Ante todo, los personajes de One Piece no me pertenecen, sino a Eiichiro Oda (qué bien te lo tenías callado Odachin x33)
Pov Sanji
Me desperté alterado de aquel sueño. Aunque alterado era una sensación secundaria comparada con lo que tenía entre mis piernas.
¡Por el amor de Kami-sama! ¡¿Qué es esto?! ¡No recuerdo que se me haya quedado así antes! Pensé sorprendido al ver la dureza y rigidez que podía conseguir Sanji junior. Nunca, en toda mi vida he visto que llegará a estar así... Y lo que es peor y lo que más me aterraba... Nunca me había hecho esto un sueño húmedo con alguna otra mujer, pero con ese estúpido marimô...
Me sonrojé más de lo que estaba al recordar ese sueño y lo que es peor... mis últimas palabras... Creo que este tema de ser "gays" me está afectando demasiado, para llegar a esta situación...
Lo toqué mínimamente, dejando escapar un jadeo de placer ante esa leve caricia. Primero debería quitarme esa presión antes de saber cómo encarar la próxima vez a Zoro...
Empecé a acariciar mi miembro lentamente, disfrutando de aquella sensación de placer. ¿Tan duro me había puesto por un sueño húmedo? Sentía mi límite pronto... cada vez más, hasta que...
-¡Sanji! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Ya sé que te encanta estar siempre impecable! ¡Pero el agua aquí no es gratis!- gritó Zoro desde el otro lado de la puerta.
-Y-ya voy...- tartamudee después del tan preciado orgasmo causado al escuchar a Zoro. ¿Qué demonios me estaba pasando? Ni que fuera de verdad gay. Me reí para mis adentros de mi pensamiento mientras salía de la bañera. Pero me quedé paralizado al pensar "de verdad" en esa probabilidad. ¿Sería eso posible? Pero... yo amo a las mujeres, eso es tan extraño...
Oí como Zoro al otro lado de la puerta volvía a golpearla más fuerte.
-Ya voy...- grité todo lo fuerte que podía para que me escuchará y se fuera, lo que resulto al oír sus pasos alejarse de la puerta -estúpido marimô- susurré riéndome mientras me colocaba los boxers.
-¡Lo he oído!- se quejó mi "marido" desde lejos.
-Esa era la intención, mi querido marimô- canté riéndome del carácter del alga mientras me ponía la camisa, y bajando la voz suspiré recordando de nuevo al marimô y a mí en aquella cama -esa era la intención...
Fin Pov Sanji
Sanji salía ya vestido del cuarto de baño, peinándose sus cabellos cuando encontró al peliverde fuera con una cara entre enfurecida y resignada.
-¿Qué? Ya he salido- le dijo burlón Sanji con una sonrisilla de niño bueno que no engañó para nada a Zoro, es más lo enfureció más.
-No estoy de broma, voy a ir a recoger a Ace y a Luffy del colegio y quiero que vengas- le aclaró con un tono lo más respetuoso posible el hombre, mientras le quitaba el peine a Sanji y lo dejaba en el baño para luego cogerlo de la muñeca y llevarlo hacia el coche. Lo que no vio él fue el sonrojo que había aparecido en la blanca piel de Sanji al cogerle de la muñeca.
Sanji, ya en el coche, sacudió su cabeza para intentar de pensar en eso, viendo como luego entraba Zoro a su lado para conducir.
-¿Estás seguro de que quieres conducir?- le preguntó Sanji temeroso a Zoro mientras encendía el motor.
-Pues claro, ¿cómo si no vamos a ir a recogerlos?- rió ante la ocurrencia de su amigo el peliverde.
-Solo espero que no nos perdamos- susurró burlón Sanji mientras se ponía el cinturón. Zoro lo volvió a ver enfurecido y Sanji se hizo el loco mirando por la ventana.
-Por supuesto que no me voy a perder, nunca me he perdido y...- el peliverde fue cortado por una risa sarcástica de Sanji -... ¡y! he ido muchas veces a recogerlos.
-Vale, vale, yo confió en ti mi "maridito gruñón"- reía otra vez Sanji mientras le estrujaba las mejillas con su mano al peliverde como hacían las ancianas. Zoro gruñón e hizo además de morder su mano para que la quitará.
Media hora después, Sanji y Zoro seguían conduciendo y dando vueltas por las grandes calles de la ciudad. Sanji intentando aguantarse la risa y soltando pequeños piques para que el peliverde se enfadara más y Zoro enfadado intentando no parar de golpe de coche y empujar a Sanji fuera de él para que lo dejara en paz, pero siguió conteniéndose.
-Sí que está lejos el cole de los niños, ¿no "cariño"?- seguía picando Sanji, Zoro gruñía hasta las narices de aguantar al rubio -¡oh, venga marimô! No te enfades, sabes que lo hago con todo el cariño del mundo.
