Lamento la demora. Ya no interrumpo más. Disfrútenlo w
D. Gray-man y sus personajes son propiedad de Hoshino Katsura-sama.
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Capítulo 3 - Duro despertar
El albino comenzó a moverse, indicio de que estaba despertando.
-¿Por qué hace tanto calor?-pensaba mientras frotaba sus ojos en un intento de despertar por completo- este aroma...-prestando más atención- me es tan familiar.
-Buenos días Allen -susurraron cerca de su oído.
Abrió los ojos con desconcierto- Lavi... -tuvo que esperar unos momentos a que sus platinos orbes se acostumbraran a la poca luz que emanaban unas cuantas velas colocadas a lo largo de la cabecera.
Cuando vio al pelirrojo, la mirada de amor teñida con deseo, sintió arder sus mejillas con intensidad.
El ojiesmeralda besó su frente. Adoraba la facilidad con que se sonrojaba.
-Buenos días -repitió con suavidad- ¿descansaste bien?
-Buenos días -sin atreverse a mirarlo fijamente y moviendo su cabeza afirmativamente.
-¿Deseas levantarte o descansamos otro poco? -besando su frente.
-N-no sé -intentando alejarse un poco tratando de no ser tan obvio.
-¿A dónde crees que vas? -en tono juguetón abrazándolo con mayor fuerza.
Resistiéndose un poco.
-¿Allen? -algo preocupado.
Sin contestar tensando su cuerpo.
Levantó el rostro del menor por el mentón obligándolo a que lo mirara. Ante el contacto Allen cerró sus ojos y comenzó a temblar levemente.
El pelirrojo se sintió dolido por esa reacción, creía que todo sería perfecto desde ese momento. Había despertado hace una hora; la habitación a oscuras. Con suma lentitud sacó unas velas de la mesita de noche y las colocó en la cabecera para admirar a la persona más importante de su vida. Incluso comenzó a imaginar su existencia de ahora en adelante. En la familia que podrían formar.
Memorizaba cada detalle de su rostro al dormir, estaba ansioso por recordar los nuevos gestos que provocaría en su koi. Todo, todo lo recordaría.
Se sintió devastado.
-Lo siento -fue lo único que pudo decir. Se levantó con lentitud de la cama y vistió lo más rápido posible.
Cuando su mano tomó la perilla sintió unos brazos rodearlo por la espalda.
Permanecieron en silencio durante varios segundos.
-¿Por qué Allen? Si me tienes miedo ¿por qué no me dejas ir? esto es tan... insoportable.
-N-no te vayas.
-¿Y por qué debería quedarme? -con frialdad- ni siquiera te dignas a mirarme.
-Yo... bueno... es que... -balbuceando.
-¿Lo de ayer no significó nada para ti? -dolido- todas esas palabras fueron actuadas ja, ja, ja -riendo desganado- vaya, realmente me has engañado con tu cara de póker.
-¡Te equivocas! -elevando la voz.
-Entonces...
-...
Desesperado y sintiéndose traicionado colocó al albino contra la puerta, tomándolo por las muñecas, colocándolas sobre su cabeza y aprisionándolo con su cuerpo.
-¡¿Dime por qué? -furioso pero su único ojo reflejaba desesperación.
-M-me lastimas -intentando zafarse.
Lo separó un poco y azotó contra la dura superficie, ejerciendo más presión con su cuerpo y en sus muñecas.
-¡Y crees que yo disfruté lo que tú me has hecho! -gritando a pocos centímetros de su cara.
El albino comenzó a sollozar.
-¡Contesta de una maldita vez!... no me hagas perder la paciencia -intentando reprimir su furia, sin mucho éxito.
El albino dejó salir sus lágrimas silenciosamente, bajó su rostro, siendo ocultada su vista por su cabello. Movió los labios pero ningún sonido salió de ellos.
El pelirrojo frunció más el ceño.
El menor se sentía tan vulnerable. Por detener a Lavi no tuvo tiempo de cubrirse así que estaba desnudo. La frialdad de la puerta lo molestaba. Sentía miedo, tanto miedo… por Lavi, por él...
