[Ex Novios]
En mi cuarto me senté en mi usual silla negra de ruedas que estaba enfrente de mi escritorio en donde según eso hacia mi tarea, pero todos –menos mi mama- sabían que la hacía en la escuela, entre clases y en el recreo.
Deje la lata en el escritorio y prendí la computadora, el pan ya estaba haciendo digestion. Espere a que se prendiera mientras miraba la ventana perdida en mis pensamientos, sin darme cuenta estaba tamboreando con mis dedos el escritorio y cuando voltee a ver si la computadora ya se había prendido deje de hacerlo. Puse mi contraseña en la pantalla y después lentamente se prendió a la pantalla principal. Instantáneamente el Messenger y el Skype se abrieron. Me chocaba pero no sabía cómo quitarle eso así que simplemente me conecte con el estado 'No Conectado'. Como siempre, cheque quien estaba conectado.
Nadie con quien quisiera hablar, que aburrido. Suspire y mire mi pantalla por un momento, mis pensamientos lentamente estaban comiendo mi atención hasta que termine a sus pies. Recargue inconscientemente mi cabeza en mi mano y cerré los ojos. No tenia sueno y no pensaba dormir tan temprano en un viernes en la noche. En ese instante me acorde de la fiesta de Natalie. Le había prometido ir, pero dudaba que fuera a hacerlo después de responderle así a mi mama. Aun así intente.
Gire aun en la silla hasta que estaba libre para pararme. Me levante y debatí por unos pequeños segundos si debía de vestirme primero o 'preguntarle' – o mas bien convencerla. Decidí ir a hablar con ella primero, que va, sabía que iba a decir -si-.
Lentamente baje las escaleras, primero asegurándome de que mi mama no estuviera cerca. Yo tenía que empezar la conversación sino ella me iba a empezar a regañar. No estaba a la vista y la tele ya no se escuchaba. Me pregunte si ya se había ido a dormir pero en eso me di cuenta del saco que había en el perchero junto a la puerta. No era el de mi mama, parecía más bien de hombre y estaba más que segura que ella no tenía un saco de franela negra. No le gustaba el negro para empezar por ahí.
Baje un poco más, con más cuidado y con mi corazón a punto de salir. ¿Quién podía estar en nuestra casa? Trate de pensar en algun hombre que mi mama conociera pero no recordaba ninguno. ¿Algún familiar quiza?
-Probablemente- susurre para mi misma, sonriendo de lo tonta que habia sido por pensar cosas malas.
Unos pasos mas y llegaba al final de las escaleras sin embargo mi mama ni el invitado estaban a la vista y dudaba que me hubieran escuchado. En la sala, pense mientras caminaba para haya. Pero aunque estuviera segura que era una familiar, seguia teniendo miedo. Tenia una sensacion de que algo no estaba bien.
-….lo entiendo. Gracias por avisarme- oi decir a mi mama.
Definitivamente algo no estaba bien. Mi corazon latia mas fuerte, era casi doloroso, podia sentir mi cara caliente, casi ardiendo, me costaba respirar y cada movimiento era lento.
-Gracias por todo y disculpe las molestias-
Estaban a punto de irse, queria ir y pararme en frente de ambos, exigir una explicacion racionable pero sabia que no era capas de hacerlo. Busque con la mirada un escondite, no podia dejar que me vieran, era mejor si espiaba la reacion de mi mama cuando el invitado se fuera. Oia los pasos asercandose lentamente y yo aun parada ahí, como una tonta. Trate de concentrarme en buscar algo util pero no podia, mi atencion y concentracion ya habian perdido contra el miedo. En eso vi el closet. Corri hacia el y cerre con cuidado pero mi rapidez hizo que un fuerte sonido saliera en vez.
-Gracias de nuevo. Si necesitas algo mas por favor dime-
-Gracias, buenas noches-
Silencio. Era raro, era comodo pero al mismo tiempo incomodo. No entendia nada y una parte de mi no queria entender, tenia miedo. Todo estaba en silencio y no sabia cuando tenia que salir de ahí, si salia muy rapido mi madre se daria cuenta pero ¿qué tal que ya se habia ido? Espere un poco mas, pero estaba demaciado ansiosa para quedarme solo ahí parada asi que vi los sueteres y los sacos de mi mama. Estaba obscuro pero no lo suficiente para prender la luz.
Mi atencion quedo atascada en un saco en especial, me quede mirando a este por unos minutos y despues conprendi que era de mi padre. Curiosa, levante mi mano y lo toque con suavidad casi como acariciando un animal.
-Tic Tic Tic-
Como odiaba mi reloj a veces. Ese enfadoso sonido que me desesperaba y aun así me ayudaba. Había olvidado por que estaba en el closet pero no tarde mucho en acordarme. Y al ver a mi mama, con esos ojos curiosos y brillantes en frente de mi hizo que me acordara que no tenia historia alguna para justificar que estaba ahí.
