Mucho más rápido de lo que alguna vez imaginé subo este cap de Howl!
Sinceramente espero que les guste! Cualquier cosa me preguntan!
Y Howl es el protagonista de la peli "Howl's moving castle" perteneciente al genial estudio Ghibli!
El que no la vio sinceramente se la recomiendo! Es totalmente hermosa y para todo aquel que le guste el anime y el buen cine en general, como así también las historias por demás mágicas y emotivas, se la recomiendo! Les aseguro que les va a encantar!
Muchas gracias por todos los hermosos reviews! (ya empezaré a responderlos! XD)
Este fic está especialmente dedicado a todos aquellos que leen este fic y me animan a seguir escribiendo!
creo que la historia me está quedando linda!
jeje
Enjoy the story!
Howl
Debía de reconocer que su visión del mundo siempre había sido simple, como así también la vida jamás le había parecido demasiado complicada. Según su opinión eran las personas mismas quienes que se complicaban la existencia viendo problemas donde no los había, exagerando otros, etc.
Para él todo el misterio de vivir se resumía a: despertarse, saludar a su madre, entrenar, comer, descansar y realizar misiones. El orden podía variar como así la frecuencia en que las hacía, algunas veces más, otras veces menos. Incluso había días en los que imitaba al vago-por-excelencia-Nara y sólo se recostaba sobre el techo de alguna casa a admirar la aldea.
Uchiha Sasuke detrás de esas capas de seriedad, orgullo marca Uchiha y de perfeccionismo era un tipo simple. El quid de la cuestión radicaba en llegar a conocerlo.
Pero ahora, incapaz de alejar la vista de la diosa parada enfrente de él comenzaba a dudar de todo lo anterior. La vida no era sencilla, menos aún cuando tu madre –sin aviso alguno- entra a tu habitación y te encuentra con una mujer –la más bella criatura que alguna vez pudiste imaginar ver- estando los dos semidesnudos.
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Todo aquel que había visto alguna vez a la señora Uchiha sabía que la mujer de Fugaku era extremadamente bella y distinguida. Mikoto era por sobre todo una mujer elegante y generosa, acostumbrada a tener un perfil bajo. Aún así no había nadie en Konoha que no la conociera, ya sea por su belleza descomunal o por los logros de sus hijos, quienes habían heredado el carácter del padre y la gracia de la madre.
De joven muchos hombres intentaron cortejarla pero ella, de alguna manera, siempre supo que su destino era casarse únicamente con aquel que en verdad la mereciera, alguien capaz de infundir respeto, admiración y temor. Un gran ninja de Konoha. "Y no me equivoqué" solía decirse a sí misma cada vez que observaba a su más preciado tesoro: Itachi y Sasuke.
La primera vez que vio a Fugaku la seriedad como así el misterio que lo rodeaban habían llamado poderosamente su atención. Alto, de cabellos oscuros, varonil. Y seguro de sí mismo. Completamente seguro. Mentiría si dijera que lo de ellos fue amor a primera vista, porque la verdad distaba mucho de eso. Si bien se sentía extremadamente atraída por él, odio era lo único que sentía por ese sujeto. Sinceramente no lo soportaba: demasiado arrogante, demasiado serio, demasiado bello y con fama de mujeriego. Sencillamente no era el hombre con el que imaginaba formar una familia.
Pero el destino era caprichoso y totalmente impredecible, y una tarde de otoño, entre las hojas caídas de los árboles vecinos y la brisa otoñal, lo vio. Vio por primera vez a Fugaku Uchiha, al verdadero y no a esa imagen que todos habían hecho de él. Y se enamoró perdidamente de esos ojos profundos, de cada uno de los matices de su voz, de cada una de las palabras que callaba y las miles que dejaba entrever en cada uno de sus gestos y silencios. Descubrió que no era tan seguro ni tan arrogante, sino que lo único que buscaba era a alguien capaz de entenderlo, de cuidarlo, de protegerlo… de amarlo.
El gran misterio de los Uchiha radicaba en lograr penetrar la profunda coraza que los alejaba de todos. Una vez que lo hacías te habías asegurado su amistad incondicional o su amor total. Porque los hombres de ese poderoso clan podrían parecer inmunes a los sentimientos, pero eso no podía estar más alejado de la realidad. En la intimidad eran apasionados y cariñosos, se preocupaban por quienes ellos querían y eran capaces de hacer cualquier cosa por evitar el sufrimiento de aquellos a quienes consideraban importantes.
Fue así como Mikoto decidió unir su vida a la de tal magnífico hombre.
