INICIO DE MISIÓN

—Hoy es el día —dijo Lunamon con decisión —. Es el día en el que de una vez por todas me declare a Shoutmon —Lunamon avanzó decidida hacia la clase de Shoutmon.

Y se tropezó con una piedra.

En medio de los pasillos del instituto.

Lunamon observó el objeto de su caída. Era una piedra de color rojo fosforescente, parecía una piedra preciosa. El color rojo le recordó al capital del equipo de fútbol del Team Red. La cara se le iluminó solo de pensar que si le daba aquella piedra como obsequio, quizás su declaración iría más fluída. La recogió con cuidado y...

...se le fue arrebatada sin cuidado.

—¿Pero quién te has creído que eres? —un cuerpo menudo y blanco, como el de un gato, confrontó a Lunamon, la cual yacía en el suelo —¿Primero me robas y luego pretendes seguir robando como si nada?

—Eso que has dicho no tiene ningún sentido —recalcó Lunamon. Ya estaba acostumbrada a los desvaríos de locura de aquella escuela, después de todo, llevaba estudiando allí algo más de un año —. Pero lo siento, no era mi intención robarte, vi esa piedra y creí que no tenía dueño.

—Ya, ya —la chica digimon no pensaba darse por vencida —. Debiste creer entonces la piedra tenía patitas y que fue corriendo a ponerse delante de tu pié para que tú te tropezaras.

—¿Qué? Yo no...

—Sí, sí. Tranquila, lo cierto es que así es —respondió la digimon.

—¿Qué? —Lunamon parpadeó, más confusa si cabía.

—Verás, me llamo Gatomon y hace poco Wizardmon y yo hicimos un conjuro sobre esta roca para volverla de un color rojo brillante. El caso es que la piedra no solo adquirió un tono rojo, sino que además cobró vida —aclaró Gatomon con un deje de orgullo en su postura.

—Comprendo —contestó la digimon.

—¿Pero sabes qué? Como me has caído en gracia te la puedes quedar.

La piedra roja recorrió el brazo de Lunamon como si de un insecto se tratase. A la joven digimon la dio un escalofrío solo de relacionarlo con un bicho. Ya era suficiente con tener a Honeybeemon como compañero de pupitre en clase de ciencias naturales.

—Bien pensado, no la quiero —rechazó la digimon coneja amablemente.

Pero Gatomon había salido corriendo. Suspiró y se levantó del suelo...

...y fue tumbada de nuevo por Dobermon.

—¡¿Por qué no estás en clase todavía?! —rugió Dobermon.

—Perdón, ahora mismo entro —se disculpó Lilimon.

—¡No hablaba contigo! —aclaró Dobermon lleno de ira —¿Y de donde rayos sales tú?

—De clase —respondió Lilimon.

—Pues vuelve a meterte ahí dentro y no salgas hasta que no toque el timbre —luego miró a Lunamon —. En cuanto a ti, será mejor que vuelvas a tu clase antes de que toque el timbre o te regañarán por llegar un segundo tarde —Dobermon agarró a Lunamon por los ropajes y se la llevó corriendo a su respectiva clase.

—¡Espera! ¡Aún quedan cuatro minutos para que toque el timbre! ¡Quiero ir a la clase de Shoutmon! —suplicaba Lunamon. Entonces divisó a Dorumon por los pasillos —¡Dorumon! ¡Ayúdame! —pidió a Dorumon.

—Hola —saludó el aludido mientras meneaba el rabo de un lado a otro y sonreía con humildad.

—¡Dorumon! —lloró la digimon al verse ignorada por el zorro.

Dobermon la dejó a la entrada de la puerta de la clase y, con voz solemne, la advirtió.

—Te he salvado el curso escolar. Procura no salir de clase hasta que toque el tiembre —y se fue.

—Pero Dobermon... —gritó Lunamon.

—No hace falta que me lo agradezcas —restó importancia Dobermon.

—¡...Que esta no es mi clase! —completó la digimon con llanto en los ojos.

