Capítulo 3 "Pasado, no lo puedo cambiar…"

Inuyasha corrió rápidamente para alcanzar a Kikyou. Sentía el pecho alborotado y cierto temor, sin duda que no quería hacerla sufrir con su decisión. Por otro lado, intuía que no sería fácil la conversación que luego se iniciaría.

Llegó relativamente fácil a la ubicación de la miko. Ésta se encontraba reposando junto al río, mientras recibía las almas, sin Kohaku, lo cual le daba una chance de conversar tranquilos. Inuyasha se inquietó, pues cada vez que la miraba le costaba creer que no estuviera viva. Sólo el aroma la delataba – es cierto, su olor a flores ha desaparecido. Ahora es sólo tierra y huesos, sin embargo… – vaciló – es la mujer que amé. ¿Cómo puedo hacer esto lo menos doloroso posible? –.

Kikyou volteó su rostro sin edad para mirarlo. Su mirada casi revelaba calidez.

Inuyasha volvió a sentir la mezcla de sentimientos que tenía por ella. Amor, gratitud, remordimiento, culpa, resignación… – resignación… –.

– ¿Por qué me ves así, Inuyasha? – preguntó la miko, apenada.

– Kikyou…cómo estás… – no sonó como pregunta, pero lo era.

– Muerta – sonrió – ya sabes que mi cuerpo no resiste mucho sin las almas de mujeres infelices, es difícil enfrentar a Naraku en estas condiciones, pero mi poder se mantiene intacto… –.

–Sí, ya veo… – contestó, distraído.

–Inuyasha…algo me dice que no has venido realmente a preguntarme cómo estoy. ¿Qué ocurre? – preguntó, levantándose con cierta dificultad. El terreno la traicionó, y tropezó. Rápidamente, un brazo fuerte la contuvo antes de dar con la cabeza en el suelo. Kikyou levantó la mirada, e instintivamente abrazó a su protector.

– ¡Inuyasha…! – exclamó.

–Kikyou… – respondió por reflejo.

Se mantuvieron abrazados por un tiempo que pareció eterno. Inuyasha se debatía entre el deber que sentía de comunicar su decisión, que para su sorpresa no había cambiado, y el cariño que sentía por la miko, en ese momento sentía que abrazaba a una pobre chiquilla abandonada…se le rompía el corazón.

– En realidad, Kikyou…vine a decirte algo muy importante, por favor, escúchame con cuidado – habló suavemente.

– Sí… – respondió la aludida.

– Yo no quiero hacerte daño, nunca lo he querido. Eres una persona importantísima en mi vida y siempre será así, por favor no lo olvides – habló con ímpetu – pero he de tomar una decisión – añadió.

Kikyou abrió los ojos, sorprendida. E intuyó hacia donde giraba la conversación. Se deshizo del abrazo que le brindaba su amado.

– No sigas, Inuyasha…si pretendes elegirla a ella… – jadeó.

– Por favor, Kikyou…no quiero hacerte daño… – dijo dolorosamente.

– ¡Por qué ella!, sé que estoy muerta y no tengo derecho a reclamarte…sin embargo, prometí que te llevaría conmigo…yo te seguí a la muerte, Inuyasha…esa mujer sólo te tiene porque si yo estuviera viva, yo… – no pudo seguir. Cayó sobre sus rodillas.

– Sé muy bien tu sacrificio por mí, Kikyou. No lo he olvidado. Te debo mucho, eres la primera mujer que me amó, que confió en mí, a pesar de la trampa que nos tendió Naraku. Eres, también, la primera mujer a la cual... – vaciló.

– No hables en pasado, sé que aún me quieres – respondió la miko.

– Kikyou, mírame – Inuyasha la tomó por los hombros con cierta dulzura – yo te quiero, es cierto. Y te debo más de lo que piensas, nunca te olvidaré, nunca dejarás de ser importante para mí. Es sólo que… – las últimas palabras tardaron en aparecer.

– ¿Qué?, dilo, la prefieres a ella, ¿es eso lo que viniste a decirme? – replicó dolorosamente.

– Yo no he dicho que la prefiera…pero….yo estoy con ella ahora… – dijo por fin.

Kikyou no se movió. Ambos continuaron arrodillados. Inuyasha esperaba que reaccionara con cierta violencia o desesperación, pero quedó sorprendido de que la miko sólo suspirara dolorosamente.

– Ya me lo esperaba hace tiempo…y no me hace nada feliz – recalcó.

– Lo sé, lo siento – habló el hanyou suavemente.

Inuyasha la miró confundido. Realmente, Kikyou había cambiado…la mujer que quería asesinarlo había quedado en el pasado. Entonces, de verdad, su alma se estaba purificando. Había ya notado que ella estaba protegiendo a Kohaku, aún a riesgo de no completar la Shikon no Tama. Incluso, había prometido a Sango hacer todo lo posible por mantenerlo vivo y a salvo. No, ésta Kikyou simplemente era casi la mujer que él conoció. A pesar de ello, los sentimientos por Kagome ya eran indestructibles.

