Capítulo III
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"Antes de amarte, amor, nada era mío, vacilé por las calles y las cosas, nada contaba ni tenía nombre, El mundo era del aire que esperaba."
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Había vuelto a amanecer mientras viajábamos, no debía quedarnos mucho tiempo de vuelo, quizás una hora. Luego de descansar un rato, reinicié la lectura, pero creo que lo que entonces leí, me tocó de un modo, que en ese momento me resultó incomprensible.
"Hola mi querido Bill…
Quisiera decirte tantas cosas, pero no logro escribir nada. Llevo varios días mirando la hoja sin poder escribir, no sabes cómo necesito un abrazo tuyo"
Y eso había sido todo, ni siquiera una despedida, o ese beso que dejaba al final de cada día, y que en algún momento había comenzado a hacerse incluso necesario. Pasé a la siguiente página y sólo encontré la fecha, notando como en mi pecho crecía, algo muy parecido a la angustia. La página siguiente fue igual, y la siguiente, hasta que pasé cerca de seis páginas y me encontré la marca de sus labios, de un color rojo intenso. Me quedé un instante mirando aquella marca perfecta, como si hubiese estado un siglo sin ella, y la sensación de soledad me resultó aplastante. Acerqué mis dedos, pero apenas toqué la hoja por miedo a dañar el perfilado de aquel beso. Respiré profundamente y cambié de página con suavidad, encontrando una nueva hoja escrita.
"Mi querido Bill…
Lamento mucho la espera, han sido días difíciles y aunque has estado en mi mente de forma constante, como mi único refugio, no he podido decirte nada. La vida, a veces, es más dura de lo que pensamos, y dolorosa, nos golpea cuando menos lo esperamos, y quizás por eso deberíamos vivir con muchísima más intensidad lo que se nos regala hoy, porque no sabemos cuánto durará. Pero que te voy a contar yo, si a pesar de tus cortos años, ya debes haber visto bastante.
Me alegra la decisión de comenzar con este cuaderno para ti, es una forma de tomar tu mano, aunque solo sea en espíritu.
Te amo Bill"
Podía palpar la nostalgia de esas palabras, la fuerza de aquella tristeza. Las volví a leer y tuve que respirar por la boca lentamente, para evitar las lágrimas. Sabía que era una tontería sufrir por esto, ¿qué sabía yo de esta chica? No podía permitirme la tristeza, si ni siquiera la conocía.
Pero a pesar de aquellos pensamientos, seguí leyendo. Ya se había clavado en mi pecho, la daga ardiente de la curiosidad.
"Hola!
Sólo quedan tres días para verte, que larga se hace la ausencia, y seguramente, que corto se me hará el momento de verte. Te extraño muchísimo, pero el saber que hay una oportunidad de mirarte cantando en el mismo instante en que lo estás haciendo, me clama parcialmente.
Hoy he estado preparando un video, con una imagen tuya que arreglé, es para celebrar la despedida de soltera de una de las Billcodianas. Sí, ya sé que es extraño, igual estaremos haciendo la primera celebración de este tipo por internet, pero nosotras nos sentimos muy cercanas a pesar de los kilómetros de océanos, montañas y selvas que nos separan. Únicamente te puedo decir una cosa de la despedida de soltera… el stripper, eres tú… ^^
Te amo Bill. "
- Vaya con las Billcodianas…
- Ya te digo – habló Tom, reacomodándose en su asiento. Y yo que pensaba que seguía dormido.
- ¿Ya has leído lo de la despedida de soltera? – quise saber.
- ¿Despedida? – abrió los ojos queriendo mirar en el cuaderno.
Yo lo retiré de su alcance visual.
- A no… no voy a arruinarte la lectura – me mofé.
Se encogió de hombros y se acomodó en el asiento, dándome la espalda.
- Para lo que me interesa… si tuvieran gusto, serían Tomcodianas.
Me reí por lo bajo, no quería seguirle el juego, lo que quería era seguir leyendo.
"Hola mi amor…
Vaya nochecita la que tuvimos contigo… "
Ahí tuve que detenerme un momento, o Amy tenía demasiada imaginación o una tuerca suelta. Me encogí de hombros, lo cierto es que me sentía muy a gusto con su forma de relatar las cosas.
