¡Hola, mis lectores! Espero que estén de lo mejor. Aquí les traigo el tercer capítulo de mi humilde historia. Voy a tratar de ser breve en mis agradecimientos, acá en Panamá son las dos de la madrugada ahorita. Sufro de insomnio creo, pero ya debo dormir. Sólo quería dejarles el capítulo antes de que las actividades de graduación me empiecen a consumir.

Didiluna: ¡Nueva lectora! Que alegría *-* Me encanta que te halla parecido un buen trabajo. Y pues, Shika-kun si va a la escuela, de hecho a la misma que Hinata n.ñ lamento si lo narré de forma complicada en ese párrafo o.O Y pues sí, soy panameña, pero tengo amigas venezolanas y me he dado cuenta de que compartimos muchas frases y palabras iguales. ¿Enserio te recordó a esa película?, no lo había visto de esa forma jiji. Cuídate mucho y espero que te guste este capítulo. Traté de que no fuera tan largo esta vez. ¡Gracias por tu valioso review!

MariiDii: ¡Yupi te tomaste el tiempo para leer el segundo capítulo y dejarme un review! Me hace muy feliz eso. Y pues sí, son muy tristes las situaciones de Gaara y Matsuri, pero de alguna forma se complementan con eso ¿no crees? Me alegra que te hayan gustado las parejas, y espero que este capítulo también te guste tanto como los dos primeros. ¡Cuídate, nos leemos prontito!

Bueno, sin más que decir (nada de notitas esta vez jiji) les dejo el tercer capítulo.

Memorias de vida

Capítulo 3: Tentaciones peligrosas.

Shikamaru bostezó con pesadez, al tiempo que tiraba de la palanca para reclinar los asientos de su auto. Afuera, la oscuridad de la noche se extendía ampliamente, siendo las minúsculas y lejanas estrellas tintineando con vanidad en aquel extenso manto negro, el único atisbo de luz visible.

Posó ambas manos tras su nuca, y cerrando sus ojos, intentó no pensar. Aquella era una noche de jueves, el jueves de una semana que parecía, para su desgracia, no tener fin… a penas el primer jueves del periodo escolar.

Cada vez que caía en cuenta de tal hecho, su cuerpo sufría de una tensión casi automática. Era como una especie de agobio anticipado al pensar en la gran cantidad de días que aún faltaban para terminar, aunque fuese por un corto lapso, el martirio absoluto que representaba para él la escuela.

Una vez más se descubrió frunciendo el ceño, y resignándose ante su idea de relajación mediante el método anterior, el azabache abrió sus ojos nuevamente, dirigiendo su perezosa mirada caoba hacia Choji y Naruto, quienes se encontraban a unos cuantos pasos de distancia, debatiéndose la mejor forma de arruinar la fachada de la casa del inspector Hayate, con quien ambos habían tenido problemas el día anterior, ganándose como resultado su primera visita del año a la oficina de la directora Tsunade quien, según los relatos del Akimichi, no se mostró muy sorprendida de verlos allí, en especial a Naruto.

Hasta dicho punto, la historia le había parecido divertida. Sabía que tarde o temprano, uno de ellos, en este caso ambos, terminarían en dicho lugar, sólo que jamás pensó que sería tan temprano, y es que estrenar las primeras amonestaciones verbales a penas al tercer día de clases era simplemente demasiado. Sin embargo, la gracia del relato pareció acabarse de inmediato para él, cuando las mentes de ambos jóvenes empezaron a disparar descabelladas ideas acerca de una venganza contra Hayate.

Sobre todo cuando, de una forma que no lo lograba recordar, él terminó involucrado en sus planes.

Lo siguiente que sus ojos pudieron divisar fue la enorme, colorida y obscena palabra que el rubio Namikaze se encontraba escribiendo con pintura en aerosol sobre la puerta principal, mientras que Choji se encargaba de envolver todos los adornos existentes en el jardín frontal con papel sanitario.

Shikamaru trató de imaginar la expresión de Hayate a la mañana siguiente, cuando sus ojos presenciaran el desastre que se extendía por la entrada a su residencia, y recordando que había sido el joven inspector una de las razones más influyentes por las cuales él no había sido admitido ese año en la academia elemental, sus labios se curvaron automáticamente hacia arriba, dibujando una pequeña sonrisa.

Quizás si lo merecía después de todo.

El joven Nara continuó observando como Naruto, quien aparentemente se hallaba inconforme con su primer grafiti, daba un salto desde la entrada hacia el garaje, quedando frente a la puerta de mismo, en donde pronto comenzó a hacer dibujos escandalosos, y a escribir unos cuantos insultos más. Choji había terminado con su labor, por lo que ahora se encontraba caminando en dirección hacía él, mientras extraía un cigarrillo de una pequeña caja, y volvía a introducir esta en uno de los bolsillos de su chaqueta.

¿Cuál es el plan para luego de que terminen con esto?-Preguntó al Akimichi, una vez que este abrió la puerta del copiloto.

-No lo sé, es jueves, no hay mucho que hacer.-Respondió Choji con simpleza mientras ingresaba a los asientos traseros.

Shikamaru le echó una ojeada a su reloj de pulso, percatándose de que este marcaba las 10:15 p.m.-Aún es temprano para ir a casa.

-Allí viene Naruto, quizás se le ocurra algo.-Hacía notar el regordete joven, señalando en dirección hacia el susodicho. Shikamaru tan sólo asintió levemente mientras veía como el rubio Namikaze caminaba hacia ellos con una diabólica sonrisa adornando sus facciones.

-Je, esa perra se lo tenía más que merecido, de veras.-Comentó el Namikaze, aún sin borrar aquel gesto malévolo de su rostro, mientras ingresaba al auto, tomando asiento junto a Shikamaru. Ante sus palabras, sus amigos sólo se carcajearon levemente.- ¿No es así, Choji?

-Por supuesto, viejo.-Decía sonriente el Akimichi, chocando las manos con el ojiazul.

-Son unos malditos sin oficio.- Shikamaru puso el auto en marcha y encendió las luces, más no se movieron de aquel lugar.

-Y tú un maricón que fue nuestro cómplice, así que mejor calla.-Le acusó Naruto entre risas. Shikamaru tan sólo le imitó, curvando la comisura de sus labios hacia arriba.

-Oye Naruto, apenas son las diez, ¿tienes alguna idea de que se supone que haremos ahora?-Le preguntaba Choji al rubio, quien por toda respuesta, únicamente se alzó de hombros. Shikamaru largó un suspiro, mientras que Choji comenzó a patear la parte trasera de su asiento, buscando presionarlo un poco.-Vamos, hermano, aún no quiero ir a casa.

-Vallamos por pizza, muero de hambre.-Contestó el rubio con sosiego.

-Muy aburrido.-Descartó el regordete joven. Naruto le mostró su dedo corazón enseguida, sin siquiera voltearse a verlo.

-Te jodes.

-Sí, si lo que digas.-Dijo el Akimichi irritado, ya resignándose ante la idea de ir a casa, donde solo le esperaban una bolsa de papas fritas, la televisión, y sus padres con su nuevo juego de scrabble al que ambos se habían vuelto estúpidamente adictos.

La atención de los tres jóvenes fue desviada repentinamente hacia el celular de Naruto, que comenzó a reproducir una conocida melodía, cuando una llamada entró. El rubio Namikaze sacó el aparato rápidamente de los bolsillos de su pantalón, y oprimiendo un botón, se lo llevo enseguida a la oreja sin siquiera molestarse en ver de quien se trataba.

