"Dios mío, es el mejor café que tomado en mi vida." Dijo Rose mientras saboreaba el humeante café. "Creo que ya se como te ganaste a Jack la primera vez." La chica sonrió.
Ianto se sentó a su lado, ya se sentía con fuerzas para estar levantado, aunque no fuera durante mucho rato. "Hablando de Jack." Rose se echó a reír, sabía perfectamente lo que le iba a preguntar, pero dejó que se desahogara de todas formas. "¿El doctor y él… hubo algo? Jack dice que no fue nada importante, pero conozco a Jack y tiende a enamorarse de la gente a la que puede conseguir."
Ianto no podía quitarse de la cabeza lo que le había costado conseguir que Jack se olvidara de Gwen. Su jefe no se lo había dicho nunca, pero sabía perfectamente que sus sentimientos hacia su compañera habían sido muy fuertes y tan sólo el hecho de que ella se casara finalmente con Rhys, le hicieron alejarla de su cabeza.
"Espero que eso no lo digas por ti."
"Debo ser la excepción que confirma la regla."
"Vamos no seas tan modesto, h visto como te mira, como habla contigo, no se aparta de tu lado. No se ha movido de la cama, hasta que has recuperado el conocimiento y han pasado horas."
"Rose…"
"Vale, vale, el doctor… es difícil de explicar, ni siquiera conozco mi relación con él, tanto tiempo a su lado, no se lo que somos, si es que somos algo. Cuando estaba Jack, hubo un lazo muy fuerte entre los tres y ellos supieron compenetrarse a fondo."
"¿Cómo cuanto de a fondo?" Ianto apretó con fuerza la taza, estaba ardiendo, podía notar el tremendo calor que atravesaba sus manos, pero no le importaba, por fin estaba a punto de saber lo que Jack trataba de ocultarle siempre, encontrando temas de lo más absurdos para que desviar la atención de Ianto.
"Ianto, vamos, no puedes preguntarme eso. Aunque intentes negarlo, conoces a Jack mejor que nadie, sabes como piensa, lo que siente y lo que le da miedo. Sabes lo que siente por El Doctor, no hace falta que me lo preguntes. Porque la cuestión es que Jack está completamente enamorado de ti y lo sabes."
Una sonrisa infantil y divertida apareció en los labios de Ianto. Apartó la mirada de Rose y se quedó pensando. La chica tenía razón, le costaba decirlo, pero estaba seguro que conocía a la perfección al capitán Harkness; su corazón y sus sentimientos no podían estar tan equivocados, pero aún así no dejó de preguntar.
"Dime solo si paso algo."
Rose suspiró, no se podía creer que el chico fuera tan testarudo, en eso se parecía mucho a Jack. "¿Sinceramente?" El asintió, sin quitarle la vista de encima a Rose, esperando su respuesta. "No, no pasó nada, en realidad no se porqué, pero no pasó nada, cero, absolutamente nada."
Aunque intentó ocultarlo Ianto respiró aliviado. Si tan sólo se trataba de una tremenda admiración por parte de Jack o un amor que ninguno de los dos se había atrevido a demostrar, Ianto sabía que podía luchar, que no estaba todo perdido con el capitán.
"Gracias Rose." El cansancio estaba empezando a hacer mella en el cuerpo de Ianto, necesitaba reposar, pues todavía no estaba del todo recuperado.
"Te dejaré sólo, necesitas descansar." Le echó una mano para llegar hasta la cama. De repente, Ianto se puso inquieto. "Tranquilo, en cuanto sepa algo de Jack te avisaré." Le gustaba el chico, se sentía muy cercana a él por los sentimientos que compartían por sus respectivos compañeros.
Pero Ianto iba un paso por delante, él había conseguido al hombre que quería y estaba seguro que el sentimiento era totalmente recíproco. Pensando en ello, hubiera dado cualquier cosa por estar en su lugar y conseguir esa misma relación con el doctor.
- o -
"La vida te va bien aquí." Apenas habían hablado desde que habían salido de la TARDIS, aunque la situación no había sido la propicia para hacerlo. Había demasiados temas pendientes por parte de Jack y del Doctor, como para dejarlos pasar como si nada. "Incluso has sentado la cabeza." Jack no le contestó al Doctor, por lo que este sabía que le ocurría algo raro a su antiguo compañero. "Jack…"
"Siento lo que te dije." Le interrumpió el capitán. El Doctor lo miró en silencio, no recordaba que Jack le hubiera perdido perdón nunca, los dos eran demasiado orgullosos como para dar su brazo a torcer. Pero ahora sonaba completamente sincero, sentía lo que estaba diciendo y se estaba quitando un peso de encima.
"No te preocupes, tampoco yo fui muy diplomático." Los dos se detuvieron frente a la escalera de la alcantarilla. A vario metros por debajo del nivel de la ciudad, decía la TARDIS que estaba Gwen, aunque no estaban seguros si estaba bien.
"Lo digo en serio. Siento haberte dicho aquello, pero estaba demasiado alterado, Ianto estaba fatal, tu apareciendo de la nada con tu nuevo aspecto. Negaré haber dicho esto, pero creo que ha sido mucho para mi."
El Doctor sonrió. "¿Así que el jefe de Torchwood? Jamás lo hubiera dicho de ti. Enamorado, responsable, pero igual de atractivo." Jack se echó a reír mientras abría la escotilla.
"No sigas intentándolo Doctor, tuviste tu oportunidad cuando viajé contigo y no la aprovechaste. Ahora todo es distinto, tu lo has dicho, está Ianto, le quiero y tu… ¿y tu que, todavía no le has dicho nada a Rose? Me sorprende que no te haya abandonado ya por no hacerle caso."
