Hey hey hey ´sup bitches!, reviews! Reviews! Reviews! Amo los reviews! Sabían que los cómo?! Pues son mi comida favorita!, los como en el desayuno! En el almuerzo! En la cena y hasta en la merienda! Saben que tanto los quiero? Mucho! Tanto como Murasakibara a los dulces! Pueden creer eso?! Pues saben? Hemos recibido muchos! Y soy muy feliz, feliz como una lombriz!

Isabella: yo también soy feliz!

Nanami:si, si, lo sabemos, vamos a responderlos!

Isabella: hay que mala! Me voy a cortar como Kise si me sigues haciendo bullying

Nanami: hay no exageres muchacha que tú también me haces bullying a mí, pendeja

Isabella: hmmm… eso es cierto.

Nanami: comencemos!

Gonza: todas lo adoramos, cariño, todas lo adoramos, en especial yo, el bicho se parece demasiado a mí en personalidad xD. Uf, es que Sexymura tenía que aparecer, es demasiado sensual como para no aparecer en este jermozo fanfic. A todas nos destroza el Kokoro ver a Ryou-kun así QAQ a todas, créeme… pero es que… hacerlo sufrir es mi droga, xD no puedo evitarlo, lo hago con todos mis personajes favoritos, verlos sufrir es algo que me encanta y no sé por qué (Isabella: es que es una sádica. Nanami: cierra la puta boca, perra!). Es que ellos lo son, definitivamente xD por eso me encantan takao, y kise, y takao y kise! Hay gracias, / espero que el cap sea de tu agrado!

M.B: oh my glob. No puedo creer que te hice llorar! No me arrepiento de nada, esa era mi intención principal aunque no la logre mucho uwu. Estuviste en su situación?... yo… eh… QAQ n-no sé qué decir… yo eh... QAQ. Ese era mi punto, créeme, quería que los odiaran y dejaran de ver que es divertido cuando molestan a Ryou-kun de ese modo…(Isabella: yo también los odio por eso QAQ son demasiado malos). Tenías un fic de él? Tengo que leerlo porque si, cuando lo montes, me lo pasas, es una orden y yo soy absoluta (Isabella: yo también!). Eso es cierto, es el más que todo eso, el solo trata de alegrar a los demás, pero sabes? Él también es humano, y como todos, a veces necesita una mano, pero ese montón de imbéciles no se dan cuenta, ni siquiera el mismísimo Akashi (Isabella: tanto hablar de ser absoluto y ni siquiera se da cuenta de lo que le pasa a su amigo, no me interesa que tenga el ojo de emperador es más ciego que midorima sin lentes. Nanami: ni yo lo habría dicho mejor, hija mía uwu). No, tranqui, en realidad, es cierto, esa también es mi impresión de kise.

Sion K: ñakata, ñakata, ñakata, esa era mi intención, ñakata, ñakata! No se puede exigir amablemente algo, cariño. A mí también, pero tengo este pequeño, muuuuy pequeño (Isabella: pequeño?. Nanami: cállate y no comentes. Isabella: solo admite que es verdad, amas verlo llorar, esta foto de portada!. Nanami: nunca, nunca admitiría tal cosa espantosa y horrible y… es verdad) gusto sádico por ello. Tranqui que aquí está el siguiente cap, y no pienso dejarlo, créeme. PD: verdad? Y más con sopa xD! Es algo físicamente imposible! Takao es genial. PD2: hay gracias / me pones roja como el cabello de Akashi!

Karu-suna: (isabella y Nanami: OHHH POR TODOS LOS AKASHIS! NO PODEMOS CREERLO! ES USTED, SEMPAIIIIIIIIIIIIIIIIIII! Podemos ser sus Kouhais, por favor?!. Isabella: La admiramos mucho!. Nanami: yo se me el fic de "decisión" entero y de memoria! De tanto que lo he leído!. Isabella: a mí me gusta mucho leerlo, me inspira mucho para escribir!. Nanami: igual a mí!*Aquí, demostrando lo fangirls que somos xD*) de nada., la merecías, simplemente me hiciste llorar con tu fic, en serio. es que es verdad, nadie es inmune al bullying, es una realidad DILE NO A BULLYING *haciendo propaganda xD* GRACIAS me siento tan jodidamente feliz de que nos hayas escrito y leído, en serio, gracias, me emociono mucho ver tu review, y a mi BFF también, está muy alegre por eso, fuiste quien más nos inspiró, y nos animó a escribir, esperamos que el fic sea de tu agrado (Isabella: así que siéntate y disfruta sempai, hay palomitas de maíz gratis!)

