Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas NO me pertenecen


Chapter 3

—Tranquilo Cid, sé lo que hago

—Ya dije, si sucede algo cargarás con eso en tu conciencia—El Cid se oculta en las sombras

—¡Estoy en mi habitación Regulus!—grita Sísifo para que el niño lo escuchara

—Te estaba buscando—Regulus entra a la habitación— me angustié al saber que otro aspirante ha muerto

—La noticia corrió rápido— susurra el arquero

—¿Qué es lo que ocurrió?¿lo sabes? —el mayor asiente levemente—...fue ella ¿no es así?

—En efecto

—¿Qué ocurre con esa chica? ¿qué anda mal en su cabeza?—dice Regulus molesto

—Ya le llamaron la atención, tiene solo una oportunidad para cambiar—aquello pareció llamar la atención del más joven, ya que su expresión molesta paso a ser una curiosa—...Y yo pienso ayudarla

—¿C-cómo?

—La voy a ayudar, es obvio que sólo está confundida

—Bueno...pero ¿cómo la ayudarías?

—Contigo, Regulus—suspira—yo saldré en una misión junto a El Cid y...pensé que...quizás ella te pueda ayudar con tu entrenamiento mientras no estoy

—Creí que necesitaba aprender de un santo dorado ¿no?

—De ella aprenderías cosas básicas, en realidad ella solo supervisaría que practiques tus técnicas y las mejores

—Y..¿sólo me entrenaría a mí?, ¿qué hay de Yato?

—Pues...a parte de mí...hay alguien más entrenándolo, por lo que no hay problema con él

—Pero...

—Pero...¿qué?—dice Sísifo suavemente

—¿Y si Eveline quiere matarme?

—Lo dudo mucho

—Espera tío, dijiste que pensabas ayudarla...conmigo ¿yo que puedo hacer?

—Si ella accede a apoyarte con tu entrenamiento, tendrá que pasar mucho tiempo contigo y así, tu puedes ayudarla a cambiar sus perspectivas

—Eso si no me mata antes

—No lo hará, no se arriesgaría a matarte

—Entonces supongo que estoy a salvo—Sísifo asiente— genial...creo

—Tranquilo—Sísifo revuelve el cabello del menor— estarás bien

—¿Ella ya lo sabe?

—No, se lo comentaré mañana

—hmm imagino le caerá como balde de agua fría

—Jeje si, quizás me arriesgo...a recibir una bofetada—ríe nervioso—ehm...deberías seguir practicando

—A...si ya voy, te veré al rato

—Claro—dice Sísifo mientras lo ve salir entusiasmado

—No parecía muy convencido

—Créeme Cid, secretamente él quiere conocerla un poco mejor—sonríe— aunque no lo parecía le agradó la idea

—Ahora, solo te falta convencerla

— Así es

—Pues suerte— dice seriamente—yo también me iré a entrenar— dice mientras sale del templo

A la mañana siguiente

Sísifo estaba pensando sobre si llevar a Regulus a conocer a Eveline o dejar que el menor siguiera durmiendo y que la chica se presentara ante él después. Si lo tomaba a mal no quería que su sobrino estuviera presente ante un ataque de ira.

—Creo que mejor dejo que descanse—dice mientras ve a Regulus dormir

—Tío—dice el menor suavemente

—Vaya, ¿ya estabas despierto?

—Sí, estuve pensando en cómo podré convivir con ella

—hmm ¿quisieras acompañarme a decirle?

—Claro, vamos

—Primero arréglate—dice sonriendo

—Oh, es verdad, espérame un poco

—Claro, yo espero

Una vez el chico estuvo listo, Sísifo y Regulus comenzaron a bajar los templos, dispuestos a ir a la cabaña de la joven. Regulus seguía pensando en su quizás futura convivencia con la chica, mientras que Sísifo empezó a dudar de su elección. Al llegar a la cabaña, el arquero respiró profundamente y le pidió a su sobrino que lo esperara un momento fuera.

—Por favor quédate un momento aquí— dijo Sísifo mientras toca la puerta— vaya, o está dormida o ya no está

—¿Y si entras?...bueno, ya llamaste en la puerta

—Pues, a ver qué ocurre—abre la puerta—Eveline...Eveline—susurra

—¿No está?

—Ella...espera—se acerca a la cama y ve a la chica tendida

—¿Duerme?—dice Regulus asomándose

—Al parecer si—mueve lentamente a la chica—Eveline...Eveline

—hmmm

—Me escuchó—la mueve un poco más—despierta, necesito hablar contigo

—hmmm ¿Sísifo?—dice algo adormilada—¿qué quieres?

