"FAITH, LA CAZAVAMPIROS"

(Escrito por Federico Hernán Bravo)

TERCERA PARTE

La oscuridad de los túneles cloacales era opresiva y húmeda.

Faith y yo caminábamos rápidamente por aquellos laberintos atentos a cualquier sonido fuera de lo normal, aunque esto era subjetivo. Con mis finos oídos de vampiro podía captar un sin fin de pequeños ruidos viniendo en todas las direcciones posibles.

-Ratas- mascullé, apretando mi gabardina contra mi cuerpo- Este lugar esta infestado por ellas.

-¿Le tienes miedo a un par de ratas?

Faith se detuvo en una intersección de caminos. Las alcantarillas de Londres eran un magistral trabajo de albañilería. Eran túneles grandes, muy grandes, y anegados de aguas cenagosas y apestosas. Las ratas caminaban por los rincones atentas a cualquier movimiento nuestro. Había incluso arañas en sus telas en varias partes y el olor rancio indicaba que la basura se acumulaba también allí, en algún lugar.

-Una pregunta, Faith- dije, echando una mirada hacia cuatro túneles que se abrían alternativamente delante y a los costados de donde estábamos- ¿Sabes hacia donde demonios vamos?

La Cazadora sonrió levemente y reanudó la marcha por el túnel que se abría a nuestra izquierda. Para nuestra suerte, estaba seco y parecía dirigirse hacia la superficie.

-Esto es una locura- comenté, meneando la cabeza- Cuando se lo cuente a Dru, no me lo va a creer.

-¿Trajiste tu grabador, verdad?

-Si, aquí lo tengo…

-Bien… enciendelo.

Obedecí. Me sentía algo extraño reanudando la entrevista en mitad de un túnel de alcantarilla, mientras caminábamos hacia algún destino incierto… incierto y peligroso.

-Permanecí en la cárcel cierto tiempo- reanudó la charla Faith- No fue mucho… bien, en realidad, no estaba en mis planes salir de allí, pero las circunstancias así lo exigieron.

-¿Qué paso?

-Algo sucedía en Los Ángeles. Una serie de acontecimientos extraños y sobrenaturales… supongo que debes haberte enterado, creo que todo mundo lo sabe a pesar de que en realidad, pocos son los que en efecto saben que paso. Una misteriosa lluvia de fuego se abatió sobre la ciudad, provocando el pánico… eso solo fue el preludio para una sombra extraña que hizo apagar el Sol sobre L.A por un lapso de algunos días. Un extraño ser estaba detrás de todo esto, un demonio al que Ángel y el resto le llamaron "La Bestia". Todo obedecía a no sé que plan para traer el Fin del Mundo. La sombra se extendió por Los Ángeles y la ciudad se convirtió en un hervidero de vampiros. Y como si eso fuera poco, Ángelus había regresado…

Me quede pasmado. Según mis cálculos, yo había visitado a Ángel por primera vez un tiempo antes de que todo lo que Faith relataba ocurriese. Había oído parte de las historias que se contaban acerca del "eclipse" del sol que se había producido, pero no sabia que pensar de todo ello. Ahora entendía que mientras no estaba por ahí, habían pasado muchísimas cosas.

-Ángelus…- murmuré.

-Si… ese mismo… la parte mala de Ángel. No me preguntes por que, pero Ángel había perdido el alma de nuevo… y Ángelus estaba de regreso. Wes y el resto pudieron controlarlo al principio, encerrándolo en una celda, pero… era más que obvio que Ángelus se escaparía de cualquier lugar.

Faith hizo una pausa y se detuvo en la salida del túnel seco por el que caminábamos. Miró en dirección a otro pasillo que también se dirigía hacia la superficie y avanzó por ahí, seguida por mí de cerca.

-Wes me vino a ver al poco tiempo a la cárcel- dijo- Necesitaban mi ayuda. Ángelus se había escapado y estaba causando el pánico en el ya armado infierno de L.A. Había que cazarlo.