OPERACIÓN SHOUTMON: RONDA 56 — ¿ESTOY MUERTA?

INICIO DE MISIÓN

Suena el timbre, es la salida de los digimon al patio, el recreo. Significa que habrá partido de fútbol entre el Team Red y el Team Blue. Lunamon no tarda en bajar las escaleras como una posesa y salir al campo. Se lo piensa decir a Shoutmon a los cuatro vientos.

El partido comienza.

—¡Shoutmon! —grita Lunamon.

Shoutmon gira la cabeza y la digimon se desmaya.

OPERACIÓN SHOUTMON: RONDA 57 — ABUELITO DIME TÚ

INICIO DE MISIÓN

Lunamon se levanta de la enfermería y sale corriendo al campo de fútbol, no puede perder tiempo. Baja corriendo las escaleras, se tropieza, llega antes, sigue corriendo, llega al campo de fútbol, Shoutmon marca gol. Todo el mundo lo aclama.

—¡Shoutmon! —grita Lunamon.

—¡¿Qué?! —pregunta Shoutmon mientras presta atención a la chica.

—¡Que eres el mejor! —completa la multitud de espectadores.

Lunamon es levantada entre los brazos de sus amigos.

—¡Otra vez, Lunamon, di lo tuyo! —vitoreó Piyomon.

—¡Shoutmon! —repitió.

—¡¿Qué?! —volvió a interrogar el de tojo.

—¡Que eres el mejor! —chillaron todos los digimon, Lunamon incluida.

El ambiente pudo con ella.

OPERACIÓN SHOUTMON: RONDA 58 — ¡HEMOS GANADO EL PARTIDO!

Termina el partido, el Team Red haa ganado por los pelos, como siempre, gracias a un defensa al que le gusta marcar en propia. Lunamon ve la oportunidad e intenta acercarse a él, pero la corriente de estudiantes es demasiada. Piyomon la intercepta antes de que surfee hacia una clase desconocida y la baja de las manos de los digimon.

—¡Lunamon! ¡Has estado genial! —premia Piyomon —¿Has pensado hacerte animadora?

No entra dentro de sus planes, pero Lunamon no puede esperar el momento de declararse a Shoutmon. Comienzan las clases y la digimon aprovecha el tiempo de estudio para escribir una nota a su platónico interlocutor.

"Shoutmon, nos vemos después de clase detrás del gimnasio".

—Espera, ¿y si Shoutmon malinterpreta la nota? —Se imagina entonces a Shoutmon yendo con toda su pandilla del garaje hacia el gimnasio para acorralar a la tímida Lunamon. Rápidamente refuta la idea. —Esto hay que arreglarlo —y comienza a escribir.

"Shoutmon, nos vemos después del gimnasio detrás de la clase".

El miedo puede con ella y escribe mal la nota. La hace una pelota y la tira por la ventana. Esto tiene que solucionarlo, escribe otra nota.

"Shoutmon, nos vemos después de clase detrás del gimnasio".

Se da cuenta de que acaba de escribir lo mismo y se tira de las orejas. El profesor Angemon la manda callar. Mientras tanto se dispone a arreglar su nota.

"Shoutmon, nos vemos después de clase detrás del gimnasio, ven solo".

Aunque en un prncipio Lunamon asiente satisfecha, acaba dándose cuenta de que Shoutmon puede interpretarlo como una trampa muy obvia y que irá igualmente con todos sus amigos. Tira la nota. Necesita encontrar las palabras perfectas. Una bola de papel cae sobre la cabeza de Lunamon, se extraña al principio, pero la abre al final.

"Amado Shoutmon, si te complace, por favor, te espero detrás del gimnasio tras la salida de clases, ven solo".

¡Es la nota perfecta! Lunamon mira a todos lados intentando descubrir quién es la remitente de la nota. Gatomon escribe sin cesar sobre un montón de papelitos, alza la cabeza y le saca la lengua a Lunamon mientras la guiña el ojo. Lunamon considera que ha sido ella la que le ha dado la nota entonces. Escribe otra nota.

