¡Buenas! Aquí está el tercer capítulo de "Cuatro hermanos" y promete (eso espero XD). Muchas gracias por los reviews, al final del cap los contestaré. En fin, ya no me enrollo más. ¡Disfrutad del capítulo!

Capítulo 3: Vaso colmado

Por suerte para la pequeña, al día siguiente del accidente estaba casi como nueva. Apenas se le notaban las magulladuras (al menos, visiblemente) y estaba bastante reposada. Por suerte, porque lo último que le faltaba en aquel momento es que Tokio le echase una bronca, encima por haberse metido en peleas. No podía creérselo. ¿La habían pegado por los asuntos de cama de Kaoru? Bueno, no se trataba de asuntos de cama exactamente, pero, desde luego, había un hombre de por medio. Y Misao, sin quererlo ni beberlo, se había visto envuelta en una disputa como ésa. Por suerte tanto Kaoru como Sanosuke llegaron a tiempo, porque de lo contrario…

¿Cómo estarían los hermanos? ¿Cómo? ¿Se estaba preocupando por ellos? No, eso era imposible. Curiosidad, nada más. Sin embargo, la joven no pudo evitar divagar acerca de la llegada hasta casa; al fin y al cabo, dos personas caminando con una chica desmayada no era algo demasiado común, ¿no? En fin, después de todo, a quién le importaba todo aquello.

Ya despejada, Misao se levantó definitivamente, después de apagar el despertador. Vaya, por lo visto sí se encontraba algo dolorida, pero no era nada que no pudiera superar o fingir. Al fin y al cabo, no se trataba de la primera pelea en la que se veían envuelta. Sin embargo, al levantarse, las dudas le asolaron la cabeza, haciéndola perder la calma que tenía hasta el momento. ¿Cómo actuaría delante de los hermanos? ¿Su madre lo sabía? ¿Le habrían dicho algo? Y, lo que era peor, ¡¿quién demonios le había puesto el pijama?!

Decidida a aclarar todas estas dudas, Misao se puso el uniforme lo más rápidamente posible y bajó a desayunar. Por vez primera, toda la familia se encontraba reunida en la mesa. Joder, ¿por qué precisamente ese día? Qué mala suerte…

- Hola, cariño- saludó su madre, mientras se servía el desayuno- ¿Qué tal te encuentras?

- Bien… ¿por?- preguntó la chica, temblorosa.

- Ayer llegaste algo cansada a casa y te metiste directamente en la cama. ¿Te pasó algo?

Nada más ver las caras de sorpresa y angustia de Kaoru y Sanosuke, Misao supo cómo actuar. No obstante, le sorprendió la mirada severa con la que escrutó Aoshi a sus hermanos; lo sabía, estaba claro.

- Sí, bueno… estaba bastante cansada del colegio y quería dormir.

- No sé por qué me extraño, la verdad es que siempre has sido una dormilona- comentó la inocente madre, aunque no le faltaba razón.

Acto seguido, la pequeña se sentó junto a su familia y desayunó, aunque no demasiado. Era cierto, desde que se había mudado apenas estaba comiendo, y eso que en Kyoto era una glotona en toda regla. Sin embargo, con todos los cambios que se estaban produciendo, la chica había perdido por completo el apetito.

Nada más acabar el desayuno, los tres hermanos se encaminaron al instituto. Sin embargo, esta vez fue Kaoru quien se adelantó, dejando solos a Misao y Sanosuke.

- ¿Cómo te encuentras?- preguntó a la más pequeña.

- ¿Eh? Ah, bien. En realidad tampoco fue para tanto- bromeó la chica.

- Será zorra- continuó Sanosuke- No sabe con quién se está metiendo…

- Tranquilo, Hércules- bromeó la chica- Me imagino que ya no volverá a molestar más. Por cierto… ¿por qué Kaoru no ha venido hoy con nosotros?

- Pues… la verdad es que no lo sé- se sinceró el joven- Lleva rara desde ayer. Quizá se siente responsable por lo que te pasó, al fin y al cabo Tomoe te pegó por ser amiga suya.

- Ya veo- murmuró Misao.

- En realidad, me imagino que Kenshin tiene algo que ver.

- ¿Kenshin?- se sorprendió Misao- ¿No sería un amigo vuestro?

- Sí, ¿cómo lo sabes?

