¡Hola! Ha pasado un tiempo. Bueno aquí está la continuación ¡Espero que les guste! ¡R&R!


Tk se estaba hospedando temporalmente en la casa de Matt, porque su madre se había ido de viaje a Francia. Ésta había insistido que Tk la acompañara, pero él se negó diciendo como excusa "tengo que terminar la secundaria", pero en el fondo no quería ir por cuestiones del corazón. ¿Alejarse de Kari? Eso ni pensarlo, ya se habían alejado un tiempo y eso le pareció una eternidad y ahora que había reafirmado sus sentimientos, no se apartaría nunca más. El rubio menor despertó, se duchó, se vistió con un traje verde oscuro, una camisa delgada blanca y un pantalón verde oscuro y fue a desayunar. En la cocina se encontró con su padre. Preparaba huevos con tocino. La cocina era espaciosa, tenía las paredes amarillo ocre y tenía una mesa. Allí se sentó Tk, esperando su desayuno. Éste y su padre se saludaron y comenzaron a hablar de temas contingentes hasta que Matt los acompañó.

–Buenos días –saludó el mayor de los hermanos.

–Oh, hola hermano –respondió el rubio menor.

–Buenos días, el desayuno está listo –replicó el padre sonriéndole a sus hijos.

–¡Qué bien, llegué justo a tiempo! –Exclamó Matt.

Matt y su padre se sentaron en la mesa y comenzaron a comer su desayuno, lo que no esperaban era que su padre le haría una pregunta especial.

–Y cuéntenme chicos ¿ya tienen novias?

Los rubios casi se atoran por lo recién preguntado, pero Matt reaccionó y respondió:

–No, pero estoy seguro que Tk está a un paso de conseguir una, ¿no? –le dio un codazo.

Tk, que no esperaba esa respuesta, se sorprendió, una pequeña risa se le escapó de sus labios, delatándolo.

–¿Lo dices por Kari?

–La nombraste tú, no yo –contestó suspicaz Matt.

–¿Están hablando de Hikari Kamiya, la hija de Susumo y Yuuko? –preguntó Hiroaki.

–Sí –respondieron sus hijos asintiendo.

–¿Ya le dijiste lo que sientes, hermano?

–No, no lo haré. Aún no me siento preparado para decírselo.

–¡Ay!,Tk se nota a leguas de distancia que ambos se gustan.

–Ojalá algún día me atreva a decírselo –declaró Tk, haciendo una pausa mientras suspiraba–. Pero por ahora seguiremos siendo sólo mejores amigos.

–Tienes que decírselo, hijo.

–Lo sé padre, pero es tan difícil. Hablando de Kari, debo ir a buscarla, adiós –se levantó, se despidió y se fue.

Mientras caminaba, Tk se preguntaba qué pasaría si se le llegase a declarar, ¿las cosas cambiarían entre ellos?, ¿Ella sentiría lo mismo por él?, ¿Se convertiría en su novia oficial?, ¿Tai se molestaría con él?. Eran tantas las preguntas y pocas las respuestas, estaba considerando seriamente en decírselo, ya que siempre es mejor salir de la duda después de todo ¿no?

Kari ya había terminado de desayunar, se levantó y fue a su cuarto a guardar un libro de química en su mochila. Se percató del lindo día en Odaiba. En eso, empezó a pensar en Tk y en todos los momentos que había pasado junto a él, no pudo evitar esbozar una sonrisa. Lo quería, lo quería mucho. No podría imaginarse su vida sin él, ella nunca olvidaría aquel día que él la rescató del lúgubre mar oscuro. Fue un oscuro día, pero él la salvó y en ese momento sintió que él era su única esperanza. De repente, alguien tocó el timbre y no dudó en abrir la puerta, pues ya sabía quién era.

–¡Tk, hola!

Era el chico de sus sueños. Su príncipe azul. Él la miraba, la tocaba y ella sentía mariposas en su interior. Era tan dulce y tierno con ella, y eso era lo que más le gustaba. A parte de su aspecto físico, claro. La castaña lo encontraba muy guapo.

