No se si gustó mucho... yo lo sigo igual :P
Reviews!
Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Edward POV
Miré asombrado como el brillante Audi se alejaba, dejándome en medio de la calle. No sabía que había pasado. Bella me había recogido para llevarme a la universidad y la conversación en el coche se había desviado hacía donde yo quería. Pero no entendía por qué ella había rehuido mi contacto. Y me intrigaba. Me sorprendía, siempre me sorprendía. Nunca contestaba lo que yo esperaba, y me pillaba con la guardia baja. Antes de que empezase a andar en busca de la dirección un ostentoso Porsche blanco pasó a mi lado y pitó. Desinteresado, miré para ver quién era y una rubia con unas curvas increíbles y muy maquillada, me sonrió.
-¡Eddie! Cuánto tiempo sin verte amor.
Sonreí torcidamente. Recordaba su nombre, era uno de los pocos que recordaba.
-Tanya ¿Cómo tú por aquí?
La conocí en invierno pasado en un balneario en Suiza. Pasé la noche con ella un par de veces y nada más, pero me lo pasé muy bien.
-Mi madre quiso comprar una casita aquí, para tomarse un año sabático y decidí venir a una universidad. ¿Conoces la universidad Breaking Dawn?
-Allí voy yo.
Ella sonrió inocentemente, me miro fijamente bateando las pestañas y dijo:
-Qué casualidad… ¿Vas andando?
-En realidad no, pero he perdido mi medio de transporte. – Tanya me miró, sonrió y palmeó el asiento del copiloto.
-Sube cielo.
Hice lo que me pedía y ella arrancó el coche. Yo, sin vacilar, puse una mano en su muslo y comencé a subir lentamente. Esta vez ella no se quitó.
Así llegamos a la universidad, un poco tarde. Después de estar más de diez minutos con Tanya descubrí por qué no la había llamado de nuevo: era insoportable. Se quería a sí misma como si fuese una Diosa, y no hacía más que hablar de lo difícil que era mantener su espectacular figura. Completamente hueca. Pero aún y todo, la agarré por la cintura con fuerza al ver la cara de Bella cuando entré con ella. Primero, miró de arriba abajo a mi sintética amiga y luego poso sus ojos en mí. Cuando por fin aquella mirada de chocolate me prestó atención me faltó autocontrol para lanzarme sobre ella. Tensé la mandíbula aún sin poder apartar la mirada. Justo cuando ya no aguanté más ella se giró y salió fuera. Un escalofrío recorrió mi espalda y no supe por qué. Me giré hacia Tanya y le besé en la boca.
Bella POV
Estuve un rato con Alice y Rose, y descubrí que teníamos muchas cosas en común, me reí mucho con ellas mientras poníamos en común opiniones y anécdotas. Acabamos hablando de hombres, cómo no y pude saber que ambas tenían un currículum amoroso bastante más extenso que el mío. De hecho se sorprendieron de que sólo hubiese tenido un novio.
- ¿Cómo que sólo uno? ¿Y nada más?- preguntó Alice alarmada.
- Bueno, el pueblo en el que vivía era muy pequeño y no había muchos chicos. Además después de dejarlo con Jacob no tenía ganas de estar con otro… -bajé la voz, abrumada por los recuerdos.
- Entonces Edward como nuevo fichaje no es demasiado bueno. – comentó Rosalie sin levantar la vista de su revista.
- ¿Cómo has dicho?- tardé en procesar la nueva información ¿Edward como mi nuevo fichaje? Algo no cuadra.
- Sólo viendo como te mira se deduce que va por ti.
Alice abrió los ojos alarmada por lo que Rose dijo y comentó.
-No. De ninguna manera. Edward es mi hermano, sí, pero no es… no es más que un golfo. ¡Se va con todas las tías! Nunca asentará la cabeza…
-¡No es mi nuevo fichaje! – me ruboricé en acto y ambas me miraron.
-¿Te gusta?- me interrogaron al unísono
-No. Es un estúpido, un creído y un machista.
-Pero folla muy bien. –me interrumpió Rose, con indiferencia.
-Oh, Rosalie. Tú siempre tan sutil- Alice puso los ojos en blanco gracias a la salida de Rose.
-No me digas que tú también. – Al final tendrá razón el muy engreído.
-¿Qué yo también qué? – La rubia no me entendía.
-Edward está convencidísimo de que es un as en la cama.
-Es que lo es.
-¡Bueno Rose vale ya! Es mi hermano- interrumpió Alice, y yo rompí a reír.
