NADA DE ESTO ME PERTENECE, ES DE MOONSCOOP Y ANTIFILMS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.
Nuevamente, gracias por leerme, las alertas, los favoritos y desde luego los comentarios. El próximo capítulo aún no lo termino, así que de seguro tardaré más en subirlo. Por el momento les dejo este esperando lo disfruten mucho.
Revisión de Comentarios:
CodeYumiyUlrich: jajajja, la verdad, pienso muy parecido a ti. La idea de encerrarlos la estoy considerando mucho para este fic, aunque no estoy segura de cómo llevarlo. Creo que lo más desesperante es que así hay muchas personas en la vida real.
Felikis: Me encanta que consideres el fic así de bueno, simplemente hace a uno sentirse halagado. Sobre lo que me cuentas de Eva, no pretendo con ella nada más que crear confusión, ya con Sissi tienen suficientes dramas los pobrecitos.
Tximeletta: Me alegro por haberte hecho llegar temprano a la escuela :) de ahora en adelante usaré así las traducciones y en fin, sobre Eva te digo lo mismo que a Felikis.
Capitulo 3.
Perspectivas.
Sábado por la tarde, el ocio cayó como plomo sobre todo Kadic. Únicamente los equipos deportivos tenían actividades obligatorias. Los demás, podían levantarse tarde, acostarse todo el día, caminar, correr, salir a la ciudad ¡Lo que quisieran! Fin de semana no tenía clases y era el momento de los alumnos por disfrutar.
Esa tarde era particularmente bella. No hacía tanto calor, el sol calentaba lo suficiente para que el viento templado llenara el bosquecito de una frescura relajante. Bajo las sombras de todos los altos árboles, Ulrich permanecía acostado encima del césped aspirando la fragancia de la hierba y dejando que el estrés se fuera con el aire.
Ya despejado, pensar se convirtió en una productiva actividad. No había mejorado sus dudas desde el día anterior que habló con Odd. Su idea era en ese día despejar cada cuestión para llegar a una resolución. O, pretendía hacerlo. Decidió empezar por comparar.
Yumi Ishiyama era un año mayor que él, poca cosa en realidad. Venía de Japón, un choque de culturas impresionante. Para lo que a europeos era bueno, a japoneses no era correcto. Convivir con Yumi le enseñaba bastante sobre costumbres orientales, aunque había cosas en las que no estaba completamente de acuerdo.
El respeto y el decoro era lo que más exagerado le parecía. Y fue con lo que Yumi más tardó en acostumbrarse. Raro es en Japón agarrar a las personas aunque sea un simple roce de manos entre desconocidos como forma de saludar. Las reverencias no eran nada malo cuando ibas a empezar o al concluir un combate de artes marciales, pero usarlos todo el tiempo en casa de Yumi le fastidiaba.
El papá de la chica quería que no se perdiera casi nada sobre sus costumbres. Quitarse los zapatos en la entrada no era algo que le incomodase; pero las reverencias, la propiedad en el modo de hablar, comer con palillos…. Eso sí que era difícil. Además, tenían la costumbre de hablar japonés entre ellos. Salvo lo básico, Ulrich no podía entender una conversación completa en ese idioma. Le estresaba, máximo cuando el señor Ishiyama no hacía nada para disimular su enfado de que su hija mayor tuviera un íntimo amigo varón.
Con Eva no se daba eso. Solo un día había pasado en su casa y ya tenía ganas de regresar. Entrar a ese lugar fue como volver a su país natal. Normalmente, Ulrich no hacía nada por demostrar que extrañaba Alemania. No era del todo diferente a Francia, pero sí… en verdad sí lo eran. El idioma, las costumbres, los gustos, la arquitectura.
Había un extraño diseño campestre en el barrio de Berlín donde el creció, una bella ciudad con pasión por la cultura y el arte. Francia, como Europa entera, demostraba ese mismo si no es que más aprecio por todas las manifestaciones artísticas, no obstante, el ambiente que se generaba era muy diferente. Y es que los franceses y los alemanes de verdad eran personas muy distintas.