-Y escapaste de prisión…

-En realidad, podía haberlo hecho en cualquier momento…

-¿Por qué decidiste ayudar?

-Tenía una deuda con Ángel. Él fue el único que apostó a mi recuperación… el que en realidad supo y confió en que quizás, podría cambiar. No se equivoco. Yo le debía una.

-Lo que digamos, era una cuestión de honor.

-Va más allá de eso. Tenia que ayudar… no soy de quedarme con los brazos cruzados, ¿sabes?

-¿Y la policía no te siguió después de que te escapaste de la cárcel?

-Los Ángeles era un hervidero de crímenes y de caos en ese momento- se encogió de hombros- Los polis estaban ocupados con eso, no notaron mi falta y es hasta el día de hoy que no lo hacen. Escape con Wes y volvimos a la ciudad… la cosa era peor de lo que Wesley me contó. La ciudad era el mismo infierno.

-Me imagino que debe haberte costado estar de regreso a la acción…

-No te creas. Siempre estuve cinco por cinco- sonrió- Había entrenado en la cárcel todo ese tiempo. Obvio que Wes intentó probarme y no lo culpo. Wes también había cambiado mucho desde la ultima vez que lo vi… prácticamente estaba diferente, pero creo que con todo lo que había pasado por allá, como no entenderlo. Wes quería saber si era capaz de cazar a Ángelus… incluso, de matarlo si era necesario.

-Pero…

-Si, si, lo sé… Matar a Ángelus significaba matar a Ángel. No iba a hacer eso. Estaba decidida a ayudarlo a como de lugar. Ángel había confiado en mí cuando nadie daba un solo centavo porque podría salir del abismo en el que había caído. Como te dije antes, no iba a dejarlo.

-Me imagino.

-Entre en acción. Ángelus me esperaba. Nunca fue fácil enfrentarse a un vampiro como él… No creo que exista otro como él... Ángelus es un psicópata perfecto… manipulador sobre todo. Siempre juega con tu mente, siempre te dice cosas que no quieres oír…

Faith se detuvo en un rincón del túnel. Sacó un cigarrillo de sus ropas y lo encendió, fumando.

-Antes de pelear con Ángelus, me tocó luchar contra La Bestia. Era el demonio más horrible y fuerte que jamás he enfrentado. Era grande, con un cuerpo como de roca… me aplasto literalmente y me hubiera matado, si el mismo Ángelus no lo hubiera matado a él.

-¿Ángelus mató a La Bestia?

-Creo que la política de seguir ordenes no es su fuerte- hizo una pausa, fumo otro poco- Cuando La Bestia murió, el escudo de sombras cedió. El sol salió y los pobres vampiros que todavía andaban por allí se desintegraron. Se acabo la oscuridad, pero el mal no. Ángelus era el siguiente…

-¿Luchaste contra él, verdad?

-Si… fue la pelea más difícil de mi vida. Ángelus me odiaba. Era un odio terrible y encarnizado. Quiso destruirme y casi lo consigue.

-…Pero le ganaste.

-¿Qué esperabas?- Faith volvió su cabeza hacia lo que parecía ser una puerta de acero colocada en el fondo del túnel donde estábamos- Vamos por ahí, con cuidado.

-¿Hacia donde vamos?

-Vamos tras Legión.

-Eso lo sé… mí pregunta es: ¿Sabes de veras hacia donde ir?

-Confío en mis instintos. Con eso me basta y me sobra.

-Me asustan tus instintos, Faith.

-Es parte de ser Cazadora, amigo.

-Ah, cierto… viene con el paquete. Súper fuerza, habilidad de sanar rápido, agilidad extra… Nada mal. ¿Viene con seguro de vida también?