- Tomoe me lo dijo ayer. Dijo que se llevaba mal con Kaoru por él o algo así.

- Me imaginaba. ¡Pelea de gatas!- bromeó el chico- Himura es muy amigo nuestro desde pequeños y el año pasado estábamos juntos en el instituto. Por supuesto, también se lleva muy bien con mi hermana. El caso es que a Yukishiro le gustaba o algo así, y empezó a llevarse mal con Kaoru a partir de ahí.

- ¿Así que a Kaoru le gusta Himura?

- De toda la vida.

Misao se sorprendió bastante ante aquella revelación. Vaya, no se imaginaba para nada que Kaoru llevara toda la vida enamorada del mismo chico. Con lo bruta que parecía a veces, costaba imaginársela así. Por algún extraño motivo, Misao se sintió bastante emocionada por lo que acababa de enterarse. Quién sabe, quizá estaba empezando a sentir cariño por esa familia que tanto creía odiar.

- ¿Por qué no te disculpas con ella?

- ¿Qué?

- Sí, por la discusión que tuvisteis. Bueno, en realidad creo que las dos deberíais disculparos. Os pasasteis bastante la una con la otra.

- Yo sólo me defendí.

- No seas cría, Misao- la riñó el chico- Las dos dijisteis de todo, así que también es culpa tuya.

- ¡De eso nada! ¡Además esto no tiene nada que ver contigo, cabeza de pollo!- se enfadó la chica.

- ¡No me llames así, enana!

- ¡Vete a la mierda!

Por suerte los hermanastros se encontraban prácticamente al lado del instituto, así que la discusión no duró mucho más. No obstante, ya en clase, Misao no pudo evitar pensar en lo que le había dicho Sanosuke. En realidad, sabía perfectamente que tenía razón, pero no estaba dispuesta a reconocerlo. Por lo menos, no todavía. De todas formas también había sido culpa de Kaoru, ¿quién la mandaba meter las narices en su vida? Por mucho que le costara reconocerlo, la verdad es que Misao y Kaoru se parecían bastante.

A la hora del almuerzo, Misao se dispuso a ir a la azotea, pero, antes de hacerlo, Sanosuke la alcanzó.

- ¡Misao! ¿Vienes a comer conmigo?

- Bueno, está bien- contestó Misao, ignorando que la gente ya empezaba a rumorear acerca de la estrecha relación que mantenían los dos.

Sin embargo, Misao no comió únicamente con Sanosuke, sino también con todos sus amigos: los repetidores, gamberros y vividores, por supuesto. La chica se lo pasó francamente bien durante la comida, algo que no se esperaba para nada, ignorando, eso sí, lo que podría estar haciendo su hermana.

--Cuatro hermanos--

- Oye, Kaoru- preguntó una compañera de clase a la susodicha, mientras comían- ¿Es verdad que tu hermano está saliendo con la chica nueva?

- ¡¿Qué?!- se sorprendió la morena- ¡¿Qué dices?! ¡Qué va, para nada!

- ¿Estás segura? Es que últimamente se les ve bastante juntos.

- Boba, ¿todavía no lo sabes?- comentó otra chica- En realidad son hermanos. ¿A que sí, Kaoru?

- Sí, es verdad. Mi padre y su madre son pareja y vivimos todos juntos.

- Vaya, menos mal; ¡tu hermano sigue libre!

- ¡Eres una pervertida!

A pesar de lo animada que se estaba volviendo la conversación, la más joven de los Shinomori se mantuvo ausente el resto de la misma. Era cierto que eran hermanos, pero ella jamás había visto a Sanosuke tan contento con una "hermanita". ¿Por qué nunca había estado tan pendiente de ella? Después de todo, era su hermana carnal, ¿no?

--Cuatro hermanos--

Llegada la tarde, Misao volvió sola a casa; Sanosuke tenía cosas que hacer y con Kaoru no había hablado en todo el día, así que tampoco se molestó en esperarla. Una vez en casa, la chica quiso aprovechar que estaría sola para hablar con Okina a sus anchas, pero la presencia de su madre se lo impidió.

- Mamá, ¿qué haces aquí tan pronto?- preguntó la chica.

- He pedido la tarde libre porque tenía unas cosas que hacer- respondió la madre- Misao, ven un momento al salón. Tenemos que hablar.

