NOTA:

Los personajes ni la serie me pertenecen, son de la Fox.

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CAPÍTULO 3

Ángela se asustó, nunca lo había visto así. En ese mismo momento entró Cam al verlos allí, en el despacho de Brennan, cosa que le extrañó al no estar Temperance allí. Iba directa a saludar a Seely, con una sonrisa de oreja a oreja, pero no tardó nada en percatarse de que algo estaba pasando.

- Hola Seely, ¿qué ocurre? ¿Por qué tenéis esas caras? – preguntó Cam algo preocupada

Booth la miró, y ella se sorprendió al verlo así. Esa expresión en su rostro… nunca lo había visto así… o sí… Sí, y únicamente una vez en su vida, enseguida comprendió lo que pasaba. Solamente lo había visto así, con esa mirada, cuando el sepulturero lo llamó para decirle que tenía a Temperance y a Hodgins enterrados vivos.

- Ángela, tenemos que irnos ahora mismo – por fin Booth reaccionó

- ¿A dónde? ¿Qué pasa? – preguntaba Ángela

A casa de huesos, una vecina ha llamado diciendo que estaba incendiándose y que alguien gritaba desde su interior

- ¿Qué? ¡Oh, no! – Ángela estaba horrorizada

- ¡Dios santo! – dijo Cam – Booth voy con ustedes

Los tres salieron corriendo como si en ello les fuese la vida, y ni se dieron cuenta de que Zack y Hodgins les preguntaron a dónde iban cuando salían por la puerta del Jeffersonian.

Rápidamente se subieron en el coche de Booth, quien puso la sirena y condujo como un loco pese a las recomendaciones de Cam y Ángela, quienes le decían que se calmase un poco.

- ¡No me puedo calmar, maldita sea! ¡Es la casa de huesos la que se está quemando, y ella puede estar dentro! – gritó él.

Booth sólo podía pensar en Brennan, ¿y si ella estaba dentro de la casa? ¿Y si estaba herida? Nunca se habría perdonado el no haber estado allí para protegerla, y mucho menos se habría perdonado no haber repetido aquel beso tan dulce y hermoso que se dieron bajo el muérdago, no haberle dicho que la quería. Sí, la quería, la amaba, ahora lo tenía todo claro, amaba a Huesos, como nunca antes había amado a ninguna otra mujer, y quizá ahora… quizá ahora era demasiado tarde…

Llegaron a la calle donde vivía Brennan y vieron aquello abarrotado de gente: los bomberos, los policías, y los curiosos. Booth bajó corriendo del coche y las dos chicas le seguían. Se abrieron paso entre los curiosos hasta que llegaron al cordón policial, Booth enseñó su placa a un policía y los dejaron pasar.

Ya los bomberos habían extinguido el fuego y estaban recogiendo su material para marcharse. Booth, Cam y Ángela subieron las escaleras como alma que lleva el diablo, hasta llegar al piso de Brennan. Cuando entraron el panorama era desolador: el salón estaba prácticamente calcinado, todos los libros, las fotos y recuerdos de Brennan… tan sólo quedaban cenizas de ello. Pero eso no era todo. En el centro del salón había un grupo de policías formando un círculo en torno a algo que había en el suelo. Los tres se acercaron y vieron con horror que era un cadáver, estaba calcinado, prácticamente lo único que quedaban eran los huesos.