Trabajo
Una semana desde que vio a los agentes en la empresa de su padre. Una semana sintiéndose tonta por pensar en 2 de ellos el rubio y el castaño, los dos eran guapísimos y no lo negaba pero le estaban afectando el trabajo. Pensando cada minuto en ellos en sus ojos, sus cabellos, sus cuerpos. Dioses se estaba volviendo loca. Solo le faltaba que soñara con ellos. "Dios, no lo permitas" grito mentalmente.
-A soñar a la cama- la sacaron de sus pensamientos- El trabajo es para trabajar- le tiraron un trapo en su rostro.
-Eso ya lo se- se levanto del sofá donde estaba recostada
-Entonces ponte a trabajar-
-Bien- espeto, de mala gana.- ¿me pueden gustar dos tipos a la vez, Sam?
-Quizás- le dijo ella sin entenderla-¿porque preguntas?
-Por nada-
Su trabajo, era muy diferente al de su padre él se dedicaba a encontrar nuevos medicamentos para las enfermedades, ella se dedicaba a encontrar los problemas de los automóviles.
Ella juntos con Sam tenían un taller y muchos dudaron de ellas, pero les demostraron que las apariencias engañan pueden ser mujeres pero hacen el trabajo mejor que los hombres.
Pero había una parte que odiaba y que no podía dejarlo no podía.
Los agentes estaban en una de las oficinas que les dio la empresa para que ellos ahí encontraran algún infiltrado o algo parecido. De la semana que llevaban ahí se dieron cuenta de que no solamente la gran famosa ladrona le interesaba esa "droga especial" habían otros que también querían tenerla. Y sabían que había un infiltrado, buscaban entre todos los empleados.
Anthony, Archie y Neal se encargaban de eso.
Terry junto con Albert escuchaban una conversación grabado gracias a Stear habían encontrado a Fire. También encontrando una cámara cerca del lugar donde ella estaba.
-Ya tienes lo que querías- una voz ronca femenina estaba reportándose-El trabajo esta hecho.
-El dinero esta donde siempre- hablo un hombre- buen trabajo
-Ok- contesto fríamente, no demostraba sentimiento alguno a ninguno de sus jefes
-Pronto te contactare para el próximo golpe-hablo el hombre feliz
-Bien, sabes como contactarme- no se veía silueta alguna de los dos, a pesar de estar en distintas partes, se escondían en la oscuridad. Así era como se comunicaban cada vez que se empleaba una negociación. A ninguno le gustaba dejarse ver, buscaban lugares solitarios y alejados. Así cuando rastreaban las llamadas y los localizarán, ellos ya no estarían ahí.
-Adiós, querida Fire- dijo burlo el hombre colgando
solo eso tenían, Terry recordaba lo que paso hacía dos días atrás. Los habían burlado.
FLASH BACK
-Adiós, querida Fire- dijo burlón el hombre, colgando.
-Odio estos "negocios"- dijo haciendo que su voz sonara más ronca- el idiota tardo tanto en hablar solo para que la policía rastreara la llamada.
Unos pasos que se acercaban rápido a ella, la pusieron en guardia. Era buena peleando, le sirvió de algo estar 5 largos años en ese lugar. Demostró ser la mejor, se desahogaba con golpes y su habilidad. Eso la hizo ruda y sin sentimientos.
-Soy yo Fire- le dijo una voz femenina suave, se relajo sabía quien era.
-¿Que pasa chispita?- dijo con burla
-Deja de llamarme así quieres- su compañera a veces no contaba con mucha paciencia- la radio de la policía ha sonado, vienen para acá. Es hora de irnos.
-Sip- suspiro-vamonos- salieron de una casa abandonada, que se encontraba muy lejos de la ciudad, la noche estaba despejada, la luna y las estrellas iluminaban la oscuridad, nunca volteaba hacía atrás la cámara que estaba ahí solo capto la parte de atrás. Quizás con su ropa negra la hubiera hecho pasar desapercibida pero el fuego de su cabello no la hace capaz. Arranco el auto y junto al otro se van por otro camino uno diferente al camino principal.
No pasan ni 30 segundos y en el lugar aparecen 15 patrullas, las sirenas sonaban mas fuertes juntas, varios hombres bajaron uniformados y con chalecos antibalas, un helicóptero los alumbraba, rodearon la casa esperando las ordenes del comandante. Un hombre de unos 27 0 28 años, con gafas negras, traje azul oscuro con la corbata desnudada y con dos botones de la camisa abiertas, su sonrisa en el rostro le da tanta confianza a los hombres para atrapar a la ladrona más conocida.