Nos quedamos un minuto en silencio, cada una ensimismada en su propia cosa y pensé en lo que Rose había dicho. Era cierto que no había pasado una buena experiencia con Jake, y era más que evidente que Edward no me traería ese tipo de "buenas experiencias". Y yo estaba segura de que no me dejaría manejar por él, por muy bien que follara o eso…
Cuando anocheció, bajamos al amplio comedor para cenar, eso sí, después de haber pasado por la sesión de maquillaje y peluquería a la que me sometió Alice. Nos sentamos en una mesa las tres. De pronto entraron tres chicos por la puerta del comedor. Rápidamente reconocí a uno, su pelo cobrizo y su figura eran inconfundibles. Pero sus dos acompañantes no me decían nada. Uno era alto y muy musculoso, de rizos oscuros y ojos morenos. El otro, igual de alto pero menos fibroso era rubio de ojos azules. Ambos muy lindos. Lo tres juntos parecían modelos de Calvin Klein. Y para mi gran sorpresa, miraron en nuestra dirección y se dirigieron a nuestra mesa. El moreno saludó con una sonrisa y se sentó al lado de Rose mientras le revolvía el pelo. Es chico rubio sonrió tímidamente y se sentó en al lado del moreno grandullón. A su vez, Edward levantó las cejas a modo de saludo y se sentó a mi lado y en frente de Alice. Rose, para mi sorpresa le dio un beso en los labios al chico grandote.
-Hola chicos. –saludó alegremente Alice.- Os presento a Bella, es nuestra compañera de habitación.
El chico moreno me tendió una mano y estrechó la mía fuertemente.
-Soy Emmett- dijo con una sonrisa. Él es Jasper, nuestro nuevo compañero de habitación también. Ha venido de Australia para estudiar aquí. Y él es Eddie, el que se lleva a todas…
-Bueno, a Eddie- recalqué su nombre con mofa- en realidad ya lo conozco.
-Emmett abrió los ojos sorprendido y le susurró, demasiado alto, a Edward.
-¿A ésta también…?
-¡No!- aclaré yo rápidamente.
-Todavía… - susurró Edward, de forma que sólo yo pude oírlo. A cambio le miré todo lo hostilmente que pude; él, cómo no, me sonrió pícaramente. Lo ignoré. Alice, sin perder tiempo, alargó la mano y estrechó la de Jasper.
-Hola, yo me llamo Alice. ¡Dos besos! – se inclinó sobre él y le dio dos besos. Él por su lado, estaba intimidado. Acababa de conocer a Alice, era lo normal.
Entre una cosa y otra cenamos. Edward no me molestó demasiado, quizás alguna que otra vez lo pille mirándome intensamente pero lo ignoré por el momento. Cuando terminamos tuvimos que subir a las habitaciones, pues el toque de queda era a las 22:30 y sólo quedaban veinte minutos. Las habitaciones de los chicos estaban en el edificio dos, estratégicamente colocados al otro lado del campus; así que nos despedimos en la salida del edificio principal.
Alice y Rose fueron directamente a las habitaciones, pero yo no les seguí porque tenía que preguntar por mis maletas en recepción (aún no habían llegado). De camino a la recepción oí un silbido, me giré, asustada, y vi una figura apoyada contra un árbol, a pesar de estar completamente oscuro pude reconocerla.
-Luego me llamas a mí egocéntrico. Tú oyes un silbido y te giras, como si todo fuese por ti.
-Lo he captado, me voy, no me buscabas a mí. –me giré ofendida.
-Espera. Quería hablar contigo. –me miró a través de sus pestañas.
-¿Querías pedirme perdón por tu comportamiento esta mañana?- inquirí con las cejas alzadas. Él pareció confundirse y se revolvió el cabello inocentemente. Ese gesto me volvió loca.
-Esto… en realidad no.
-Entonces no creo que te escuche.- volví a girarme y empecé a caminar. Edward me llamó pero no me di la vuelta. De pronto, me agarró con ambas manos de la cintura y su contacto me quemó, me hizo parar.
-¿Por qué te alejas? – Edward se había pegado por completo a mí y me susurraba al oído. Si me hubiese soltado me hubiera caído al suelo.
-Eres idiota. – nunca había insultado tantas veces en un lapso de tiempo tan pequeño a una sola persona. Me rodeó con un brazo y posó el otro en mi vientre. Respiramos acompasadamente apenas un segundo y me revolví en sus brazos, pero él no se inmutó.
-Suéltame. – él inclinó su cabeza y recorrió con su nariz desde mi oreja hasta mi clavícula. Su contactó me hizo temblar, pero controlé mis emociones y no me moví ni un milímetro. Entonces, me soltó y se alejó en dirección a su edificio. Me olvidé por completo de mis maletas y me fui directa a la cama. Si Edward Cullen quería jugar sucio, jugaríamos.
