Aquello no tenía ningún sentido para Jack. Como líder de Torchwood, tenía que cuidar de su gente, porque al fin y al cabo, eran su familia. Pero por mucho que intentaba pensar en ello, no encontraba solución para lo que le estaba ocurriendo a Ianto; parecía haber dos personalidades dentro del cuerpo de su compañero y no tenía ni idea de cómo había podido pasar.
Pasaban todo el tiempo juntos, tanto durante las horas de trabajo como por la noche, en las que se habían acostumbrado a estar juntos la mayor parte del tiempo. Por eso, Jack estaba convencido que si algo había atacado a Ianto, también debería haberle atacado a él o al menos se habría dado cuenta.
"Jack ¿estás bien? Has pasado toda la noche con él, ¿no crees que deberías descansar un poco?" Gwen llevaba un buen rato observando a su amigo, comprendía lo que estaba pensando, si a Rhys le ocurriera algo parecido, sabía que no descansaría hasta encontrar una solución.
"Voy a llevarle a casa." Contestó Jack con rotundidad, sin tan siquiera girarse hacia su compañera.
"No puedes hacer eso, Ianto no está bien, ni siquiera sabemos si es él realmente. Si lo llevas a casa y lo pierdes de vista…"
"Eso no pasará."
- o -
"Tu no has matado a nadie, eres incapaz de hacer algo así, te conozco demasiado bien." Jack se sentó junto a Ianto, sujetando con fuerza sus manos, si volvía a intentar hacerle algo, quería estar preparado.
"¿Entonces porque tengo estás horribles imágenes en mi cabeza? Soy yo Jack, soy yo matándolas, haciéndole cosas tan terribles que ni siquiera quiero imaginar. Maldita sea Jack, se que me quieres y que no puedes creerme culpable de algo así, pero no ha otra explicación."
Le costaba respirar, las escenas de cómo había matado a esas pobres chicas no hacían más que atormentarle una y otra vez. Cerraba los ojos y aparecían delante de él, llorando y rogándole que no lo hiciera; pero aún así, como si no hubiera el mínimo ápice de conciencia en su cuerpo, se acercaba a ellas y después de abusar de las chicas, las asesinaba de las formas más horribles.
Se acurrucó en el suelo, en el que había caído de rodillas y ocultó el rostro entre las manos, sollozando como nunca lo había hecho. Jack fue hasta él y lo abrazó, rodeando todo su cuerpo con el suyo propio.
Ianto temblaba e intentaba soltarse con todas sus fuerzas que no eran muchas, pero a los pocos momentos dejó de hacerlo y se dejó caer sobre el pecho de Jack. "Me da igual lo que tengas en la cabeza, tal vez hayamos sufrido algún ataque alienígena y te haya afectado a ti, no lo se, pero de lo único que estoy seguro es de que tu no lo has hecho, no has matado a nadie, pondría mi vida en juego por ti."
"¿Entonces…" Dijo por fin Ianto entre lágrimas, con los ojos enrojecidos.
"¿Confías en mi?" Su compañero tan sólo asintió, asemejándose a un niño que hubiera hecho algo terrible su padre le hubiera descubierto.
Pero Jack no le estaba castigando, porque realmente no creía que hubiera hecho nada mal, sabía que no lo había hecho, por mucho que las pruebas que había en la cabeza de su querido Ianto, dijeran lo contrario.
"Sabes que te quiero ¿verdad?" De nuevo Ianto tan sólo asintió, mientras Jack volvía a abrazarle.
Antes de que pudiera darse cuenta, notó el pequeño pinchazo en el brazo y unos instantes después, la vista se le nubló. "Te quiero." Fue lo último que llegó a escuchar antes de quedar inconsciente en los brazos del capitán Harkness.
- o -
"Eso no pasará." Volvió a repetir Jack, mientras acariciaba lentamente el cabello de Ianto. "No se todavía porque, pero estoy seguro que deberías saber porque le esta ocurriendo esto, se que soy responsable de alguna forma y necesito ocuparme de él, cuidar de él."
"Pero también lo puedes hacer aquí, sin ponerte en peligro a ti mismo." Gwen no hacía más que preocuparse por Jack, por mucho que ya lo hubiera visto volver la vida unas cuantas veces y saber que no podía morir, la inquietud no se le iba de encima, sobretodo porque sabía que cuando se trataba de Ianto, Jack podía volverse muy vulnerable.
"No, necesito que esté tranquilo, que se sienta seguro y en una celda al lado de uno de esos malditos Weevil, no lo va a estar. Voy a llevarlo a su apartamento y me quedaré con él, intentando sacar esos falsos recuerdos de su mente y conseguir sacar a la luz lo que realmente le ha ocurrido."
"¿Qué pasa si no son falsos recuerdos?" Gwen se sorprendió a si misma en el mismo momento en el que lo había dicho. Adoraba a Ianto, era uno de sus mejores amigos, sobretodo por ser una de las pocas personas que compartía su mayor secreto.
