Disclaimer: Los personajes y todo lo que sea referente a los libros de C.S Lewis no son mios, ok?
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¡Nuevo capítulo!
El punto de vista más esperado por mí jeje :)
Espero que lo disfruten :D
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3.- Mientras estemos juntos
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Después de la promesa de Peter, Edmund pudo por fin conciliar el sueño, sin embargo a la mañana siguiente no parecía que hubiera dormido casi nada. Con una mirada a su hermano podía asegurar que lucía igual de cansado que él pero no había mucho que pudiera hacer para mejorar su aspecto así que se alistó junto a los demás y bajaron a desayunar.
Sin duda su día no mejoró cuando escuchó sobre la reanudación de las adopciones, era algo que no había llegado a pensar hasta que Jack lo mencionó obviamente para molestarlo y solo las palabras de Peter lo mantenían lejos de volverse loco por la sola idea de ser separado de sus hermanos. Aunque Julie les dijo que no se preocuparan, él no podía evitar sentirse asustado ante la posibilidad.
Las clases le resultaron muy amenas a pesar de que tenía literalmente años que había asistido a la escuela, la señorita Johnson tenía una facilidad de explicar las cosas como pocos que había conocido a lo largo de su vida, verdaderamente tenía amor por su vocación y admiraba eso. Algo que mejoraba aún más las clases era tener a Lucy en ellas, ver a sus hermanas solo en las comidas le resultaba inconcebible pero al menos podía estar con Lucy un poco más de tiempo, aunque tenía que encontrar la manera de que los cuatro pudieran compartir más tiempo juntos.
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Después de la comida Edmund junto a su hermano y los demás niños se reunieron en el patio trasero del orfanato, ahí los esperaba un hombre mayor de aspecto recio y manos curtidas. Los niños de inmediato se formaron en una línea de cara a él, Edmund y Peter se apresuraron a imitarlos. Obviamente su atención se centró de inmediato en ellos y Edmund se sintió nervioso al verlo acercarse, Jimmy no había sido muy específico pero sin duda ninguno de los chicos parecía muy entusiasmado por el tiempo de trabajo con el viejo Larry.
El hombre se detuvo justo frente a él con mirada severa, por un momento se preguntó si habría hecho algo mal.
— Ustedes dos cortarán la leña —dijo señalando a Peter y Edmund con voz rasposa.
— Sólo tiene diez años, Larry —saltó Jimmy de inmediato señalando a Edmund— solo los mayores cortan leña.
— Entonces eres bienvenido a unírteles —respondió Larry sin perturbarse, unas pequeñas risas por parte de algunos niños se escucharon a su lado— ¿Alguien más quiere unírseles? —preguntó seriamente y de inmediato las risas pararon— Es mejor que aprendan de una vez cómo son las cosas aquí.
Asignó a los demás sus tareas, entre ellas recoger las hojas que cubrían el enorme patio que rodeaba el orfanato, limpiar los pasillos y ordenar la estancia de los varones que hasta donde sabía se encontraba en la primer planta en uno de los extremos de la enorme "U" que era el edificio.
El viejo Larry los llevó a un lado del edificio en donde había un tocón de un árbol y una enorme pila de troncos apilados en la pared junto a un par de hachas.
— Tómala —le dijo Larry a Edmund señalando una de las hachas.
La última vez que Edmund había agarrado un hacha era mucho más grande y con mucha más fuerza, en cuanto sostuvo el hacha supo que esto no iba a ser tan sencillo como antes. Larry le explicó cómo tenía que usarla y puso uno de los troncos sobre el tocón esperando que Edmund lo partiera. El hacha pesaba más de lo que imaginaba y al alzarla sobre su cabeza perdió un poco el equilibro, se concentró en su objetivo y dejó caer el hacha con toda su fuerza. Estaba seguro que de haber dado en el blanco sin duda hubiera conseguido partir el tronco por la mitad, pero en su lugar golpeó contra el tocón dejando una gran mella.
— Otra vez— ordenó Larry con semblante serio. Edmund lo intentó otra vez y volvió a fallar, aunque como logro personal esta vez se había acercado más a su objetivo— Nadie más lo hará hasta que consigas partir uno.
— Es demasiado joven— replicó Jimmy nuevamente. Edmund pensó que estaba siendo demasiado educado para no decir "pequeño" Le agradecía el gesto, sin embargo.
— Otra-vez —repitió Larry haciendo énfasis en las palabras.