-Estaba….estaba….tenia frio- dije riendo tontamente y sonriendo mientras me pasaba por el lado opuesto en el que mi mama estaba recargada. Cuando estaba fuera del closet, recordé el primer motivo por el que baje y antes de que ella pudiera hablar le arrebate injustamente la palabra.
-Es el cumpleaños de Natalie. Le prometí que iba a ir- directo y sin rodeos.
Me miro por un rato, confundida y triste por algo que no alcanzaba a comprender. ¿Acaso seria por el señor que había venido?
-Está bien.- dijo lentamente, sin mirarme se fue a la cocina y empezó a guardar cosas que ya estaban en su lugar. Sin embargo yo no comente.
-Gracias- fue lo único que pude decir mientras caminaba hacia atrás aun mirando a mi mama.
Corrí a mi cuarto, ya era tarde. Aun cuando era casi regla no ir demasiado temprano y ahora que pensaba también era casi regla no llegar tan tarde. Pensé por un rato, no sabiendo si debía de ir o no, entonces se me ocurrió llamar a Ashton. Seguro lo habían invitado a él también y a la mera el incluso estaba ahí.
Salte a mi cama y casi me caí en el intento. Tome el teléfono que estaba en la mesa de noche y marque el número rápido. Cuatro pitidos y aun no contestaba, empezó a preguntarme si ya estaba dormido y en eso oí una voz.
-¿Bueno?-
Una voz de mujer y sabía muy bien que no era ninguna de sus dos hermanas. Tampoco sonaba como alguna amiga que yo conociera. Poco a poco mi cuerpo se fue llenando de celos, odio, preguntas y me odiaba por eso. Quizá era demasiado protectora.
-¿Hay alguien ahí?-
-Sí, bueno…se encuentra Ashton por ahí- dije con toda la calma que podía.
-Ahorita está ocupado- dijo y después agrego maliciosamente- se está bañando.
-….Gracias, llamare más tarde- e iba a colgar cuando me preguntaron si quería dejar recado o al menos dejar mi nombre- no gracias, adiós- y colgué.
Me quede acostada en la cama viendo a al aire pasar por el cuarto, el teléfono aun seguía en mi mano. Suspire y me senté en la cama, me estaba preocupando de mas, quizá era una prima, un familiar, el no era así. Suspire de nuevo y sonreí a mí misma.
-¡Ángela! ¿Ya estas lista?- grito mi mama.
Ya no sabía si debía de ir, no quería pero había prometido a Natalie que iría. Suspire de nuevo y me levante de la cama, fui a mi closet y escanee la ropa que tenia colgada. Quizá la blusa azul celeste de tirantes y la mini falda negra. Si, eso estaba bien, no podía perder mucho tiempo.
Agarre la ropa y le puse rápidamente, todavía tenía el perfume que utilice para ir con Ashton pero me puse un poco más para que durara. Me vi en el espejo, mi pelo era un desastre y no tenía tiempo de planchármelo.
-¡Ángela!-
-¡Ya voy mama!- grite frustrada.
Hice muecas inconscientemente mientras me agarraba el pelo e intentaba hallar el perfecto estilo. Suspire frustrada y me lo moje en el lava manos, después agarre el mouse, me lo puse en las dos manos y empecé a moldeármelo. Al final, quedo entre lacio y chino. Ondulado.
Sonreí y corrí al closet a buscar mis tacones negros. No estaban ahí. ¡Agh! Ya estaba lo suficientemente tarde.
-Mama, ¿has visto mis tacones negros?- grite.
-No, Ángela. Pero busca en mi cuarto-
Podía ser, corrí hacia su cuarto y busque alrededor, debajo de cama, en el closet. No estaban. No volví a preguntar a mi mama simplemente porque sabía lo que iba a decir. –Cierra los ojos y recuerda en donde los pusiste- casi podía oírla. Antes de darme cuenta de los que estaba haciendo, ya había cerrado los ojos y me estaba concentrando en recordar.
Nada. Corrí de vuelta hacia mi cuarto y abrí mi closet con brusquedad. Escanee los zapatos que estaban tirados ahí. Me voltee hacia el espejo que estaba pegado en mi puerta y me fije en mi vestimenta una vez y después me voltee a ver los zapatos. Tenía otros zapatos negros pero estaban un poco gastados y no había otros zapatos que combinaran.
Suspire y agarre los zapatos de un tirón, me los puse y corrí como pude hacia abajo. Mi mama me esperaba con la puerta abierta, el saco puesto y un plátano en la mano.
-Tardas demasiado- me regaño mientras cerraba la puerta detrás de nosotras.
-No encontraba mis zapatos. Termine poniéndome los otros, los viejos-
Me subí en el asiento de adelante, puse mis pies en el tablero y vi el reloj.