No había ido a Kadic porque lo quisiera. Su padre estaba convencido de que en Francia tendría una educación excelente y ya que la casa de su tía estaba muy cerca de la frontera con Francia, decidieron mandarlo a estudiar allá. El Señor Stern era una persona rígida y exigente. No estaba seguro sobre si su hijo sería capaz de entrar y mantenerse en un Gymnasium; por eso le mandó a Francia con su sistema algo menos competitivo. Ulrich no había querido abandonar a su familia, amigos y conocidos en Alemania, y eso le causó gran pesar cuando llegó al Kadic, con sus reglas y profesores, y sus gentes y su idioma tan diferentes a lo que dejó, sin querer, atrás.
Habían pasado años de eso, Ulrich ya se había acostumbrado mucho a Francia, solo que en algunas ocasiones, sin que nadie lo supiera, extrañaba su barrio, a su madre, a sus abuelos, sus tíos y primos. El solo hecho de hablar su lengua natal. Cuando estaba con Eva era como estar en su casa, con una amiga típica de su país.
Más no por eso era ciego. Sí, Eva era linda a su modo, amable, lista y le recordaba buena parte de las cosas que dejó atrás en Alemania. Pero ¿Cuánto tiempo llevaba de conocerla? Le apoyaba, enseñaba y traducía. Eran amigos, nada más. Sabía que la chica quería algo más con él y no estaba seguro de poder hacerlo.
Llevaba tanto tiempo enamorado de Yumi, desde que la conoció poco después de su llegada al Kadic y le venció en la clase de artes marciales. Nadie nunca le había derrotado. De ahí que la oriental despertara tanta fascinación en él. Llegó a respetarla, admirarla, hasta que esos sentimientos se convirtieron paulatinamente en un profundo cariño.
Él la quería de verdad. Pero estaba sinceramente cansado de que Yumi lo tratara sólo como amigo. Muchas veces quiso acercarse a ella, demostrarle sus sentimientos, ser la persona que la acompañara cuando necesitase consuelo. Era ella quien siempre lo alejaba cuando la amistad quería convertirse en algo más, cosa siempre frustrante. No se rindió en años enteros de peleas con X.A.N.A y con sus propios amigos.
Empero, X.A.N.A ya no estaba, tenían tiempo absoluto solo para ellos. Y no le parecía justo que todos sus esfuerzos terminaran por capricho en la basura. Si Yumi lo quería o no era tiempo ya de decirlo, para dejar de tener esperanzas y ver otras opciones. ¿Con Eva? Quizá sí, quizá no. De lo que estaba seguro es que la situación de "solo amigos" le tenía más que harto.
-Parece que tienes mucho en qué pensar—le dijo una familiar voz a sus espaldas, una que le erizó el vello en todo su cuerpo y le hizo estremecer.
o-o
o-o
Yumi Ishiyama siempre se distinguió en todo Kadic por ser una alumna aplicada, inteligente, bonita, diferente, fuerte y seria. Muchas cualidades perteneciendo a una sola persona. Quizá lo que más la caracterizaba era esa expresión firme de disciplina bien arraigada y la tranquilidad de sus elegantemente pasivos movimientos. Muy seria, demasiado seria.
Por eso, verla perturbada y con ojos llorosos no era un espectáculo realmente común. Conmocionó a todo el Kadic encontrarla en ese estado caminando, mejor dicho, trotando, hacia las habitaciones de las chicas en el internado. Nadie se atrevió siquiera a preguntarle qué le pasaba; esa campeona de Karate también tenía un fuerte carácter que nadie quería despertar.
Aelita se paró apresurada de su cama cuando los fuertes golpes de su puerta demandaron atención. Yumi, casi temblando, se desplomó en brazos de su amiga llorando sin consuelo. Aelita cerró la puerta para darles privacidad y la sentó en la cama, animándola para que se calmara y saber qué demonios estaba pasando.
-Yumi, entre sollozos no entiendo nada ¿Me explicas que pasa?—preguntó suavemente, acariciando con dulzura el hombro de su amiga.
-Mis papás…
-¿Qué pasa con ellos ahora?
El matrimonio Ishiyama era un caso perdido. Los dos parecían ser incapaces de hablar civilizadamente de vez en cuando y las constantes peleas causaban ya a sus hijos fastidio, sobre todo porque terminaban pidiéndose perdón dos horas después. Enfados, gritos, disculpas y reconciliaciones eran los desfiles casi semanales que nunca podían faltar en esos dos esposos. No obstante, de vez en vez las discusiones se pasaban de la raya, era cuando Yumi más lo sentía.