Tsuyume: oh my gosh! :D (Isabella: siiiiiii! Comentaste!. Nanami: Nos hiciste muy felices! xD! Esta me había comentado de ti y-. Isabella: como que esta?!. Nanami: cállate, y que quería que leyeras esta historia, agradezco que hayas comentado, en serio!) Me alegra que te haya gustado! En seriooooo! Él me parte el alma también QAQ, pero también hay que considerar el hecho de que se sienta así (y me encanta hacer sufrir a Ryou-chan! QAQ tenía que admitirlo, tengo este gusto sádico por hacer sufrir a mis personajes preferidos, si no sufre, no es mi preferido xD) adoro el drama, angst, hurt/confort, comedia, no puedo evitarlo! Bueno, si se pondrá feliz… no tal vez no, muahahahahahahahahahahahahahcofcofcof! Gracias!, disfruta!

Nanami: y ahora… es la hora, verdad hija?

Isabella: si… ya es la hora…

Isabella y Nanami: ¡Kuroko no basuke no nos pertenece! *nanami se va a llorar a una esquina*

Isabella: ¿madre? ¡Madre, no llores!

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Chapter 3-"A new friend"

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Sintió una fina tela bajo sus manos, suave, y cálida. Estaba en una cama, no era la suya estaba seguro, la suya solía ser más esponjosa, mas grande, en cambio esta era ligeramente más rígida y más pequeña. Abrió sus ojos con lentitud y pesadez, ¿Dónde estaba? No recordaba nada... Estaba claro que esta habitación no era la suya ni viéndola de lejos incluso ni entrecerrando sus ojos.

Fue entonces cuando todos los recuerdos del día anterior llegaron a él como un bombardeo, en sus ojos se acumularon lágrimas, que amenazaban con salir y manchar su rostro de tristeza, cierto… ayer... Suspiró e intento tranquilizarse, con llorar no iba a lograr nada, era mejor ser fuerte.

Se levantó con parsimonia mirando a su alrededor, a diferencia de la noche pasada, la habitación se encontraba más ordenada, al parecer Takao había decidido limpiar, tal vez porque él estaba allí, o tal vez porque en serio lo necesitaba… probablemente la segunda. Al abrir la puerta de la habitación un fuerte y delicioso aroma llegó a sus fosas nasales logrando que su estómago respondiera con un gruñido, fue entonces cuando cayó en cuenta de que no había comido nada decente en mucho tiempo. La idea de la comida no se le hacía mala en ese momento.

Bajó las escaleras con cuidado, su lesión todavía palpitaba de dolor por el esfuerzo hecho el día anterior haciendo que su pierna se tambaleara un poco, al llegar abajo fue recibido por un sonriente Takao en delantal rosa claro arreglando la mesa alegremente y tarareando una canción.

-Oh, al fin despiertas, bella durmiente- bromeó el moreno al verle llegar- Ya estaba comenzando a considerar el darte un beso de amor verdadero a ver si despertabas- ante este comentario la cara del modelo se ruborizó en un rosa claro, le había tomado por sorpresa.

-¿E-ehhhhhh?- exclamó incrédulo el rubio. Ganándose una alegre carcajada de Kazunari.

-Adelante, siéntate para comer, hice pollo frito, espero que te guste~-le dijo señalando una de las sillas donde ya se encontraba un plato listo para colocar la comida, el miembro de Shutoku se fue a la cocina a buscar el pollo y algo de beber. Por otro lado, Ryouta tomo asiento aliviado de ya no tener peso alguno sobre su pierna adolorida.

Silbando, Takao salió de la cocina, con un gran sartén, el cual al abrirlo mostró varios pedazos de pollo frito, y algo de arroz.-Este platillo es mi especialidad-comento sirviéndole la comida a su invitado, quien le agradeció en un murmullo y con una pequeña sonrisa.-A decir verdad es lo único que se cocinar... Además de sopa...- el rubio levantó una ceja ante esto.