-A mi señal entraran- grito el comandante- Ahora- ordeno más nadie pudo hacerlo, al mismo tiempo que iban a ingresar la casa arde en llamas. Demostrándoles que llegan tarde. Sueltan varios improperios mientras da unos golpes al auto.
Los hombres se alejan y llaman a los bomberos pues la casa esta rodeada de madera vieja que rápido agarra fuego y habrá un gran incendio. Archie estaba en la parte de atrás de la casa es por donde entraría, antes de retirarse ve en la puerta una nota con una navaja. Sabe lo que significa y se la lleva a su superior.
"Mustang, Ferrari, Porshe o Formula 1. No se cual sea mejor, te recomiendo todos cualquiera que te resulte rápido y que manejes bien. Para que la próxima puedas encontrarme. Me gusta que me visites aunque nunca nos vemos, es una lastima, tal vez la próxima.
Fire
P.D.: Nos escuchamos en la próxima conversación, Ardley."
Rabia eso era lo que sentía, como era posible que ella siempre estuviera un paso adelante, nunca ha podido llegar a tiempo. Llevaba 3 años detrás de ella y hasta ahora había hecho que participaran los agentes especiales. "Es muy lista" pensó "La próxima no tendrás tiempo de escapar" Se lo decía cada vez que fallaba, siempre hubieron proximas y seguirían habiendo.
El fuego fue cesando, la casa quedo totalmente destruida, quemada, pero su estructura aún seguía en pie. Había elegido un buen lugar pero siempre se cansaba de la rutina, la misma: ella hablaba con sus jefes, ellos la rastreaban y llegaban y cuando entraban no había nadie solo una nota. La única diferencia, es que esta vez hubo fuego, no veía razón por la cual no hiciera uso de su nombre.
Iba manejando a una velocidad apropiada, atrás de ella otro auto, un poco de música lleno el ambiente. Hasta que el sonido de su celular la saco de sus pensamientos, reconoció el numero.
-Dime, chispita- dijo sonriendo
-Un día de esto me cansare y tendrás problemas- la misma voz suave hablaba-Ya terminamos por hoy ¿cierto?
-Si es mejor irnos a descansar. Mañana sera un nuevo día de trabajo- dijo sería
-Adiós- se despidió y corto, sus llamadas no duraban más de 20 a 25 segundos, eran rápidas, precisas y claras al hablar, no andaban con rodeos.
-un día de estos. me cansare de este trabajo, entonces si deberás preocuparte-susurro suave- madre-a pesar de ir por la ciudad la luz no la encontraba. Es como si la luz la ayudara a ocultarse. Sonrío al vez que estaba cerca de su casa y un reflejo de la luna que se filtro alumbro sus labios rojos como su cabello mostrando un poco de sus dientes blancos y cerca de la comisura brillaba un piercing en aro de oro puro. Le gustaba usarlo, le recordaba lo que era, una ladrona obligada. Se estaciono y bajo, necesitaba descansar empezó a caminar y poco a poco se perdió en la oscuridad.
FIN FLASH BACK
La cámara les había mostrado las placas del automóvil e incluso localizaron el auto más su sorpresa fue que el auto llevaba 1 semana que lo habían robado, cuando creyeron que tenían una pista todo se fue al demonio. Ahora sabían que ese trabajo sería difícil y complicado.
Aparte de eso, también estaba lo de su auto, el cual habían descompuesto dejandole una nota: "No te metas en lo que no te importa, poliducho"
Cuan difícil se estaba tornando su trabajo. Ahora lo que necesitaba era que alguien le compusiera su auto.
Su tío le había dicho que le preguntara a su secretaría, la dirección del taller al cual el mandaba su auto
Ahora ahí se dirigía, parecía ser que el lugar era grande y que eran muy buenos. Cuando llegaron les dio risa el nombre del lugar, "Iron Princes" ¿quién le pondría un nombre así a su taller?
Fueron recibidos por una mujer de cabello negro algo azulado-Buenas tardes ¿En que puedo ayudarles?
-Quisiera que reparan mi auto- dijo Albert dándole un codazo al otro rubio que se quedo con la boca abierta.
-Claro- contesto ella sin sonrojarse o ponerse nerviosa antes la mirada penetrante del rubio-Siganme
-Sigamosla- dijo el castaño animado.
-¡Sam!- llamaron- Sam, clientes
-Parece ser que el tal Sam es uno de esos hombres que se la pasan durmiendo en las horas de trabajo- comento Anthony
-Sam- volvieron a llamar
-No creo ser un hombre de esos- le dijeron atrás, voltearon a ver a una mujer pelirroja de ojos verdes, con un oberol azul y limpiándose las manos con una toalla, ella no tenía ni una mancha de grasa en todo su cuerpo o ropa.
