Capítulo 3
-¿ Qué comes Edward?-murmuró. Su ritmo cardíaco aumentó. Parecía estar tentándome. Tuve que tragar la ponzoña que se había acumulado en mi boca.
-Yo no como, yo..-inspiré y me arrepentí de hacerlo porque su aroma paso por mi garganta dejándola en llamas.
-Puedes confiar en mi-me dijo.
¿Por qué era tan difícil aquello? Me moría de ganas de decirle "sí Bella soy un vampiro, pero no te preocupes cazaré a animales asquerosos en vez de a ti". Pero si le dijera eso saldría corriendo. ¿Por qué me molestaba eso? ¿Por qué me aterraba la idea de que me dejara?
-Bella yo… -volví a inspirar. "Venga, solo tienes que decir: Bella yo soy un vampiro" me gritaba una voz en la cabeza.- Bella-" bien"- yo -"continúa"- soy -"vamos dos palabras más" - un -"v-a-m-p-i-r-o ¡no es tan difícil! ".
Y en ese momento alguien llamó a la puerta. Cerré los ojos y suspiré. Noté como se levantó y abrió la puerta y atendió al camarero. Cuando se fue Bella se sentó en la mesa y tomó algo que olía fatal. Me senté a su lado.
-Eso huele fatal-le dije.
-Me gustaría saber que comes para que desprecies esta lasaña.
-Pues.. yo-me detuve en seco porque su mano había atrapado la mía. la vi desconcertado ¿Por qué me gustaba tanto su cercanía? ¿Por qué deseaba contarle todo y que me aceptara? ¿Por qué sentía que si me dejaba me moriría?
-Edward, me has salvado la vida. Te lo agradezco mucho, me disgusta que estés en peligro por mantenerme viva. He atravesado el océano contigo lejos de mis padres. Estoy segura de que lo que me vayas a decir no me va a molestar. Por favor confía en mi.
La miré a los ojos y pude ver que sus palabras eran sinceras. Ella pensaba que podría pasar por alto cualquier cosa, ¿pero pasaría por alto el hecho de que era un vampiro? "¡pero eres vegetariano! Ahora mismo ella esta comiéndose a una vaca ¿es tan diferente a lo que haces?". La voz me estaba atormentando de nuevo así que decidí ser como siempre había sido. Directo e indiferente.
-Bella yo solo… me puedo alimentar de….-"¡vamos venga!"-sangre de animales-dije apresuradamente con la vista clavada en el suelo.
Estudié su reacción. No había gritado ni había salido corriendo. Solo su corazón latía a mayor velocidad y su respiración era agitada. "Te lo dije" se burló la voz de mi mente.
-¿Eres un-comenzó pero se detuvo- vampiro?- añadió muy bajito. Demasiado para los oídos humanos, pero yo la escuché a la perfección.
-Si, soy un vampiro- le dije, me sorprendió la seguridad en mi voz.
-Pero tu no tomas sangre de humanos ¿verdad?
-No, pero los humanos deben de estar a una distancia prudente de nosotros.
Me miró a los ojos con intensidad y me quedé atrapado en sus ojos chocolate.
-Tu nunca me harías daño- dijo con voz firme. Y por supuesto que no lo haría.
-Te prometo… te juro que no te haré daño- le prometí viéndola a los ojos. Me sonrió y se ruborizó. ¿Qué estaría pensando ahora?
-Esto es demasiado frustrante- gruñí en voz baja apartando la mirada.
-¿Qué es demasiado frustrante?- me preguntó. La miré atónito. ¿Cómo es que ella me había oído? Entonces comprendí que había gruñido "algo" más fuerte de lo que creía y bajé la vista.
-Perdona, pero lo que pasa es que algunos de nosotros tenemos "dones" aparte de la fuerza y la velocidad-le dije y esperé para que asumiera mis palabras.
-¿Dones…?-murmuró-¿Tu… tienes algún don?
-Si, yo puedo leer la mente de…
-¡¿Cómo!?! - me interrumpió- ¡¿Me estas diciendo que has escuchado lo que yo pensaba?!
-No Bella- dije tratando de tranquilizarla ¿qué habría pensado para ponerse así?-por eso es frustrante. Por alguna extraña razón no puedo "oírte".
-¿Me estas diciendo que soy un bicho raro?
Puse los ojos en blanco y cambié de tema:
-Como no te comas tu lasaña se va a enfriar-me levante y observé las bolsas llenas de cosas humanas que compramos en el aeropuerto."Mejor ordenar que aguantar el olor de la asquerosa comida humana" pensé-. Tengo que hacer unas cosas por aquí, así que no te asustes si sientes que alguien está en la sala-le avise.
-¿Vas a moverte a velocidad sobrehumana?- me preguntó su voz estaba cargada de entusiasmo.
-Sí, pero no creo que logres verme así que te aconsejo que comas.
Cogí las bolsas y fui colocando las cosas de Bella por la casa. Cuando acabé coloqué mi ropa en una parte del armario de la habitación.
Regresé a la salita de la suite y me di cuenta de que Bella aún estaba comiendo. Me senté a su lado.
-Tus cosas están en la habitación y en el baño-le expliqué.
-¿Has ordenado todo en dos minutos?-preguntó con asombro. Me encogí de hombros y le dediqué una sonrisa.
-La velocidad vampírica, ya sabes.
-A mí me hubiera llevado más de media hora…-murmuro y se puso a comer.
-¿Qué vamos a hacer esta tarde?-me preguntó una vez hubo acabado la asquerosa lasaña.
-¿Que tal si descansas del vuelo de esta noche?-le sugerí. Se quedó pensativa durante unos momentos.
-Creo que dormiré unas horitas-aceptó.
Se levantó y se fue a la habitación. Un cuarto de hora más tarde estaba dormida, el vuelo había sido agotador.
Busqué algo para entretenerme. Encendí la tele pero a esa hora estaban con los informativos. No había nada más frustrante que ver como los humanos morían en la carretera. Bueno, sí había dos cosas más frustrantes el ver las noticias de un humano murto a causa de un vampiro y no poder leer los pensamientos de Bella. Eso si que era frustrante.
Entonces escuche unos gritos procedentes de la habitación:
-¡¡¡NO EDWARD!!!, ¡¡¡NO SALGAS AL SOL!!!-fui a su cuarto y comprobé que estaba dormida- ¡¡¡TE VAS A QUEMAR!!!- y entonces empezó a llorar y a gimotear mi nombre lastimosamente.
Me acerqué a ella y la sacudí amablemente.
-Bella, despierta, Bella…
Abrió sus ojos y me observó. Entonces sin previo aviso se acercó y me abrazó. Quedamos así un buen rato y yo me había quedado con la mente en blanco. Por una vez en muchos años sentí calor en mi cuerpo y no me gustaba la idea de volver a estar glacial. Hundí mi rostro en su pelo e inspiré su aroma. Quemaba pero yo era lo suficientemente fuerte para manejarlo, por ahora.
-Bella tranquila. Solo ha sido un sueño-le murmuré al oído. Noté como se ponía de un rojo intenso y sus intentos para deshacerse de mis brazos.
-¿Bella puedo pedirte algo?