-Es que dejas todo tirados Ángela. Si tan solo arreglaras tu cuarto y no dejaras las cosas regadas no pasarían todo esto-
No dije nada, sabiendo que iba a cambiar el tema ya que sabía que eso no iba a pasar. Yo ordenada, ¡ha! Mi mama empezó el carro, este despertó con un suave rugido y luego un ronroneo. Haciéndose para atrás, saco el carro de la cochera y lo llevo hacia la calle. Después de un rato de silencio, prendí la radio en mi estación favorita.
-¿Traes tu celular?- pregunto mi mama.
-Si-
-¿Segura?
-Si mama-
Otro rato de silencio, si ignorabas que yo estaba cantando en un susurro.
-¿A qué hora quieres que te recoja?- pregunto mi mama de pronto
-Déjame ver si todavía no se acabo la fiesta primero-
-Llámame- contesto quizá ignorando lo que yo dije.
-Si-
No tardamos mucho en llegar a la discoteca. De reojo, mi mama miro el edificio que estaba lleno de luces que cambiaban de tanto en tanto. La música estaba tan fuerte que hasta se oía afuera y hasta unos kilómetros lejos, pero eso era el chiste. Me voltee a abrir la puerta, agarre mi bolsa y salí del carro.
-Llámame cuando entres-ordeno mi mama
-Pero…-
-Llámame- corto
-Ok, bye-
-No más de las doce eh!-
Asentí y camine hacia la puerta donde estaban bastantes personas, unas fumando y otras nada mas platicando. Busque con la mirada para ver si de casualidad veía a alguien que conocía pero no vi. a nadie. Me voltee a ver si mi mama ya se había ido pero seguía ahí, vigilando. Reí con sarcasmo y entre.
Tenía que admitir que la fiesta en si estaba muy hermosa, aunque el color rosa no era lo mío, este combinaba muy bien con todos los adornos, las plantas, la plataforma para bailar. Todo estaba muy bonito y en ese instante me alegre de haber ido. Busque de nuevo por algún amigo cuando vi a Natalie. Sonreí y camine hacia ella.
En el momento en el que me vio brinco hacia mí en un abrazo. Sorprendida la abrase de regreso y me la lleve lejos, al bar.
-La fiesta esta hermosa, ¡felicidades! Te estás haciendo vieja- bromee.
-Agh, no tienes idea de todo lo que tuve que pasar para poder hacer esta fiesta- suspiro Natalie
Reí ligeramente y asentí – Me imagino, pero vale la pena-
-Si- rio.
-Oye, de pura casualidad ¿sabes si Iliana vino?- pregunte curiosa
Natalie frunció el ceno, pensando, tratando de recordar.
-Creo que sí pero no se en donde este-
-Tendré que buscarla- suspire –Y no ¿sabes si Ashton vino?
-Sí, lo vi con…como se llama…ese niño que siempre está con el…- frunció mas el ceno tratando de acordarse de el nombre del niño.
-¿No es Ivan?- pregunte, ya que no estaba segura de cual niño se refería.
-No Ivan, ni siquiera vino…-dijo encogiéndose de hombros. –bueno, no lo invite. Es que es un desastre andando- puso su dedo índice en su labio inferior, aun pensando.- el que se fue pero acaba de volver…
Reí con ganas, era verdad. Pero era buen amigo de Ashton así que lo dejaba ser. Pero quien era el tal niño del que Natalie estaba hablando. "El que se fue pero acaba de volver…"
-¡Mira ahí esta!- grito Natalie sacándome de mis pensamientos.
Voltee a ver quién era el niño pero no los podía encontrar entre tanta gente.
-¿En dónde?- pregunte volviéndome hacia Natalie
-Ahí, junto a la fuente- insistió ella.
Voltee y mire alrededor buscando la fuente de la cual nunca me di cuenta. Me pregunte vagamente por qué no la vi pero no le di mucha importancia. Cuando la encontré, por fin distinguí a Ashton pero no podía distinguir al amigo, según yo nunca lo había visto.
-No lo conozco- dije mientras regresaba hacia mi amiga y me encogía de hombros.
Natalie sonrió pícaramente y después esa risita tímida de ella. La mire extrañada, confundida pero ella solo volvió a reír. Enredo su brazo izquierdo en mi brazo derecho, evitando que pudiera escapar de lo que fuera que estaba planeando. La mire aun mas confundida pero ella, solo sonrió.
Llevándome hacia ellos, o bien arrastrándome, me llevo hacia ellos. Toco ligeramente el hombro de Ashton quien volteo at toque y sonrió al verme. Sonreí de regreso tímidamente.
-¡Hola! –Natalie saludo a ambos y como de costumbre un beso en la mejilla a cada uno.
-Hola- ambos respondieron al mismo tiempo después de responder el beso.