Una bolita de papel cae sobre la cabeza de Gatomon. Ésta abre la nota.

"Gracias"

Pone sencilla y llanamente.

Gatomon se enfada.

—¡Jamás me robaras a Shoutmon! —grita la gata digimon.

El discurso del profesor es interrumpido, toda la clase se gira hacia Gatomon, la cual mira con acidez a la pequeña Lunamon. Lunamon no sabe donde esconderse.

—Gatomon, ¿por qué no le cuentas tus problemas al director? —más que una sugerencia, parece una orden salida de los labios de Angemon.

Gatomon se levanta furiosa y se va de la clase dando un portazo.

Es la salida de clase, Lunamon se va corriendo del lugar, debe darle la nota a Shoutmon y la mejor manera de hacerlo es colándola entre las rejas de su taquilla. Corre hacia los pasillos, buscando la taquilla de Shoutmon, se sabe de memoria cual es, la 222. Llega a los taquilleros, cobra aliento, sigue corriendo, alguien abre su taquilla, se golpea contra la esta, no importa, se levanta y sigue corriendo, vislumbra la taquilla de Shoutmon.

También vislumbra a Gatomon.

Las miradas se entrecruzan. Gatomon hace crujir los dedos de sus enguantadas patas. Lunamon mira a su adversaria con miedo, pero también con decisión.

—Esto debemos resolverlo ahora —se sincera Lunamon.

—No tienes ninguna oportunidad, Lunamon —Gatomon sonríe —¿Sabes por qué?

Lunamon no se espera esa pregunta.

—¿Por qué? —cuestiona.

—No tengo ni idea —aclara Gatomon —. Tan solo sé que no tienes oportunidad.

—Eso podemos comprobarlo ahora mismo.

Las respiraciones se aceleran, los ojos se dilatan. Los datos están configurados para la batalla.

—Uno —comenzó Gatomon.

—Dos —continuó Lunamon.

—¡Tres! —gritan las dos digimon mientras corren hacia ella. Un rugido de guerra sale de sus fauces. A tan solo unos milímetros de colisionar, Gatomon saca su garra, Lunamon saca su mano —¡Piedra, papel, tijeras!

Las chicas se quedan perplejas con el resultado. Lunamon porta unas tijeras en la mano mientras que Gatomon tiene un papel. Gatomon cae al suelo de rodillas.

—He perdido.

Lunamon la coge de los guantes y la levanta. Ambas se miran la cara.

—Tú has caído en la batalla, pero es gracias a tu poder que he logrado hacerme más fuerte.

—Lunamon —densas lágrimas caen po su mejilla cuando Lunamon la da un abrazo. Tras esto se limpia las lágrimas —. He perdido, por ello te dejo vía libre. Buena suerte con tu conquista —y se va.

Lunamon asiente decidida y coloca la nota entre las rendijas. No entra. Lunamon se desespera, los alumnos están a punto de llegar, Lunamon se apura, se le dobla la nota, la vuelve a poner recta a pesar de que ya estaba arrugada. Su cerebro está a punto de estallar, hace un último esfuerzo.

La nota se rompe.

Lunamon se pone a llorar.

—¿Qué demonios tengo que hacer para meter la nota en la casilla de Shoutmon? —le reclama al techo.

—Pues abrirla —responde Sparrowmon mientras abre la taquilla de Shoutmon.

—Gracias —Lunamon mete la nota en la taquilla y la cierra de un portazo. Luego se va corriendo.

—De nada —resta importancia Lilimon, la cual acaba de entrar en el pasillo de los taquilleros —. Por cierto ¿qué quería?

—Entregar una nota a Shoutmon. No debe de haberse dado cuenta que hoy no pasa por las taquillas hasta mañana.

—Pobre chica —se compadece Lilimon.

Y Lunamon esperó detrás del gimnasio hasta que Dobermon la obligó a salir de allí. El instituto se cerró por la noche.