-A papá le ofrecieron un nuevo trabajo—dijo la japonesa, algo más tranquila y limpiándose las lágrimas con un pañuelo—Lo aceptó sin decirnos nada y mamá esta enojadísima con él. Ganará bien, pero…
-¿Pero que? Me parece buena la oportunidad ¿No?
Se quedó callada.
-Es en Japón.
Los grandes ojos de la peli-rosa se dilataron por la sorpresa, dejando caer sus dos manos. Yumi, que ya se esperaba la reacción, contuvo un sollozo y solamente dejó caer mas lágrimas.
-Nadie quiere ya mudarse… me quiero quedar ¡No es justo!
Gritó, llena de coraje y dolor, más desesperación que nada. Tiró golpes al aire y sintió verdaderas ganas de masacrar algún ser vivo para ver si así esos sentimientos desaparecían. Aelita, tras recobrarse, la abrazó.
-No te enfades. Tu papá solo quiere lo mejor para ustedes.
-Es que no es justo Aelita. Apenas nos acostumbramos a vivir aquí ¿Para regresar? Y no será Kyoto mi lugar natal, si no en Tokio ¡Me debo acostumbrar a otra ciudad! Aquí ya tengo mis amigos… tengo una vida que no quiero dejar.
Siguió consolando a la japonesa mientras esta lloraba hasta reponerse. Tras eso, se sentaron a charlar las cosas más calmadas y sin tantos sentimientos a flote.
-No quieres irte por Ulrich ¿Verdad?—preguntó la chica.
-No es solo él Aelita, también son ustedes. No quiero dejar mi vida.
-¿Y él no tiene nada que ver?
-Lo admito, tiene mucho que ver ¿Cambia algo la situación?
-La mudanza es inminente ¿A que si?
-Todo indica a que lo es.
-Habla con él.
-No sé cómo hacerlo.
-De la misma manera en que has hecho conmigo. Vamos, ustedes se entienden más de lo que nosotras lo hacemos.
-Pero… pero…
-Yumi, esto es una realidad que debes enfrentar. Puedo ayudarte con Jérémie y Odd, más no con Ulrich y sabes la razón. Anda, que ni te fuera a comer.
-Tienes razón.
Ya más tarde y tranquila Yumi caminó por Kadic buscando al alemán con quien necesitaba hablar. No fue una tarea del todo sencilla, pues al chico no se le veía por ninguna parte.
Adentrándose al bosquecillo, pensaba en lo que charló con Aelita ¿A quién quería engañar? No quería irse porque eso de seguro implicaba nunca más ver a Ulrich. O definitivamente perder su oportunidad de ser "Algo más".
Desde que los celos por Eva la comenzaron a carcomer, decidió que confesarse a Ulrich no era algo tan descabellado. Eran amigos ¿No? Seguro podría manejar la situación más que bien. El único y primordial problema era su miedo eterno al rechazo. Una timidez que maldita sea, no apareció cuando debió pelear contra un virus de computación capaz de destruir al mundo y que tomaba posesión de su ser cuando solamente debía decir un mísero "te quiero".
Irónicamente molesto. No quería irse. Absolutamente no. Cruzó los brazos sobre su pecho y volvieron sigilosas pocas lágrimas, hasta que encontró al chico tumbado en el césped.
No estaba segura de qué hacer. Se le veía tan relajado… ¿Sería bueno interrumpirlo para darle la noticia de que se mudaría? Sus padres estaban discutiendo tanto por la situación que en un descuido se divorciaban y ella quedaba en Francia. Pero vamos, siempre pensaban en eso y jamás lo hacían ¿Por qué sería esa ocasión la excepción? Lo más seguro era que volviera a Japón.
No tenía corazón para charlar de eso ahora. Por eso, simplemente habló.
-Parece que tienes mucho en qué pensar—pronunció lo primero que le vino a la mente, tratando de sonar graciosa.
-No tanto como crees.—dijo él.
-¿Te hace falta compañía?—preguntó, Ulrich que tenía los ojos cerrados ni los abrió ni se movió un poco. Solo habló:
-Como quieras.
Ulrich escuchó los pasos acercarse y luego un cuerpo desplomarse sobre la tierra con suavidad a su lado. La brisa hizo llegar el suave aroma de jazmín a sus fosas nasales, como amaba esa fragancia… abrió sus ojos para verla, notando los ojos de Yumi ligeramente hinchados y enrojecidos ¿Qué habría pasado?