"… Miriam, Miryxxx para nosotras – las xxx son parte de nuestro apellido desde que te seguimos - abrió el 'Club de las Billcodianas' con una imagen en la que aparecías tú, rodeado de mesas y sillas, ya sabes, las maravillas del photoshop, el resto, fue ir dejando imágenes hasta la saciedad, entre ellas aquella que te expliqué que había arreglado. Ah, y videos que busco Susixxx, algunos bastante destroza hormonas. Bebimos sólo de palabra, pero las copas se nos fueron a la cabeza de inmediato… :D. Sé que te parecerá surrealista todo esto que te cuento, pero nosotras nos lo pasamos bien, liberándonos de ese modo. Lo cierto de todo esto, es que ya eres parte de esta familia.
Te amo y te extraño
P.D.: Ahora ya eres oficialmente 'amante' de Lilyxxx"
Pestañeé tres veces. Amy y sus amigas tenían toda una dimensión creada en torno a su grupo, y yo formaba parte de esa dimensión. Sabía que las fans hacían cosas extrañas, algunas me gustaban más que otras, pero esta era… lo cierto es que aún no sabía darle un nombre. Esas Billcodianas me estaban intrigando.
"Mi adorado Bill!...
Al fin he vuelto a verte, claro, no en directo, pero ya sabes cómo funcionamos las seguidoras del grupo, tenemos un desfase de la noticia, que no supera los treinta segundos. He seguido tu concierto en Brasil, vía Twitter, ha sido alucinante la forma en que las noticias se sucedían, aunque sólo fuese para decir que las fans gritaban. Sinceramente espero que jamás encuentres ese botón que desconecte internet, he conocido gente maravillosa gracias a este medio. Si quieres te puedo ayudar a buscar un botón que ayude a las persona a usar mejor los medios, en cosas más positivas.
Bueno amor… me iré a la cama, estoy muy cansada hoy, mañana será otro día y yo estaré a la espera de una nueva, hermosa, sonrisa tuya
P.D.: Anoche soñé que llevabas barba, ¿qué tontería verdad?, aunque no puedo negar que me encantaría verte con barba, al menos en mi sueño te veías… (suspiro)… muy bien"
No está de acuerdo conmigo.
Me quedé un momento meditando sobre aquello, de alguna manera me gusto, me demostraba algo que venía percibiendo a lo largo de lo leído. Amy me amaba, claro, del modo que se puede amar a un personaje, a un artista, pero a la vez podía ser objetiva, sin que ese amor la cegara. Y eso era bueno. Yo no necesito a mi lado a alguien que sólo sepa decirme que no, necesito a alguien que sea capaz de contenerme y enfrentarme.
Y en ese momento de mi reflexión, me sentí abrumado. Cerré los ojos y tuve que recordarme a mí mismo, que Amy no era en realidad parte de mi vida.
Abrí mi bolso, buscando mi reproductor de música, quizás sería mejor distraerme con algo más, debía tomar cierta distancia con ese cuaderno, que parecía estar sumergiéndome en ese mundo de Billcodianas, que no era real.
Rebusqué y vi mis cigarrillos, como me hacía falta uno ahora mismo, pero sabía que iba a tener que esperar hasta aterrizar. Entonces vi la llave que me había enviado Amy, la tomé y como si mi voluntad fuese tan ligera y el viento pudiera llevársela, volví al cuaderno.
"Hola mi querido y esperado Bill…
Un día iré a verte, no sabes cómo lo deseo. Anhelo tenerte frente a mí, y más allá de las fantasías subidas de tono que tengo contigo, tengo una en particular. Poder sentarme frente a ti y hablarte de mi amor, quizás por eso me gusta tanto 'Reden', representa un poco ese deseo, me gustaría poder explicarte que la belleza que veo en ti no es la que se puede ver por encima, es lo que hay en tu alma…
Se me acaba de escapar un suspiro… lo cierto es que quizás no sabría explicártelo, porque no soy capaz ni de decírmelo a mí misma con palabras, no tengo forma clara de definirlo, es de esas cosas que no se pueden decir, por que no conocemos definición para ellas.
Anoche soñé contigo, nuevamente fue un sueño profundo, intenso. Esta vez te veía caminado por la calle acompañado de Tom, todo el mundo te miraba y también veía a Gustav, parecía pasear por otro sitio, lejos de ustedes, caminaba llevando su bicicleta a un lado. Quizás sea por una imagen que vi de él así. Y tú me decías que tú siempre estabas delante de los demás chicos, para que la atención estuviera puesta en ti, y de ese modo ellos eran más felices… luego tomabas mi mano y me dabas una caricia intensa con el pulgar en la palma, algo que se me antojó profundamente erótico… tanto que me cuesta hasta escribirlo… y luego me soltabas para seguir tu camino.
