Como pueden leer, le he puesto algunos otros elementos que puedan hacerla más sustancial. La introducción de Bofur como compañero guardia (espero que a alguien le suene el nombre xD) es porque Alistair menciona en el ritual del PC que en el suyo sólo murió un recluta, lo que hace pensar que hubo otra persona como mínimo que tenía el mismo tiempo de estar en los guardias grises que él. Esto lo hago para corregir las incosistencias que pueda tener el juego y que aún así es fantástico. Bioware tiene todos los derechos sobre Dragon Age, aclaro.
Capítulo 3
Amigos
Desde la ruptura de su compromiso con Nathaniel Howe, Elissa tenía los ánimos renovados para realizar todo tipo de cosas que no eran propios de una dama de alta cuna como ella. Su padre le había regalado el día de su cumpleaños número quince, un par de hermosas dagas con algunas incrustaciones de pequeñas esmeraldas en la empuñadura ya que estas le recordaban el color de los ojos de su hija. A pesar de que no era muy alta y mucho menos fuerte, podía moverse con una gran agilidad haciendo difícil para su contrincante atacarla o al menos evadir sus movimientos. Quien siempre se prestaba para ayudarla en sus entrenamientos era Ser Gilmore, considerado por Elissa como un gran amigo y hermano.
Para desgracia de Ser Gilmore, él quería que lo viera como algo más que un hermano y compañero de armas. Desde que se enteró de que el matrimonio preparado para ella no se llevaría a cabo, una nueva luz iluminó su vida, sin embargo sabía en su corazón que no era correspondido por ella. Él había notado que amaba su recién recuperada libertad, no estaba para nada interesada en el amor, o al menos no en él como futuro pretendiente. Eso lo notó desde que le dijo veladamente lo que sentía.
- "Mi señora, mentiría si le dijera que no me siento feliz de que usted seguirá estando con nosotros, me alegro que ese compromiso se haya roto, en verdad quiero verla feliz porque… ¡ah! Olvídelo, es algo tonto."
- "Rory, te he dicho muchas veces que me llames Elissa, sabes que somos amigos desde pequeños. No es necesario que haya entre nosotros tanta formalidad."- le contestó ella mientras se entretenía lanzando algunas piedras a un estanque que se encontraba en los jardines del castillo.
- "Bueno, está bien Elissa"- una ligera sonrisa se forma en los labios de Ser Gilmore, así como al mismo tiempo desaparecía la incomodidad que sentía hace apenas unos instantes. –"Lo que quería decir era que en verdad te tengo un gran cariño que va más allá de la amistad."
- "¡Oh! Rory, siento lo mismo por ti, eres como mi segundo hermano. Inclusive creo que me siento más cómoda a tu lado que con Fergus, pero guarda el secreto ¿de acuerdo?".
Elissa empezó a reír y Ser Gilmore igual. Aunque su corazón se desplomara ante sus palabras no podía culparla, ella era totalmente inexperta ante las muestras de afecto de los hombres, puesto que ninguno se había acercado a ella para enamorarla debido a su compromiso ahora inexistente. Sin embargo, ese mismo día se hizo la promesa de hacer cualquier cosa para ser merecedor de su corazón.
Despertó de sus pensamientos cuando estaba en el suelo y con una bella chica que lo aprisionaba, algunos de sus largos cabellos castaños le caían sobre el rostro. El entrenar día y noche con ella era lo más cercano que podía tener a una cita y no es que se quejara, pero algunas veces se preguntaba "¿Cómo demonios voy a enamorarla en medio de espadas y polvo?". Que el Hacedor se apiade de Ser Gilmore.
Para Alistair acostumbrarse a la vida dentro de los guardias grises no le resultaba para nada complicado, de hecho encontraba en su nuevo estilo de vida bastantes situaciones divertidas. Bueno, tal vez sólo dejaría fuera de su lista de cosas "divertidas" el día del ritual de iniciación. Eso fue trágico y escabroso, pero nada como lo visto mientras estuvo entre los templarios, al menos desde su punto de vista. Ese día habían dos reclutas además de él, sin embargo uno de ellos no logro superar la dura prueba impuesta por la orden. Desde ese día Alistair llevaba un poco de su sangre en un pequeño frasco en forma de colgante que puso alrededor de su cuello, como ofrenda a los caídos.