-Miedo -dijo con un hilo de voz.
-¿Cómo? -apretando más las albinas articulaciones.
-E...go... mi...do -un poco más alto pero sin ser lo suficientemente entendible.
Con el ceño fruncido, completamente furioso ejerciendo mayor presión.
-¡TENGO MIEDO! -gritó. Miraba al pelirrojo fijamente y las lágrimas salieron con mayor intensidad.
Se quedó mudo.
-Mis padres, Mana, Narein... todos me han dejado. Cuando soy feliz... -sollozando- las personas junto a mí... no hacen más que desaparecer... ya no... ya no puedo soportarlo más -totalmente destrozado.
El pelirrojo se siente culpable al haber sido tan brusco y actuado tan precipitadamente. Abraza al menor protectoramente.
-No soportaría que te fueras de mi lado- apretando la ropa del otro a la altura del pecho- te amo tanto... pero tengo miedo. La iglesia, Bookman, esta maldita guerra. Existen infinidad de cosas que podrían separarte de mí -su llanto incrementó impidiéndole continuar.
Como había sido tan idiota. Todas esas nuevas y embriagantes sensaciones lo habían tomado por completo que había olvidado todo lo demás. El era un Bookman. Como es posible que se permitiera llegar hasta tal punto.
Allen.
Su rostro sonriente inundó sus pensamientos; su duda, su llanto, su enojo. Muchas imágenes, una tras otra y todas del albino.
El pequeño seguía aferrándose a Lavi, llorando sin parar mientras el ojiesmeralda se debatía consigo mismo.
Por un lado ser Bookman ha sido su gran sueño. Sin dudar dejó atrás a su familia, su nombre.
Conocimiento.
Eso era todo lo que su ser ambicionaba. El ser un Bookman le otorgaría el privilegio de saber lo que otros ignoran, lo que jamás hubiesen imaginado. Cuando tomó la decisión le pareció perfecto, no tendría que lidiar con todos esos inútiles humanos; con el tiempo confirmó cuan estúpidos podían llegar a ser. Siempre repitiendo los mismos errores. Siempre olvidando lo que realmente debía importarles.
Por otro lado estaba "Lavi", su registro número 49. Al inicio fue como cualquier otro. La misión estaba designada, sólo había que fingir para conseguir la información a como diera lugar pero en algún momento sin saber con exactitud cuándo ocurrió, raro en él ya que siempre registraba todo, dejó de fingir. Las sonrisas ya no eran forzadas. Lenalee, Yuu, Komui, los de la sección científica, todos en la orden dejaron de ser simple tinta para convertirse en personas relevantes en su vida; aún así el convertirse en Bookman era su prioridad.
Hasta que él apareció. Ese día que se vieron por primera vez. Cuando por fin conoció al "Destructor del Tiempo" de la profecía de Hevlaska. Y cuál fue su sorpresa al ver a un joven albino, herido, con un parche en el ojo, tan inocente. Se asombró más al saber que la enorme carga estaba en los hombros de un quinceañero. En ese momento su curiosidad se volvió loca, quería saber qué tipo de persona era, estaba seguro de que no soportaría ser un exorcista: o lo mataban o terminaría huyendo al final de la semana.
Que tan equivocado estaba. Ese pequeño era tan valiente, fuerte... y también tan solitario.
No hacía falta que recordara la innumerable lista de acciones que seguía incrementándose para convencerse de lo anterior. Con solo mencionar dos situaciones era más que suficiente.
La primera. El mundo que únicamente él podía ver. A excepción de aquella vez, en el castillo de Kuro-chan. Fue capaz de ver el alma de esa hermosa Akuma y ese breve lapso fue suficiente para que no durmiera ni comiera mínimo una semana. Recordar ese momento aún ahora le atemorizaba y pensar que sufre día a día esa maldición. Aquel Infierno.
La segunda y la que lo hizo darse cuenta de que realmente tenía un corazón fue cuando creyó que el pequeño había muerto pero como dudarlo después de ver las imágenes proyectadas por Tim y el enorme charco de sangre seca. Por estúpido que parezca aún atesora el As de Picas, sin pode definir bien el porqué.