-¿Diga?-Contestó sin mucha emoción, sin embargo, cuando hubo reconocido la voz que le hablaba desde el otro lado del teléfono, su expresión se volvió de sorpresa.- ¡No puede ser!-Dijo mientras sus profundas orbes azules se abrían grandes como platos, y una enorme sonrisa comenzaba a aparecer en su rostro.

Shikamaru y Choji intercambiaron miradas curiosas entre sí ante la reacción del rubio, y en menos de lo que un gallo hubiese cantado, el Akimichi ya tenía su oreja pegada al teléfono de Naruto tratando de identificar a la persona con la cuál el rubio hablaba. Shikamaru tan sólo negó lentamente con la cabeza mientras se alzaba de hombros.

-¡Infeliz! ¡No me digas que ya estás aquí!-Exclamó de repente el Namikaze en tono alegre. Choji intentó acercarse más, pero no consiguió percibir sonido alguno.- ¿Cuándo llegaste?

-¿Quién es, Choji?-Le interrogó Shikamaru al regordete joven, sintiéndose ahora con un poco mas de curiosidad.

-No lo sé, no puedo escuchar nada.-Choji siguió en sus intentos por averiguar la persona con la cual el rubio sostenía aquella conversación telefónica, pero este en un acto inconsciente lo apartaba. El Akimichi siguió insistiendo.- ¿Con quién mierda hablas?-Terminó por preguntarle, mas lo único que obtuvo por respuesta fue una seña del rubio para que aguardase un momento. El castaño le ignoró y siguió intentando escuchar algo de su conversación, pero no obtuvo resultados.

-Eres un imbécil, ¿por qué mierda no avisaste?- Seguía hablando el rubio.

Shikamaru largó un bostezo y aburrido con la situación, decidió ignorar a ambos chicos. La ansiedad no era algo que le entusiasmaba sentir… muy problemático, quizás. Además no le gustaba entrometerse demasiado en asuntos ajenos. Choji parecía ser todo lo contrario.

-Al diablo con las sorpresas, tenía entendido que regresarías a finales de abril.-Decía mientras intentaba apartar a Choji de su lado con leves empujones.- ¿Y cómo salió todo?

Shikamaru se dispuso a salir de aquel vecindario en el cuál se encontraban, mientras intentaba recordar alguna pizzería cercana.

-¿Quieres decirnos con quien mierda hablas de una buena vez?-Volvió a preguntarle el Akimichi, y una vez más Naruto le ignoró.

-Tsk, ¿para qué quieres saber con quién habla este marica?-Shikamaru alzó una ceja con arrogancia.-Seguramente es otro de sus novios y ya.-Bromeó. Choji se carcajeó ruidosamente.

-Probablemente, pero igual me interesa.

-Estas de broma, ¿enserio segundo lugar? Es genial.-Naruto se mantuvo absorto de los comentarios que ambos jóvenes hacían acerca de él.-Si, eso de seguro te abre muchas puertas.-Choji resopló con pesadez, y justo cuando iba a resignarse para retomar su lugar en los asientos traseros, el Namikaze pronunció otra frase que captó nuevamente su atención.-Ahora mismo estoy con Choji y Shikamaru, ¿ya estás en tu casa?-Al parecer, aquella persona les conocía. –Genial, alístate pasaremos por ti en cinco minutos.

Shikamaru, que hasta ese momento se había mantenido al margen, pareció reaccionar enseguida cuando Naruto dijo aquellas palabras, y con el ceño fruncido fue él quien decidió cuestionarle esta vez.- ¿Qué rayos haces?

-De acuerdo, nos vemos.-Finalizó para luego oprimir el botón que cerraría la llamada.

-¿Quién era?-Fue lo primero que salió de los labios del Akimichi mientras Naruto volvía a guardar su teléfono en el bolsillo de sus jeans.

-Eres más entrometido que la ropa interior de…

-Idiota, ¿a quién mierda le dijiste que lo pasaríamos a recoger?-Le interrumpió Shikamaru con tono irritado y cara de pocos amigos. No le agradaba para nada la idea de ir a recoger a alguien, mucho menos si trataba de alguna chica destinada a ser una más de las aventurillas del rubio. Naruto por otra parte se mostró muy alivianado, seguro, y antes de que Choji pudiera hacer la siguiente pregunta, o Shikamaru el siguiente reclamo, decidió acabar con la curiosidad de ambos jóvenes respondiendo con una sola frase, todas sus anteriores dudas:

-Sasuke ya regresó.

-¿Pizza otra vez?-Se quejó Ino, al tiempo que su hermano colocaba una gran caja de pizza sobre la mesa frente al televisor de la sala.-Odio quedar a tu cargo, ¿sabías?

-Lo siento, madame, pero es lo que hay. Tómalo o déjalo. –Dijo el rubio por toda respuesta, al tiempo que se llevaba un trozo de pizza a la boca, y se acomodaba junto a su hermana en el sillón de la sala para ver televisión.

-Extraño cuando me cocinabas, y extraño a papá y a mamá.-Ino sostuvo su cabeza entre las palmas de sus manos, pronunciando cada palabra con aburrimiento.

-Sólo llevan dos días donde los abuelos y volverán mañana, deja el drama. No soy tan mal niñero después de todo.-Deidara hablaba sin prestar mucha atención a sus palabras mientras pasaba los canales con el control.-Come.

Ino tomó un trozo de pizza y le dio un pequeño mordisco mientras su celestina mirada se clavaba en la pantalla del televisor, donde pasaban un programa de comedias que ambos hermanos veían casi siempre. Luego de comer, Deidara se deshizo de la cajeta de pizza arrojándola a la basura para luego volver a acomodarse en el sillón junto a la rubia. Esta permaneció viéndole por unos segundos, indecisa entre preguntarle o no algo.

-¿Qué sucede, pequeña?-Le preguntó el rubio por fin, percatándose de la intensa mirada de la rubia, sin despegar la vista del televisor.

-Mm, es que, Dei, verás… le prometí a Sakura que en un semana le tendría noticias de Itachi, y pues, ya hoy es jueves.-Se explicaba la chica. Su hermano seguía sin prestarle mucha atención.-¿Has averiguado algo?

-Sí la quiere.-Respondió con simpleza el joven. Ino abrió sus celestinos ojos con sorpresa.

-Oh, ¿es enserio?-Deidara sólo asintió una vez ante su pregunta.-Valla, Sakura estará feliz de saber eso. ¿Y tú cómo lo sabes?

-El martes estuve tomándome unos tragos con él y los demás en la casa de Sasori, y Sakura era de lo único que Itachi sabía hablar una vez que estuvo pasado de copas.-Deidara recordaba aquello como si se tratara de un chiste.-Debes ser muy tonto para no darte cuenta, además no recuerdo haberlo visto así con alguna otra chica. Tú amiga realmente lo tiene mal.

-Valla, ¿entonces no es mala idea que ella le dé una oportunidad después de todo?

-Que lo intenté, mi amigo no es un mal tipo, él solo es… Itachi.-Deidara se alzó de hombros al decir aquello.

-¿Qué quieres decir con eso?-Volvió a cuestionar la rubia ojiceleste, pero justo antes de que Deidara pudiera volver a responderle, la pantalla de su teléfono celular se ilumino, y una melodía bastante conocida empezó a resonar. Deidara sonrió.

-Hablando del rey de roma.-Le comentó a su hermana para luego dirigirse a la cocina a atender aquella llamada.