—Siéntate por favor

—Está bien—dice incorporándose—un momento, ¿podrías voltearte sólo unos momentos? — menciona cubriéndose el rostro con su mano

—Oh, sí, entiendo—en cuanto Sísifo voltea la chica se pone su máscara

—Listo, ¿qué quieres?—dice un poco más despierta

—Venía a...pedirte un favor

—Aceptaré hacerlo o me negaré dependiendo de lo que me pidas

—mmm pues verás, saldré con El Cid por unos días, quizás más quizás menos—ella se encoge de hombros como diciendo que no le importaba—Y yo quería preguntarte si podrías ayudar a Regulus con su entrenamiento mientras no estoy

—¿A quién?

—Regulus...es mi sobrino

—Ahh, ahora recuerdo, el niño con el que llegaste no hace mucho

—Sí, el

—Ok ahmm, es un aprendiz...un niño

—¿Y tu punto cuál es?—dice haciéndose el inocente

—¿Bromeas verdad?

—No, de verdad quiero que lo ayudes

—No puedo, sabes cómo soy con respecto a los aprendices

—Escucha, sé lo que te dijo el Patriarca y, pienso que tal vez esto podría ayudarte

—No sé, aunque no lo mate...¿qué tal que lo lastimo?

—Confío en que no lo harás, sé que podrás controlar tus impulsos

—Yo, creo que no pierdo nada con intentarlo

—Bien, ¿quieres conocerlo?

—Tengo que

—Claro—Sísifo mira a la puerta—Regulus, entra

—Está bien—dice el menor mientras entra con paso lento

—Regulus, te presento a Eveline

—Hola, mucho gusto

—ahmm igualmente—la habitación quedó en silencio—...y... ¿cuándo te vas Sísifo?

—Se supone que mañana, o tal vez hoy por la noche

—¿Tan pronto?, rayos...y yo que hubiera querido que por lo menos un día nos supervisaras

—Puedo hacerlo hoy

—Lo sé, pero...no tengo ganas de entrenar hoy—se cruza de brazos

—mmm está bien, entonces...comenzarás mañana Regulus—dice mirándolo

—Entonces, ¿tengo el día libre?

—Por supuesto que no, empezarás mañana con ella, hoy entrenarás con Yato

—Que mal—dice bajando la vista—bueno, nos vemos mañana Eveline—dice mientras sale de la cabaña

—S-si hasta mañana

—Bien, yo me ire igual, tal vez te vea después—la chica guardo silencio y se abrazó a sí misma—Te prometo que todo saldrá bien

—No lo sé en realidad

—¿Quisieras que me quedara contigo este día?

—Tentador, pero me temo que tendré que rechazar tu oferta

—Como gustes, adiós Eveline

—Adiós

Tras la salida de Sísifo, Eveline se recostó de nuevo en su cama llevándose ambas manos a la cabeza, no sabía si él estaba tratando de ayudarla o perjudicarla.

—¿Qué tendrá en la cabeza?...y yo que creía que mi situación no podría empeorar—dice mientras juega con un mechón de cabello—En definitiva necesito hablar con alguien...

Cuando se decidió con quien hablar, se levantó de su cama y se arregló, después de esto se dirigió a las doce casas. Seguiría el consejo de Defteros e iría a hablar con algún caballero dorado, claro su relación con ellos no era muy buena, por no decir que era pésima, sin embargo algunos de ellos no la rechazaban y accederían a escucharla.

—Tal vez...tome una mala decisión al venir aquí—dice mirando la entrada de Acuario—bueno, no tengo nada que perder—dice al entrar—¡DEGEL! ¿estás en casa?

—Aquí estoy—ve la silueta del santo de Acuario aparecer por un pasillo— no necesitas gritar

—Ah lo lamento

—¿Qué te trae por aquí?

—Necesito hablar con alguien—avergonzada

—Oh, toma asiento

—...ah...gracias

—Bien— sentándose a su lado— ¿qué sucede?

—Bueno, supongo que sabes en qué situación estoy

—ahmm no, lo lamento pero lo ignoro

—ahh…sabes cómo soy…con respecto a los aprendices ¿no?

—Sí, eso sí lo sé

—Pues mi problema es ese—Degel le hace un ademán con la mano para que continúe—El Patriarca me dijo que si vuelvo a hacer…lo que hago…me exiliará

—Ya veo, realmente tienes un problema

—Lo sé, y Sísifo me lo empeoró más

—¿A qué te refieres?

—Me refiero a que…Sísifo me dio un alumno

—Vaya, eso me…me parece muy inteligente

—¿Inteligente?

—Creo que puedo comprender a Sísifo

—Pues…explícame porque yo no entiendo

—Mira, lo que yo pienso es que…—frunce el ceño—¿Cómo se enteró él de tu situación?