Deseaba tranquilizarlo, decirle que todo estaría bien, que jamás lo dejaría. Eso sería mentirle a él y así mismo. No podía decidir entre uno u otro.
-Descansemos otro poco -hablando suavemente, guiando al menor a la cama.
Se acostaron abrazados, el pequeño siguió llorando otros minutos más hasta que el sueño lo venció. Lavi tardó en dormir, seguía luchando interiormente sin resultado alguno.
El pelirrojo dejó el letargo al escuchar ruidos a la distancia.
-¿Allen? -murmurando adormilado.
-¿Hice mucho ruido? Lo siento no deseaba despertarte.
-¿Qué hora es?
-Las tres.
-Las tres... -procesando la información- ¡las tres! -se levanta alarmado- ¡Demonios! debo irme -saliendo a toda velocidad de la habitación, dejando la puerta abierta.
El albino se queda pasmado.
-L-lo siento -decía Lavi agitado, recargado en el marco de la puerta, tratando de recuperarse- tengo una reunión con Jiji -acercándose al albino, abrazándolo por la cintura- te veré a la hora de la cena ¿sí?
-Por supuesto -sonriendo encantadoramente, recargando sus manos en el pecho de su amante.
-Hasta entonces -lo besa castamente y sale corriendo de nueva cuenta.
El pequeño se siente tan feliz pero en instantes ese sentimiento fue opacado por la tristeza y la incertidumbre. Su situación era difícil y Lavi lo sabía, por eso no supo como negar la verdad. Le habría encantado escuchar palabras de apoyo, de ánimo... sería engañarse y crear falsas ilusiones pero no niega que hubiera sido lindo.
Las horas se le hicieron eternas. Al no tener nada que hacer el tiempo pasó aún más lento. Lo único que rondaba por su mente era cierto sexy y travieso pelirrojo. Esperó al mayor en el comedor desde las seis de la tarde. Acompañó a Lenalee y a Kanda pero se resistió a comer un solo bocado.
Los minutos transcurrieron y la media noche llegó. Timcampy volaba alrededor del albino que se encontraba recostado en una mesa del fondo. Quedaban muy pocas personas, era una noche muy tranquila.
-¿Huele a… chocolate? -abriendo los ojos, levantando el rostro. Un enorme pastel de chocolate se encontraba justo frente a él; "Lo siento" estaba escrito con enormes letras en chocolate blanco.
-¿Me perdonas? -preguntaba Lavi con las orejas gachas y rostro tierno.
El albino se sonrojó. Iba a hablar pero el ojiesmeralda le tapó la boca.
-Shhh… -con el dedo índice sobre sus labios- si levantas demasiado la voz llamarás la atención.
Allen movió la cabeza afirmativamente. Retiró la mano y tomó asiento.
-¿Tenías mucho trabajo? -preguntó mientras probaba el postre.
Suspiró- así es, Panda-jiji no me permitió salir hasta que avanzara gran parte de lo que se debe hacer. Realmente lo siento.
-Lo importante es que estás aquí -sonriendo.
-¿Qué te parece si "cenamos"? -coquetamente.
-Por supuesto, ya tengo muuucha hambre -se levanta y dirige con Jerry a toda prisa.
-… -con una gota escurriendo en su cabeza.
-Gracias por acompañarme -abriendo la puerta de su cuarto.
-No fue nada, es lo menos que puedo hacer.
-Espero termines pronto. Buenas noches Lavi.
-Buenas noches Allen… ¡Espera! -evitando que cerrara la puerta.
-¿? -confundido.
Rabi miró en todas direcciones, al no ver a nadie entró con rapidez a la pieza del albino y colocó el seguro.
-Lavi -con extrañeza.
-Ya no puedo soportarlo más -tomando el rostro del menor y besándolo efusivamente.
Allen se sonrojó por completo y se inmovilizó.
-Si no te estás resistiendo… ¿significa que puedo hacer lo que desee? -ronroneando mientras lamia los labios de su koi.