-Oh, Sam ellos son clientes que necesitan que le repares su auto- le informaron
-Gracias, Emily.- Emily se fue a seguir con su trabajo
-Tu eres quien repara los auto?- pregunto Albert
-Si, algún problema con eso?- negó, ¿quien hubiera creído que una mujer así podía saber de mecánica? y con tremendo cuerpazo
-Soy el agente Albert Ardley- se presento tendiéndole la mano
-Tenientes ¿eh? claro- acepto su mano- ¿Ardley?- asintió- creo saber quien puede repararle su auto, señor.
-De verdad?- no comprendía
-Claro, Hey F...- solo pronuncio la consonante se dio un golpe mental, ya metía las cuatro- un momento- se acerco a un auto que estaba a unos 10 metros de ellos- tienes un encargo- dijo divertida
La persona que esta debajo del auto solo movió los pies, los tres agentes, la siguieron no sabiendo porque, tal vez porque la dos mujeres que habían visto eran muy hermosas.
-Un Porshe 911 Turbo S918 Spyder Edition- dijo Terry al ver el auto - edición limitada plateado con detalles en color verde para los logotipos y costuras. 194,442 euros.
-Sabes de autos- dijo Sam
-¿Que le hacen?- pregunto Anthony
-Arreglarlo, el dueño choco y lo tuvimos que volver a reconstruir con algunas añadiduras- contesto ella
-Vaya se ve como nuevo- dijo Albert- son muy buenos los muchachos.
Sam no pudo evitar reírse,¿porque cada vez que llegaba un nuevo cliente decía que eran hombres?
-Tienes visitas y un auto nuevo- Albert se pregunto si se refería a ellos o a alguien más.
Al fin notaron que el que estaba debajo del auto se movía para salir, se estaban tardando mucho. Pero se notaba que el taller era muy bueno y amplio. Ojala le dejaran así de impecable su auto.
-¿Que?- tosió escuchándose su voz afónica- me tiraste encima tierra- su voz se compuso
Albert se paralizo, esa voz la conocía, no podía ser...
-Creo que querrás atenderlos a ellos- le dijo Sam sonriendo- son agentes- le susurro
-¿Que?- no entendió lo que le dijo. Se levanto, tomando su cabello en una cola alta y encaro a los clientes sorprendiéndose- Ustedes
-Tu- exclamo Albert-¿Candy?
-No se ve nada mal- murmuro Terry al oído de Anthony, quien miraba a Emily que se acercaba a ellas- nada mal.
-¿Albert, que haces aquí?- pregunto, pero sin dejar de darle una mira dita al castaño quien le sonreía muy sexy. El otro rubio parecía estar embobado con la recepcionista.
-Vine a que repararan mi auto- contesto
-Papá te dio donde reparaba el de él ¿cierto?- adivino
-Si-
-Bueno, ya vez cual es mi trabajo y ahora tu eres mi cliente-sonrío al aparecer su primo tenía complicaciones con el caso- apuesto a que fue una advertencia.- vio como Emily se acercaba con el teléfono en mano.
-Más o menos- contesto
-Hiciste un gran trabajo con este Porshe- halago Terry, Albert solo lo miro
-Sip- ese era su trabajo- al parecer lo mío son los Porshe y los motores
-Candy, teléfono- dijo Emily-Tu madre -murmuro
-¿mamá?- contesto
Albert solo escuchaba, sabía que su tía era algo rara y que poco se preocupaba de su hija. Siempre había pensado que era mejor que se hubieran divorciado.
-Estoy terminando ¿porque?- Candy presentía que algo malo se avecinaba
-Pues ahora mismo estoy llegando, quiero visitarte hija-
-¿Que?- no podía ser cierto. Le había colgado.
Su mirada se dirigió a la entrada, se escuchaban pasos de tacones llegar, el infierno se venía y no podía pararlo.
-Hola hijita- saludaron mientras se acercaban. Terry y Anthony notaron a la mujer de unos 40 o 42, rubia de ojos verdes cabello liso largo, con un vestido corto rojo, unos tacones altos y un caminar de una modelo.
-Demonios, No- maldijo Sam mientras se alejaba
-Y lucifer apareció- quizás escucharon mal pero eso les pareció que dijo Candy
Albert, la vio y reconoció, esa mujer no cambiaba y estaba seguro que ya se había hecho alguna cirugía ¿o no?
-¿Albert eres tú?- no podía creerlo después de tantos años volvía a ver a su sobrino
-Si- contesto- Hola tía... Susana