Uffff… he tenido que tomar aire para seguir… nunca había pensado en la posibilidad, de qué tú te lleves la carga de los focos y los flashes, para que Georg y Gustav estén más tranquilos. Me imagino que las luces del espectáculo te gustan, pero también creo que el exceso agota. Quizás ha sido sólo un sueño, pero algo dentro me dice que no es un sueño muy desencaminado.
Dime ¿me soñaste anoche?"
Aquella pregunta se quedó en mi mente. No estaba seguro de si podía responderla, pero sí sabía que llevaba ya un tiempo sintiendo que en mis sueños había alguien más que me miraba, que me acompañaba. Al principio pensé que podía tratarse de mi madre, que al extrañarla, simplemente la evocaba en sueños, pero la idea aunque no me torturaba en importancia, no terminaba de convencerme. Llegué incluso a pensar que podía tratarse de esta soledad que arrastro, del deseo de tener a alguien a mi lado y que estaba recreando a ese alguien en sueños. Pero ya era la segunda vez que Amy preguntaba lo mismo en sus escritos, y a mí me estaba pareciendo, cada vez, más real la posibilidad.
"Bill… mi Bill…
Son tantos los sentimientos que tengo ahora mismo. Por una parte una euforia demoledora, te he vuelto a ver, esta vez estabas en México. Te vi en algunos videos de fans, luego de tu concierto. Por otra parte me siento profundamente triste. Es aplastante esta sensación, es desolación pura.
Una de las Billcodianas Miry pudo verte, me alegro tanto por ella… aquí es dónde me rio, las Billcodianas siempre soñamos con que un día nos darás un concierto privado en nuestro punto de encuentro, la Atlántida, sí has leído bien.
Te amo con toda mi alma, espero escribirte mañana, cuando haya asimilado mejor la distancia que te separa de mí."
Quizás Amy y yo, no nos sentíamos de forma tan diferente luego de un concierto o una presentación. Cuando estoy sobre un escenario, sé que las personas que están ahí, han pagado su entrada para estar con nosotros, para vernos, disfrutar de nuestra música, quizás por eso, es el único lugar en el que no me siento a la defensiva, sé que están ahí porque nos apoyan. Y cuando eso se termina, el vacío parece tan grande, como la efervescencia que me recorre el cuerpo entero.
La voz de la auxiliar nos avisó que nos quedaban quince minutos para el aterrizaje. Tom había abierto los ojos, pero creo que me veía tan sumergido en mi lectura, que no había querido molestarme. Al cuaderno ya no le quedaban casi páginas.
"Hola mi querido Bill…
He tenido unos días lago extraños, te he añorado muchísimo, así que como tenía ganas de comprarte algo, lo he hecho. Sé que tendrás cientos de cosas, pero cuando la vi supe que te pertenecía. Por favor no me tomes por una loca, aunque pueda parecerlo, e incluso yo misma ponga en duda mi cordura, tómame como la mujer que te ama, y sé, muy dentro de mi alma, que tú también me amas, miras a tu alrededor y me buscas, lo sé. Buscas a esa alma que sea capaz de acogerte, de ser tu hogar. Existo mi amor, estoy aquí, esperándote.
Te amo Bill.
P.D.: Se me olvidaba decirte, he comprado una llave de plata, siempre me ha gustado mucho la plata, es un material suficientemente hermoso como para no ser ostentoso, y esa llave abre un candado en forma de corazón, que desde hoy cuelga de mi cuello, hasta el día que lo abras para ti."
Di vuelta la página, en el momento exacto en que el avión toco tierra y ya no encontré más días relatados, sólo una frase que se me instaló en el alma.
"Aún no he terminado de amarte"
Continuará…
Cada capítulo que escribo es un cúmulo de emociones, no puedo ni explicar lo que siento. Parte de lo que escribo, está basado en mi propia bitácora para Bill, las cosas que relato también son medio verdad, medio invento, los sueños de momentos son reales. Aunque he cambiado el tiempo en que estoy relatando las cosas, para ajustarlo a la historia.
Espero que les vaya gustando, al menos a mí me llega al alma.
Te amo Bill.
Siempre en amor.
Anyara
P.D.: Su comentario, mensaje, review… es mi sueldo…