–¡Kari, hola!…¿vamos?

Y allí estaba de nuevo, preguntándole que fueran a la secundaria juntos. Sus días eran más felices junto a él, ella se preguntaba si cambiaría su relación amistosa si ella se le declaraba. Era un cincuenta y cincuenta. Si se lo decía él podía corresponderle, o bien rechazarla. Lo bueno, es que había claros indicios de que quizás él podría sentir algo por ella. Por ejemplo, ella se había percatado de que a las demás chicas él no las trataba con dulzura, tampoco era bruto, pero no era dulce. En cambio con ella, era todo un amor. Por otro lado, siempre la halagaba, le decía que se veía linda y casi siempre le decía que la quería, ella nunca antes se ha atrevido a preguntarle de que forma la quería, porque fácilmente podría quererla como amiga y ya. Sin embargo, algún día lo haría. Era una decisión importante.

Así, los chicos salieron del departamento y se dirigieron a la secundaria. Kari sabía que Tk le ocultaba algo, ella nunca le había preguntado qué fue lo que habló con su hermano. Éste no le quiso decir nada diciéndole que era cosas de hombres. Pero con Tk sería diferente, él hablaría.

–mmm…Tk.

Tk estaba pensando en lo linda que se veía Kari el día de hoy. A pesar de que seguía con su melena, se había puesto unos prendedores en su cabello y eso la hacía lucir muy bonita. Y su uniforme le quedaba espectacular.

–Dime, Kari.

Le sonrió el rubio esperando lo inesperado, estaba expectante. Él sabía que ella debía apurarse, ya que se podía ver a lo lejos la secundaria de Odaiba.

–¿Qué te dijo mi hermano?

–Rayos –pensó el rubio. No quería mentirle, pero no podía decirle la verdad. Eso significaba declarársele y de la nada ideó una buena respuesta.

–Me dijo que tenía que protegerte y cuidarte –rodeó con su brazo los hombros de Kari, abrazándola.

Kari no esperaba una respuesta como esa, abrió sus ojos.

–Ya veo –respondió la castaña, hizo una pausa–. Mi hermano no entiende que puedo cuidarme sola.

–Yo creo que lo sabe, pero para sus ojos siempre serás su tierna e inocente hermanita de ocho años.

–¡Ay!, Tk ¿tú crees?

–Sí.

Ya habían llegado a su destino, iban a entrar pero un grito, proveniente de Yolei, les hizo detenerse. Se voltearon y vieron que ella se dirigía hacia ellos.

–Yolei regresó de su viaje –dijo Kari.

–Así veo.

Pronto Davis le hizo compañía a la pelimorada. Ésta tuvo que viajar a Kioto por temas familiares y había regresado el día de hoy. Ella estaba enfurecida por una parte y alegre por otra.

–Kari, se puede saber ¿por qué no me dijiste que al fin estás saliendo con Tk? –declaró la pelimorada poniendo sus brazos como jarra.

Los aludidos abrieron sus ojos como platos, se miraron, se sonrojaron, luego miraron hacia el suelo. Tk bajó su brazo, Kari lamentó eso, le gustaba sentirse abrazada por él, sin embargo, tuvo que idear una respuesta rápida.

–Porque no estoy saliendo con él.

Yolei estaba sorprendida, todo había sido un gran malentendido.

–¡Qué alivio! –exclamó Davis.

–cof Aún cof–respondió entre toces la pelimorada. Ganándose una mirada fea por parte de Davis y uno que otro sonrojo por parte de la "pareja"―. ¿Y entonces porque un día llegaron de la mano?

–Sí, nunca me respondieron aquella vez.

Tk y Kari no sabían que decir. Estaban pensando en alguna respuesta rápida. Acto seguido, se miraron directamente a los ojos y sonrieron, como buenos cómplices.

–Oh, ¿Kari recuerdas que dijiste que tenías que hacer algo importante?, ¿vamos?

–Por supuesto, ¡vamos!

Entonces, los mejores amigos salieron en fuga y corrieron como alma que lleva el diablo.

To be continued...