La rubia Yamanaka permaneció pensativa un par de segundos, pero luego llegó a la conclusión de que si era cierto eso de que el joven Uchiha quería a su amiga, ¿qué más podía importar?, es decir, si enserio la quería, no iba a lastimarle ¿o sí?

Al cabo de unos minutos, Deidara volvió junto a ella con la sonrisa más enorme que ella le había visto en meses.-El abuelo de Itachi le prestara su casa en la playa todo este fin de semana, ¿sabes lo que eso significa, hermanita?

-Pues, no sé lo que signifique para mí, pero si puedo imaginarme lo que significa para ti.-Respondió la Yamanaka revoleando los ojos, mientras tomaba el control de la tele y empezaba a cambiar los canales con aburrimiento.-Mujeres, sexo y alcohol. ¡Wuju!-Finalizó con sarcasmo y algo de molestia.

-No lo digas así.-Se carcajeó Deidara, divertido ante la expresión de su hermana menor.-¡Significa que tu hermano se va de fiesta todo el fin de semana!

-Genial, ahora quítate, no puedo ver.-Deidara se acercó a ella y plantó un sonoro beso en su frente.

-Mi hermosa amargada. Iré arriba a hacer un par de llamaditas.-Le avisó regalándole un guiño. Ino sólo bufó con desaprobación, y al cabo de unos segundos se encontró sola en la sala.

A veces envidiaba la libertad que Deidara tenía, aquella de la cuál ella carecía gracias a él en gran parte. No sabía que le causaba más enojo, la intensidad de Deidara a la hora de protegerla, o su capacidad de hacer absolutamente nada al respecto, ya que sus padres eran quienes le habían concedido ese poder. Es decir, no es como si ella aprovecharía su libertad para hacer las mismas cosas que su hermano, pero anhelaba la posibilidad de poder tomar sus propias decisiones, decidir el ir o no a una fiesta, o tener o no una cita con algún chico, pero supongo que esas cosas vendrían con la edad, o al menos eso quería pensar.

Aquel último pensamiento la había hecho recordar algo de golpe, algo que había estado dando vueltas en su cabeza desde el día en que sucedió, el día en que Shikamaru le había pedido una cita, y ella había aceptado. Aquello estaba pendiente entre ambos, él seguía a la espera de su llamada, y ella, de una forma que odiaba y no lograba comprender, estaba a la espera de poder llamarle.

Se sorprendió a si misma sonriendo ante aquella oportuna ocasión que el destino le había presentado…

"¡Significa que tu hermano estará de fiesta todo el fin de semana!"

Se regañó mentalmente por el hecho de haberse alegrado ante aquello. Pero esa sensación estaba ahí. Estaba emocionada y nerviosa, y no había nada que pudiera hacer para combatirlo. Su oportunidad con Shikamaru estaba tocándole la puerta, y ella estaba peligrosamente tentada a abrírsela.

[Go outside- Cults]

Indecisa miró su celular, el cuál reposaba junto a ella en el sillón, y volvió a esbozar una inevitable sonrisa.-Supongo que yo también debo hacer una llamadita.-Pensó mientras sus mejillas adquirían un tinte carmesí.

Tomó su teléfono y subió rápidamente las escaleras, con su corazón latiendo a mil por hora. Una vez que llegó a su cuarto, cerró la puerta tras de sí, y buscó entre sus contactos al dueño de aquel nerviosismo que la embargaba por completo en ese momento. Se maldijo a sí misma y a sus emociones una y otra vez, al tiempo que oprimía el botón de llamar y escuchaba con ansiedad los tonos. A la tercera tonada, puedo escuchar su voz aspera y apaciguada saludarle del otro lado del teléfono, y sintió su corazón detenerse.

-¿Sh-shikamaru?-Fue lo único que logró decir… y lo demás fue surgiendo naturalmente.

***

-¿Y qué? ¿Listo para empezar la escuela?-Preguntó el rubio Namikaze a su acompañante, mientras le extendía una cerveza. Este tan solo bufó mientas tomaba la lata.

-Me daré otra semana más de vacaciones.-El joven clavó su negra y enigmática mirada en el pasto, divertido, mientras le daba un sorbo al líquido amarillento.

-Típico de Sasuke Uchiha.-Agregó Choji desordenando los azabaches cabellos del aludido.

-Segundo lugar en la semifinal del campeonato de surf del país de la ola, Choji. Nada más y nada menos. Creo que lo merezco.-Se excusó el apuesto joven. Sus amigos le acompañaron con sonidos extraños y bromas.

Sasuske Uchiha era el hermano menor de Itachi, ambos provenientes de una de las familias más adineradas de Konoha, como los Hyuuga. El surf era algo que ambos compartían, o mejor dicho, algo que llevaban en la sangre. Su padre fue campeón internacional en sus mejores tiempos, y aquella pasión a dicho deporte fue heredada por sus dos hijos. El menor de los Uchiha tenía diecisiete años, y cursaba junto a Shikamaru el quinto año de la academia Constantia, mas también estuvo asistiendo a la Academia Elemental algunos años. Era un joven extremadamente apuesto, de tez pálida, mirada penetrante y músculos muy bien marcados. Popular entre las chicas, al igual que Naruto, pero mucho más selectivo y reservado a la hora de relacionarse con aquellas a las que traía muertas por él. Sasuke había estado ausente los últimos dos meses de vacaciones, ya que había estado concursado en un importante campeonato anual que realizaba el país de la ola. Itachi había decido dejarle aquella oportunidad a su hermano para que demostrara sus natas cualidades ante el jurado de aquella competencia, el cual estaba conformado por los surfistas más famosos. Si Sasuke llegaba lejos en ese campeonato, era posible que alguna marca famosa decidiera patrocinarle, como a él.

-¿Y cuándo es la final?-Preguntó Naruto al joven Uchiha.-Ya tengo ganas de una buena fiesta en la playa.

-La final es en seis meses, pero si lo que quieres es una buena fiesta, mi abuelo nos prestará su casa de playa este fin de semana para celebrar mi llegada.

-Demonios, hermano. Acabas de llegar y formas alboroto por doquier. Mira esto nada más.-Dijo el Namikaze mirando a sus alrededores, el tumulto de gente que se extendía por el patio delantero de la mansión Uchiha. Algunos bebiendo, otros moviéndose levemente al sonido de la música, y otros charlando y compartiendo cigarrillos.-Y nosotros que pensábamos que no había nada que hacer hoy.

-Esto es sólo una leve reunión entre amigos.-Sasuke tan sólo sonrió con ironía.

-A propósito, ¿a dónde demonios se metió Shikamaru?-Preguntó el Akimichi, recordando que su amigo había estado con ellos minutos atrás y desapareció repentinamente. Sasuke señaló con su dedo índice hacia las espaldas de Choji, y al voltearse, el regordete joven pudo observar a Shikamaru recostado contra el troco de uno de los árboles del jardín, sosteniendo una lata de cerveza en una mano y en la otra, su teléfono celular contra su oreja. Una pequeña sonrisa se había dejado entrever en sus facciones mientras hablaba. Choji pudo hacerse más o menos la idea de lo que aquello significaba. -Gay.-Fue lo único que alcanzó a decir.

