Nami-Luna LinusMantita : Oh, lo tendré en cuenta xD gracias por lo de la tecla espacio, mi teclado está un poco cascado ya je je.

Bueno, aquí pongo la continuación. Espero que os guste.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece

Advertencias: Personajes en su versión Nyotalia, el lenguaje de Lovina y las perversiones de Francis.


En tan solo una semana, Gilbert ya estaba totalmente recuperado de sus heridas y sus dos amigos igual. Todo estaba tranquilo, como si nada de la semana pasada hubiera pasado. Por supuesto, ahora los tres amigos salían juntos, si se encontraban de nuevo con ellos pelearían los tres juntos y no por separado como la semana pasada. Gilbert había intentado olvidar lo que dijo Lovina el día en que iban a darle el alta en el hospital pero le era demasiado extraño. Decidió no darle importancia, pues creyó que quizás no era nada.

Francis y Antonio, aunque no lo admitían abiertamente, eran un poco más protectores con Gilbert en cualquier ámbito y lugar. Eso a Gilbert le molestaba un poco, por dios, él era el gran e impresionante Gilbert, no necesitaba de protección alguna. Por supuesto, sus amigos no estaban muy de acuerdo en eso y le recordaban como acabó la última pelea que tubo por ir de valiente.

Todo parecía haber recuperado la calma y que tal vez, solo tal vez, esos hombres no volverían. Habían estado buscando en sus ratos libres por la ciudad en busca de pistas. Si había algo que el bad touch trio quería más que nada era una venganza con esos tipos de negro que se habían atrevido a darles una paliza.

Todo el instituto estaba enterado de aquel accidente, muchos preguntaros a Gilbert y se pasaron unos dos o tres días alrededor de él con preguntas, cuales más incómodas o raras, hacia su persona y su estado actual. Al albino al principio le pareció divertido pero ya no ¡Estaban invadiendo el espacio personal del impresionante y maravilloso Gilbert! ¡Solo el podía invadir espacios!

Lovina, por su parte, había estado más ausente y no se había juntado en ningún momento con ellos durante toda la semana. Antonio comenzaba a extrañarla y volvía locos a sus amigos con su Lovina por aquí, su Lovina por allá. Lo mismo Feliciano que si bien se la pasaba alrededor de Ludwig, ahora estaba más pendiente de su hermana, eso hizo confundir a más de uno.

Hoy, Lovina estaba sentada en la biblioteca principal de la escuela esperando a que su tonto hermano menor llegase, que por cierto, estaba retrasado unos diez minutos ya. Estaba más que harta de esperar a su stupido fratellino y se puso a buscar libros. En unos cinco minutos más, Feliciano estaba a su lado.

-Ya era hora, maldizione – Dijo esta mirando muy mal a su hermano.

-Ve~ Perdón sorella, estaba con Ludwig.

-¡Ese macho patatas!

-Sorella, que estamos en una biblioteca.

Ambos miraron a la señorita Yekaterina, la dueña de la biblioteca. Era una muchacha muy alegre y algo llorona que se ocupaba de la biblioteca, aunque no parecía tener mucho interés en los libros que había por aquí. Era la hermana mayor de Ivan, un ruso al que todos tenían miedo y al que los hermanos Vargas odiaban. Sí, le tenían miedo y le odiaban a la vez. Ese ruso les había causado muchos problemas y por culpa de él estaban envueltos en algo que no deberían.

-Feliciano, ya es la hora.

-Sí, lo sé. - Susurró el menor que se puso serio y miró hacía las ventanas con cierta tristeza. Había tardado en venir porque había llevado a su pareja fuera del instituto, donde le dijo que se quedara hasta que ella le llamase. Quería que el se viese libre de todo esto. Se compadecía de su hermana que no tenía tanta suerte respecto a Antonio y que no podía librarlo de esta pesadilla.

Ambos se llevaron el móvil a la mano y llamaron a distintas personas. Se separaron para no causar sospechas y una vez colgaron el móvil se volvieron a reunir. Todo estaba listo para el siguiente paso, ya no había vuelta atrás. Era por su nonno, por su nonno vivirían y por él morirían su hacía falta.

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Antonio, Francis y Gilbert estaban los tres en un banco al lado de un parque. Habían decidido dejar por hoy la búsqueda, no les iba muy bien y además estaban cansados. Gilbert se levantó y decidió contarles a sus amigos lo que pasó con Lovina, no podía dejar de pensar en eso. Le tenía ya cansado de ocupar su impresionante mentalidad.

-Chicos, Lovina sabe algo.

-¿Qué? Mon amie, estas delirando.

-Así es Gilbo, eso es imposible.

-¡No lo es! Gilbert, ten cuidado, los problemas pueden aparecer en cualquier momento y te pueden atacar personas que menos esperas, eso es lo que ella me dijo antes de salir de la habitación. Os lo juro. - Dijo, o más bien gritó, Gilbert cabreado de que no creyesen en sus palabras.

-Pero... eso no es una prueba Gilbo... es imposible que ella este detrás de todo esto o sepa algo, digo yo.

-Antoine, sabes que te quiero mucho pero el amor de ciega, si le dijo eso es por algo. -Opinó Francis a favor del albino, quien sonrió por eso.

