Intenso fuego
brota en mi corazón
al pensar en ti.
Indestructible es el amor que te profeso.
Indomable el sentimiento que agitas en lo profundo de mi ser.
Imposible no rendirme a tu encanto, que me ha subyugado encadenando mi espíritu libre con eslabones etéreos de ternura y pasión.
Inquebrantable es el vínculo que une nuestras almas, más eterno que el tiempo mismo.
Intenté olvidarte; sin embargo, no existió nunca montaña lo suficientemente alta, ni abismo tan profundo, donde no me persiguiera tu recuerdo.
Impreso llevo en mi corazón tu nombre.
Impostergable es ya el momento de retornar a tus brazos.
Inútil fue tratar de escapar de tu influjo hechicero.