Los tres chicos siguieron charlando y bromeando entre sí, hasta que la atención del Uchiha se desvió hacia algo más, o mejor dicho alguien. Desde el vagón de un pick-up que yacía estacionado en el jardín de su casa, una chica de apariencia misteriosa le miraba con picardía, mientras enrollaba uno de los mechones de su alborotada y larga melena roja en su dedo índice. El pelinegro ya la conocía, de hecho muy bien, y sabía lo que aquel gesto por parte de ella significaba. Sonrió para sus adentros.

-Vuelvo enseguida.-Anunció repentinamente a sus dos amigos. Naruto y Choji tan sólo asintieron mientras continuaban la charla entre ellos, a la cual acababa de reintegrarse el Nara.-Una bienvenida digna.-Pensó el Uchiha menor mientras caminaba en dirección a la chica.

***
-¿Qué quieres hacer después de comer, amor?

Amor.

Aquella última palabra que Kiba había pronunciado mientras cenaban en un restaurante de comida Italiana cerca de su casa le había producido una especie de nerviosismo. Al joven Inuzuka se le había vuelto una costumbre llamarle así hacía unas cuantas semanas atrás, pero ella todavía no podía terminar de acostumbrarse… a veces creía que nunca lo haría. Él nunca se lo decía, pero ella sabía que en realidad él quería que ella le respondiera de igual forma, y de muchas otras formas. Pero, al menos en ese momento, no estaba lista. A veces, incluso hasta llamarle novio a aquel apuesto joven de tez bronceada y perfecta sonrisa que permanecía frente a ella observándola mientras comía, le parecía extraño.

Si tan sólo Kiba fuera más despacio con ella…

-Y-yo creo que será… mejor que me lleves a… a casa, Kiba. Ya es un poco tarde y mi pa-padre podría… molestarse.-Explicó una vez que hubo engullido aquel trozo de lasaña que se había llevado a la boca.

-Tienes razón, no quiero que tengas problemas.-Kiba alcanzó una servilleta y limpió la comisura de los delicados labios de la Hyuuga, los cuales se habían manchado levemente de salsa roja. Ella se sonrojó mucho, mas permaneció quieta.-Si se molesta y no te deja salir más, no me quedará de otra que escalar por tu ventana.

Hinata dejó escapar una leve carcajada ante la idea. Kiba podía ser muy ocurrente y eso le hacía ver más atractivo. Sin tan sólo aquello fuera suficiente para olvidar ese par de ojos azulinos.-Q-que cosas dices, Kiba.

-Después de dejarte en tu casa me gustaría pasar un rato por la mansión Uchiha.-Decía el chico mientras acariciaba la mejilla de Hinata. Esta tan sólo le observó a la espera de que continuara.-Sasuke Uchiha regresó hoy del país de la ola, y tiene una reunión. Shino está allá.

-Mm…-Hinata tan solo se llevó a la boca la pajilla de su batido de fresas, no muy segura de que decir.

-Bueno, eso si mi hermosa novia no tiene problemas en dejarme ir. Si no, pues me iré directo a casa.-Kiba sonrió tiernamente.

La idea le pareció tentadora, lo cierto es que hubiera preferido que Kiba se fuera a su casa y estando allá la llamase para hablar con él hasta la madrugada. Le gustaba hablar con Kiba por teléfono, compartir sus historias, bromas, e incluso no le incomodaba del todo que él le dijera cosas lindas de vez en cuando. Sentía que por un momento se olvidaba de todo, sentía por ese breve lapso que lo suyo con Kiba si iba a funcionar, pero para su desgracia, aquellas conversaciones no sucedían muy a menudo. A diferencia de las que tenía con Naruto, algún tiempo atrás… ¿Por qué sería que cada cosa la llevaba una y otra vez a él?

Realmente era una necia.

-N-no te… preocupes. Diviértete, Kiba.-Respondió la chica, correspondiendo la sonrisa de Kiba.

-¿Segura, preciosa?-Hinata asintió, sonrojada.-Me hubiese gustado que me acompañaras.

-Lo-lo siento.-Se disculpó clavando sus orbes perla en sus muslos.

-Está bien, entiendo.

-S-solo trata de no llegar tarde a tu casa… quiero decir, por las… clases.

-Entendido, mi señora. Sólo iré un rato a charlar, y prometo no tomar una sola copa.-Kiba hiso un gesto de soldado, y Hinata sólo rió nuevamente.

Charlaron un poco más entre ellos mientras terminaban de comer, y una vez que lo hicieron, Kiba le hiso señas al camarero para que se acercara a llevarle la cuenta. El trayecto hacia la mansión Hyuuga fue silencioso, más no incómodo. Sus manos permanecían unidas, excepto en los instantes en que Kiba tenía que mover la palanca de cambios, pero luego, sutilmente su mano volvía a buscar la de Hinata.

-Muchas gracias, Kiba. Es-estubo delicioso, y fue muy… agradable.-Dijo la joven Hyuuga, una vez que el carro de Kiba se encontró estacionado frente al gran portón eléctrico de la mansión.

-Cuando quieras, amor.-El chico se inclinó un poco hacia ella e inspiró de aquel delicado perfume que emanaba de sus cabellos azulados. Ella permaneció estática, con el rostro rojo como un tomate. Que incómodo. ¿En que estaría pensando Kiba?-Te quiero mucho.-Finalizó él para luego plantar un cálido beso en su frente.

Una sensación de alivio le recorrió automáticamente. Por un momento pensó que él intentaría besarla. No sabía muy bien que iba a decirle esta vez. Kiba se había estado comportando extremadamente bien con ella, ya no quería seguir negándole aquello, pero tampoco se sentía muy segura. Su primer beso era algo tan especial para ella…

-Y-yo también te quiero, Kiba.-Respondió esbozando una tímida sonrisa para luego alcanzar con su mano la manigueta de la puerta.-Gracias… de nuevo.-La sonrisa del Inuzuka fue lo último que pudo observar antes de cerrar la puerta del auto, y disponerse a caminar por el extenso jardín hasta la entrada de su casa.

Antes de subir las escaleras marmoleadas de la entrada, pudo observar a Neji saliendo de la mansión. Este le dedicó una sonrisa en cuanto le divisó.

-¿Cómo te fue, pequeña?-Le preguntó una vez que ella estubo cerca de él, mientras plantaba un beso en su fría mejilla.

-Bien, gracias Neji.-Ella simplemente le sonrió.- ¿Vas… a algún lugar?

-Sí, voy a casa de Sasuke. Regresó del campeonato y tiene una pequeña bienvenida.

-Oh, ya veo. Ki-kiba me comentó.-Dijo la pelinegra, sonrojándose levemente al pronunciar el nombre de su novio. Sabía que Neji estaba enterado de que ella y Kiba estaban saliendo, pero aun así no habían tenido oportunidad de hablar de eso.

-¿Kiba, eh?-Preguntó su primo con tono autoritario, enarcando una ceja.-Aún tenemos que hablar de eso, Hina. Me debes una explicación.

-Lo-lo sé. Lo siento, Neji.-Avergonzada, clavó la vista en el suelo. Neji tan sólo palmeó suavemente su cabeza.

-En fin, ¿me acompañas a la fiesta?

-No lo creo. Estoy… algo cansada.-Neji sonrió maliciosamente.

-Es una pena, a Naruto le hubiera gustado verte.-Al escuchar aquellas palabras, los ojos de Hinata se abrieron de par en par, y sintió su rostro arder con intensidad.

-¡Neji!-Exclamó como pudo, con voz quebradiza. Sus manos temblaban. A su primo le encantaba avergonzarla.-Q-que…malo.-Le reclamó mientras escondía su rostro entre sus manos.