Antonio bajó la mirada un poco confundido. Le resultaba imposible que Lovina estuviese envuelta, o por favor, alguien como ella no podría planear algo como eso en contra de él y sus amigos. Le daba igual lo que dijesen sus compañeros, para el Lovina era inocente y no tenía nada que ver con todo esto, de eso estaba seguro.

Francis y Gilbert suspiraron, su amigo era alguien imposible. A ellos también les costaba creer, y preferían pensar que ella no sabía nada, porque quien sabe, quizás se preocupó por Gilbert nada más. Sabían que, no podían descartar nada, todo era posible.

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Sonreía, el cielo estaba muy despejado y no hacía frío ninguno, le gustaban días como este porque eran perfectos para que los girasoles y demás flores creciesen. Ivan sabía que solo podría verlos si estaba en un país como este, cálido; y que en Rusia le sería imposible poder verlos. Se levantó de su cama y volvió a sonreír. Le habían mandado un mensaje, era su hermana menor que le recordaba que día era hoy. Natasha no se olvidaba de esas cosas. Su sonrisa se volvió más escalofriante, cogió dos pistolas y una navaja y las metió entre su ropa. Envió un mensaje a su hermana para que hiciese algo y se marchó hacía el lugar acordado, era ahora o nunca.

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Natasha guardó el móvil y después de coger armas se marchó de la escuela. Salió y caminó durante bastante tiempo hasta llegar a una casa que parecía estar abandonada. Entró después de abrirla con la llave que solo ella y sus dos hermanos poseían y caminó hasta la parte de arriba de la casa. Sonrió levemente al ver que la persona que tenían encerrada allí aun seguía vivo y en el mismo lugar.

Se acercó a él y le soltó, le puso otras esposas y se lo llevó ante la mirada interrogante del mayor. El hombre de algo más de cincuenta años no ponía resistencia, sabía que si lo hacía, sus dos nietos estarían en peligro, bueno, más del que ya están.

Natasha se detuvo y le miró de arriba a abajo, analizando con la mirada al sujeto que tenía medio arrastrando hasta el lugar que Ivan le había dicho, lago lejos de donde el iba a estar.

-Recuerda, si pones una más mínima resistencia, tu nieta será violada y torturada y el menor torturado y asesinado después. - Le dijo esta con una voz fría y sin sentimientos, igual que su mirada que penetraba su ser entero. El sujeto, solo pudo asentir derrotado, ya no era el mismo que hace más de treinta años había dominado sobre toda la mafia y había echo hasta milagros.

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Lovina y Feliciano estaban corriendo por la ciudad con quince hombres detrás de ellos. Toda la mafia, literalmente hablando, estaba en esta ciudad ocultándose entre los ciudadanos. Tenían una misión muy importante, quizás la más importante de todas las que habían podido hacer: Salvar a su capo.

Feliciano había llamado a un hombre que estaba seguro que les ayudaría. Desde hacía años que se conocían y él sería un buen aliado en esto. Sadik era una persona que no le importaba matar si le hacía falta, por lo que su ayuda sería esencial. Lovina, por su parte, se había encargado de llevar a Antonio y los demás a donde ella quería. Los había llamado para reunirse con ellos al lado de un parque y a estas horas ellos ya deberían estar allí.

Faltaba poco, muy poco para poder cumplir su misión y rescatar a su abuelo. Por el camino se encontraron con Sadik quien venía corriendo con un grupo de tres personas, todas pertenecientes a la mafia.

Llegaron al parque y Feliciano, Lovina y Sadik se escondieron en unos arbustos, desde donde darían las ordenes a todos. Veían desde allí a sus tres objetivos y a toda la mafia colocándose en sus puestos. Habían miembros escondidos en edificios cercanos, tiendas... Todos por allí esperando a que fuese Lovina quien les diese la orden de ir hacia los chicos.

Feliciano miró a su sorella un momento y la vio temblando. La miró con tristeza y la abrazó, cosa que sorprendió a la chica, pero en vez de insultar y apartarlo correspondió el abrazo. Iba a matar a Antonio, la persona que aunque le costase admitirlo le gustaba. Todo por su abuelo, por su única familia. Ambos se mordieron los labios, Feliciano sabía que esto afectaría mucho a Ludwig, era por eso que comprendía un poco a su hermana y se hacia una idea; Si Ludwig descubriese que él había tenido algo que ver, no lo volvería a ver jamás.

Lovina levantó el teléfono con sus manos temblorosas, Sadik apoyó su mano en su cabeza y asintió. Esta envió un mensaje dando la orden de ataque y de pronto muchos hombres se acercaron a los chicos, quienes miraban extrañados a todos aquellos hombres que esta vez si mostraban su rostro con unas oscuras gafas de sol y una gorra negra.

Todo había comenzado, ya no había marcha atrás.


Espero que no os haya decepcionado, no faltan muchos capítulos para que lo termine, quizás dos o tres solo.

Una pregunta ¿Queréis que acabe todo bien o un final nada feliz? ¿Queréis algo así como intermedio con la muerte de algún personaje?

Os aviso que a partir del siguiente cap. habrá un poco de torturas, el como empezó todo también se mostrará en los siguientes caps...

Sin más, me despido!