-Am… yo… este… -tartamudeando sin saber cómo responder desviando la mirada.
-Para mí eso es un sí.
Comenzó a degustar su cuello y tocar tanto como pudiera.
-Nnn… Lavi -suspirando- ¿no-no debes vo-volver con Bo-bookman?
-Descuida, jamás me encontrará -llevando al otro hacia la cama- ahora deseo "cenar" algo sumamente exquisito -recostándolo con sutileza.
-Eres un conejo pervertido.
-Je, je, je y no sabes cuánto -relamiéndose los labios.
Allen se sonrojó aún más hasta el punto de sacar humo por las orejas.
Horas después.
-Debo irme, sigue descansando -besando su frente.
-De acuerdo -adormilado.
-Me voy -pero antes de poder levantarse el albino lo detuvo- ¿sucede algo?
- … -con un intenso carmín adornando sus mejillas y jugando con sus dedos nervioso.
-Dime.
-Em... pues es que… -avergonzado.
-Mj -sonriendo de medio lado- de acuerdo.
Recuesta de nuevo al joven y lo besa con pasión hasta que la falta de aire les impide seguir.
-¿Mejor?
Girando su rostro, moviendo la cabeza con suavidad.
-Eres tan lindo~ -abrazándolo y restregando su mejilla con la del contrario.
-Lavi, detente -riendo alegremente.
-No, quiero quedarme contigo todo el día y si es en la cama mucho mejor -haciendo pucheros.
-La-lavi -sonrojándose- será mejor que te vayas o Bookman enfurecerá.
-Ti-tienes razón -tornándose un poco azul.
-Que lastima, han desaparecido -tocando la cabeza rojiza.
-¿En serio? -feliz.
-Creo que le pediré un poco más de esa poción a Komui. Te veías tan mono.
-¡Oye! No le puedes decir "mono" a un chico tan atractivo como yo.
-Ja, ja, ja.
-Creo que yo la pediré. Ver a un Moyashi con orejitas sería interesante -babeando por tal imagen.
-¡Ni lo pienses! ¡Y mi nombre es Allen!
-Espera, si se ve tan adorable como me lo estoy imaginando… ¡Nooo! Incluso Yuu sería capaz de quitármelo.
-¡Lavi, ni se te ocurra! -estirándole los mofletes.
-Itai Itai tai tai.
-¿Comprendido? -soltándolo.
-De acuerdo -con lagrimones.
Ambos se miran fijamente y después sonríen y ríen con alegría.
Los días transcurrieron. Cumplían sus misiones como era debido. Para todos en la Orden nada había cambiado, eran los mejores amigos como siempre. Solo la soledad, los rincones y las sombras sabían del "amor prohibido" que el Destructor del Tiempo y el aprendiz de Bookman se profesaban.
Cuando los destinos de sus misiones eran diferentes la agonía y preocupación se alojaban en sus corazones. En caso contrario aprovechaban cada momento para amarse intensamente y disfrutar de la compañía del otro en completa tranquilidad.
Todo era maravilloso, claro considerando el que se encontraban en medio de una guerra y sus obligaciones no les permitían mucho tiempo a solas; el simple hecho de poder comer juntos o caminar uno al lado del otro convertía cada día en algo especial.
=°w°=
Una enorme y menguante luna blanca acompañada de copos de nieve se elevaba en lo alto del cielo nocturno. En el agua una luna similar pero negra se alzaba entre los escombros de lo que una vez fue un imponente edificio y su hogar en tiempos pasados.
-Hace tiempo que no venía a este lugar -era extraño pero sentía nostalgia al estar ahí.
Se acercó con cautela a la orilla para mirar el fondo del lago. No vio a Lenalee como antes, ni la sombra del catorceavo.
-¿? -confundido al no verse reflejado.
Una onda llamó su atención. No descubrió el por qué de su origen. Otra, con el mismo resultado. Varias ondas irrumpieron de manera continua y de diversas direcciones y longitudes por aproximadamente tres minutos, cuando el agua se calmó una sombra difusa comenzó a tomar forma.