-¿Qué dije de malo?-Neji intentó contener una carcajada. Su prima le miró haciendo un puchero.-Oye tontita.-Dijo de pronto el chico, con una expresión un poco más seria.-Tu amiga Tenten… ¿crees que valla?

Hinata parpadeó un par de segundos, antes de responder. ¿Por qué le interesaba eso a Neji?-Tenten acaba de… mudarse. No conoce a casi… casi nadie.

-Oh, ya veo. Si tu no vas, ella tampoco ¿eh?

-Algo a-así.

-Qué lástima que seas una aburrida, Hinata.-Se quejó para luego largar un suspiro.

Desde el día de su accidentado encuentro, a pesar de que a duras penas intercambiaron palabras, por alguna extraña razón Neji sentía que no podía sacarse de la cabeza aquellos enormes ojos marrones, enmarcados por esas largas pestañas. Valla que eran expresivos. Jamás había quedado tan prendado de una mirada. Aquella última sonrisa que le dedicó antes de subir las escaleras seguía dando vueltas en su cabeza. Era dulce, pero coqueta a la vez. Perfecta.

-La invitaré a salir la próxima vez que la vea.-Anunció el chico. Hinata le miró con algo de severidad.

-Neji… Tenten no… no es una chica para… juegos. Es mi amiga y… la aprecio.

-Hablas como si yo fuera un monstruo, Hina. ¿Acaso no me conoces?-Neji le obsequió una sincera sonrisa a la hermosa jovencita frente a él para tranquilizarla.-Sólo quiero mostrarle un poco Konoha y conocerla mejor. Me pareció encantadora.

-S-solo digo.-Finalizó ella, algo más convencida.

-Bueno, me retiro. Descansa, pequeña.-Dijo abrazándola fugazmente para luego desaparecer entre la oscuridad. Seguramente el chofer lo estaba esperando.

Hinata permaneció unos segundos más en la entrada, con la vista clavada en el piso y un leve sonrojo aun presente en sus pómulos.

Así que Naruto estaba también allá... Bueno, aquello era de esperarse, puesto que él y Sasuke eran mejores amigos. Y según lo que había dicho Neji, a él le hubiera gustado verla.

Sacudió su cabeza de un lado a otro, como buscando difuminar aquellos tontos pensamientos. Seguramente Naruto ni siquiera recordaba su existencia, y Neji tan sólo estaba buscando fastidiarla. Si, era exactamente eso. Antes de empezar a sentirse peor, decidió entrar a casa y buscar refugio entre sus tibias cobijas. Esperaba dormirse temprano aquella noche, y no tener que pensar en nada más.

***
-Preciosa.-Itachi observó de arriba hacia abajo la delicada silueta de la joven a la cual tenía cautiva entre su cuerpo y uno de los muros de la mansión. En aquel punto, la música y los ruidos de las personas se escuchaban algo lejanas. Eso, o que en ese momento sólo tenía oídos para escuchar cualquiera palabra o ruido que saliera de los labios de la joven. Esta tan sólo sonrió tímidamente. Llevaba un corto vestido salmón, nada formal, con escote en V, no tan revelador, pero si lo suficiente como para hacer volar la imaginación del pelinegro. Algunos de sus mechones rosas estaban recogidos sutilmente con un prendedor, y calzaba unas sandalias bajas color bronce.-Pensé que no vendrías.-Volvió a decir mientras acercaba su puntiaguda nariz al cuello de la chica, rozándola contra su piel expuesta. La joven sólo cerró sus ojos, conteniendo un suspiro.

-Tuve que esperar a que mamá se durmiera para poder escapar por la ventana.-Admitió ella, algo avergonzada.

-Así que anda escapada, joven Haruno.-Itachi seguía sin apartar su rostro del cuello de la chica. Ella pudo sentir el cálido aliento de él chocar contra su piel una vez más, y un leve pero placentero temblor estremeció su cuerpo.- ¿Tantas ganas tenías de verme?

Los penetrantes ojos negros de Itachi volvieron a verse reflejados en aquella mirada jade que tanto le enloquecía.-Más o menos.-Respondió ella.

El Uchiha mayor tomó entre su mano la barbilla de Sakura, levantado un poco su rostro, al tiempo que acercaba sus labios a los de ella, pero sin que estos se tocasen en lo absoluto. Esta le dedicó una mirada entre coqueta y desafiante.-Sólo hay un problema.

-¿Cuál?

-Estas más hermosa que de costumbre, tuve que traerte hasta acá para que no te estén viendo los otros.-La joven sólo se carcajeo, y justo cuando él se dispuso a hacer definitiva la unión entre sus labios, ella rápidamente se escurrió del rincón en el cuál se encontraba presa.- ¿Qué sucede?

-Necesito ir al baño.-Se excusó ella, incómoda. Él la miró por unos segundos.

-Te noto rara.-Dictaminó.

-Es sólo que… siento que hay muchas cosas que no se de ti, Itachi.-Sus ojos jade estaban llenos de sinceridad. Itachi guardó las manos en los bolsillos de su pantalón, dispuesto a escucharle.

-¿Cómo cuáles?-Preguntó, sintiéndose algo confundido. Creía haberle dicho casi todo acerca de él… casi.

-Como que tienes un hermano, por ejemplo, y otro tipo de cosas.

-Pensé que ya lo sabías.-Itachi dio unos cuantos paso más a ella, acortando la distancia entre ambos.

-Sólo quiero que vallamos algo más despacio. Tú me gustas, y mucho, pero quiero sentirme no lo sé, ¿más segura?-Sus ojos brillantes se clavaron en los de él una vez más, suplicantes. Itachi sonrió. Se veía tan inocente, indefensa. Por un momento se sintió como el malo, pero ¿Quién podría juzgarle? Era hermosa, deseable. La deseaba intensamente cada vez que ella le sonreía con ternura y un deje travieso; le invitaba a tantas cosas. No podría describir cuanto le encantaba aquella mujer. Haría todo lo que ella le pidiera.

-¿Tan despacio como darte un pequeño beso?-Ante su pregunta Sakura sólo pudo dejar escapar una casi inaudible risotada.

-El baño.-Le recordó empujando su hombro levemente. Itachi sonrió, momentáneamente resignado.

-Ve a mi baño, no quiero que uses el de invitados. Es dentro de mi cuarto, ¿sabes dónde, no?

-Eso creo.-Había visitado fugazmente el cuarto de Itachi en dos ocasiones. Aun así, la mansión era enorme, era imposible memorizar todos esos pasillos en unas dos o tres visitas. Esperaba no perderse.

-¿Te acompaño?-Estubo tentada a aceptar, pero luego recordó lo peligrosa que podría resultar aquella oferta para ella. Itachi y ella solos en su cuarto, de noche, y con esa tremenda capacidad que tenía él para dejarla sin aliento de menos de cinco segundos. Definitivamente, no.

-No, enseguida vuelvo.-Dijo, plantando un pequeño beso en la mejilla del pelinegro, quien posteriormente la observó desaparecer entre los invitados.

-0-

-Fue grandioso, Sasuke. Ya extrañaba esto.-La pelirroja que antes había estado lanzándole miradas a joven Uchiha, le observó subir la cremallera de sus jeans que antes habían quedado en algún rincón de la habitación que no podía recordar. Este tan sólo se voltio hacia ella, quien aún permanecía acostada en la cama del cuarto de huéspedes, únicamente vestida por su reveladora ropa interior de encajes.

