PARTE III: "El día de los enamorados. No es como yo creía"

Cuando bajó a la cocina, el desayuno ya estaba servido en la mesa. Se veía todo delicioso.

- Apolo, tienes buena mano para la cocina - dijo de pronto, haciendo que su hermano se girase a verla.
- Ya ves, dotes de culinario que heredé de papá, no como tú que cocinas tanto como mamá - sonrió divertido.
- Oyeee, no te rías de mí - se indignó sentándose a la mesa y cruzándose de brazos.
- Perdón señorita - se disculpaba con una reverencia.
- Qué payaso eres.
- Aunque tengo que aceptar que se te da muy bien la repostería, como a mamá…Vi el pastel - reconoció mientras comenzaban a desayunar.
- … - nada, la chica no dijo nada, sólo se sonrojó pensando que ahora su hermano mayor supiese que estaba enamorada. Y cuando se enterase quien era ese "enamorado" sería capaz de matarlos a ambos. (NA¡¡Qué exagerada!! xD).

En el desayuno, ninguno de los dos habló, no había nada importante que comentar.

- Bueno, me voy, aún tengo que pasar por Romeo para ir a la Universidad.
- Espera un momento Apolo - se apresuró a ir tras él. - ¿A qué hora sales hoy?
- Pues sobre las dos y media¿porqué?
- No nada, es que hoy hay un examen de recuperación (NA: A este paso soñaré con los benditos exámenes xD) y como no tengo que hacerlo te puedo esperar a la salida para venirnos juntos¿te parece?
- Por mí todo bien - y por fin salió dejando a su pequeña hermana con una gran sonrisa de satisfacción.

¿Qué había mejor que salir un viernes dos horas antes de clase?, se preguntaba la rubia tomando su mochila mientras salía del aula… Sí, había algo mejor: que hacía un sol radiante a mitad del mes de febrero y era el día de los enamorados. Suspiró.

Llegó a su casa, y allí tomó el pastel y envolvió la caja, donde estaba guardado, en papel de regalo con un estampado de corazones.

Caminó por las calles hasta que al fin llegó a la universidad donde estudiaba su hermano; sólo quedaban veinte minutos para que su hermano saliese de clase, así que se apresuró y tomando la llave de la taquilla de su hermano, la abrió. (NA: La llave fue lo que ella había robado a Apolo cuando había entrado a su habitación, en el capítulo anterior). Allí vio la foto de una chica¿sería la novia de su hermano? Sonrió pensando… Aunque también podría ser la novia de Romeo, ya que la taquilla era de ambos, pero se hizo la ilusión de que en realidad fuese novia de su hermano y no del chico que amaba. Con sumo cuidado depositó el paquete en la taquilla, la cerró y se fue a esperar a ambos muchachos en las escaleras.

Pronto el timbre sonó y Karinne esperó a que Romeo y Apolo se acercasen a la taquilla. Los divisó entre la multitud y los siguió.

- ¡Hola chicos! - saludó efusivamente la rubia.
- Al final sí viniste Karinne.
- Sí, es que no tenía nada mejor que hacer, hermanito - dándole un beso en la mejilla.
- ¡Hola Karinne! - dijo el moreno que hasta ese momento sólo estaba siendo un espectador.
- ¡Hola Romeo! - le decía en un tono indiferente. - ¿Nos vamos Apolo?
- Aún no, tengo que coger mis libros en la taquilla - dijo mientras buscaba algo en su mochila. - Me parece que la dejé aquí, qué raro - murmuró.
- ¿Pasa algo amigo? - preguntó Romeo.
- Pues es que no encuentro mi llave de la taquilla.
- No te preocupes, abrimos con la mía. Quizás dejaste la tuya encima de la mesilla de noche de tu habitación.
- Sí, supongo que fue eso.

Al momento en que la abrieron, ambos se quedaron sorprendidos por el paquete, que tenía un gran lazo rojo, a juego con el estampado del papel de regalo.

- Vaya, vaya, eres todo un don Juan, Apolo - rió divertido Romeo. - De quién será ¿eh? - lo miró interrogativamente.
- Romeo, no seas idiota¿no ves que esto es para ti? - rió ahora el chico Hyuga.
- ¿Qué dices?
- Sí, mira, aquí tiene una tarjetita con tu nombre. Bueno, te dejo con tu regalo de los enamorados, yo me voy con mi hermana para casa - decía despidiéndose soltando una carcajada.
- Ey no, espera Apolo ¬¬ - gritó mientras corría tras de los hermanos Hyuga.

Los tres se fueron de camino a casa, mientras Romeo leía la tarjetita.

- Dice que me espera por la tarde en el parque junto a la fuente que está cerca de mi casa.
- Vaya¿y quién es la enamorada? - preguntó Apolo.
- Sí hombre, que lo pone y todo - dijo sarcástico - ¿no ves que esto es como una cita a ciegas? Aunque seguramente conozca a la chica.

Esa afirmación hizo que el corazón de Karinne diese un vuelco. Sólo esperaba que no pensase que era ella, y que no dijese nada en ese momento.

- ¿Y sabes de quién se puede tratar? - quiso saber Apolo.
- No lo sé, pero seguro que no se trata de Izumi - dijo bajando la voz, así que Karinne no supo de lo que estaban hablando, puesto que se encontraba unos pasos detrás de los muchachos.

Después de esta conversación, ambos amigos se despidieron. Romeo se metió en su casa, intentando descifrar de quién podría ser aquel pastel.

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El reloj marcaba las cuatro de la tarde. Karinne se estaba arreglando para salir, tenía una cita con el chico Wakashimazu en media hora más. Ciertamente estaba muy nerviosa¿qué pasaría aquel día entre ellos? En su mente pasaban mil y una escenas de lo que podría ocurrir esa tarde. Miró por la ventana, el cielo se había vuelto gris de repente pero aún se notaba un ambiente caluroso en la calle.