La joven se sorprendió mucho por la conducta de su madre, entre otras cosas porque lo más probable fuera que hubiese pedido la tarde libre para tener esa conversación. Ya en el salón ambas tomaron asiento, la joven bastante más nerviosa que la mayor.

- ¿De qué quieres hablarme?- rompió el hielo Misao.

- No voy a andarme con rodeos, Misao; sé perfectamente que ayer tuviste una pelea y que Kaoru y Sanosuke te trajeron a casa- la afectada palideció- No he querido decirles nada, porque prefería hablar de este asunto contigo a solas. ¿Y bien?

- Yo… este… bueno…- contestó la chica, sin saber muy bien lo que decía. Lo más coherente, aunque también rastrero, hubiese sido contarle a su madre toda la verdad acerca de la disputa, pero por alguna extraña razón no quiso chivarse- Bueno, en Kyoto también me peleaba y no pasaba nada, ¿no? De hecho, Okina me enseñaba…

-Misao, no me tomes por tonta- replicó su madre- No te estás comportando como lo hacías en Kyoto ni mucho menos. Hija, ¿qué te está pasando? Apenas comes, hablas, estás siempre malhumorada… ¿se puede saber qué te pasa?

- No me pasa nada, mamá.

- ¿Ah, sí? ¡¿Entonces por qué te comportas de esa manera?! ¡Todo el mundo está muy preocupado por ti, ¿por qué no asumes la situación de una vez?! ¡Ya sé que no es fácil, pero a mí también me está costando acostumbrarme! ¡Y tú sólo lo estás haciendo aún más difícil!

- ¿En serio?- estalló la chica- ¡Pues si tan difícil lo estoy haciendo mándame de vuelta a Kyoto pero ya! ¡Sí, es verdad! ¡No soporto esto, quiero irme de vuelta ahora mismo! No soporto este ambiente, no soporto a esta familia de pega, estaba perfectamente bien con Okina y contigo y no pienso resignarme a aceptar esto!

- Misao, ¿es que acaso no te escuchas? ¿No te ves? ¡Te estás comportando como una niña pequeña!

- ¡Ya lo sé, pero no puedo evitar pensar así!- gritó la chica, al borde de las lágrimas-

- ¡Pues ya puedes ir acostumbrándote porque no vamos a volver a Kyoto en mucho tiempo!

- ¿Qué?...

Justo en ese momento, el ruido de la puerta al abrirse interrumpió la conversación. Sin embargo, las Makimachi estaban tan sofocadas que Aoshi no tardó mucho en adivinar lo que estaba ocurriendo.

- Siento interrumpir. He salido más pronto de lo normal- señaló el joven al quitarse los zapatos.

Ninguna de las dos contestó, pero tampoco hizo mucha falta; nada más aparecer el chico, Misao se dirigió a su habitación, dando por finalizada la conversación. Por su parte, Tokio se desplomó en el sofá, mientras se acariciaba el pelo, pensativa.

- ¿Quieres un té?- preguntó Aoshi.

- Sí… gracias- contestó la madre.

Al poco rato estuvo preparado, así que Aoshi puso la tetera sobre la mesa del salón, sirviendo el líquido en dos tazas.

- No sé qué hacer… esto me supera…- comentó Tokio.

- Me lo imagino- respondió Aoshi con su inmutable tono de voz- Si te sirve de ayuda, creo que no deberías ser tan condescendiente con ella. Tiene que acostumbrarse a esto y dejar de comportarse como una niña mimada.

- ¿Estás diciendo que la he educado mal?- bromeó Tokio.

- En absoluto. Sólo digo que es una adolescente y, como tal, hay que ponerle reglas y límites. No puede ser todo como ella quiera, por mucho que se enfade.

- Sí, creo que tienes razón…

La conversación siguió por esa línea, aunque no durante mucho rato más. Tan sólo el suficiente para que la joven que estaba encerrada en su cuarto, sentada enfrente de la puerta, se echase a llorar, no sin antes decidirse a poner fin a los "útiles consejos" de su hermano.

--Cuatro hermanos--

Al caer la noche, después de llegar todo el mundo a casa, la familia entera se preparó para cenar. Sin embargo, aquella noche, a diferencia de las demás, nadie avisó a la más joven de que la cena estaba lista; de hecho, comieron sin ella. Tan sólo Sanosuke preguntó por ella, pero después de las escuetas respuestas de Tokio se imaginó que Misao no bajaría a cenar aquella noche.