Natalie me empujo con su codo. La voltee a ver pero solo me respondió apuntando su cabeza hacia los dos niños.
-Hola- dije tímidamente-
No me había dado cuenta del famoso amigo de Ashton pero al voltear y verlo de cerca caí en cuenta. ¡No podía ser!
-¡Nicolas¡- grite de emoción mientras lo abrazaba con ternura.
Nicolas sonrió y correspondió el abrazo mientras me acariciaba el pelo. Oí a alguien reír, seguramente fue Natalie. ¡Ah Natalie! Bien que sabia pero espero a que me diera cuenta por mí misma.
-Nicolas, el Saca Mocos- sonrió Ashton.
Y no pude evitarlo pero reír ligeramente mientras me separaba del abrazo. Fui a abrazar a Ashton y no me pude separar de él, después de todo me estaba agarrando la cintura firmemente. La tensión iba subiendo, algo no estaba bien, pero yo ya lo presentía.
-Pensé que estabas en Londres- empezó Natalie después de una momento de silencio.
-Lo estaba, pero extrañaba mucho a cierta personita- dijo con una risita mientras me miraba de reojo y se aseguraba que lo había visto. Sonroje.
-¡Hay yo sabía que no podías vivir lejos de mí!- chillo Natalie.
Sorprendido Nicolás parpadeo por un solo segundo después sonrió orgullosamente y respondió.
-¡Claro que no! Sino quien me iba a aconsejar en mis compras del Tianguis-
Natalie enfureció y marcho lejos de él, hasta el otro lado de la fiesta con otras amigas.
Todo en silencio, la tensión de nuevo nos sofocaba hasta al punto de hacernos sudar. Nadie decía nada, los ojos perdidos en el pasto, en la gran pantalla en donde un video de hip hop estaba pasando.
-Qué bueno que viniste, Nick- dije finalmente
-Sí, es que te extrañaba mucho…-su voz con melancolía y amor del cual no podía escapar.
Ashton me pego más hacia él.
-Yo también te extrañe- dije sonriendo tímidamente. –Mi vecino es de lo peor y ya no hay nadie que me asuste en las mañanas antes de ir a la escuela- sonreí recordando.
-¡Ah sí! Los gritos que dabas- río conmigo, recordando los buenos tiempos.
Alguien tosió, era un tosido fingido más para llamar la atención que por enfermedad. Nick y yo volteamos hacia el sonido para recordarnos que Ashton estaba ahí.
-Lo siento Ashton, me deje llevar por el pasado.-
-El pasado, pasado es…ya olvídenlo- reclamo.
-Sigues celoso, ¿verdad?- reto Nick.
Justo lo que no quería, pero sabía que iba a suceder. Nick era así después de todo, dirigía a la gente hacia su propia ruina, dejado que las emociones se comieran al sentido hasta que la misma persona no sabía que estaba diciendo y Nick ganaba la pelea limpiamente. Pero Ashton no era tan fácil como los demás.. Y yo me quede ahí como una idiota, oyendo mientras esperaba que esto terminara.
-Si- dijo cortante, directo. –Pero después me puse a pensar que no vales la pena-
-Si no valgo la pena entonces por qué tan cerca de ella? De seguro ya le dejaste marcas- respondió sonriendo y apuntando al espacio que no existía entre nosotros.
-No hay diferencia entre como la estoy agarrando ahorita que como la agarre ayer-
Nick solamente sonrió, ¡esa sonrisa! Estaba planeando algo. Se volteo a verme, ignorando a Ashton.
-Ashley, te amo- dijo como si nada como un simple 'hola'
-No bromees, Nicolás- regañe mientras suspiraba y veía como Ashton sufría.
-No lo estoy, Ashley. Lo pensé muy bien, digo ¡muy, muy bien! No tienes idea, me equivoque, lo sé. Por favor perdóname, no era mi intención. Te amo, te adoro, no hay día que no piense en ti…-
Suspire angustiada, recordando todo lo el drama que había pasado el año pasado cuando él se fue, recordando lo mucho que llore, lo mucho que pase en mi cuarto, todo el helado y chocolate que comí, recordando a Ashton en mi cuarto tratando de consolarme. Recordando cuando éramos novios.
Trague saliva y dije- No, Nick. Me hiciste sufrir mucho y no pienso volver a eso, aparte ¡Ashton es mi novio!-
Una niña, alta, pelo café, de tez pálida pero perfectamente cuidada, ojos brillantes y feroces como los de un gato. Me miro por unos cuantos segundos, a los ojos, a mis brazos y quien sabe quizá a mi alma también. Sus movimientos eran ágiles y difíciles de seguir. Sin darme cuenta, su brazo estaba sujetando a Ashton, sin darme cuenta estaba a punto de darle un beso a mi novio.
-Angela…-fue lo único que pudo decir antes del beso.
