Capítulo 3
Durante los dos días siguientes Renesmee no le dirigió la palabra a Jacob. Ya no se gastaban bromas y ni siquiera se decían los buenos días, como si a la semivampira le hubieran borrado la mente y ya no se acordase del chico. Jake sufría cada minuto que pasaba y se maldecía a sí mismo por haber dicho aquello a la mujer que amaba de una forma tan horrible. De no haber sido por la promesa que le hizo a Edward, probablemente ya estarían juntos. Pero tenían un problema mucho mayor que ese: Tommy. Eimy no conseguía encontrar el rastro del vampiro por ninguna parte, y eso que el territorio era enorme. Los hermanos Black se turnaban para vigilar la casa y los alrededores, y también para acompañar a Renesmee a cazar.
Una tarde, le tocó a Jacob acompañar a la híbrida. Ésta ni se dignó en mirarle cuando terminó con su presa recién cazada. El lobo soltó un leve rugido y se transformó en humano.
-¿Qué cojones te pasa, Renesmee?- gritó el licántropo fuera de sí.
-Como me dijiste hace unos días: Nada-contestó fríamente Nessie.
-¡No era lo que tú piensas!
-¿Y entonces qué es, Jacob?
-Es que… es una cosa entre tu padre y yo.
-Dímela.
-No puedo.
-Entonces no te hablaré en toda mi vida- la chica le dio la espalda al indio y desapareció entre la maleza del bosque.
-¡Renesmee!- Jacob se transformó y salió al galope tras la semivampira.
Nessie corría y a la vez lloraba, ignorando los aullidos reclamadores de Jake. Atravesó los helechos y los arbustos, no quería estar cerca de aquel chucho estúpido e insensible. En cuanto estuvo segura de que lo había despistado, notó el desagradable olor de Tommy. La híbrida se puso en guardia y escuchó cada sonido por pequeño que fuese, no podía permitirse el lujo de dejarse matar por aquel chupasangre. De repente, sin que ella pudiera evitarlo, alguien la empujó y le hizo chocar contra un árbol. Un hilillo de sangre de salió de su boca y descendió por su mentón y su garganta.
-¡Mierda, no!- pensó, tratando de limpiarse.
Una mano le impidió que se quitase aquel espeso líquido de la piel y la joven irguió la cabeza, viendo la aterradora sonrisa de Tommy.
-No te la seques, por favor. Me encanta el olor de tu sangre, serás un magnífico festín.
-Jacob, Jacob…- por la mente de Renesmee pasaron millones de imágenes, desde su nacimiento hasta el momento actual, pero las que más se quedaron en su cerebro eran las de su querido Jake.
Cuando el vampiro iba a clavar sus colmillos en el cuello de Nessie, una figura blanca lo apartó de ella.
-¡Eimy!- Renesmee respiró aliviada.
La loba luchó contra el hijo de James con ferocidad, arañándole las piernas y mordiéndole los brazos. Habría conseguido arrancarle una extremidad de no haber sido por la patada que le propinó Tommy a Eimy en el costado, empujándola a unos metros de distancia. El vampiro escapó tras mirar con odio a Renesmee por encima del hombro. La licántropa se irguió con una mueca de dolor y se acercó a la híbrida.
-¿Estás bien?- dijo tras transformarse en humano.
-Sí, gracias Eimy.
-Pero esto no significa que me caigas bien, ¿estamos?
-Sí, vale- Nessie sonrió, parecía que la india no era tan retraída después de todo.
-Súbete a mi espalda.
-Pero tu costado…
-No es nada, puedo soportar esto y mucho más.
La chica montó sobre el lomo de la loba blanca como pudo, ya que el golpe todavía le dolía. La licántropa dio media vuelta y ambas regresaron a la cabaña, Eimy le curó las heridas con un botiquín que había en uno de los baños.
-¿Desde cuándo sabes primeros auxilios?-quiso saber Renesmee.
-Bueno, cuando era niña mi padre me enseñó. Nunca creí que me hicieran falta, pero ahora veo que sí.
-¿Cómo supiste dónde estaba?
-Olfateé tu sangre, no es difícil saber que eras tú por el tufo a vampiro y a humano.
-Vaya, eso me alegra- dijo Nessie con sarcasmo.
-Por cierto; ¿has visto a Jake? No le he visto contigo.
-Es que no quiero que esté conmigo.
-¿Y eso?
-Es algo difícil de entender.
-Pues es una lástima, Jacob está imprimado hasta las trancas de ti.
-¿Imprimado?
-Para los lobos es como enamorarse, pero de una forma distinta.
Renesmee se quedó de piedra, ¿Jacob la amaba? Pero entonces, ¿por qué le había dicho aquello el otro día? ¿Qué tenía que ver con su padre?