Misao, por su parte, no estaba sorprendida de la situación; al contrario, se la esperaba después de la conversación mantenida entre su madre y Aoshi. Pero no parecía triste; al contrario, estuvo muy alegre mientras hablaba con sus amigos por teléfono. Allí nada había cambiado, tan sólo que la echaban mucho de menos. La chica se entristeció mucho al escuchar las voces de sus compañeros, pero, pese a la advertencia de Tokio, estaba decidida a visitarlos cuanto antes.

Por la noche, mientras los Shinomori veían la tele, Misao se puso al día con sus deberes. Aunque no fuese lo suficientemente madura para aceptar situaciones familiares de ese tipo, sí lo era para ser consciente de la importancia de sus estudios; pasara lo que pasar, la chica estaba decidida a seguir estudiando, aunque no fuese de las mejores de la clase. Después de todo, quería ir a la universidad o ser policía, así que necesitaba acabar la secundaria en condiciones.

Misado era consciente de que Aoshi seguramente fuese de los últimos en acostarse, así que esperó pacientemente que todo el mundo estuviera en sus respectivas habitaciones para llevar a cabo su plan. En realidad no se trataba de un plan propiamente dicho, sino de hablar con Aoshi cuando nadie pudiera molestarlos. Y, por supuesto, aquel momento era la noche.

Nada más salir al pasillo y comprobar que todas las luces estuvieran apagadas, Misao se dirigió a la habitación de Aoshi. Allí observó, por debajo de la puerta, que las luces estaban encendidas, así que llamó a la puerta. Después de escuchar un "adelante", entró.

- ¿Querías algo?- comentó la voz del chico, sin darse la vuelta.

- Hablar contigo- comentó la chica.

- Te escucho.

Antes de sentarse en la cama, Misao echó un rápido vistazo al cuarto de Aoshi. Por alguna extraña razón, era tal y como se lo imaginaba; las paredes estaban cubiertas con pequeñas estanterías llenas de libros, mayoritariamente de leyes. La mesa estaba perfectamente ordenada y la cama hecha. Además, las paredes estaban desnudas y tan sólo había un pequeño marco decorando la habitación, en una de las estanterías, aunque Misao fue incapaz de adivinar quién se encontraba en la foto. Sobraba decir que todo estaba impecable. Aoshi se encontraba sentado en la silla con su portátil cuando Misao entró en la habitación.

Sin embargo, lo que más sorprendió a la chica fue lo increíblemente guapo que se veía su "hermano"; tal vez fuera por la escasa luz, por su penetrante mirada o por lo bien que le quedaba el pantalón de pijama con la camiseta blanca, pero el caso era que Misao se sintió completamente acobardada por su presencia.

- ¿Y bien? Tengo mucho que hacer.

- Pues… yo…- dudó Misao- Quería hablarte sobre los geniales consejos que le das a mi madre sobre mí.

- ¿Qué pasa con los consejos?- preguntó un altivo Aoshi.

- Sé que lo de esta noche ha sido porque tú se lo has dicho a mi madre y no quiero que vuelvas a hacerlo.

- ¿A parte de ser una niñata también espías a la gente cuando habla? Tengo mucho que hacer- comentó, girándose hacia su escritorio- así que, si no tienes ninguna tontería más que decir, puedes marcharte.

Aquello fue la gota que colmó el vaso para Misao.

- ¡Oye, imbécil!- gritó, girándolo hacia ella- ¡Puede que esa actitud tuya te sirva con los demás pero no conmigo! ¡Sólo quiero decirte que no quiero que te metas más entre mi madre y yo, ¿vale?! ¡Nuestra peleas son asunto nuestro y de nadie más!

- Escúchame bien- contestó Aoshi, levantándose de la silla. La pequeña había conseguido hartarlo- Ahora mismo, gracias a ti, tu madre está pasando una mala racha y necesita apoyo. Por supuesto, su estúpida hija no se lo da, así que nosotros no dudaremos en hacerlo. Para eso está con mi padre, ¿no?

- ¡Eso no tiene nada que ver con esto! ¡Tú deja tranquila a mi madre!