Faith nada dijo y se encaminó hacia la puerta. La abrió de una patada y unas escaleras hacia arriba aparecieron ante nosotros. Con sumo cuidado, avanzamos. A la distancia, se sentía el ruido como de barullo, de charla… alguien hablaba acaloradamente en algún lugar.

Las escaleras terminaron en un vestíbulo oscuro y silencioso. Las voces venían de una puerta ubicada a escasos centímetros de donde estábamos. Faith desenvainó su espada y muy seria, la atravesó.

Un grupo de vampiros se encontraban allí, reunidos en torno de una mesa, jugando al póquer. Al ver aparecer a la Cazadora, se llevaron el susto de sus no-vidas. Faith, sin decir ninguna palabra levantó la espada y les cortó la cabeza a cuatro de ellos en solo un segundo, aniquilándolos. El único de aquel grupo con vida intentó escapar por otra puerta, pero hábilmente, mi compañera lo atrapó de la camisa que llevaba y usando su gran fuerza, lo levantó sobre el piso revoleándolo contra la mesa. Una vez que cayó en la mesa de póquer, Faith dejo la espada y sacó su estaca, subiéndose encima de él y apuntando aquel trozo letal de madera a su pecho.

-Muy bien… ¿Dónde esta Legión? ¡Empieza a hablar!

-¡No sé de que hablas! ¡Déjame!

-Ah… ¿Se te fue la memoria? Ahora lo vamos a arreglar- esgrimiendo la estaca, presionó lentamente en el pecho del vampiro, provocándole un terrible dolor- Esto se puede prolongar un buen rato. Si quiero puedo seguir hundiendo la estaca sin llegar al corazón hasta que te desmayes del dolor. No me importa- otra vez presionó la estaca. El vampiro chilló cuando la sangre comenzó a manar de su herida- ¡Dime donde esta Legión!

-¡Déjame! ¡Me duele! ¡AAAAAAAAAAHHHH!

-¡Faith!- exclamé- ¿Qué estas haciendo?

-Tranquilo… es el procedimiento de interrogación- otra vez presionó con mas fuerza la estaca contra el pecho del vampiro. Mas sangre salió de la herida- ¿Dónde esta Legión? ¡No tengo toda la noche!

-¡Ay, ay, ay!

-¡HABLA!

-¡Ay! Edificio Beverly… cruzando… Baker Street- confesó finalmente el vampiro, en el colmo del dolor- ¡Déjame!

-Ok. Gracias por el dato- Faith hundió de una su estaca en el corazón del vampiro. El demonio chilló y estalló en cenizas, desintegrándose.

-¿Era necesario todo eso?- inquirí, cuando ella tomaba otra vez su espada y se dirigía hacia la puerta de salida.

-Habló, ¿no?

-Si… con una estaca clavándose lentamente en el corazón, creo que hasta yo te cantaría un tango…

Seguí a Faith hacia la salida. Emergimos en lo que parecía ser un estacionamiento de coches. Con la mirada, mi compañera buscaba algo entre los automóviles estacionados en filas…

-Dime una cosa…- me preguntó.

-¿Qué?

-¿Te gustan los autos negros?

-Nunca en mi vida tuve uno.

Faith sonrió y señaló hacia una vieja Chevy negra colocada cerca. Con un gesto rápido, destrozó el vidrio y manoteando la parte de adentro del seguro de la puerta, la abrió y se sentó en el rincón del conductor.

-¡Vamos! ¿No vas a subir?- me preguntó, al ver que me quedaba parado mirándola consternado.

-¡Estas loca!- dije, ocupando el lugar del acompañante.

-Si… ¿Y que hay de nuevo?- dijo ella, comenzando a manipular los cables de debajo del volante para accionar el motor. Cuando el coche arrancó, puso a todo lo que daba la velocidad y salimos como un rayo a las calles de Londres hacia la dirección donde supuestamente, ese tal Legión se encontraba.