-Entonces, ¿lo único que has estado comiendo ha sido pollo frito y sopa?- pregunto Kise con una pequeña sonrisa, viendo como la sonrisa de Kazunari se volvía rígida y este reía nervosamente.

-C-claro que no... También pido pizza a veces- aquello logró arrebatarle una pequeña risa al modelo, pero el ambiente alegre no duró mucho tiempo, la expresión del de ojos dorados volvió a un estado neutro, perdiéndose en sus pensamientos. Mientras Takao pensaba en más temas de conversación e intentar animar al rubio decaído.

Sirvió la comida y destapó un par de sodas para acompañar, pensando sin parar, ya estaba comenzando a odiar ese silencio que no ha durado más de un minuto. Comenzando a comer, a Takao se le ocurrió una gran idea.

-¡¿Sabes?! Acabo de recordar una vez cuando Shin-chan y yo íbamos caminando por el centro comercial, sin querer el chocó con una niñita y la niñita comenzó a llorar fuertemente, todo el mundo nos rodeó y el no hallaba como callar a la pequeña. Entonces ¡¿Sabes qué pasó?!- Kise, extrañado por el repentino cuento negó con la cabeza, esperando oír el resto de la historia, cosa que el poseedor del ojo de halcón tomo como iniciativa para continuar- ¡La mamá de la enana comenzó a golpearlo con su bolso! ¡Allí frente a todo el mundo! ¡Te juro que no pude parar de reír después de eso!-una risa escapó de los labios del adolescente rubio ante la imagen de un Midorima siendo golpeado por una mujer en tacones con su cartera-¡Incluso tuvo que venir seguridad a separarlos!- "¡¿Cómo te atreves a siquiera tocar a mi linda niñita?!" ¡Lo hizo sonar como un violador y todo!-

La risa de Kise comenzó a salir lentamente al imaginarse toda la escena vergonzosa para el peliverde, ojalá y hubiera estado allí.- Ah, no. Y ni hablar de esa vez en la que estábamos comiendo helado y un hombre le empujó por accidente, ¡Terminó con toda la cara embarrada de helado de chocolate! ¡Shin-chan no hacía más que refunfuñar!- y así, Takao, al escuchar la melodiosa risa del de ojos dorados, comenzó a aferrarse a esa estrategia, de todos modos no le costaba nada contar todos los infortunios de Midorima a Ryouta.

Habían comenzado a pasar un buen rato entre risas, y anécdotas, incluso contándole la vez que el objeto de la suerte de Midorima era un León y tuvieron que estar en el zoológico todo un día frente a la jaula de los leones, ese día la mirada de miedo en Shintarou fue la cosa más graciosa que haya visto en toda su vida. O también la vez que fueron todo el equipo al lago y él "accidentalmente" empujó al de lentes al agua. O el día en que en la casa del terror, Midorima se hizo el valiente y le acompaño, luego de ese día le llamo cada noche durante una semana, porque no podía dormir seguramente pensando que algo iba a salir del armario.

Antes de darse cuenta habían terminado su almuerzo y se preparaban para subir de nuevo a la habitación del moreno, quien todavía seguía contándole una que otra cosa al rubio- Oh también la vez que un Chihuahua hurto el objeto de la suerte de Shin-chan.- comentó riéndose- ¡Era un hueso! - las risas continuaron mientras entraban a la habitación.- Bien, basta de cuentos. ¡Vamos a jugar videojuegos!- exclamó con un grito de guerra levantando un puño en el aire, encendiendo la consola y tomando asiento en el suelo, siendo imitado por el As de Kaijo.

Entre rato de juegos y risas, retos y más, los dos se pasaron el día entero jugando juntos, como si se conocieran de toda la vida y aquello fuera algo cotidiano, aquel ha sido uno de los mejores días que ha pasado en mucho tiempo, por un momento dejó de sentirse solo sintiendo el calor de la amistad, olvidándose momentáneamente de todo lo que sucedió el día y las semanas anteriores. Fue entonces cuando cayeron en cuenta de la hora, ya había anochecido, se había vuelto tarde.

-Es tarde-murmuró el rubio frunciendo el ceño- yo... Será mejor que me vaya, yo, no quiero seguir molestando- Takao frunció el ceño ante esto, las palabras dichas. Cruzando se de brazos y haciendo un puchero infantil detuvo al rubio justo en la puerta, cuando iba a irse.