-Síi, cariño...- suspiró sarcástico Zoro volviendo girar de nuevo -Sé que estaba por aquí...- se decía a sí mismo mirando la carretera, hasta que... -¡ah! ¡Ahí está!- rió triunfal al ver el edificio conocido, volviéndose hacia Sanji con un sonrisa de superioridad -ves, no me he perdido, sabía que estaba por aquí- le dijo mientras volvía su vista buscando aparcamiento.
-"Mi héroe"- rió de nuevo Sanji mientras juntaba sus manos y ponía la voz más aguda.
Aparcaron el coche y esperaron fuera de él a que salieran lo pequeños. Sanji se fumaba un cigarrillo mientras veía a Zoro que estaba sentado en el capó.
-Los quieres mucho, ¿no?- le sonrió Sanji a Zoro, mientras este levantaba la cabeza para mirarlo y luego bajarla con una mirada orgullosa de sus sobrinos.
-Sí...- suspiró Zoro mirando sus manos entrelazadas en las rodillas.
-¿Y para qué querías que viniera?- preguntó Sanji conmovido por el tono que usaba su amigo para hablar de sus sobrinos.
-Si eres parte de mi familia, quiero que te lleves bien con ellos, son muy importantes para mí- le explicaba el peliverde sin levantarle la mirada.
Sanji se sonrojó un poco al oír por la boca del peliverde que él era parte de su familia. Nunca había tenido una familia, sus padres murieron cuando era pequeño y solo estaba con su abuelo que nunca estaba en casa. Ese sentimiento de tener algo a lo que acudir era muy cálido para él.
Pero para conseguir esa familia tendría que pasar primero por Luffy y Ace. Aunque no los conocía mucho, Zoro solía hablar de ellos. Luffy era un niño hiperactivo que, aunque no era muy bueno en el colegio, siempre sacaba sonrisas a todas las personas con las que hablaba. Ace por el contrario era más serio y tímido pero según Zoro era el primero de la clase en todo, así que suponía que él sería el más difícil de tratar.
-Pues entonces, intentaré caerles bien- le declaró Sanji mientras le cogía de la mano a compañero para que lo mirara, lo que funcionó.
Zoro vio esa sonrisa sincera en la cara de Sanji, sacándole a él también otra, mientras le daba un apretón a la mano de Sanji.
Aunque Sanji a veces era un listillo y un pervertido, confiaba en él, ya que siempre estaba ahí para ayudarlo. Además siempre estaba preocupado por él, no sabía por qué, pero al igual que sus sobrinos, necesitaba que Sanji estuviera bien en todos los aspectos. No podría vivir sin oír sus burlas o ver esa ridícula ceja.
Sin darse cuenta, Zoro había levantado su otra mano para tocar la cara de Sanji, que se quedó paralizado al sentir aquella caricia por parte de su amigo. El peliverde parecía ido viéndole.
El timbre del colegio sacó de sus pensamientos al pelieverde, que al verse tan cerca de un Sanji (sonrojado) se separó bruscamente del rubio mientras aclaraba su garganta para disimular su sonrojo. Sanji vio sonrojado como Zoro miraba a la entrada del colegio esperando la llegada de sus sobrinos. Esa cálida caricia le había hecho recordar aquel sueño y le hizo casi besar al peliverde. Dio gracias al timbre del colegio y a quien le hubiese tocado tocarla por haberlo hecho. Si lo hubiera besado seguro que lo despreciaría y le pediría el divorcio para buscar a otra persona que ocupe su lugar. Conocía a Zoro, y él era muy tradicional.
Suspiró para tranquilizarse mientras veía como dos niños morenos corrían hacia el coche. Luffy llegó el primero que se tiró encima de Zoro en un abrazo.
-¡Hola, Zoro! ¿Te has perdido hoy también?- le preguntó sonriendo el pequeño mientras Zoro lo dejaba en el suelo de nuevo y gruñía al escuchar la carcajada de Sanji a su lado.
-No, Luffy, yo no me pierdo- le explicó serio al niño que rió ante lo dicho.
-¡Oye! ¿Tú no eres el compañero policía de Zoro?- le preguntó señalándolo con el dedo el pequeño Luffy. Sanji se agachó para estar a su altura y sonreírle.
-Sí, exacto, soy Sanji. Me quedaré con vosotros un tiempo, así que vine a conoceros- los saludó a ambos que se quedaron mirándolo esperando que dijera algo más. Hasta que Luffy rompió el silencio.
-¿Y saber cocinar rico?- le preguntó entusiasmado.
-Sí, mi abuelo me enseñó, ¿por qué lo preguntas?- le dijo extrañado ante la primera pregunta tan extraña.