- Mira, estúpida- comentó Aoshi, acercándose más a Misao- por si no te has dado cuenta, es gracias a ti que todo el ambiente está tenso. Desde que has llegado lo único que has hecho ha sido traer problemas y malos humores. Por tu culpa mis hermanos están peleados, por tu culpa mi padre está tan preocupado y por tu culpa tu madre no es feliz.

Según lo decía, Aoshi se iba acercando más y más a la chica. Ella se estaba asustando y palideciendo cada vez más, tanto por él como por sus palabras. Finalmente, cuando estuvo completamente contra la pared, le dio el golpe de gracia, completamente fuera de sí.

- Tú eres la causante de todo. Tan sólo sirves para empeorar las cosas. Nadie te necesita.

Al escuchar aquellas palabras, dichas tan rápida y profundamente, Misao no supo cómo reaccionar. De pronto, palideció aún más que antes y sus enormes ojos verdes perdieron todo brillo. Antes de que Aoshi se diera cuenta de lo que acababa de decir, la chica se dio la vuelta sin responderle y se dirigió a su habitación. Sin hacer el menor ruido, se metió en la cama. Sin embargo, aquella noche no lloró; tan sólo siguió con la mirada perdida durante horas.

Por su parte, Aoshi volvió a sus trabajos después de decirle todo aquello a Misao. No obstante, al poco rato, perdió toda la concentración que le quedaba.

- Joder…- que quejó, tirando un libro al suelo.

¿Qué había hecho? Era cierto que la joven se merecía una reprimenda, pero no hasta ese punto. Se había pasado y lo sabía. Por un momento había perdido el control y no había medido sus palabras. Le había dado en el centro de la diana y se había cerciorado de hurgar en la herida todo lo que había podido.

Después de seguir dándole vueltas al asunto durante un rato, decidió meterse en la cama y disculparse al día siguiente; después de todo, por lo menos aquello serviría a la chica para meditar durante la noche.

Sin embargo, por la mañana sucedió algo con lo que no había contado. Nada más despertarse, un bullicio fuera de lo común sonaba por toda la casa. Al salir de la habitación y preguntar que había sucedido, su corazón dio un vuelco cuando hubo escuchado la respuesta: Misao no estaba.

Fin del capítulo 3

¡Por fin he terminado este capítulo! La verdad es que la última parte casi se ha escrito sola, aunque con las ganas que tenía de escribir una escena AoMi, no me extraña XD. ¿Qué os ha parecido? Bueno, quiero deciros que a partir del siguiente capítulo Misao va a volver a ser ella misma y por fin va a asimilar la situación. Aunque tampoco puede negarse que Aoshi se ha pasado cuatro pueblos con ella… La verdad es que, desde el principio, pensé en poner un punto máximo en el que Misao se desbordase por completo y, por supuesto, tenía que ser con Aoshi. Bueno, pues lo dicho, espero que os haya gustado el capítulo. Un beso!

gabyhyatt: hola! Qué tal? Bueno, en este capítulo la verdad es que Misao ha estado bastante niña, pero tenía que describirla así para que luego pegue el cambio y madure. Pero bueno, a partir del próximo capítulo ya volverá a ser ella. Espero que te haya gustado el cap. Un beso!

Amai Kaoru: hola y gracias por el review! Me ha animado mucho. Pues sí, Sano está hecho todo un hermano mayor, aunque no lo parece mucho con Kaoru, pero bueno, todo se solucionará. Un beso y espero que te haya gustado el cap!

Alisse: hola! Por fin he subido este capítulo, qué tal? Respecto a "Aquí no hay quien viva" estoy pensando en renovarlo (corregir la escritura y demás) y retomar la historia, que ya casi se me ha olvidado! Un beso!

Origett: hola y muchas gracias por los ánimos! La verdad es que me aumentan las ganas de escribir! Bueno, por fin he puesto una escena AoMi, aunque no ha sido muy romántica que digamos XD. Aunque a partir de ahora su relación cambiará, ya lo verás.

misao91: hola! Pues sí, tenía ganas de poner a Tomoe un poco mala. Aunque no va a tener mucho protagonismo, pero bueno XD. Respecto a Sano, tengo ganas de que aclare ya las cosas con Kaoru (pobrecilla) y espero que te haya gustado la intervención de Aoshi! Aunque se haya pasado un poco con Misao XD. Un beso!

Auki-Minyooki-chan: hola! Gracias por el comentario! A ver qué te ha parecido este capítulo, espero que no haya empeorado XD! Un beso!