-Espera, Kise- le dijo- No eres ninguna molestia, y, seamos sinceros, sé que no somos los mejores amigos ni nada por el estilo... Demonios, apenas si nos conocemos, pero sé que no eres así.-los ojos dorados de Ryouta se abrieron mucho ante las palabras dichas- Entiendo que no me quieras contar que te sucede, tal vez, sea algo muy personal, no tengo idea... Pero si sé que no te gusta estar solo, igual que a mí y necesitas compañía... Así que, por favor, quédate- puede que no haya sido el mejor discurso que escucho en toda su vida, pero, aquellas palabras le hicieron sonreír.

-... Está bien, gracias, Takao-aceptó el modelo después de unos segundos de vacilación. Volviendo al lugar donde estaba, junto con el moreno quien se alegró al instante hablando aún más de cosas sin sentido alguno, sobre qué tan raro seria ver a Midorima vestido de zanahoria gigante y siendo perseguido por una manada de conejos rabiosos salvajes.

Las horas pasaron y por fin se hizo el tiempo de dormir.-Ven, te guiare al cuarto de invitados, Kise- dijo Kazunari llevándole al cuarto, fue cuando el rubio se dio cuenta de algo.

-Y-yo, siento haberme quedado dormido en tu habitación, Takao- murmuró apenado el modelo, mirando el suelo por donde pisaba para no tropezarse. El moreno levantó una ceja ante esto.

-Oh, ¿Eso? No importa, dormí en la habitación de mis padres- fue en ese momento cuando un escalofrío recorrió su columna vertebral.- Fue algo espeluznante, créeme- ya así, fue ganándose otra risa del rubio, mientras entraba a la habitación de huéspedes.- Vale, puedes dormir aquí- el adolescente asintió- Hasta mañana-

-Hasta mañana, y... ¿Takao?- el moreno volvió la vista a verle antes de irse.- Gracias...-

-De nada hombre, que yo también necesito compañía, este lugar vacío es como una mansión fantasma- y con esa broma se fue a su habitación, era tarde, y debían dormir. Ya mañana pasaría otro día hablando con el miembro de Shutoku.

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Día tras día fue pasando, su rutina se fue volviendo más clara. Poco a poco, Kazunari se convirtió en aquel amigo que tanto deseaba y necesitaba en ese momento, uno que trataba de animarle cada vez que se volvía a deprimir y que le apoyaba constante e incondicionalmente a pesar de que no sabía lo que sucedía, y deseara saberlo, uno que no le presionó por respuestas haciéndole sentir culpable.

Ese día, Kise, logro levantarse temprano por primera vez en una semana. Ahogando un bostezo se levantó, desplazándose hacia el baño. Takao continuaba prestándole ropa y hacía ya un tiempo que las pesadillas no le atacaban tan frecuentemente, cosa que le alegraba pero, el moreno no podía seguirle prestando sus ropas para siempre, en algún momento tendría que volver a la soledad de su apartamento...

Al llegar al baño, se cepilló los dientes y lavó su cara para despertarse. Un dolor punzante vino de su muñeca, abrió sus ojos como platos recordando ese detallito, era cierto, había olvidado tratarla aquel día, todavía dolía un montón y la movilidad de su muñeca se estaba disminuyendo, como siempre estaba hablando con el moreno olvidaba completamente su herida y terminaba por posponer el curarla, lo mejor sería revisarla ahora, antes de que lo volviera a olvidar.

Lentamente se sentó en la cama junto con unas vendas para cambiar las que tenía llenas de sangre ya seca. Con cuidado desato la venda, horrorizándose ante la vista de la herida infectada, púrpura, que se extendía alrededor de su muñeca.

Tan conmocionado y sorprendido estaba que no notó como la puerta se abría mostrando a un sonriente moreno-¡Buenos días, Ki- inmediatamente sus ojos de halcón captaron la horrible herida infectada en la muñeca del rubio-¡¿ Kise, que te pasó?!- exclamó preocupado viendo como el modelo intentaba cubrir con su mano los cortes.

Asustado, casi corrió hasta quedar a un lado del modelo, tomando con delicadeza y suavidad la muñeca lastimada acercándola para mirarla mejor. Esto no era un solo corte, eran múltiples cortes, no habían sido hechos por accidente eso era seguro. Tensó casi todos sus músculos al caer en cuenta, esto estaba fuera de control, esto se había salido de control hacía mucho tiempo.