-Es que Zoro no sabe cocinar- dijo directo llevándose un capón de su tío.
-¿¡Cómo que no sé!? ¡Sí sé, lo que pasa es que la cocina es difícil de manejar!- gritaba indignado son un pequeño sonrojo al ver como Sanji reía.
-Por eso siempre pide comida por teléfono o compra para calentar- le susurró al oído Luffy al rubio como si le estuviera contándole un secreto.
-Oh, entiendo, guardaré el secreto- susurró Sanji también poniendo un dedo en sus labios en forma de silencio, el moreno rió divertido.
-Me caes bien, eres divertido y sabes hacer carne- reía Luffy mientras entraba en el coche. Sanji sonrió complacido, al menos ya se había ganado a uno. Se giró hacia Ace que aún seguía de pie y le sonrió, Ace miró hacia el otro lado un poco sonrojado y entró también en el coche junto con lo demás.
Esta vez condujo Sanji, asegurándole a Zoro que no era porque se perdiera. Llegaron en menos tiempo del que llegaron a la casa. Sanji cocinó los platos preferidos de los niños para intentar caerles mejor. Y aunque Ace no era muy hablador y no le había dicho nada, a Luffy ya lo tenía conquistado con la carne que le había hecho.
A la hora de dormir, ya lavados ambos chicos, Luffy le pidió a Sanji que le leyera un libro de piratas.
-Con que te gustan los piratas- comentó Sanji mientras leía el pequeño resumen de detrás del libro. Luffy sonrió ya acostado mientras escuchaba atentamente como Sanji le contaba la historia y cambiaba el tono de su voz cada vez que hablaba un personaje distinto. Luffy se lo estaba pasando muy bien con su nuevo "papá", hasta que cayó dormido. Sanji sonrió al encontrar al pequeño dormido. Dejo el libro en la mesita de noche y apagó la luz.
Ahora le tocaba a Ace.
Se dirigió al cuarto del niño, viendo a través de una rendija de la puerta al muchacho con unas revistas que Sanji no llegó a ver porque las ocultaba con otros libros. Tocó a la puerta para entrar, pero este guardó rápidamente la revista bajo su almohada.
-¿S-sí?- preguntó el niño nervioso, pero se tranquilizó al ver pasar a Sanji -Ah, eres tú, creía que era Zoro-san.
-¿Es que no te alegras de verme?- le preguntó Sanji al ver como el muchacho lo ignoraba un poco.
-¿Y para qué estás en mi cuarto?- le preguntó el muchacho a Sanji con cierto tono molesto en su voz.
-Bueno, me preguntaba si podía hablar un momento- le contestó lo más suave que pudo Sanji mientras se acercaba a la cama y se sentaba en ella.
-Ya que estás aquí...- le seguía contestando Ace con ese tono molesto.
-Verás, ya que me voy a quedar aquí, quiero llevarme bien con vosotros dos. Con Luffy, bueno, parece que le caigo bien, Pero contigo... parece que no estás muy feliz de tenerme aquí, ¿por qué estás enfadado conmigo?- le preguntaba Sanji un poco nervioso de hablar tan seriamente a un niños, de unos... ¿cuántos le dijo Zoro? ¡11 años! Menos mal que se acordó.
-No es que esté enfadado contigo, pero no me gusta mucho la gente que quiere suplantar a alguien- Sanji lo miró confundido -Eso de comportarte como si nos conocieras de toda la vida, de hacerte el gracioso y cocinarnos, e incluso de pasar a darnos las buenas noches... puede que eso funcione con Luffy pero yo no soy así de ingenuo y pequeño como él- Sanji seguía sin entender -Yo tengo una madre, un padre y un tío. Ya he perdido a dos de ellos y ya superé esas pérdidas, pero no pienso perder a mi tío ni necesito a alguien como tú para intentar suplantar el papel de mi madre- terminó el chico acostándose y apagando la luz de la lámpara, dejando a un Sanji asombrado por las palabras de ese niño. De verdad Zoro tenía razón sobre que era muy listo, casi un genio.
-¿Sabes? No intentaba suplantar a nadie y menos a tu madre, solo tenlo en cuenta- le dijo un poco molesto Sanji para luego salir de cuarto cerrando la puerta.
Se dirigió al salón donde ya se suponía a sí mismo que dormiría a partir de ahora, encontrándose con un Zoro envuelto en papeles y con unas gafas de cerca para leerlos. Parecía muy serio.
-Ya se han acostado Ace y Luffy- le dijo Sanji para sacarlo de esos papeles. Zoro levantó la mirada de ellos para ver a un Sanji en pijama preparado para dormir -Será mejor que nosotros también nos vayamos a acostar, así que ¿podrías quitarte de mi cama?- le sonreía Sanji refiriéndose al sofá.