-Vístete.-Le ordenó él, lanzándole las prendas que prácticamente le había arrancado minutos atrás. Esta sólo frunció el ceño.

-Ya volviste a ser el mismo aburrido.-Se quejó mientras se levantaba de la cama y comenzaba a ponerse sus jeans.-Estabas tan romántico hace un momento.

-Karin, pensé que esto había quedado claro entre nosotros ya.-Sasuke caminó unos cuantos pasos hacia ella, con expresión seria. Aunque la frivolidad con que lo hiso era casi palpable, acarició sutilmente un pequeño mechón de ella.-Si no es así, me temo que no podremos seguir viéndonos.

-Lo tengo bastante claro, Sasuke.-La joven sonrió con picardía.-Sólo diversión, ¿no?

-Exacto.-Ella asintió, para luego acariciar la barbilla del chico, y apegar su desnudo torso al del pelinegro. Sasuke pudo sentir sus pechos apegarse a su abdomen.

-Aunque debo admitir que me encantas, ojala nos hubiéramos conocido en otras circunstancias.- Sasuke la miró con frialdad, no muy seguro de compartir el mismo deseo de ella.

-Si.-Dijo tajante, alejándose de pelirroja.-Saldré de nuevo. Cuida que nadie te vea al salir.

-De acuerdo.-Respondió mientras el Uchiha se ponía su camiseta polo azul oscura, y volvía a salir por aquella puerta, dejándola sola.-El día que seas mío por completo, ni siquiera sabrás como pasó.

Fue su último pensamiento antes de comenzar a vestirse ella también.

-0-

-Mierda.-Susurró entre dientes Sakura al encontrarse frente a dos corredores, no muy segura de cuál tomar. No había tenido problemas en encontrar el cuarto de Itachi, pero si sus cálculos no estaban mal, tenía unos cinco minutos intentando buscar una salida.

Decidió dar vuelta y en el camino tratar de recordar por donde había entrado, pero al momento de girar su cuerpo, se dio de bruces contra otra silueta que se encontraba tras ella. Un leve gritito se escapó de sus labios, al tiempo que daba un pequeño saltito que le hiso desequilibrarse y caer de sentón. ¿Cuándo había llegado ahí esa persona?

Dio gracias a Dios que había decidido ponerse una licra bajo su vestido aquella noche, si no habría dado un buen espectáculo. Algo aturdida, miró hacia arriba para encontrarse con un rostro bastante familiar.

-¿Itachi?-Pensó.

No. Aquel joven no era su pretendiente. Había muy poca luz, y aquel rostro era muy parecido, pero supo por su estatura un poco más baja, y su cabello corto, que aquel no era Itachi.- ¿Quién eres?

-Estaba por preguntarte lo mismo.-Aquel chico tenía clavadas en ella sus oscuras orbes, observándola con escrutinio.-La fiesta es afuera, y tu estas dentro de mi casa.

Mi casa. El cerebro de Sakura empezó a unir los puntos rápidamente. Aquel parecido con Itachi, en su mirada, en su voz… aquel debía ser Sasuke.

Dios, sí que era guapo. Parecía más bien una visión. Se preguntó si no estaría imaginándose aquello.

-Itachi me prestó su baño.-Respondió ella mientras trataba de incorporarse. Él joven le ayudó caballerosamente, pero no dejaba de verle de aquella forma tan extraña. La hacía sentirse incomoda.

-¿Y tú eres…?

-Sakura. Sakura Haruno.-Respondió ella, mientras atrapaba entre sus manos los bordes de su vestido y miraba al suelo con timidez. Hasta Hinata se vería valerosa a su lado en aquellos momentos.

-Sakura Haruno.-Repitió el pelinegro.-Lindas bragas.

Su rostro se enrojeció por completo. No supo distinguir si de vergüenza o indignación.-Algo atrevido ¿no?- Respondió de forma arisca.-Tengo licras.

-Cómo sea.-Él chico sonrió con algo de arrogancia, dejando entrever sus blanquecinos dientes. Sakura le observó con reprobación unos cuantos segundos, para luego largar un suspiro de resignación. Después de todo, aquel joven sería su boleto de salida de aquel lugar.- ¿Perdida?

-Bastante.-Admitió ella, algo sonrojada.- ¿Me ayudas?

-No.-Respondió con simpleza. La joven infló sus mejillas.

No sabía por qué pero le resultaba divertido hacerla enojar. Aquella chica tenía una actitud graciosa y sagaz al mismo tiempo. Sin mencionar que era una belleza. ¿Por qué no la había visto antes? Grandes ojos color jade, piel tersa… ¿Era él o ese vestido se apegaba demasiado bien a su silueta?

Contempló una vez más el rostro de ella, su entrecejo levemente unido, y sus ojos que le miraban malhumorada. Era como un manjar para él.

-Pues que caballero.-Se quejó ella. El ensanchó un poco más su sonrisa.

-Como salido de un cuento.-Dijo, siguiéndole la corriente. Ella no pudo evitar reír ante aquel comentario, olvidando su rabieta de segundos atrás. Era tan cambiante.

-Ya, enserio, ayúdame a salir.-Pidió una vez más. Sasuke tan sólo se limitó a tomarla de la mano y arrastrarla por uno de los enormes corredores.

-Eres Sasuke, ¿verdad?-Preguntó para asegurarse, una vez que pudo ir a la par de él. El Uchiha no le soltó de todas formas, y ella no opuso ni la más mínima resistencia. Sabía que lo acababa de conocer, pero su presencia le resultaba cómoda. Una agradable corriente recorrió el brazo por el cual él la sujetaba.

[Strange Attractor- Animal Kingdom]

-Sí.-Respondió él mirándola de reojo.

-Mucho gusto.

-Lo mismo digo, braguitas.-Ella sonrió, rendida. Contempló por una breve fracción de segundos las facciones tan marcadas y varoniles del joven que le guiaba. Su nariz perfilada, sus pómulos sobresalientes y sus labios pequeños pero carnosos. Ese chico era toda una tentación, y una peligrosa.

Pronto tuvo ante sus ojos la enorme salida hacia el patio, y como si la realidad la hubiera abrumado de repente, sintió algo de miedo de que Itachi la viera en aquella situación con su hermano. Con sutileza, deshizo el agarre de él. Sasuke la miró como desorientado.

-Gracias, Sasuke. Ya se me hiso tarde, tengo que regresar a mi casa.-Explicó tímidamente, mientras se alejaba de él.-Nos vemos.

-Adiós.-Fue lo único que alcanzó a decir, mientras la veía darse vuelta y rápidamente desaparecer por su jardín, como un espectro. Y fue así como aquellos breves minutos con esa peculiar chica pasaron a convertirse en recuerdos. ¿Había sucedido?

-¿Quién era esa?-Escuchó la voz de Karin colarse por sus oídos, y las manos de ella rodearle desde su espalda. Había querido disimularlo, pero él pudo notar un deje de desprecio en su tono de voz.

-Alguien.-Respondió con frialdad para luego deshacerse de su agarre y caminar hasta el jardín, donde la fiesta seguía, con o sin él. Karin largó un bufido, claramente irritada, para luego hacer lo mismo que él.

***

-¿Y bien? ¿Dónde está?- Las profundas orbes del rubio Namikaze desbordaban ansiedad mientras esperaba la respuesta de Neji, quien acababa de llegar a la mansión Uchiha segundos atrás, acompañado de Gaara. El Hyuuga sonrió divertido.