-Kise-dijo Kazunari con voz firme, y , por primera vez desde que estaba allí de invitado, serio- Me vas a explicar en este mismo instante ¿Qué significa esto?-gruño señalando el brazo del modelo- Y me vas a responder cada pregunta que te haga, todas y cada una de ellas-el rubio bajo la mirada avergonzado, sus ojos dorados se comenzaron a ver acuosos, brillosos por las lágrimas acumulándose en ellos y aunque intentara tranquilizarse ya era demasiado tarde, los sollozos habían comenzado y las gotas calidad y saladas comenzaron a trazar un camino por el rostro del rubio. Estaba asustado, ¿y si Takao ya no quería ser su amigo después de escucharle? ¿y si le creía un cobarde?

Casi al instante, después de ver el rostro del modelo lleno de lágrimas, se arrepintió profundamente de la forma en la que le hablo, tal vez fue muy duro con él. Pero quería, no, necesitaba respuestas, saber que le paso, y la única persona en el mundo que podía decírselo era el As de Kaijo.

-H-hey, no llores- dijo suavizando su tono de voz, acercándose un poco más, rodeándolo con sus brazos, abrazando así al rubio-Todo está bien, no estoy enojado- le aseguró- Es solo que estoy muy preocupado por ti-murmuro trazando círculos en su espalda esperando apaciguar su llanto, el rubio pareció encogerse en sus brazos- Por favor, Kise. Puede confiar en mí, somos amigos ¿O no?- preguntó, viendo como el rubio asentía en su abrazo.

Entre sollozos y con una voz muy pequeña, rota, temblorosa, nada característica del miembro de la generación de los milagros le murmuro- P-pero es una historia muy larga- estremeciéndose. El moreno sonrió.

-Tengo tiempo, estamos de vacaciones ¿Recuerdas?- la respondió con seguridad- Pero primero, espera allí un segundo- dijo rompiendo el abrazo y levantándose caminando en dirección al baño, tenía que buscar el botiquín de primeros auxilios, esa herida tenía que ser tratada lo más pronto posible. Unos segundos después salió con la pequeña caja blanca entre sus manos.

Con rapidez abrió la caja, y saco todo lo necesario para tratar los cortes infectados- Esto va a doler, Kise.- advirtió al modelo mientras sacaba un bisturí que no tenía idea de que hacia allí, y lo acercaba a la herida- Aquí voy- Kise asintió y entonces un dolor agonizante se disparó en su muñeca a medida que reabrían la herida para desinfectarla, de dentro de ella escapo un líquido entre blanco, amarillo y rojo, evidenciando aún más la infección.

El rubio tensó la mandíbula, el dolor era horroroso, apenas podía aguantar sin quitar la muñeca. Pero lo peor vino cuando el alcohol fue usado para limpiar su herida, su cuerpo se estremeció y las gotas saladas y cálidas cayeron con más fuerza por su rostro.

-¿Duele mucho? Siento si te lastime, no era mi intención- se disculpó el moreno al ver la expresión de dolor en el bonito rostro del modelo, quien negó con la cabeza, era su propia culpa por haber hecho aquellos cortes, no de Takao.

-Estoy bien-murmuro con voz rota, temblorosa, haciendo a Kazunari fruncir el ceño pero sin parar de trabajar en limpiar los cortes, una vez término comenzó a vendar la herida con nuevas gasas. Al terminar de curar los cortes, le dio a Ryouta un antibiótico para que lo tomara con algo de agua que había traído anteriormente.

-Y... bien. ¿Le vas a contar a tu buen amigo Takao?- cuestionó con una sonrisa, intentando animar al modelo a confiar en él. Kise respiro hondo, ya no podía ocultarlo más, tenía que contarle y confiar totalmente en el poseedor del ojo de halcón, le había ayudado en todo este tiempo, y no solo una ayuda pequeña, no, le ayudo mucho. Se lo debía.

-Yo... Siempre estuve solo, nunca tuve amigos-suspiro, intentando deshacer el nudo que se formó en su garganta al decir esas palabras- cuando fui modelo... Llegaron por montones, querían estar conmigo, hablar, salir... Pero yo sabía... Que no eran amigos de verdad, que solo me querían por mi fama, no tenía a nadie. -Kise se veía triste, Takao frunció el ceño, no le gustaba como sonaba aquello, entonces una duda surgió en su cabeza.