La imagen lo asombró. Era él pero a la vez no. El joven tenía la piel morena y el cabello más corto y rebelde, color azabache. Ojos dorados. La cicatriz había desaparecido.
Lo que provocó cierto temor fue la sonrisa que mostraba. No era falsa ni macabra, sin embargo sentía un frío correr por sus huesos. Su instinto le decía que nada bueno provendría de ese otro "yo".
-El tiempo se agota -susurró con una voz muy similar a la suya.
-... -aturdido.
-Disfruta lo poco que te queda.
-¿A qué te refieres? -angustiado.
-Prepárate.
-¡Cállate! -gritando con desesperación cubriendo con sus manos sus orejas.
Una mano comenzó a salir de la superficie. El albino retrocedió recordando lo de la última vez.
-Pronto seré yo quien disfrute de la libertad. Ocuparás mi lugar en el infierno que tú mismo crearás -la extremidad asomó hasta el codo, la palma estaba totalmente extendida queriendo alcanzar algo inexistente.
-Ja, ja, ja -una risa malvada y hasta desquiciada inundó todo el lugar.
-¡Basta!
-¿Allen? ¿Te encuentras bien?
Intentando recuperar el aliento. Se encontraba agitado y tembloroso.
-¡¿Allen? -preocupado, obligándolo a que lo mirara- tranquilo, yo estoy aquí.
-¿La-lavi? -en un hilo de voz.
-Así es... está bien, estamos en casa -abrazándolo y acariciando con suavidad su cabello- fue solo un sueño... un mal sueño... tranquilo.
Allen se aferró a su koi. Sabía que eso era falso, como le habría encantado que sus palabras fueran ciertas. Por desgracia eso era la cruda realidad.
El resto de la noche fue tranquila; los dos próximos días los tendrían libres. Las misiones habían disminuido y Kanda exigió pidió las pocas existentes.
Despertó alrededor de la nueve y no pudo conciliar el sueño, estaba intranquilo. Con sumo cuidado salió de la cama evitando despertar a su amante.
Al mirarse en el espejo del baño se sorprendió demasiado al ya no ver la sombra del catorceavo. Ya se había acostumbrado a vivir con esa figura siempre a su espalda.
-¿Por qué? ¿Qué significa esto? -tocando la superficie totalmente contrariado. Hace algunas horas lo estaba amenazando y ahora... desaparecía. Se estrujaba en balde el cerebro intentando encontrar una explicación.
Suspiró sintiéndose derrotado, recargo las manos en el lavabo, inclinó su cuerpo hacia el frente y fijó su vista en el suelo. El tiempo transcurrió.
-¡Ah! -desconcertado al sentir una húmeda lengua en la nuca y unos brazos rodear su cintura.
-¿Por qué no estás en la cama? -ronroneando en su oído.
-Lo siento no podía dormir y no deseaba despertarte... nnn... Lavi.
-Te mereces un castigo -lamiendo su lóbulo y masajeando su miembro con una mano y con la otra un pezón.
-Te gusta mucho usar mi ropa ¿no es así?
-Mmmm... ah -gimiendo, temblando ligeramente.
-¿Sabes que te vez condenadamente sexy usando solo mi playera? -lamiendo su espalda.
Suspirando, aferrándose a la orilla del lavamanos.
El pelirrojo aumenta la velocidad.
-Ah Lavi... más... rápido.
-...
-Mmmm... si... oh -sintiendo cerca el clímax.
-Te veo en media hora en el comedor -soltándolo y alejándose como si nada.
-¡¿Qué? -en shock, girando su cabeza para mirarlo.
-Te lo advertí ¿no? esto es un castigo no un premio -enseñándole la lengua y saliendo a toda velocidad.
-... ¡Baka Usagi! -gritando totalmente furioso y con ganas, ansioso por más atención.
=°w°=
-Bueno días Jerry.
-¡Oh Lavi! Buenos días -saluda alegre el chef -¿qué deseas que te prepare hoy?
- Yakiniku, una jarra enorme de agua de fresa y pastel de chocolate.
-Enseguida lo tendré listo.