– ¿Qué te hace tan feliz de ella, Inuyasha? –habló Kikyou, con dolor pero sin resentimiento.

– Bueno… – vaciló. No sabía cómo contestar a esa pregunta, sentía la situación muy incómoda – ella es…diferente… – consiguió decir.

– Si estuviera viva, ten por seguro que no me habría rendido. No lo he hecho, de cierta forma. Es sólo que no tengo escapatoria. Estoy muerta, no puedo luchar de esa forma contra Kagome, que sí está…viva… – murmuró.

– Kikyou, el pasado…no lo puedo cambiar, y quise, por mucho tiempo, poder variarlo aunque fuera un poco, que no hubiéramos desconfiado el uno del otro, que el maldito de Naraku nunca te hubiera puesto la mano encima, tantas cosas… – Inuyasha levantó a la miko con suavidad. Parecía estar más tranquila.

– Ya debes volver… – dijo suavemente.

– Kikyou…por favor, cuídate. No dejes que nadie te haga daño. Eso no ha cambiado. Tu vida sigue siendo mía – declaró el hanyou con seguridad.

– No te preocupes por eso – respondió.

Kikyou ya había reunido suficientes almas, por lo que comenzó a caminar suavemente siguiendo el cauce del río. Casi de inmediato se le unió Kohaku – no me di cuenta que estaba cerca… ¿habrá notado algo? – habló pasa sí Inuyasha. Al parecer no, pues el chico le dirigió una mirada amistosa. No se atrevió a preguntarle si quería darle un mensaje a su hermana. Aún sentía el peso del momento vivido recién con su primer amor. No era una despedida, pero tenía su sabor. Sin embargo, él estaba dispuesto a seguir protegiéndola siempre…eso quiso decir en su última frase.

Tu vida sigue siendo mía. No quiero despedirme de ti…y no lo hago. Ahora tengo alguien más a quien cuidar. Pero tú siempre estarás en mí. El pasado…no lo puedo cambiar…pero sí, Kikyou, no lo olvides, yo quisiera que fueras feliz… – murmuró tristemente.

Decidió volver hacia el lugar donde dejó a Kagome. Estaba seguro que ella lo estaría esperando, sin moverse. Se sintió extrañamente tranquilo a pesar de lo trágica que era su situación, pues Kagome le infundía también ese sentimiento: paz. Y a veces, un poco mezclado con otra sensación algo agitada…

Efectivamente, Kagome lo esperaba en el mismo lugar, y casi en la misma posición. Pudo notar, a lo lejos, que sonrió al verlo. Ya casi comenzaba a amanecer, el alba se acercaba inexorable.

Se detuvo a escasos metros de ella. Kagome se levantó, llevando el haori sobre los hombros.

– ¿Inuyasha, estás bien…? – preguntó con suavidad, acercándose con cuidado.

– Sí… – respondió.

– Eeemmm…no sé cómo preguntarte esto… – vaciló la chica.

– ¿Quieres saber si Kikyou está bien? – intuyó Inuyasha.

– Pues…sí. Pensarás que no es de mi incumbencia, o que quizás soy algo hipócrita, pero sí me preocupa… – Kagome, enrojecida, deslizó suavemente su mano en un torpe intento por tomar la del hanyou, tanteando la reacción que podía tener.

– Ella ha cambiado – musitó, sorprendido por la timidez de sus gestos. Pensó en el gran esfuerzo que hacía al tratar de acercarse a él, e intentó corresponder con ternura. Creyó que sería una buena idea arreglar su haori, que comenzaba a caer de los hombros de la chica. La mirada que le dio Kagome, el sentimiento que se apoderó de él y sus propios nervios lo traicionaron, transformando el gesto en un torpe abrazo. La atrajo hacia él con brusquedad, Kagome a punto de caer rodeó su cintura, por inercia él correspondió el abrazo hasta que dejaron de ser dos. Manos, dedos, piernas, cabello… eran uno, al fin.

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Continúa en capítulo 4 "Control, nuevas sensaciones"

Hola a todos! :) espero que todo vaya bien en sus vidas ^^ esta vez comentaré un poco los capítulos que he publicado. He intentado "exponer" los pensamientos de los tres involucrados en este famoso triángulo, está ultra explotado, lo sé, pero no podía quedarme tranquila sin incluir mi visión xD a partir de ahora exploraré un lado más adulto en su relación, sé que he tomado partes del manga y las he acomodado a mi antojo, espero que les gusten mis "cambios" ^^ ya saben, todos sus comentarios son bienvenidos, saludos!

PD: acabo de ver un review que dice lo siguiente:

"despertar a Shippou que dormía velozmente"? velozmente?.Eso no tiene sentido.

tienes que prestar mas atencion a lo que escribes."

Aclaración: es una expresión bastante usada, supongo que quien escribió eso no ha leído mucho xD pero no importa, yo acepto todos los comentarios :D