-¿Y tu familia?-preguntó el moreno, extrañado de que no les haya mencionado... Pero él sabía que su familia no le podía abandonar... No creía eso posible, claro, no hasta que escucho la amarga risa salir de los labios del rubio.

-¿Ellos?- se preguntó con amargura- Ellos nunca estaban en casa, ni siquiera volteaban a verme, estaban demasiado ocupados para mí-murmuro, odiándose a sí mismo, sus padres en aquel tiempo trabajaban mucho incluso tomando dos trabajos cada uno únicamente para poderle mantener... Era su propia culpa, él había sido una carga muy pesada para sus ellos.

Un nudo creció en la garganta del moreno, su infancia no había sido nada parecida a la del modelo, toda color de rosa y alegre hasta decir basta, rodeado de amigos casi todo el tiempo, haciendo travesuras, jugando básquet, incluso estudiando un poco dentro de todo eso, su familia siempre le apoyo, estando con él y prestándole toda su atención... No se imaginaba como sería vivir son todo eso, solamente tú, ¡Que horrible se escuchaba esa vida!

- Entonces... Me transferí a Teiko y los conocí... A la generación de los milagros, en aquel tiempo ellos se convirtieron en una especie de familia para mí, una pequeña, rara y disfuncional, pero una familia al fin y al cabo... Mi familia- Kazunari sonrió ante la mención de la generación de los milagros, pero al ver a Kise se sorprendió de ver como gruesas lágrimas trazaban un camino en su rostro

- Entonces... Todos se volvieron fríos, parecía que no les importaba nada, y... ¿Sabes? Yo lo intente... Intente sonreírles siempre, alegrarles... Pero... Ellos... No lo logré... Y Akashicchi dio la orden de que nos separáramos. Yo no quería... Intente decírselo pero él no me escuchó y... Mi pequeña familia se rompió.-la mano del moreno hizo un puño inconscientemente, apretándolo con fuerza. La generación de los milagros había significado tanto para el rubio y aun así lo mandaron todo por la borda, incluso a Ryouta.

-Kise... Yo-murmuro Takao viéndose interrumpido por el rubio, utilizando sus manos para sostener su cabeza mientras sollozaba más fuerte.

-Yo... Quise sonreír hasta el final y luego... Yo debía haber intentado más, yo... Si no fuera... Si no fuera un completo inútil podría haber evitado que nos separáramos...- aquellas palabras dejaron sin aliento al moreno quien asombrado miraba como las lágrimas caían sin cesar del rostro del rubio.

En su cabeza, todo era su culpa, sabía que debía intentarlo aún más, pero ya no podía hacer nada, ya no había posibilidades de que volvieran a estar juntos nunca más. Fue entonces cuando recordó ese día, la última vez que los llamó a todos, solo para hablar... - ¡Si no fuera una molestia para todos...! Si no fuera una molestia para todos... Entonces... No me rechazaran... Ni me alejaran... -Takao frunció el ceño cada vez pareciendo más y más enojado entre más palabras soltaba el rubio- Si no fuera una estúpida molest-

-¡Cierra la boca, Kise!- interrumpió el poseedor del ojo de halcón viéndose furioso, con su rostro lleno de ira- ¡No te atrevas a llamarte a ti mismo de ese modo nunca más! ¡¿Me escuchaste?! ¡Nunca más!- el rubio se estremeció abriendo asombrado los ojos ante el arranque de furia del moreno sonriente. Viendo como este se paraba en frente de él.

-¿T-takao...?-

-¡Nadie! ¡¿Me escuchas?! ¡Nadie tiene el derecho para llamarte así!... ¡Tú no eres ninguna molestia, me vale un pepino lo que diga cualquiera, no importa si es Shin-chan, Aomine, Kuroko, o incluso el tipo Akashi ese! ¡No es tu culpa que se hayan separado! ¡Y definitivamente no eres un inútil, eres una persona alegre, inteligente, muy buen amigo, divertido, un modelo y genio del básquet y de cualquier cosa que te propongas hacer! ¡Incluso, me atrevería de decir que eres el mejor de la generación de los milagros! ¡Eres todos en uno! ¡Tienes el ojo de Akashi, el estilo de Aomine, la muralla de Musarakibara, los tiros de Shin-chan, incluso los pases de kuroko, eres asombroso!