En todo lo que duró el trayecto en auto desde donde estábamos hacia el edificio aquel, Faith reanudó la charla contándome lo que seguía de su historia…

-Derrotar a Ángelus fue difícil… por no decir casi imposible. Fue gracias a la intervención salvadora de Willow que las cosas mejoraron. Casi perdí la vida, incluso, pero todo terminó bien. El alma de Ángel fue devuelta y Ángelus se esfumó como un mal sueño. Pensaba que las cosas estarían mas tranquilas de allí en más, pero no fue así. Willow me dijo que algo grande pasaba en Sunnydale y en el mundo. Un nuevo enemigo estaba en el juego, matando Potenciales a Cazadoras en todo el globo. Había que comenzar a moverse y yo era requerida…

"Me les uní. Quería demostrarles a todos, mas a B, que había cambiado. Que podía controlarme… que podían confiar en mi…"

-¿Cómo reaccionó Buffy a tu regreso?

-B reaccionó como se esperaba. No la culpo. No se sentía cómoda teniéndome de regreso por ahí, metiendo mis narices en sus asuntos. Pero con el tiempo, ese resentimiento pasó. B necesitaba ayuda, las cosas se estaban cayendo a pedazos. Mi regreso fue bueno… me puse a entrenar inmediatamente a las Potenciales. Todas eran chicas jóvenes y poco y nada sabían de cazar o de enfrentar a demonios. Alguien debía preocuparse por ellas. Mi misión principal fue esa: entrenarlas.

-Lo que se dice, ponerlas en forma.

-Era más que eso… tenia que hacer de ellas unas guerreras… unas sobrevivientes… se aproximaban tiempos difíciles y no sabíamos si íbamos a vivir… o morir.

-Entiendo.

-El enemigo nos llevaba ventaja. Muchas Potenciales habían muerto ya, con sus Vigilantes. Y el Consejo… el Consejo era historia. Estábamos solos en esto.

-Pero es obvio que sobrevivieron…

-Sobrevivimos, pero hubo muchos sacrificios antes. Las cosas no mejoraban. Todo apuntaba en nuestra contra. Las Potenciales morían. Hubo una protesta y una resolución en la casa de B a la final. Todos querían que yo me hiciera cargo de la situación. B estaba fallando… no la culpo, pero ya era algo previsible. Buffy no podía sostener la situación…

-De modo que entonces, tú te hiciste cargo…

-Guié al equipo lo mejor que pude. Hubo mas muertes… chicas jóvenes que no merecían ese puto destino- frunció el ceño, mientras recordaba- Pero entonces, apareció aquello y nuestra suerte cambio…

-¿Qué cosa?

-La Guadaña, el arma mística de las Cazadoras.

Faith detuvo el coche delante de un gran edificio de aspecto gótico. No me bastó mucho para darme cuenta de que en el Edificio Beverly funcionaba un museo.

-¿Vienes?- me pregunto ella, bajándose del coche.


Entramos por una puerta trasera.

Había estatuas allí y cuadros… y demás objetos pertenecientes a diferentes culturas. Se trataba de un coqueto museo de la alta sociedad. Había cámaras por todos lados, las que, misteriosamente, se encontraban apagadas.

-Mala señal- Faith desenvainó su espada- Nos están esperando.

-¿O sea que es una…?

-…Bonita trampa.

Las luces se encendieron cuando atravesábamos un gran hall con estatuas y esqueletos de dinosaurios. Un gran, numeroso, grupo de vampiros se estrecharon en círculos, impidiéndonos cualquier vía de escape.

-Genial- dije, apretándome espalda con espalda contra Faith- ¿Se te ocurrió pensar como salimos vivos de esta?

-Si… los tuyos son los de la derecha… los míos los de la izquierda.

-Dios santo… estas re loca, ¿sabias?

Pero los vampiros no nos atacaban. Sencillamente evitaban que escapáramos. Fue entonces que una gran figura se abrió paso por el círculo…

-Legión- musitó Faith, levantando su espada.