El ojiesmeralda se dirige a una mesa del fondo.
-Allen buenos días.
-Buenos días Jerry-san -a regañadientes.
-Ara, ara. ¿Tan lindo el día y estás enfadado?
-Mmm... lo siento -arrepintiéndose un poco por descargar su ira con quien no lo merece.
-Tranquilo. Y dime ¿qué se te apetece hoy?
-Mmm... -pensativo, con un dedo sobre los labios- Yakimeshi, arroz frito, nabe, tallarines, hamburguesas, bla, bla, bla.
-¡Con mucho gusto! en unos instantes te lo tendré.
Había muy poca gente en el comedor. Sólo dos mesas del lado izquierdo eran ocupadas parcialmente por grupos reducidos de buscadores.
-¡Oi Allen! -gritó con entusiasmo un pelirrojo desde el fondo mientras agitaba los brazos para que lo viera.
Infló las mejillas- jum -giró su cabeza molesto, ignorándolo y se sentó en la mesa más cercana.
-¿Por qué aquí? ¿Acaso no me viste? -sentándose a un costado.
Con venitas en la frente e ignorándolo.
-Sigue enfadado.Toma -acercándole un plato con 20 dangos- los pedí especialmente para ti.
Los observa sin poder resistirse a ellos así que toma el plato y comienza a comerlos.
-Gracias -sin mirarlo.
Lavi intentaba iniciar una conversación, Allen solo comía sin inmutarse ni un poco.
-Gracias por la comida -el albino recoge los platos y los coloca en su lugar. Lavi lo imita y lo sigue al salir del comedor.
-¿Piensas seguirme todo el día? -deteniéndose dándole la espalda.
-Sí. Hasta que dejes de estar enojado.
-Pues entonces haz lo que quieras -dirigiéndose a la sección científica.
-Buenos días Johnny.
-Buenos días Allen, buenos días Lavi.
-Hola Johnny.
-¿En qué te puedo ayudar?
-Ya sabes, lo de siempre -señalando un rincón lleno de libros y documentos.
-¿Komui-san sigue sin ordenar lo que utiliza?-con una gotita.
-Muchas gracias por tu ayuda Allen.
-Descuida, me alegra poder ayudarles -sonriendo.
-¿Te importa si yo también lo hago? -sonriente.
-¿En serio? ¿No tienes trabajo en la biblioteca?
-Nah, Panda está en una misión y ya terminé el trabajo que me dejó.
-Entonces los dejo, tengo trabajo pendiente. Muchas gracias -despidiéndose con una reverencia.
-... -con mirada de pocos amigos ¬¬
Dedicándole una amplia sonrisa mientras lo mira con inocencia.
-¡Cállate y ponte a trabajar! -molesto, alzando unos libros.
-Pero si no dije nada... gulp -guardando silencio al recibir una mirada estilo Kanda con todo y aura maligna incluida.
=ºwº=
-Allen lo siento ¿cuántas veces debo disculparme?
-...
-Por favoooooooooor Alleeeeeeeeeeeeeeen -rogando como niño pequeño.
Silencio.
-¡Abre de una vez la puerta! -gritando con desesperación y golpeando con los puños cerrados.
-¡Deja de molestarme y vete!
-Allen -sollozando y sorbiendo su nariz- pues entonces me voy -se va corriendo con cataratas en los ojos.
Al día siguiente en el comedor.
-Ne Allen ¿qué te parece si vamos al pueblo a dar una vuelta?
-Lo siento debo entrenar -serio, sin apartar la vista del estofado que comía.
-Tenemos el día libre. Que dejes de entrenar un día no te afectará en lo más mínimo.
-Ayer no entrené así que tendrás que disculparme -levantándose y recogiendo sus platos.
Rato después en uno de los pasillos.
-¡Pero qué...!
-Te lo mereces por ignorarme -sujetándolo por las muñecas, encarcelándolo contra la pared con su cuerpo.
-¡Lavi, ya basta! -decidido.
-No -saboreando con desesperación el níveo cuello de su amante.
-Nnnn... de-de-detente.