—Esa es la misma pregunta que me hice yo

—Bueno regresando a lo anterior, pienso que el que tú tengas un alumno te ayudara a…bueno volverte más "tolerante" con los aprendices, si estás bajo aviso, sabe que no tratarás de ehmm asesinarlo

—No comparto esa idea

—Tú tranquila, todo saldrá bien

—Eso espero—suspira pesado y sacude su cabeza—cambiando de tema…¿me prestarías un libro?

—Por supuesto, ¿cuál quieres?

—No lo sé, el que sea supongo—juega con su cabello—uno que pienses que pueda gustarme

—De a cuerdo, espera un poco— la chica asiente, se pone de pie y empieza a caminar en círculos por el templo. Pasados unos momentos Degel volvió con un libro en la mano

—Bien, encontré éste

—"La Bella y la Bestia"…ya lo había leído

—Oh, bueno si quieres busco otro

—Ah no, este me gusta jeje, podría leerlo miles de veces

—Me alegra que no seas como Kardia con respecto a los libros

—Tsss no me compares con ese bicho

—Oh lo lamento…sabes…no entiendo porque te odia

—Ni yo, jamás trató conmigo pero bueno…el 95% de las personas del Santuario me odian así que…no importa—suspira—bueno, gracias por escucharme Degel

—Cuando quieras, aquí estaré

—Sí, pero no siempre estás solo, casi siempre estás con Kardia

—Cuando tengas suerte estaré solo

—Lo sé. Te veré luego querido.

La joven emprendió su recorrido de vuelta a su cabaña, al pasar por Escorpión tuvo un mal recibimiento por parte del guardián de éste templo, además de recibir uno que otro insulto y un desafío. A pesar de que Kardia la odiaba, le parecía una chica bastante interesante y aunque no la consideraba una rival lo suficientemente fuerte como para gastar su vida en ella, pensaba que sería entretenido pelear contra ella. Eveline rechazó el desafío de Kardia, como siempre, ya que prefería no meterse en problemas con los dorados.

Al pasar por Libra se topó con Dohko y lo único que hubo aquí fue un silencio total, Dohko le era indiferente a la chica y viceversa, así que siguió con su camino, por lo menos entre ellos no había problemas.

—Agh, odio el silencio sepulcral con ellos—mira hacia el frente—La casa de virgo, hace un rato que subí no vi…o sentí a su guardián, me pregunto porque jamás lo he visto—entra al templo—bueno, mejor cruzo rápido, no me gustaría que el guardián si es que está me empiece a reclamar por no pedirle permiso para cruzar—empieza a correr

—Oh has vuelto— quedó paralizada. Sentía temor, no quería ser reprendida en su prier encuentro con él.—¿Sabes que no debes cruzar los templos sin permiso?

—S-sí—voltea y se inclina a modo de disculpa—lo lamento, de verdad, ¿me permite cruzar? uh—busca al caballero con la mirada—disculpe ¿dónde se encuentra?

—Detrás de ti—susurra

—¡AHHH!—Eveline analiza a la figura frente a ella. Era un muchacho de complexión delgada y largo cabello rubio, pudo darse cuenta que la armadura le quedaba un poco grande, y sin embargo su presencia era imponente. Lo miró embelesada unos momentos, hasta que se dio cuenta de una cosa— es….una ilusión

—Vaya, te diste cuenta muy rápido—sonríe

—Supongo que no soy muy fácil de engañar

—Tal vez—la ilusión desaparece

—Qué extraño—estaba a punto de empezar a caminar pero el caballero la llama de nuevo

—Aún no he dicho que puedes cruzar—se empieza a acercar a la chica—sintió como la chica se tensó ligeramente—Tranquila, solo quiero saber tu nombre ya que al parecer eres tú quien siempre cruza mi templo sin pedir permiso

—Supongo que le dirás al Patriarca ¿no es así?

—No, ¿por qué habría de decirle?

—¿Por…qué no habrías de decirle?

—Yo sólo quiero saber quién eres

—Oh rayos— piensa— con que él es…oh no, lo olvidé

—Te estoy esperando

—Él es…es—piensa un poco antes de hablar en voz alta—…Asmita

—Asmita soy yo, yo te pregunte TU nombre

—Yo…yo soy Eveline

—mmm "Doncella encantadora" —dice Asmita haciendo que la chica se pusiera roja

—¿D-disculpe?

—Eso significa tu nombre ¿no?

—Ah yo creo que sí, aunque a mí me habían dicho otro significado

—Bueno, yo sólo conozco ese

—E-está bien

—Pareces alterada—Asmita extiende la mano tratando de alcanzar a la chica

—eh ¿qué hace?