Legión no parecía ser la gran cosa. Era alto, de largos cabellos castaños y con el rostro desfigurado por la edad que tenia encima, un rostro semejante al de una bestia. Era un rostro de vampiro, similar al de los otros, pero más corroído por la edad, con colmillos más largos y ojos más amarillentos de lo normal.

-Ah, Faith… la asesina de mi hijo Kakistos- dijo el vampiro, con un marcado acento eslavo- ¡Que glorioso gusto será sorber tu sangre!

-¡En tus sueños, hijo de puta!

-Sin embargo, los sueños pueden volverse reales- Legión sonrió y luego, dirigió sus feroces ojos hacia mí- ¿Y quien es tu compañero?

Sentí una punzada de terror. Aquellos ojos preternaturales eran los ojos del miembro más viejo de nuestra especie. Legión no parecía ser físicamente capaz de sostener una batalla cuerpo a cuerpo por mucho tiempo, sin embargo, no había que confiarse mucho. En la naturaleza existían muchos seres que no parecían ser una amenaza… hasta que demostraban lo contrario.

-Hueles a alma humana- dijo, arrugando su fea nariz.

Hubo un murmullo de agitación entre los vampiros presentes. La atención de todos se desvió de Faith hacia mi. Todos me contemplaban con asco.

-Un vampiro con alma- dijo Legión, rascándose la barbilla con una mano de dedos largos y huesudos- Creí que solo existían dos en el mundo.

-¡Déjalo en paz!- gritó Faith, llamando su atención- ¡Es a mí a quien quieres!

-¡Oh! Seguro que si… a la Cazadora es a quien quiero… - Legión sonrió maléficamente- La sangre de la Cazadora… supremo bocado exquisito. Sin embargo, la sangre no tiene sabor si no es arrancada del seno de una batalla…

-¡Ven y te daré toda la batalla que quieras, hijo de puta!

-Tentador… muy tentador- Legión se rascaba otra vez la barbilla con una mano, pensativo- Pero creo que de eso se encargara mi Campeón.

-¿Campeón? – inquirí.

-Esta es la oferta, Faith- Legión se cruzó de brazos, mientras hablaba- Debes luchar contra mi Campeón. Si le ganas, tu vida será perdonada y digamos… te dejo en paz. Si pierdes, tu sangre sera mía. ¿Qué dices?

-¡Que te vayas despidiendo de la vida, eso digo! ¡No voy a luchar contra ningún vástago tuyo!

-Lastima… que poca educación tienes para ser Cazadora, Faith- Legión se volvió hacia sus hombres y chasqueo los dedos- Tráiganlo.

Dos vampiros arrastraron entonces al cuerpo herido de un hombre y lo arrojaron a los pies de mi compañera. Con mudo terror, Faith y yo vimos que se trataba del mismísimo Robin Wood.

-¡Robin!- Faith se agachó tratando de revisar su estado. Se encontraba vivo, pero tenia marcas de mordedura de colmillos en diferentes partes del cuerpo, así como moretones por golpes.

-Tu amante es tan tonto… - se burló Legión- Al parecer, los siguió sin que se dieran cuenta todo el trayecto. Cuando llego aquí, lo atrapamos. La excusa perfecta para obligarte a luchar contra mi Campeón.

-Faith…- Wood recuperó parcialmente la conciencia- Perdóname… yo… yo solo quería…no podía dejarte sola en esto… lo siento.

-¡Robin, eres un completo necio!- terció ella, conteniendo el llanto- ¿Por qué viniste? ¡Tendrías que haberte quedado!

Wood sonrió tontamente volviendo a desmayarse. Faith elevó sus ojos hasta encontrar los de Legión.

-Ahora, si no quieres que él también muera… deberás luchar contra mi Campeón – hizo una pausa, deleitándose con lo que ocurría- ¿Y bien? ¿Qué decides?

-Lo haré. Luchare.

CONTINUARA…