Una gran, amplia y brillante sonrisa nació en el rostro del modelo, sus ojos brillosos le veían cálidamente, y entonces la parte que le sorprendió más fueron las únicas palabras que le dedicó Kise-... Gracias, Takaocchi- alegremente envolvió sus brazos alrededor de Kazunari, abrazándole. El moreno casi automáticamente le devolvió el abrazo con una sonrisa.

-No tienes nada que agradecer, Ryou-chan~-Kise abrió los ojos en confusión, rompiendo el abrazo y mirando al moreno, inclinando la cabeza hacia un lado.

-"¿Ryou-chan?"- pregunto algo confundido. Takao le regalo una de esas brillantes sonrisas que el suele dar.

-¡Claro! Si tú me dices Takaocchi entonces yo te diré Ryou-chan, de Ryouta- aclaró alegre y levantando sus manos en el aire, en un signo de victoria, haciendo reír al rubio.

- Ya veo, entonces está bien, Takaocchi, ¡Me estoy murieeendo de hambre! ¡Vamos a comer!- y como dos niños pequeños bajaron casi corriendo hasta la cocina donde el día de los dos adolescentes terminó normal, con su rutina, jugar videojuegos, contar cosas vergonzosas de Midorima, reírse de chistes estúpidos y absurdos, entre muchas otras cosas.

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Era de madrugada, aproximadamente las dos de la mañana, la puerta de la habitación de huéspedes donde yacía Kise se abrió, dejando entrar a una figura oculta por las sombras, la cual tarareaba en voz baja el tema de misión imposible. La mano de esa figura se acercó al teléfono del rubio tomándolo y abriéndolo. Comenzó a buscar desesperadamente un número en la agenda.

Una vez había escuchado todo lo que el rubio le contó, incluidas algunas otras cosas sueltas durante el día, como el hecho de que sus amigos no respondían sus llamadas, o no querían hablar con él por decir estar "ocupados", escuchó todas esas cosas que se dijo a sí mismo, creyéndose un inútil y una molestia... Los cortes... Esto era demasiado para él solo, no podía ayudar al modelo él solo, por lo que solo una opción le quedo...

Marcó el número, esperando a que le respondieran, por supuesto, era de noche, no tenía muchas esperanzas. Pero... El teléfono fue respondido.

-¡¿Qué diablos quieres a estas horas, idiota?!- exclamó una voz somnolienta y molesta al otro lado de la línea.

-Eh, ¿hola?- saludó en un susurro, saliendo de la habitación para poder hablar con libertad y sin riesgos de que el rubio les escuchara.

-... ¿Quién eres y por qué tienes el teléfono de Kise?-

-Oye, tranquilo.- le respondió- soy Takao Kazunari, de Shutoku-

-¿Shutoku? ¿Qué quieres, y por qué tienes el teléfono de Kise? ¡Respóndeme!- gritó causando que el moreno tuviera que alejarse el teléfono del oído.

-Ryou-chan se está quedando en mi casa, y... Necesito tu ayuda...- la confusión se hizo notar en el otro lado de la línea.

-¿Por qué? ¿Qué pasó?-

- Necesito que vengas, urgentemente-

-Tsk... No puedo, estoy lejos visitando a mi abuela... ¿Por qué es tan urgente?- Takao tragó saliva nervioso. Antes de comenzar a soltar la historia completa de como encontró al rubio, y lo que había sucedido.- ¡¿Qué?!- pareció como si algo se cayera al otro lado. Antes de que volviera a escuchar la voz del otro hombre- ¡Más te vale que esto no sea una maldita broma!

-Nunca bromearía con algo así, él... Está muy mal... Su autoestima esta por los suelos... No puedo ayudarle yo solo, yo...- intentó continuar pero fue interrumpido por la firme voz del otro lado de la línea, justo antes de terminar la llamada.

-Voy para allá-

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Isabella: y… ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Intrigados por saber a quién llamo Takao?

Nanami:- ¡pues descúbrelo la próxima semana en el siguiente episodio! Reviews! Fav´s! Follow´s! Hasta la próxima!