Pero había algo en él, algo que ella se negaba a reconocer, por lo que le odiaba en parte. Jack estaba a su lado, le protegía, le quería y demostraba su amor. Si eran celos, Gwen no quería pensar en ellos, porque su amor por Rhys, por mucho que fuera diferente al que sentía por Jack, era demasiado importante.
"Lo siento no debería haber dicho eso." Jack la miró con dureza, como nunca lo había hecho, pero no dijo nada, seguramente porque lo que acababa de escuchar le había dolido de verdad. "Jack, por favor, perdóname, no se porque he dicho algo así."
Jack no llegó a decir nada, pues Ianto se estaba despertando en ese momento y fue como si todo lo que habían estado hablando y sobretodo las últimas palabras de Gwen, hubieran desaparecido sin más.
"Eh, ¿Cómo estás?" Jack se arrodilló a su lado, mientras Ianto comenzaba a abrir los ojos lentamente. "¿Sabes qué? Nos vamos a casa, en cuanto te encuentres con fuerzas para hacerlo."
"¿A casa, Jack de que estás hablando?" Con la ayuda de Jack, Ianto se incorporó y quedó sentado, mientras Jack, le sonreía y le acarició la mejilla con ternura. "¿Jack que ha pasado esta noche?"
"Eso da igual, vamos a hacer las cosas bien, tu estás enfermo." Ianto abrió los ojos de par en par sorprendido, al mismo tiempo que aterrorizado, por lo que su amigo le acababa de decir. "No es grave, pero tenemos que averiguar que es lo que te ha producido tu mal." Le besó la frente, intentando decir las cosas con la mayor dulzura posible, para no asustarle más de lo que ya lo estaba. "No te preocupes, todo va a salir bien, te lo prometo."
Jack se levantó y se quedó ahí de pie, mirando a Ianto, con la mano extendida, esperando a que su compañero la tomara y decidiera seguirle. Los ojos azules de Ianto se clavaron en los de Jack, indeciso al principio, pero totalmente seguro que Jack tan sólo quería lo mejor para él.
Por eso, alargó también su mano y tomó la del capitán, dejando que este tirara de él y levantándolo con cuidado lo abrazara con decisión. "Jack…" El capitán le beso, dejando que una mezcla de miedo a no volver a recuperar al verdadero Ianto y esperanza porque le siguiera y confiara tan ciegamente en él, se apoderaran de él.
El cariño y el amor le hicieron rodear el cuerpo de su joven amante con más fuerza que nunca. El beso fue intenso, eterno y lleno de una pasión contenida que apenas podían contener en su interior por todo lo que estaba ocurriendo esos días.
"Vamos te llevaré a casa." Dijo finalmente Jack, dejando caer su brazo sobre los hombros de Ianto, al mismo tiempo que este apoyaba la cabeza sobre su hombro y se dejaba llevar.
- o -
Jack nunca había estado en el apartamento de Ianto y este nunca le había dicho como era su casa. Por eso cuando por fin llegaron, durante un momento, el capitán miró a su alrededor, descubriendo cada rincón, esos lugares que formaban parte de la vida de su amante que todavía no conocía.
Finalmente llegaron al dormitorio, ninguno de los dos había dicho nada, porque ambos sabían lo que sentía y pensaba el otro. Jack consiguió que Ianto se sentara en la cama y tras quitarle la ropa lo tumbó.
"Se ha hecho tarde, descansa un rato y luego hablamos." Volvió a besarle la frente, aunque Ianto atrapó su rostro con ambos manos y consiguió besarle de nuevo, mientras las lágrimas volvían a caer sobre su rostro. "¿Qué te pasa mi amor?"
"Gracias Jack, si no estuvieras aquí, ayudándome, no se lo que…" Los labios de Jack se cerraron sobre los de Ianto, no quería escuchar lo que estaba pasando por la cabeza de su compañero, ni siquiera se lo quería imaginar.
"Vamos, todo va a salir bien." Jack hizo que se tumbara y deslizó la ropa de cama sobre él, mientras Ianto se acurrucaba junto al cuerpo de Jack, que se había sentado a su lado. Cerró los ojos y mientras Jack deslizaba su mano por el cabello y la mejilla de Ianto, este se quedó dormido.
Jack salió de la habitación y dio un par de vueltas por la casa, se fijó en las fotos, la mayoría eran de Torchwood, había unas cuantas de ellos dos juntos. Sobretodo, sus ojos se posaron en la dulce mirada que Ianto siempre mostraba hacia él y que poco tenía que ver con los despiadados ojos que había podido ver aparecer en su rostro durante esos días, cuando Ianto no parecía el mismo.
El timbre de la puerta sonó sobresaltándolo, obviamente no esperaba a nadie, pero cuando contestó, no pudo creer lo que estaba pasando. "Vaya," dijo una voz de mujer. "Lo siento, creo que me he equivocado de piso, estoy buscando a Ianto Jones, creo que vive en este edificio. Es mi hijo."