-¿Algo que deba saber?—insistió Yumi.
-Eh…
No estaba seguro de qué hacer ¿Sería prudente llevar la conversación tan pensado en ese mismo y calmado momento? Ella no parecía estar del todo bien.
Yumi, que no le quitaba la vista de encima, le daba a su rostro una mirada seria cuando por dentro se empezaba a desplomar.
-Yo…
-Yo…
Los dos hablaron al mismo tiempo y puntualmente se callaron para que el otro prosiguiera. Se miraron con nerviosismo y mejillas sonrosadas, sentándose al mismo tiempo con movimientos lentos.
-¡Ulrich!—lo llamó una voz dulce y algo lejana.
El chico vio a Eva acercarse con una sonrisa y cuadernos en la mano. Yumi visiblemente molesto procuró no verla. Ulrich notó su reacción y sin saber porqué sonrió.
-¿Qué pasa Eva?
-¿Me podrías revisar estos documentos?—preguntó en Alemán—Los traduje yo misma.
Ulrich miró a la morena y después a Yumi con todo el dilema pasmado en su rostro. Aún molesta, Yumi se paró.
-Creo que mejor les dejo solos.
-¡No!—dijo él, agarrándole la muñeca. Era la primera vez que estaban solos en muchos días. No perdería la ocasión.
Miró a Eva.
-Te los revisaré más tarde ¿Te parece? Tengo un compromiso con Yumi.
-Está bien.
Se dio la vuelta para irse.
Yumi, tensa en su posición, no se movió ni miró a la alemana cuando se fue. Se cruzó de brazos y recargó en el árbol a espera de que Ulrich hablase.
-Me sorprende que no quieras pasar tiempo con tu novia—escupió las palabras, estaba celosa y muy molesta, no pensaba en las consecuencias solamente quería fastidiar, era la mera realidad.
Ulrich ya se lo esperaba, no menguó su reacción de enfado por eso. No obstante, se contuvo.
-No hemos hablado en mucho tiempo y creo que tienes algo importante que decirme—le dijo—Después de todo, cuando llegaste tenías los ojos rojos por el llanto.
La japonesa abrió sus ojos como platos.
-¿Cómo…?
-Anda, te conozco. Has llorado ¿Por qué?
Horas charlando con Aelita para saber afrontar la situación y justo en ese momento su lengua quedaba trabada, el nudo en la garganta impidiendo que pudiese hablar. El francés se le olvidó y sencillamente no sabía qué decir. ¿Cómo explicarlo?
-Es que… yo… eh…
-Yumi, solo dilo.
Ulrich se acercó a ella con algo de confianza y una sonrisa amistosa, eso solamente aceleró más el corazón de Yumi. Las mejillas de los dos se pintaron de rosado, al chico no le importaba y la chica sentía que le daría una taquicardia si no se movía pronto. Una de sus manos la llevó al pecho para contenerse, no le sirvió de gran cosa.
-Mis papás… ellos… es que…
-¿Han discutido de nuevo?
-¿Eh? ¡No! Bueno… técnicamente si… pero es… algo más complicado.
-¿Cómo? Tú sabes que nunca pasa la gran cosa con ellos.
-En esta ocasión sí.
Eso le confundió.
-¿Cuál será la diferencia?
Las manos de Yumi ahora jugaban con sus dedos, Ulrich agarró una de sus manos bajo un impulso de valor. Sentía mucha necesidad de estar con ella todos los días que no había podido en esas semanas de separación. Las dudas… todas esas cuestiones mágicamente desaparecían cuando la tenía en frente de él.
-Creo que me mudaré.
El aliento se le escapó. Repentinamente los músculos de su cuerpo se tensaron, no pudo hilar un solo pensamiento cayendo a un pozo de shock. Una impresión demasiado grande, más fuerte que él mismo.
Eso es todo ¿A que no se lo esperaban? Verdaderamente, yo tengo un caso muy serio con el drama, prácticamente no he creado ninguna historia donde haya mínimo un drama menor. ¿Será algún trauma? sabrá Dios. Así me salen los fics.
No puedo decirles ni adelantarles nada porque arruinaría la trama. Solo puedo pedirles que sean pacientes con las actualizaciones. Sin nada más que decir, me despido, y espero puedan dejarme aunque sea un comentario pequeñito.
chao!