-¿Dónde está quién?- Sabía bien a quién se refería Naruto, pero le encantaba fastidiar. Y aquello se pondría mejor.

-Pues Hinata. ¿Quién quiere verte a ti?- Naruto sonrió de medio lado con arrogancia. Neji sabía que aquella actitud desaparecería después de su siguiente respuesta.

-No quiso acompañarme, estaba cansada.-El Hyuuga se alzó de hombros con desfachatez, pero dejando entrever un brillo de malicia en sus inusuales ojos.-Kiba acababa de dejarla en casa.

Todos observaron con sorna como cada una de las facciones de Naruto iban descomponiéndose lentamente hasta formar una genuina expresión de furia. Neji por su parte se sintió satisfecho de haber logrado su cometido.

-Mierda.-Susurró entre dientes con la piel del entrecejo arrugada y los puños cerrados, mientras un deseo incomprensible de golpear algo, o mejor dicho alguien, comenzaba a recorrer su interior.

Le molestaba… no, odiaba la sola idea de Hinata pasando tiempo a solas con ese infeliz. Sus finos y tentadores labios curvados en una de esas inocentes sonrisas que hacían que él se derritiera por dentro, la piel tersa de sus pequeñas manos recorriendo el rostro y el cabello de Inuzuka, y no el suyo, el sonido casi imperceptible de su voz que parecía provenir del mismísimo coro de ángeles celestiales diciéndole un te quiero que pudo haberle pertenecido a él…. ¿Por qué era injusto el destino? Es decir, ¿acaso no planeaba nunca presentarle la oportunidad de partirle la cara a Kiba?

Sus amigos habían empezado a reír, y hacer bromas que no lograba escuchar y tampoco le interesaban, porque aquel último pensamiento comenzaba a consumir todo en él. No había nada que deseara más.

-Vi a Inuzuka al entrar aquí.-Aquella frase que Gaara acababa de pronunciar logró, de alguna manera, librarlo de sus pensamientos, pero no calmarlo.

-¿Vino sin ella?-Preguntó en un casi inaudible tono de voz, si hablaba más alto, probablemente estaría gritando.

-Eso parece.-Fue Neji quien respondió esta vez, reprimiendo una sonrisa.

-Lo mato.-Naruto se dispuso a caminar en su búsqueda pero la mano de Gaara posada firmemente en su hombro le detuvo.

-Viejo, ¿qué pasa contigo?-Choji tomó con brusquedad el rostro de Naruto, como intentando hacer que reaccionara.-Esta bien, hay que admitir que es una belleza, y probablemente lo mejor en lo que has fijado en toda tu vida, pero ya sale con Kiba, ¿de acuerdo?-El regordete joven extendió sus brazos para desviar la atención del rubio hacia sus alrededores.- Mira esto, está lleno de mujeres que puedes llevarte a la cama con solo dos palabras. Iremos a una fiesta en la playa este fin, será grandioso, y tú vas a volver a ser el mismo de antes y dejaras de pensar en eso.

-Yo… no lo sé. No sé qué me pasa.-Fue lo último que escapó de los labios del Namikaze, quién después de aquellas palabras de Choji, lucía ahora algo desconcertado.

Odiaba que aquel hecho comenzara a afectarle cada vez más, como si ya no pudiera soportarlo. Se sentía decepcionado también, realmente había esperado poder verla esa noche, pero todo parecía conspirar para que aquello no ocurriera. Choji tenía razón, estaba permitiendo que todo eso lo volviera loco, ¿qué había de las otras chicas? ¿de las fiestas y la diversión? ¿del futbol? ¿Por qué repentinamente esas cosas parecían tener menos sentido para él cuando una vez lo fueron todo?

Se dio media vuelta en dirección hacia el mini bar, y empezó a caminar hacia allá. Algo tendría que haber en ese lugar que lo ayudara a dejar de pensar. Choji y los demás le vieron mezclarse entre las personas, incrédulos.

-Será mejor que valla con él.-Anunció Gaara para luego seguir los pasos del rubio.

-La verdad, ya empiezo a sentir pena por él.-Neji posó ambas manos tras su nuca, con la vista clavada en dirección a donde había desaparecido ambos jóvenes.

-Se nota.-Señaló Choji, cargado de sarcasmo y con una sonrisilla cómplice que Neji correspondió enseguida.

-Tan sólo hay que disfrutar de la fiesta.-Y por fiesta, Choji sabía que se refería a todo aquel drama, sin embargo esa frase le recordó algo más.

-Hablando de fiestas, este fin de semana será increíble, viejo.-Choji sacudió entusiasmado los castaños cabellos de Neji, mientras hablaba.-Partiremos desde mañana como siempre, ¿no?

-Hay que hablar con Sasuke para coordinar.-Neji se alzó de hombros con desfachatez, buscando al aludido con la mirada.- Por cierto ¿dónde está?, no he podido saludarle desde que llegué.

-Quien sabe.-Choji dio un sorbo más a su cuarta lata de cerveza en la noche.

-Yo no iré.-Dijo de pronto Shikamaru, quien había permanecido en silencio gran parte de la velada, interrumpiéndolo ocasionalmente con cortos comentarios y casi inaudibles carcajadas. Los dos jóvenes voltearon a verlo como si hubiera enloquecido, sin embargo, por alguna razón Choji había estado sospechando algo así desde que le vio hablando por su celular.

-Ya se te pasará la fiebre, Shikamaru. No te preocupes.-Bromeó Neji, hablando como si sintiera lastima por el joven. Shikamaru bufó con aburrimiento.

-Vamos, hermano. ¿Cómo que no irás?-Choji posó ambas manos en los hombros del moreno mirándole suplicante.

-Tengo algo que hacer.-Dijo por toda respuesta el Nara sin cambiar su expresión monótona, pero antes de que alguno de los chicos pudiera seguir interrogándole, Sasuke volvió a integrase en el pequeño círculo, al tiempo que también lo hacían Gaara y Naruto.

Neji y Gaara saludaron al Uchiha, alegres de poder ver a su amigo nuevamente, y el resto de la noche se fue entre bebidas, bromas, y planes para el fin de semana.

***
Itachi bajo las enormes escaleras de la mansión con parsimonia y su morral colgando en uno de sus hombros. Moría de sueño, pero hacía su mejor esfuerzo para que no se notase. Su padre les había inculcado el verse siempre firmes y presentables, y cómo sabía que probablemente él y su madre ya habían regresado a casa después de pasar la noche anterior fuera en un hotel, decidió ahorrarse un sermón.

Confirmó sus sospechas en cuanto llegó al gran comedor del salón familiar. En la elegante mesa de madera con múltiples sillas que se extendía a lo largo de aquel espacio, permanecían sentados su madre, una hermosa y elegante mujer de cabellos azabaches y dulce mirada, y su padre, un hombre corpulento aunque con los años bastante marcados en sus facciones, a diferencia de su mujer. Ambos charlaban calmadamente con una taza de café a sus costados, hasta que se percataron de su presencia.

-Buenos días, ma, pa.-Saludó, plantando un beso en la mejilla de su madre, al tiempo que palmeaba el hombro de su padre.- ¿Cómo pasaron la noche?

-Espléndido, aunque tu padre no podría decir lo mismo, ¿no es así, cariño?-Siempre que su madre hablaba, Itachi sentía que aún no estaba despierto del todo. ¿Era posible un tono de voz tan elegante y sutil?

