulzura
-Solo estoy aburrida...pero venga! No has venido solo a regañarme ¿verdad?-sonrió, Pierre se sentó a su lado
-En efecto¿adivina que?...He descubierto que en tu lugar favorito en realidad si existe un fantasma-
La sonrisa que iluminó el rostro de su amada prima fue suficiente para que el chico se sintiera el hombre mas afortunado del universo
-Maravilloso! Pierre eres grandioso! Pero que esperas para contármelo todo-
Exclamó emocionada, el joven contó entonces todo lo que había averiguado gracias a varias señoritas que estudiaban en la academia de las artes, cosas como una cabeza en llamas, un esqueleto en frac, cuerdas que desaparecen de tramoyistas suicidas, la joven lo escuchaba emocionada
-Oye! Es un fantasma , se supone que deberías estar asustada-
-¿Bromeas? Es fantástico! La Real Academia de las Artes merecía algo de este estilo-
Encantada se levanto dela silla que hasta ese instante había ocupado
-Necesito regresar Pierre, necesito la soledad de esos muros-
-Te empeñas en la soledad, Clitia, ese lugar reboza de vida, de música, de risas, regaños, instrucciones, cuentas, Vida!-
-Pero en su oscuridad hay soledad, quien sabe, quizá, con suerte, me tope con el fantasma-
-Por dios Clitia! No digas tal cosa, si es real, podría hacerte daño, podría incluso...-
-matarme? No querido primo, no tengo tanta suerte-
Concluyó de pie en el balcón, el chico no pudo mas, acercándose la aprisiono en un abrazo
-Te empeñas en lastimarme querida prima, solo en ti he hallado un verdadero familiar y una autentica amistad, Clitia, aceptare que te cases, que vuelvas a tu país, incluso que ingreses aun convento, pero jamás que permitas que te lastimen y mucho menos que te dejes morir-
Susurró a su oído, protegida en aquello brazos, por un instante abandono su pena, sintiendo el tibio calor que provenía de aquel, el único hombre en quien confiaba y así, inmersos en aquel afecto, olvidaron todo, el entorno, el balcón, aquella casa e incluso a la bella mujer que desde el jardín los observaba enternecida
-Madame, quizá, la señorita necesite un medico-comento uno delos jardineros-En absoluto, mi hijo es el único que sabe curarla-respondió ella.
Semanas después tuvo la alegría de informarle a su sobrina su próximo regreso a Paris, la reacción de la joven fue única, mostrando la vitalidad durante tanto tiempo perdida, empaco rápidamente y al llegar las entradas dela Opera las esperaban sin embargo ya era tarde, Pierre no permitió que se desanimara, apresurándola mientras le reiteraba la probabilidad de que si se daban prisa llegarían al entreacto y así fue.
"El Palco esta ocupado"
El joven quedo petrificado, una voz había pronunciado aquello, una voz, pero solo eso, no había cuerpo, ni rostro, ni boca dueña de la voz, aterrado observo a su prima, ataviada en verde Clitia lucia hermosa, por un instante creyó que ella no había escuchado nada, lucia tranquila e impasible pero al mirar sus ojos supo que no era así, la joven maquinaba llena de satisfacción
-Querido Pierre ¿ves a alguien aquí?-inquirió con toda tranquilidad
-n..n..No-
-Yo tampoco-
La joven dio un paso
"El Palco esta ocupado"
-Yo lo veo vacío-
Replico ella con toda naturalidad alcanzando el asiento al que había dedicado su favoritismo
-Niño! Que esperas para venirte a sentar-
Reclamó a su primo que aterrado permanecía en el marco de la entrada, apenado, el joven se acerco tímidamente
-Señorita...-la voz de nuevo
Clitia levanto su palma al aire, marcando un alto
-Señor, he pagado por este lugar por lo que tengo derecho a ocuparlo y si eso le molesta a su inmaterial presencia, pues es una lastima-concluyó
-Clitia...-
-Pierre quita ya esa cara!!-
El joven hundió la nariz en su programa y el acto comenzó, mientras dentro de la columna, desconcertado, el Fantasma (que era menos inmaterial de lo que la joven creía) la miraba con cierta curiosidad, en parte meditando que podría susurrarle para que no volviese a su palco, el primer plan que radicaba en el miedo que escuchar una voz en un lugar vacío usualmente provocaba, había fallado, la joven no parecía estar ni ligeramente asustada, el jovenzuelo a su lado habría echado a correr desde hace mucho pero al parecer, ella era un ancla demasiado fuerte, por otro lado definitivamente no había forma de intrigar entre ambos, al menos no mientras solo fuesen ellos dos, podría usar la voz de trueno pero llamaría demasiado la atención en una situación en la que relativamente los culpables eran otros, aunque tampoco podía quedarse callado pues la joven se había atrevido a contradecirlo y hacerle guardar silencio, admiraba aquel valor por lo que sin duda era aquel un asunto de pensarse, sería correcto esperar un poco para solucionarlo.
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Finalmente Erik apareció jijiji ay que genial, bien me gusto esta forma de entrar, están invadiendo SU palco así que actúa al respecto pero también no deja de ser un caballero así que no es grosero, a partir delos próximos capítulos es probable que inicie con cachos de canciones o de poesías, bien espero les guste y por favor sigan dejando sus comentarios n.n