Para sus adentros, Alistair agradecía que la sangre de engendro tenebroso no se les incluyera diariamente en el desayuno, en serio que tenía un sabor de lo más desagradable. El otro nuevo guardia gris era una persona de lo más pintoresca y algo que Alistair jamás había visto al menos en la Capilla o durante su estancia con los templarios, su nombre era Bofur y venía desde Orzammar por su propia voluntad para unirse a los guardias grises. Tenía una enorme y espesa barba negra, nunca salía sin su pequeño tarro para servirse cerveza y su botella, según él eran las únicas pertenencias que tenía donde vivía anteriormente, un barrio llamado El Escorial que era el lugar en el que estaban hacinados todos los enanos conocidos como descastados. Los relatos de Bofur referentes a su vida en Orzammar lo dejaban sin habla, no podía creer que alguien tuviera esa clase de vida, hasta cierto punto lo hacían sentirse afortunado de crecer en el techo de la Capilla y, en un principio, bajo los cuidados que le brindó Eamon Guerrin, arl de Risco Rojo.
A pesar de su trágica vida allá, Bofur era un compañero animado, siempre sonriente y tratando de sacarle el mejor partido a la vida. Al ser asesinado su hermano a manos de una banda de criminales conocido como El Cartel, Bofur no tenía razón alguna para quedarse en un lugar donde era visto como basura, por ello decidió ir a probar suerte a la superficie. Una vez en Ferelden, fue escuchando rumores sobre que los guardias grises estaban reclutando a guerreros capaces. Fue así como terminó llegando hasta Ostagar, aunque en el camino encontraba bastantes diversiones en cada taberna que pisaba, buena bebida y bellas mujeres humanas que calentaban su cama. Esta última opción no es que lo emocionara en sus propias palabras pero no había muchas enanas en la superficie, además de que el tatuaje en su rostro delataba de qué clase social de Orzammar provenía, eso sólo le ponía las cosas más difíciles en caso de querer coquetear con alguna de sus paisanas. Le resultaba curioso que ese horrendo tatuaje le pareciese sexy a las chicas humanas. Al no haber muchas tiendas de campaña para los reclutas, siempre le tocaba compartir tienda con Alistair, sin embargo los constantes ronquidos de Bofur molestaban al rubio durante toda la noche.
Alistair pasaba sus comidas alrededor de sus compañeros y con Bofur como amigo, los demás guardias le contaban sus proezas en batalla, aventuras, las familias que dejaron, sus lugares de origen y, uno de los temas más comentados, sus conquistas en la cama. Este último tema no era del agrado de Alistair, de hecho era uno de los momentos más incómodos para él por su nula experiencia romántica. Con el tiempo el sobrenombre del "El chico de la Capilla" era conocido por todos los guardias grises y uno que otro guerrero de la ceniza, esto para resaltar que entre sus miembros aún había un lindo chico virgen. Alistair sabía que todo era con humor, además no le molestaba que bromearan con él de esa manera, significaba que lo incluían dentro de su camaradería, le daban consejos para cuando conociera una chica linda y cómo tratarla, sin embargo esto último se veía como una lejana posibilidad. Se reía tontamente de sí mismo, "¡hey Alistair!, al menos ya tienes una posibilidad, antes ni siquiera podías pensar en eso de ninguna manera. Es algo". Por lo general, las conversaciones sobre chicas con sus compañeros dejaban al pobre Alistair con las mejillas más que sonrojadas, lo que causaba aún más bromas de parte de sus hermanos guardias.
En medio de arduos entrenamientos, camaradería, esperando la visita de un montón de engendros tenebrosos y su jefe dragón conocido por todos como Archidemonio, Alistair y los demás esperaban el retorno de Duncan. El Comandante de los guardias grises había partido días atrás rumbo a Pináculo en busca de un recluta que parecía bastante prometedor, a pesar de la ausencia de su mentor quedaba claro que todos debían prepararse y no dejar sus deberes de lado. El sonido de un cuerno anunciaba la llegada de alguien, Alistair corrió rápidamente hasta la parte alta de las ruinas para poder ver quién sería, tal vez iban llegando las tropas y aliados de las diferentes casas nobles de Ferelden y, en efecto, el noble de más alto rango en el reino se acercaba con toda pompa y alboroto. Pronto podría ver a su medio hermano cara a cara: el rey Cailan Theirin.
Duncan vio Pináculo a lo lejos. Había mandado una carta al teyrn infomándole que iba en busca de las tropas prometidas para frenar la Ruina y en busca de algún soldado con la habilidad suficiente para servir a los guardias grises. También pudo ver cómo algunos soldados con el estandarte de los Howe se dirigían hacia el castillo Cousland. Le parecía extraño que el arl llevara consigo a tan pocos hombres ¿no iba a apoyar a las tropas del teyrn? Eso lo averiguaría pronto.