El pelirrojo tomó los labios del contrario en un intenso beso. Las lenguas de ambos luchaban por tomar el control.
Un golpe sordo irrumpió entre las altas paredes.
-Te dije que te detuvieras -mirándolo fijamente.
-A-allen... -sorprendido por tal reacción.
-No estoy de humor Lavi. Deja de fastidiarme -fríamente, desactivando su Crown Clown.
El ojiesmeralda se dejó caer hasta quedar sentado en el suelo.
-Allen -susurrando preocupado mientras veía al albino alejarse a paso firme.
Dos semanas transcurrieron. La noche del incidente Bookman regresó y le impuso tanto trabajo que si tenía tiempo para comer algo o respirar era un milagro. Por su parte Allen se enfocaba en entrenar; dejó de asistir al comedor: pedía su comida y se la llevaba a su habitación.
Lavi comía sin mucho ánimo.
-Buenos días Lavi -saludó una alegre joven.
-Buenos Lena -con tristeza.
-¿Te encuentras bien Lavi? -tomando asiento frente al mayor.
-Descuida estoy bien... es que llevo dos semanas encerrado en la biblioteca, era tanto el trabajo pendiente que no comí ni dormí apropiadamente -esbozando una débil sonrisa.
-Se que tus deberes son importantes pero no deberías descuidarte de ese modo. Tu salud es lo más importante. Siempre debes tener eso en mente -preocupada y llamándole la atención como a un niño pequeño.
-De-de acuerdo Lena -riendo nervioso.
-Quien también me preocupa es Allen -suspirando.
-¡¿Allen? -alarmado -¿po-por qué lo dices? -controlándose.
-No come con nosotros en el comedor. Si no está aislado en su habitación se la pasa entrenando. He intentado hablar con él pero dice que todo está bien, que siente que su rendimiento ha disminuido y por eso no la han enviado a alguna misión.
-... -poniendo un semblante serio.
-Me preocupa mucho Lavi, por favor -en tono suplicante- habla con él, ustedes son muy buenos amigos, seguramente te dirá lo que le sucede, por favor Lavi -con los ojos cristalinos.
-Baka Allen. Descuida Lena -tomando su mano- ya verás que no es nada y pronto todo volverá a la normalidad.
-Gracias Lavi.
Después de comer el ojiesmeralda se dirigió a la alcoba del albino para solucionar las cosas y terminar con esto de una vez por todas. No se molestó en tocar, entró sin importarle que se enfadara.
-Allen debemos hablar -serio, colocando el seguro de la puerta -¿qué es lo que te suce...? -no pudo continuar ya que el albino se abalanzó contra el besándolo con frenesí.
El mayor estaba tan asombrado que no reaccionó hasta que el otro se separó momentáneamente para después saborear su cuello y colar sus manos por debajo de la playera, explorando el torso por completo.
-Pero que...Oi Allen... espera -suspirando.
-¿Por qué habría de hacerlo? -mordiéndole la clavícula.
-Aaah -excitándose.
-Je, je, je apenas te he tocado y se te ha puesto tan dura -hablando con sensualidad, pegando su cuerpo tanto como podía.
-... -avergonzado y algo sonrojado.
...
=°w°= =°w°= =°w°=
Y hasta aquí llega mua ja ja ja ja ja (risa malvada)
Disculpen la demora pero con el trabajo y mi cosplay pues no tenía mucho tiempo y mi mayor problema es que no tengo privacidad para escribir, ¡maldición, ya debo comprarme una lap! TnT
Cof, cof, creo que me he desviado un poco.
Bueno, espero haya sido de su agrado. Y si dejan un review no sabrán lo inmensamente feliz que me harán =TwT=
Les dejo mi facebook por si alguien desea agregarme. Para apoyarme, maldecirme, presionarme, en fin para lo que deseen je je je.
w w w. facebook . ?id=100002818119877 (sin espacios)
Creo que es esa sino con mi nombre me encuentran Akari Akaku.
Bye bye =°w°=
Por favor jitomatazos no, mejor pastelazos y si son de chocolate mejor je je je.
