Autor: Kaoriin/Kaori Koneko
Fandom: Prince of Tennis
Personaje/Pareja/Trío: Niou Masaharu/Yagyuu Hiroshi
Tema: #3 – Reglas

Conteo de palabras: 522

Advertencias: Shounei-ai bastante implícito.


Nunca le habían agradado las reglas, pero ya era costumbre seguirlas. Si existían, era por algo¿cierto? Si existían, era porque estaban para proteger a las personas de las estupideces, y a pesar que no le gustaban y la mayoría del tiempo le hacían sentir enjaulado, habían algunas con las cuales concordaba. Reglas obvias y lógicas, por lo demás. No beber cuando conduces; en primer lugar era estúpido hacerlo. Respetar el espacio de los demás, respetar a los mayores... Reglas morales, reglas de puntuación, reglas de convivencia, reglas dentro del colegio, reglas religiosas, reglas en la casa...

No. No le agradaban, pero tenía que seguirlas. No tenía razón alguna para no hacerlo. No por lo menos hasta que cierto peliblanco rebelde apareció.

Era su relajo. Era su excusa, su coartada perfecta.

Podía ser Niou y romper todas las reglas posibles sin siquiera pensarlo. Podía ser Niou y no sentir remordimiento alguno. Podía ser Niou. Era Niou.

Todo estaba bien. Todo seguía igual, porque a la vez que era Niou, había un Yagyuu para controlarlo, había un Yagyuu para seguir las reglas en su lugar, manteniendo el balance perfecto, el equilibrio necesario; un Niou y un Yagyuu, porque de ser contrario, el mundo sería un desastre, ya fuera con dos Yagyuus o dos Nious.

-¡Niou-senpai!-

Se volteó y sintió un placer inmenso en sonreír socarronamente, ojos predadores y descarados posándose sobre el otro joven que se acercaba, ojos llenos de profesionalismo y naturalidad.

-¿Es verdad que fukubuchou está corriendo vueltas porque le lanzaste una pelota que no golpeó por estar distraído?-

-Aa, es cierto.- Su sonrisa creció aún más. -¿Pero sabes porque estaba distraído?- Preguntó, saboreando la curiosidad en los ojos verdes y expectantes de su kouhai. -Escuché que estaba mirando una foto de los vestidores de las mujeres del equipo de volleyball.-

-¿¡Ehh¡Fuku-buchou es un hentaiii!-

-Exacto.- Asintió con convicción, a la vez que comenzaba a andar, manos entrelazadas detrás de su nuca cómodamente. -Aunque yo creo que no fue eso. Probablemente estaba mirando a Yukimura longando.-

-¿¡¡EHHH¡¿¡Fukubuchou estaba mirando a buchou!?!-

-Claro, pero no se lo digas a nadie, aunque es bastante obvio... Es como cuando nuestro estratega se pone a recaudar datos.- Sentenció a la vez que clavaba sus orbes sobre el menor. -¿Que crees que está haciendo? Yo que tu tendría más cuidado, Aka-chan.-

-¡No me llames Aka-chan!- Gruñó el pelinegro, casi pasando por alto el sobrenombre por el sonrojo flameante de sus mejillas. -Y no te creo. ¡Yanagi-senpai si recolecta datos!- Acto seguido, el menor, indignado, sonrojado y confundido trotó hacia las canchas torpemente, casi tropezando con una canasta de pelotas.

Su sonrisa no podía ser más burlona. Kirihara siempre tan despistado, siempre el último en enterarse de las cosas, siempretan fácil de manipular y confundir...

-¿Divirtiéndote, Niou-kun?- La voz a su lado le hizo voltear nuevamente.

-No demasiado, Yagyuu- Respondió con facilidad, reanundando su paso al lado de su compañero de dobles.

Reglas eran reglas, al igual que los comportamientos educados y las manías de cuidar a tus kouhais y respetar a tus senpais e iguales, pero podían ser ignoradas de vez en cuando.