-Ah, sí, ya voy, solo estaba mirando lo de la herencia y tal- le explicaba un cansado Zoro mientras se quitaba las gafas y restregaba sus dedos por sus ojos cansados de leer.
-¿Al final te dejan hacerlo o no ha servido para nada nuestra "boda"?- le preguntó sentándose junto a él Sanji.
-Mañana iré de nuevo a ver qué me dicen- le dijo Zoro cogiendo varios papeles e intentando ordenarlos en una carpeta.
Sanji asintió mientras Zoro recogía los papeles y los dejaba en un escritorio, cogió una manta y se dispuso a dormir, pero Zoro le volvió a hablar.
-Oye, no hace falta que duermas ahí, sino quieres- le dijo mirando desconfiado al sofá -Seguro que mañana te dolerá la espalda y lo digo por experiencia.
-¿Y dónde piensa que dormiré?- le preguntó levantándose levemente Sanji.
-Pues conmigo.
Sanji casi se cae del sofá al oírlo. ¡Qué durmiera con él!
-¿P-Pero qué dices?- tartamudeo Sanji sonrojado, Zoro se volvió a él.
-Tranquilo, ni que mordiera. Además mi cama es bastante amplia, ni nos tocaremos- le aseguró Zoro riéndose del comportamiento que había adquirido Sanji.
Sanji aceptó y se dirigió con Zoro a su habitación. Encontrándose, como había dicho Zoro, con una espaciosa cama donde podrían dormir incluso tres personas.
Sanji se dirigió a la parte derecha de la cama y se tumbó en ella. Mientras Zoro se iba al baño para asearse antes de irse a dormir.
Pov Sanji
La verdad es que está cama se siente muy bien. Ahora entiendo los días en los que Zoro llegaba tarde por dormirse.
Me giré para apagar lámpara, pero me llegó el olor característico de Zoro desde la almohada. Era tan embriagante, que me hacia cerrar los ojos poco a poco. Estaba ya casi dormido, hasta que oí como Zoro entraba. Me sonrojé rápidamente. Zoro está SOLO con una diminuta toalla alrededor de su cintura mientras se iba secando el pelo. Podía ver ese hermoso torso moreno marcado con numerosas cicatrices dándome ganas de tirarme encima y lamerlas todas y cada una de ellas. Pero la que más llamaba la atención era la que lo partía en dos. Aquella cicatriz que le hizo a aquel tipo por mi culpa. Me sentí un poco culpable de ello. Pero, ¿qué digo? Deja de pensar de esa forma tan pervertida del marimô. Vi como Zoro deshacía el nudo de la toalla.
Me giré para darle la espalda al ver que se disponía a cambiarse ahí mismo. Mi corazón moriría ahí mismo al ver a un marimô totalmente desnudo ante mis ojos. ¡Ay! ¡Deja de pensar en eso, seguro que tiene lo mismo que tú, idiota! Me volvía a regañar una y otra vez por pensar así de mi compañero.
Sentí un hundimiento de la cama y me giré al ver que el marimô, ya vestido con unos pantalones de pijama, se había tumbado a mi izquierda.
-Buenas noches, "cariño"- reí con sarcasmo oyendo como el marimô gruñía en respuesta. No podía desperdiciar este momento para molestar al marimô, era mi hobby favorito -Y yo que creía que hoy me darías una gran noche, al fin de cuentas es nuestra noche de bodas- seguía riendo. Entonces ocurrió algo extraño.
-Bueno, sí tu quieres "amor mío"- rió esta vez Zoro, sintiendo como una de sus manos me acariciaba la espalda y la otra la deslizaba por mi pecho en un extraño abrazo -Al fin y al cabo eres mi esposo, ¿no? Todo esto es muy normal- seguía riendo y yo reía de forma nerviosa, si seguía acariciándome la espalda y el pecho así, habría un pequeño problema con Sanji junior, y uno bien gordo.
-Bah, buenas noches, ero-cook- rió por última vez Zoro al ver que "supuestamente" no me hacían efecto sus bromas. Me giré para verlo.
-¿Y ese nuevo mote?- le pregunté extrañado, normalmente es solo "cejillas" o algo así.
-No sabía que cocinaras, así que acostúmbrate a él- dijo también dándose la vuelta para quedar muy "cerca" de mi cara.
Nos quedamos mirando, a mí parecer, mucho tiempo, casi podía sentir su respiración y ese característico olor suyo, que ya no estaba solo en la almohada de debajo de mi cabeza, sino también por todo mi cuerpo.
Me giré nervioso, dándole la espalda. No quería que nuestra extraña relación desapareciese, era lo único que me quedaba.
-Hasta mañana- le susurré. Y lo último que sentí antes de caer dormido fue otro movimiento de la cama y un suspiró del marimô.
Fin Pov Sanji