—Quiero sentirte—Asmita estaba a punto de tocar la máscara de la chica pero ésta se hace para atrás

—¿Cómo? —dice mientras ve que la mano del chico se apoya n su pecho

—Vaya, sí que estás nerviosa, tu corazón está acelerado

—Argh— retira la mano de Asmita—¿para qué quería sentirme?

—Quiero hacerlo porque no puedo verte

—Tal vez podría si abriera los ojos

—mmm aunque hiciera eso no podría verte—sonríe tristemente— soy...ciego

—…yo no sabía, perdóneme si lo ofendí

—No te preocupes—sonríe—y no me hables de "usted", que dudo mucho que tengamos gran diferencia de edad

—Oh…¿qué edad tiene...tienes? perdón

—16, cumpliré los 17—dice mientras Eveline susurra algunas maldiciones—oh ¿qué sucede?

—Que me parece raro que yo sea mayor que tú, tengo 18. No pareces tan joven.

—Ahí está, y tú me hablas como si fuera mayor

—Bueno, eres un Santo de un rango más alto que el mío, es…respeto

—Pues la verdad no creo que le hables así a los demás Santos dorados ¿o sí? —pregunta recibiendo silencio—ajá lo sabía

—Bueno…le hablamos de "usted" a la señorita Athena y es una niña todavía

—Cierto, tienes razón, pero ella es nuestra diosa—Eveline parpadeó confundida y Asmita aprovecha ese pequeño momento de distracción por parte de la chica para tratar de tocar su rostro nuevamente, cosa que logró pero se llevó una sorpresa

—¿Qué es...?

—Estás tocando mi máscara

—¿Máscara?

—Sí, los santos femeninos debemos usar una máscara—toma la mano de Asmita con delicadeza y la sujeta entre las suyas

—¿Por qué?

—Es…una regla, la mujer caballero que sea vista sin su máscara…debe amar o matar a quien vio su rostro

—Interesante regla, dime, ¿te la quitarías?

—Oye ¿no me escuchaste?

—Sí lo hice, pero yo te dije que era ciego

—mmm yo…no sé

—Anda, nadie sabrá que te la quitaste frente a mí

—mmm está bien—se quita su máscara y baja la mirada

—¿Ya te la quitaste?—la chica lleva la mano de Asmita hacia su rostro y él empieza a recorrer el rostro de la chica, acariciándolo suavemente—dime…¿qué vas a hacer?

—¿Con respecto a qué?

—¿Con el hecho de que he visto tu rostro?

—No me digas eso…mientes ¿verdad?

—No, no sé exactamente cómo seas pero…puedo darme una pequeña, muy pequeña idea con tocar tu rostro

—No, no me has visto

—Claro que sí—ríe—¿qué harás?

—Nada, porque no me has visto—dice y mira a Asmita con una gran sonrisa—si me viste…uff no sé qué pensar—se deja caer de rodillas

—Tranquila—le da unas palmadas en la espalda

—¿Tranquila?¿cómo voy a estar tranquila?, Asmita, yo tengo mi orgullo

—Entonces me matarás

—No

—¿Me amarás?

—No puedo amarte, apenas y te conozco

—Lo sé

—argh te odio

—¿Por qué me odias? apenas y me conoces

—Touché—mira hacia el suelo

—Mira…ponte tu máscara y finge que no te conocí

—¿ehh?

—Si mira, te pones tu máscara, te vas de mi templo y cada quien sigue con su vida como si JAMÁS nos hubiéramos hablado

—Asmita….no puedo

—¿Por qué?

—Me agradaste

—Pero si dijiste que me odiabas

—Lo sé, cuando me pongo nerviosa suelo decir y hacer cosas sin sentido, perdóname

—mmm no tienes por qué disculparte, fui yo el que te provocó

—Bueno…será una disculpa mutua—sonríe—y tomé una decisión

—¿ehh?

—No puedo matarte, pero tampoco te voy a amar

—No te comprendo

—Podría quererte, como…un amigo si eso te parece, pero mi cariño no pasaría a más

—De acuerdo

—Yo…tengo que irme…vendré después

—Yo de aquí no me iré

—Ok—se va corriendo

—je…que curiosa es—dice mientras se va a meditar

—pff que caballero tan curioso—piensa Eveline mientras baja a Leo—pero es agradable…un momento…rayos, el libro de Degel, debió caerse cuando me sorprendió—truena los dedos—bueno no pienso volver…iré mañana, Degel me matará si algo le pasa a su libro….


Eeeeee capítulo 3 /o.o/ jeje esta historia me parece que no tiene pies ni cabeza xD ;_; pero agradecería algún comentario para ver que puedo hacer o mejorar ._.

Gracias por su atención :3