El nauseabundo olor de la alcantarilla, hizo que la conversación se terminara, por lo que el doctor no tuvo que contestar a esa difícil pregunta que ni siquiera el mismo sabía como hacerlo.
"¿Cómo decías que eran esas cosas? Porque si así es como huelen, no quiero saber el aspecto que tienen." Aunque bajar se iba a hacer una de las tareas más difíciles que ninguno de los dos hubiera hecho nunca sin terminar vomitando, Jack comenzó a bajar, nada le iba a detener de encontrar a Gwen y sacarla de allí con vida.
"No te gustarán, tenlo por seguro. Te lo digo yo que he visto muchas criaturas horribles en la tierra."
Al llegar abajo el aguja subió por encima de sus tobillos y pequeñas criaturitas, que ninguno de los quiso saber lo que eran exactamente, les rozaron las piernas. "Esto es asqueroso."
Jack encendió la linterna y algunas de las ratas que había por allí salieron huyendo de la luz. Miró el dispositivo del doctor, la señal de Gwen era cada vez más fuerte. Por lo menos eso le decía que su amiga estaba viva, que no había llegado demasiado tarde.
"Dime una cosa Jack, ¿Cuándo vas a declararte a Ianto?" El capitán salió de sus pensamientos y se dio la vuelta hacia El Doctor sorprendido por su pregunta. "¿Qué pasa? Aunque no te lo creas siempre te he visto como alguien que se enamoraba hasta la médula y veo que no me equivoqué. Ya me imagino una boda por todo lo alto con tu adorado Ianto, aunque espero que nos invites."
"Ja ja, muy gracioso, pero primero quiero que tu te atrevas a decirle a Rose lo que sientes por ella, en lugar de ligar con las mujeres que te vas encontrando por ahí."
"¿A que viene eso?"
"Rose me lo dijo esta mañana, mientras estaba a que Ianto despertara, ¿Cuántas han sido ya doctor? Pobrecilla y ella todavía enamorada de ti."
De nuevo un fuerte ruido fue el que desvió la conversación. Jack iluminó el fondo del tunel y algo se movió allí, emitiendo algo parecido a un tremendo bufido. "¿Qué demonios es eso?"
"Creo que hemos dado con lo que buscábamos." Aquella cosa, a la que ninguno de los dos pudo dar nombre, se fue acercando hacia ellos. "¿Dónde está mi compañera?" Le dijo Jack a la criatura.
"¿Por qué presupones que eso sabe hablar nuestro idioma? ¿Por qué presupones siquiera que esa cosa habla?"
"¿Dónde está Gwen?" Volvió a decir Jack haciendo oídos sordos a los comentarios del Doctor.
"Jack…"
"Está con nuestro líder." Las palabras de la criatura parecieron surgir directamente de su garganta, porque cuando lo tuvieron a la vista, no parecía disponer de nada que pudiera asemejarse a una boca. Jack se volvió hacia el Doctor con una sonrisa displicente.
"Llévanos con él." Volvió a decir el capitán.
Al mirarlo mejor, se dio cuenta que reconocía perfectamente a esa cosa. No podía olvidar a una de las criaturas que habían atacado a Ianto, esa escena jamás se apartaría de su cabeza, por mucho tiempo que pasara.
"Nadia ese merecedor de su presencia. El señor no puede ser molestado."
"Dile que El Doctor quiere verle." Dio un paso adelante y le mostró el destornillador sónico. La criatura, se quedó parada un momento, debía estar pensando que hacer a continuación. "Seguro que está interesado en mi presencia."
"Él no es digno de su presencia." Levanto uno de los tentáculos y señaló a Jack.
"Pues haz que lo sea, porque lo vamos a ver los dos. No creo que quieras hacernos enfadar amigo." Los faroles eran uno de los puntos fuertes del Doctor, había aprendido a vender la mejor de las mentiras y aquella cosa parecía estar creyéndoselo o de lo contrario, si decidía atacarles, estarían metidos en un problema muy grande.
"Esperad aquí. No deis un paso más o la chica morirá." Jack se puso tenso al escuchar a aquella criatura hablar así de Gwen, pero tenía que controlarse si quería recuperarla con vida.
"Tráelos. Tengo cosas que discutir con los humanos."
"Bueno eso de humano no encaja conmigo…"
"¡Tráelos ya!"
- o -
No podían creer lo que tenían delante de sus ojos, aquella cosa debía de ser unas cinco veces más grande que sus súbditos y ocupaba casi toda la pared con los tentáculos extendidos.
Hizo un gesto y otra de las criaturas trajo algo que colgaba de su tentáculo. Jack se dio cuenta en seguida que se trataba de Gwen, estaba inconsciente, o al menos así lo esperó.
"Devuélveme a mi amiga si no quieres pagar las consecuencias de lo que has hecho."
"Es toda tuya capitán."
"¿Cómo me conoces?"
"Lo se todo sobre ti, aunque tu no sepas nada de nosotros. Uno de mis hombres consiguió sacar suficiente información de ese otro humano. Te conoce bien y nos ha ayudado mucho a conocer al resto de especie. Seguro que es un buen anfitrión."
"¿De que estás hablando?"
"Oh, dios mío." Dijo el Doctor a su espalda.
"Oh dios mío ¿Qué? Ese Oh dios mío no me gusta nada."
"Jack no hay tiempo para explicaciones, coge a tu amiga y vámonos de vuelta a al TARDIS, espero que no sea demasiado tarde."
"¿Tarde para qué?" Dijo Jack mientras ya estaban corriendo de vuelta por la alcantarilla."
"Para que un montón de esas cosas maten a Ianto."