Falló una tercera, cuarta y quinta vez. En el sexto intento sus manos estaban sudadas y podía notar su respiración cansada, los brazos comenzaban a entumirse, pero no iba a dejar que eso lo detuviera, iba conseguirlo aunque fuera por su propio orgullo, bajó el hacha con fuerza y esta vez logró golpear el tronco pero solo consiguió darle por un costado soltando un pequeño trozo de madera no lo suficientemente grande para ser aprobado por el viejo Larry. Por fortuna para él, consiguió cortar la madera en el siguiente intento y dejó caer el hacha agotado, el sudor perlaba su frente y estaba seguro que mañana amanecería adolorido, pero estaba satisfecho consigo mismo. Esperaba algo mucho más que un —bien— de Larry pero tendría que contentarse al menos con no tener que volverlo a hacer.
— Ahora tú —dijo el jardinero señalando a Peter. Su hermano tomó el hacha con menos dificultad que él y al tercer intento consiguió partir el tronco por la mitad. Larry asintió con apruebo.
— Ustedes dos —dijo Larry señalando a Peter y Jimmy— se turnarán para cortar la madera —después se giró a Edmund— tú colocarás los troncos en posición y acomodarás los leños en la otra pila. Cuando regrese espero ver una cantidad decente de leña —dio media vuelta y se marchó a supervisar a los demás.
— ¿Qué les pareció el viejo Larry? —preguntó Jimmy mientras tomaba el hacha, Edmund se apresuró a poner un tronco en el tocón y Jimmy lo partió con facilidad, sin duda tenía muchos años de práctica.
— No parece tan malo —dijo Edmund, mientras posicionaba otro tronco y recogía los trozos del suelo. Pudo notar que Jimmy lo miraba sorprendido y de reojo vio a Peter sonreír abiertamente mientras partía el siguiente tronco— Al principio pretendía asustarnos —se explicó— supongo que para no dejarnos llevar y creer que no será estricto con nosotros, pero no creo que sea así todo el tiempo.
— Sólo si te pasas de listo —concordó Jimmy mirándolo impresionado— Sacar esa conclusión con solo quince minutos de conocerlo… No aparentas tener diez años.
— A veces aparenta diez años más de los que debería— bromeó Peter con una sonrisa.
— Ya lo noto —dijo Jimmy partiendo otro tronco— De cualquier forma, el viejo Larry siempre saca el máximo provecho de nosotros en estas dos horas de trabajo, no verás a nadie tomando un descanso y salir librado de ello. Algunas veces puede resultar agotador, aunque con el tiempo terminas acostumbrándote.
— ¿Cuánto tiempo llevas aquí? —preguntó Edmund con curiosidad. Jimmy se detuvo un momento para calcular.
— Un poco más de siete años —dijo sin más y cortó otro trozo de madera— Aunque parece más tiempo —bromeó, sin embargo Edmund pudo ver que su sonrisa ya no era tan amplia como antes y se sintió mal por ello, decidió no mencionar el tema otra vez.
— ¿La comida siempre es la misma? —preguntó Peter cambiando el tema de forma demasiado evidente. Aunque Jimmy lo había notado su sonrisa volvió a ser la misma de antes que Edmund lo estropeara.
— Bueno, siempre hay un día especial para las sobras —dijo divertido— Pero por lo general Gretel tiene un menú muy variado y para nuestra desgracia, muy saludable también.
— No creo que llegue a ser tan malo —dijo Peter positivo.
— Te doy un mes para retractarte— se rio Jimmy.
Al término de las dos horas el viejo Larry revisó su trabajo y con una mueca les permitió retirarse. Como tenían un tiempo de descanso podían permanecer en el patio o en la estancia designada para los niños, también podían aprovechar el tiempo para hacer los deberes pero Jimmy les aconsejó que aprovecharan las pocas horas que quedaban de luz para estar en el jardín y después podían utilizar la estancia o las habitaciones para los deberes.
Uno de los niños se acercó a ellos cuando llegaron a la puerta trasera, si no recordaba mal su nombre era Simon.
— Hey Jimmy —dijo el niño de lentes— ¿Puedes venir un segundo? Necesitamos que intervengas en nuestra partida de canicas, Steve y Alan no se ponen de acuerdo con las reglas y se pondrá el sol antes de que podamos jugar.
— Esta bien —dijo cansado— Ahora vengo —les aseguró Jimmy.
— No te preocupes —dijo Peter— Estaremos bien.
En cuanto ambos estuvieron lo bastante lejos para no escucharlos Edmund miró a Peter con una ceja levantada.
— ¿Cuál es el plan? —preguntó a su hermano— No parece que haya muchas cosas que hacer por aquí.
— Podemos empezar con dar una vuelta por el patio, conocer los alrededores —respondió Peter comenzando a caminar.
— Esto no es una misión de reconocimiento, Peter —dijo Edmund caminando a su lado.