Y no se arrepentía en lo absoluto, aunque eso no evitaba que a veces deseara mandar el orgullo Uchiha –tan característico de su esposo e hijos- a la…. Bueh, a ese lugar que una dama que se apreciaba de tal se negaba a pronunciar.
Pero Mikoto tampoco se quedaba atrás. Ella sabía muy bien que si llegaba a tener hijos con Fugaku, haría de ellos los mejores hombres y no sólo los mejores ninjas. Ella quería transmitirles a sus hijos todo lo bueno de ella como así también todo lo bueno de su padre. Lo bueno era que su marido opinaba lo mismo que ella. "Los Uchihas seremos orgullosos, pero nunca cobardes. El honor ante todo" le había dicho una vez Fugaku.
Por eso no pudo evitar gritar: -SASUKE UCHIHA! ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO?
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Cuando Itachi llegó a su casa después de haberse pasado todo el día entrenando arduamente se sorprendió de lo que sus ojos veían. Incluso había llegado a pellizcarse disimuladamente el brazo para ver si la escena que se representaba delante de él no era una ilusión. Su madre y Sasuke-baka, hasta ahí todo parecía normal…. Hasta que lo sintió. El perfume más dulce e hipnotizante que alguna vez creyó sentir. "Cerezas" se dijo a sí mismo y la observó. Una muchacha de piel blanca, de extraños y sedosos cabellos rosados, de labios rosados y vivaces, gigantes, ojos jades. Simplemente una belleza exótica, única…. Y en ese momento agradeció estar vivo y ser hombre, pero por sobre todo ser hermano del idiota de Sasuke. Suponía quién era semejante belleza, la descripción coincidía con ese nombre que había escuchado escaparse de los labios del menor de los Uchiha. Pero oír como su madre regañaba a Sasuke como si este fuera un nene pequeño le hizo soltar una gran y sonora carcajada, que sólo fue acallada por las miradas envenenadas que le dirigían los dos miembros de su familia.
-¿Qué te parece tan gracioso Itachi?- le preguntó su madre en un susurro bajo que le heló la sangre. ¿Mikoto Uchiha enojada? Era una de sus peores pesadillas.
-Nada- le contestó y escuchó como su progenitora murmuraba un "menos mal".
Suspiró, su madre enojada era más peligrosa que cien Ambus juntos. Un poco más relajado fijó sus ojos negros en los pozos verdes- ¿Y vos? ¿Quién sos?- le preguntó a la vez que ignoraba las quejas de su progenitora.
-Oh, lo siento… soy Sakura Haruno- le respondió la bella ninfa a la vez que una tímida sonrisa se dibujaba en sus labios. Observó con curiosidad y pagado de sí como las mejillas blancas de ella adquirían un adorable tono rosado y notó como el chakra de su hermano cambiaba y como el sharingan quería apoderarse de sus ojos. "Interesante reacción" pensó.
- Hija, te ruego que disculpes a los mal aprendidos de mis hijos- comenzó a hablar Mikoto a la vez que sus hijos se preguntaban desde cuándo su madre llamaba a una completa –o no tanto- extraña hija,- ¿no te gustaría comer un poco de pastel?- y no aceptando un no por respuesta condujo a la confundida pelirosa a la cocina.
Los dos hermanos observaron en silencio a las mujeres que se alejaban.
-¿Qué pasó?- inquirió Itachi, a lo que Sasuke respondió –No tengo la menor idea-
-¿No creerás que alguna de tus admiradoras envenenó a mamá?- continuó el mayor.
-¿Y por qué no las tuyas?- contraatacó. La sola idea de que Sakura fuera como algunas de esas locas lo enfurecía… aunque pensándolo bien quizás sí tenía una nueva admiradora… y ciertamente una demasiado hermosa.
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Sin poder evitarlo sus ojos se colorearon de colorado y tres aspas negras giraron. Jamás podría borrar de su cabeza la imagen de la hermosa mujer y para ser sinceros tampoco lo deseaba. Frágil, embriagadora, femenina. Oh sí que lo era. Debajo de esa endemoniada toalla azul, los contornos de sus pechos llenos, de mujer; esa cintura estrecha que ya imaginaba entre sus brazos; y esas piernas largas, contorneadas, y blancas que moría por acariciar una y otra vez. Su notable desnudez, la de ambos, lo hacía imaginar y desear hacer muchísimas cosas… pero lo más extraño es que imaginaba y, por alguna extraña razón anhelaba, ver infinitos amaneceres con ella refugiada contra su cuerpo.
No había caso, estaba enamorado.
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End of chapter
les gustó? jaja
Me resultó raro y a la vez gratificante escribir sobre Mikoto y Fugaku.
jaja
Kisses!