-¿Qué puedo decir, Mikoto?-Se mostró de acuerdo el señor de mirada penetrante al igual que sus dos hijos, mientras se llevaba a la boca el borde de su taza de café.-No hay lugar como el hogar. Esto de pasar las noches fuera no es lo mío.

-Estuvo muy inquieto toda la noche.-Siguió explicando Mikoto, observando como su hijo mayor tomaba asiento junto a ella. Este sólo le mostró una sonrisa.

-Pero no quería arruinarle a Sasuke su bienvenida.-La mujer le dedicó a su marido una mirada cargada de ternura.-Por cierto, ¿a qué hora partirán a la casa de playa?

-Yo iré después del colegio. Imagino que Sasuke planea salir antes, ya que ha decidido faltar una semana más.-Itachi esparcía algo de mantequilla en una tostada mientras hablaba.

-Fugaku, debo decirte que estoy muy en contra de eso. El pobrecillo tendrá mucho trabajo después.-Mikoto llevó con discreción una servilleta a la comisura de sus labios, y aunque su tono de voz denotaba reprobación, seguía siendo tranquilizante.

-Tranquila, querida. Así aprenderá.

-¿Muy amena la charla sobre mí?-La voz de Sasuke resonó desde las escaleras por las cuáles su hermano había descendido minutos atrás. Aún vestía su pijama, compuesta por una camiseta negra sin mangas y unos largos pantalones de cuadros azules. Su madre le sonrió.-Tranquila, mamá. Me pondré al día rápidamente.

-Primero que nada, se dice buenos días, jovencito, ¿y que son esas fachas que vistes para desayunar con tu familia?-Le reprendió suavemente su madre mientras el Uchiha menor le guiñaba un ojo y plantaba un beso en su frente.-Segundo, espero que sea como dices.

-Por cierto, muy buena reunión la de ayer ¿no, hijo? Pensé que el trato había sido sólo los amigos más cercanos.-Su padre le observó con algo de severidad mientras el pelinegro tomaba asiento junto a él, de frente a Itachi y a su madre.- Los de limpieza están desde las cinco de la mañana intentando arreglar el desastre del jardín, y aún no acaban.

-Si de verdad hubieras creído eso, no hubieras pasado la noche afuera con mamá.-Se defendió el joven mientras tomaba una manzana y le daba una mordida, divertido.-Hay algo que no logró comprender. ¿Por qué Itachi va también a la playa?

-Cariño, tu abuelo les ofreció la casa a los dos.-Habló Mikoto, después de beber un poco de café.

-Se supone que es una fiesta por mi llegada.

-Necesitas alguien que te supervise, ya comprobamos ayer que las cosas se te pueden salir de control.-Señaló su padre sin perder la calma.

-Si claro, porque Itachi y sus amigos son las personas más juiciosas que he conocido.-Sasuke miró desafiante a su hermano mayor, quien le devolvió el gesto de la misma forma mientras daba un sorbo a su taza de té.

-Resígnate, enano. La fiesta es de ambos.

-Basta de este lenguaje en la mesa, muchachos. O se cancelan los planes.-Volvió a reprenderles Mikoto, sin perder la sutileza. Ambos jóvenes intercambiaron un par de miradas de odio antes de retomar sus alimentos.

El desayuno transcurrió con calma, con Mikoto y Fugaku charlando de distintos asuntos entre ellos, dirigiéndose a sus hijos ocasionalmente, los cuales sólo guardaban silencio y fingían prestarles atención. Pronto la pareja de esposos se puso de pie.

-Su madre y yo debemos partir a la empresa. Hoy tenemos una importante reunión y quizás pasemos todo el día fuera de casa.-Anunció Fugaku, al tiempo que Mikoto repartía un beso en la frente a cada uno de sus hijos.-A los dos debo pedirles que cuiden sus autos, y se diviertan pero con juicio.

-Cuídense, mis tesoros. Este será el fin de semana más largo de su madre, sin ustedes aquí.-Mikoto les sonrió por última vez a sus hijos, antes de disponerse a caminar junto a su esposo hacia la entrada de la mansión. Itachi y Sasuke les despidieron con un gesto de su mano.

-¿Qué rayos haces despierto tan temprano, enclenque?-Preguntó Itachi a su hermano una vez que se encontraron a solas. Este sólo le dedico una mirada fulminante.

-Partiré dentro de poco, tengo que arreglar algunas cosas.-Respondió el apuesto joven, después de varios minutos de silencio, en los que Itachi ya había dado por sentado que su hermano no le respondería.-Anoche vi a alguien dentro de la casa.

-Seguramente algún idiota conocido tuyo que buscaba un buen lugar para tener sexo.-Itachi habló calmadamente, para luego llevarse un bocado de su torta de huevos a la boca. Sasuke no retiró su escrutadora mirada de él.

-Era una chica, dijo que le habías prestado tu baño.

-¿Sakura?-Preguntó el Uchiha mayor, alzando de golpe la vista hacia su hermano, con expresión severa.

-Sí.

-Más vale que la hallas tratado bien.-Sasuke sonrió con malicia ante la expresión aún seria de su hermano.

-¿Por qué? ¿Tu novia acaso?-Interrogó, sintiéndose complacido con aquella situación. Nunca había visto a su hermano reaccionar así por alguna chica. Pero en el fondo, también quería averiguar qué tipo de relación guardaba aquella joven con Itachi. Entendía que esta vez fuera diferente para Itachi. Sakura no parecía ser como las demás. Era hermosa, y por lo poco que pudo percibir, sagaz, quizás algo calculadora pero bastante inocente. Le gustaba eso.

Aquella corta y peculiar melena rosa estuvo dando vueltas en su cabeza gran parte de la noche, hasta que se quedó dormido, y de hecho, en la mañana cuando despertó, el recuerdo de su entrecejo leve y divertidamente arrugado, y sus ojos jades que pasaban del enojo a la tranquilidad en fracciones de segundos, fueron el primer pensamiento que su mente pudo concebir. Por eso se le fue imposible conciliar el sueño nuevamente.

-No es de tu incumbencia, hermanito.-Itachi bajó la vista nuevamente hacia su plato, ya casi vacío.

-Si no es tu novia, no te molestará que haya visto sus bragas entonces.-Sasuke esperó la reacción de Itachi, quien permaneció inmóvil unos segundos. Deseaba que se enfadara, que se irritara, pero en cambio, este sólo sonrió de medio lado, con sus azabaches ojos cargados de malicia.

[True love way- Kings of leon]

-No lo conseguirás, inepto.-Itachi se puso de pie de golpe, sorbiendo lo último que quedaba de su taza de té. Luego dio la vuelta a la mesa, caminando hacia Sasuke, e inclinándose un poco, susurró algo en su oído.-Estuve intentando lo mismo toda la noche. Tenía licras.

Sasuke sólo largó un bufido irritado. De alguna manera, siempre que intentaba sacar de quicio a Itachi, la situación se volteaba repentinamente sin que pudiera siquiera darse cuenta.

-Te falta, hermano, te falta mucho.-Escuchó la voz burlona de Itachi mientras se alejaba hacia la salida, con destino a la academia.

Odiaba con cada fibra de su ser que su hermano le dijera aquella frase, y este lo sabía. Decidió que aquello no le robara más la calma y terminó su desayuno con una sola pregunta más dando vueltas por su mente.

-Sakura Haruno… ¿Cuáles serán tus planes para este fin? –Pensó mientras una diminuta sonrisa cargada de diversión se asomaba en su rostro.