— Lo sé —dijo girando los ojos— Pero ya que estaremos aquí por un tiempo, será mejor familiarizarnos con el lugar. Así que sí, puedes tomarlo como una misión de reconocimiento, estar preparados para cualquier contratiempo.
Cuando Peter lo planteó de esa manera, le pareció razonable pero después de unos minutos parecía una pérdida de tiempo, en realidad no había mucho en los alrededores más que un montón de árboles, algunos de ellos con columpios, un pequeño almacén en una esquina que por lo que pudieron observar tras una ventana guardaban un montón de cosas; herramientas, costales, cosas de limpieza y jardinería. En uno de los laterales del edificio, contrario a dónde estuvieron cortando leña había un contenedor de basura enorme y una puerta a un lado que daba directo a la cocina. Además de eso no había mucho más que pudiera ser interesante así que terminaron al pie de la imponente estatua de Agnus.
— ¿Alguna otra idea? —preguntó Edmund recargado contra la estatua.
— Esperaba que tuvieras una —admitió Peter derrotado— Tal vez deberíamos buscar a Jimmy.
Edmund estaba por acceder cuando su mirada posó en una de las ventanas del primer piso a su izquierda y de inmediato sus ánimos se levantaron.
— Pete, mira —dijo emocionado, su hermano miró confundido hacia donde señalaba.
— ¿Susan? —dijo con su rostro iluminado.
— Debe ser la estancia de las niñas, Lucy también está ahí puedo ver su espalda. ¿Crees que podamos hablar con ellas sin que los demás nos vean? —preguntó Edmund esperanzado.
— Podemos intentarlo.
Los dos caminaron hacia la ventana intentando no llamar la atención, en especial del grupo de Jack que estaban sentados en una de las bancas que había cerca de la entrada del edificio, afortunadamente estaban muy concentrados en su juego de cartas para notarlos. Peter y Edmund se agacharon debajo de la ventana en donde habían visto a sus hermanas, Edmund lentamente se asomó por la ventana esperando no ser visto. Por lo que pudo ver no había nadie más cerca de ellas, era su oportunidad.
— ¡Susan! —dijo Edmund lo más bajo que pudo intentando llamar la atención de sus hermanas— ¡Lucy! —Ambas voltearon desconcertadas.
— ¡Ed! —saltó Lucy emocionada pero Susan la calló mirando preocupada hacia las demás niñas, al parecer había el suficiente ruido para no alertar a las demás pues todas seguían platicando y enfocadas en sus trabajos. Tanto Susan como Lucy se acercaron y se sentaron sobre el marco de la ventana.
— ¿Qué hacen aquí? —preguntó Susan al asomarse y ver a ambos hermanos sentados bajo la ventana.
— Tenemos un tiempo libre —explicó Peter con una amplia sonrisa— y cuando Ed las vio por la ventana teníamos que aprovechar la oportunidad para hablar con ustedes.
— Nosotras tenemos un tiempo recreativo —dijo Lucy conteniendo la alegría en su voz y de vez en cuando continuando con su bordado para no llamar la atención de las demás— Podemos aprovechar este tiempo para estar los cuatro juntos además de las comidas—terminó emocionada.
— Esa es la idea —dijo Edmund contento de poder conversar con ellas libremente.
— ¿Qué tal su trabajo con el viejo Larry? —preguntó Susan preocupada, Jimmy lo había mencionado como si fuera una tortura y no podía culparlo, el trabajo era agotador.
— Estuvo bien —dijo Edmund restándole importancia— Un poco cansado.
— No creo que se compare nada a los entrenamientos con Oreius —dijo Lucy con una risita.
— Esto es un juego de niños en comparación —dijo Peter conteniendo la risa.
Conversaron hasta que el sol comenzó a ponerse y ambos tenían que empezar a hacer sus deberes. Edmund hubiera deseado que el día nunca terminara, pero después de conversar abiertamente los cuatro juntos recordando sus momentos en Narnia, compartiendo sus esperanzas de que lo peor hubiera pasado y ahora solo tuvieran que comenzar de nuevo en este lugar y un sinfín de cosas más, se iba mucho más contento de lo que se había sentido en toda la semana, sus miedos habían quedado olvidados. Sin duda mientras estuvieran juntos las cosas siempre serían más sencillas.
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Gracias a los que han llegado hasta aquí, espero que les haya gustado
No duden de dejarme sus opiniones al respecto, siempre son bienvenidas :)
Y no se preocupen, después de terminar con el punto de vista de Lucy en los demás capítulos intentaré incluir a todos ;)
P.D.
La próxmia semana saldré de viaje y no creo tener tiempo de escribir así que tal vez tarde un poco más en subir un nuevo capítulo pero espero que no sea tanto xD
¡Nos vemos! n.n
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