Ya estaba lista, después de una hora por arreglarse se veía preciosa frente al espejo: su largo cabello rubio lo llevaba recogido con una cinta con estrellas, de color azul, una camiseta larga azul hasta el codo con corazones blancos y unos pantalones vaqueros oscuros. De complementos llevaba puesto un cinturón blanco con corazones a juego con la camiseta. Y por supuesto no podía faltar un discreto maquillaje, para hacerle parecer adulta. Sólo faltaba unos pendientes, pero ella no encontraba nada que le sirviese para ese momento, así que decidió buscar en el joyero de su madre.

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Al entrar a la habitación, hurgó entre las joyas y encontró unos pendientes de corazón, de oro, unos que, si no recordaba mal, habían sido regalo de Kojiro el día de su aniversario.

- No se dará cuenta que se los cogí. Cuando llegue a casa se los vuelvo a dejar en el mismo lugar y listo - sonrió mientras con gran delicadeza se los ponía.

Ahora sí estaba lista para salir. Se sentó en el borde de la entrada para calzarse, tomó sus zapatos blancos, y cuando ya estaba lista escuchó la voz de su hermano detrás de ella.

- ¿No pensarás salir así, verdad?
- ¿Y qué tiene de malo? - se molestó ella.
- Pues no sé si te has fijado en el exterior, parece que va a llover. Deberías llevar un abrigo.
- Una cosa es que parezca que va a llover, y otra, que llueva.
- ¿Y a dónde vas a ir?
- Saldré con una amiga a tomar algo - mintió, aun no estaba preparada para decirle a su hermano que estaba enamorada de Romeo y que era a él a quien iba a ver. - Adiós, te quiero mucho - se despidió como siempre, con un beso en la mejilla.

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Mientras en el parque, el joven Wakashimazu ya había llegado, pasaban cinco minutos de las cuatro y media, se sentía inquieto pero quería saber quien era la chica del pastel. Así que siguió esperando, hasta que divisó a alguien muy conocido para él. No sabía si alegrarse o fastidiarse cuando la vio. Ciertamente todos sus esquemas mentales se hicieron pedazos, no sabía que justo se podría tratar de ella.

- ¡Hola amor¿Qué haces por aquí?
- ¿No fuiste tú la que me dejó una nota para quedar esta tarde? - preguntó con dudas.
- ¿Yo qué? - alzó la ceja sin entender, pero ya no le dejó seguir hablando ya que se le abalanzó y le estampó un ardiente beso en los labios.

Romeo se dejó llevar por la impresión de aquel beso, cierto era que ya se habían besado antes pero aquello era algo distinto.

Ambos seguían besándose cuando una chica rubia llegó en ese momento al parque y vio la escena, no se lo podía creer, Romeo besándose con otra chica. Cuando vio de quien se trataba se quedó boquiabierta, era la chica de la foto que había en la taquilla de su hermano y de Romeo. Allí se quedó, mirándolos hasta que los dos tórtolos se separaron, y antes de que el chico la pudiese ver, se alejó del lugar caminando quien sabe a donde.

- Izumi¿qué haces? - cuestionó el joven aturdido aún, intentando tomar un poco de aire.
- ¿Tú me preguntas que qué hago¿No se supone que hoy es el día de los enamorados? Te llamé a casa, pero como no estabas decidí salir con unas amigas, pero qué bueno que te encontré - sonrió provocativamente.

La sonrisa de ella, en otro momento seguro le volvería loco, pero en ese instante no sintió nada de nada, y estaba seguro de cual era la razón.

- Izumi, tenemos que hablar.
- Uy, qué serio te has puesto; no es normal en ti - dijo tratando de besarlo, pero él se apartó. - Veo que es más serio de lo que pensaba - contestó malhumorada.
- Vayamos a aquella cafetería, te invito a tomar un café.
- Está bien - habló no muy convencida.

Cuando ya llevaban más de diez minutos dentro del establecimiento, se escuchó un fuerte sonido.

- Eres un maldito estúpido ¿quién te crees que eres? No quiero verte nunca más en mi vida - grito presa de la rabia por lo que le había dicho Romeo; y salió sin siquiera volver a mirarlo.
- Fue mejor así - suspiró, aún tocándose la mejilla adolorida. Se levantó de la mesa y pidió la cuenta.

Cuando hubo pagado, se dirigió de nuevo al parque por si de casualidad la chica de la notita seguía allí. Pero cuando estaba esperando se fijó en algo que brillaba en el suelo, lo recogió, era un pendiente de oro, con dos corazones. Lo observó detenidamente y vio una pequeña inscripción en él, tenía un nombre: Vanessa de Hyuga y una fecha.

- Si no recuerdo mal, mis padres y los de Apolo están de vacaciones. ¿No sería que…? No puede ser.

Continuará...


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Sorry por la tardanza, exámenes, trabajos, y todo ese rollo ¬¬

Espero que les guste este capítulo, ya solo queda 1 o quizás 2 más, aún no sé como será que lo alargue.

Gracias por tu review Akane :D Pues sí, es que es lindísimo mi Apolo (jeje qué voy a decir yo que soy su madre :P). Verdad, Apolo quiere mucho a su hermanita aunque le dé muchos quebraderos de cabeza. Espero que te siga gustando ;)

Ay Aly, qué bueno ver un comentario tuyo por aquí. Jajaja loquita, mira que leer mis tonterías tantas veces n///n Me halagas en verdad. Ojalá te guste este capítulo y los que quedan :)

Cuídate mucho amiga (jajaja a ver si tu otra personalidad no te da muchos problemas, jijiji xD).