Capítulo 3: Una realidad vacía

Llegaron a la casa corriendo por el frío que tenían, la ropa que llevaban no era para este tipo de climas gélidos, una vez adentro de la residencia de dos pisos, Cody fue por un poco de café para él y agua para su invitada.

-¿Café a estas horas?-le pregunto Dawn mientras tomaba un poco de fuente de vida, o así le decía al agua.

-Tengo que trabajar en mi proyecto hasta tarde, no puedo perder más tiempo-era cierto, con el percance de la computadora muerta perdió avances.

-Por lo que veo es algo muy importante para ti, ¿puedo ayudarte en algo?-en eso, un gato de color naranja se subió al hombro de Dawn para empezar a olerla.

-Es mi mascota, se llama Jake-el gato empezaba a ronronear, parecía que le agradaba el aroma de la chica, Dawn respondió rescaldo su cuello con su dedo sin ocultar su sonrisa, luego puso atención a los maullidos.

-Jake dice que es la hora de su comida paso hace tiempo, sino lo alimentas arañara tu sillón, otra vez-.

-Joder, se me olvido dejarle la comida antes de salir, gracias por recordarme, me servirías como traductora para que Jake deje de arañar mis cosas-dijo en tono de broma mientras iba por la comida de su mascota.

-Dice que es divertido ver tu cara al ver su desastre-.

-Muy gracioso, tu próximo baño lo haré muy especial-Jake se bajó directo a comer, ignorando a su dueño, Cody invito a su amiga a su cuarto pues aún era temprano y quería probar algo con ella.

-Bonito cuarto-lo era ignorado algunas bolsas de frituras en el suelo y varias piezas de computadoras por todo el suelo.

-Se que es un desastre, solo enfoco más mi tiempo en la computadora, espera un momento, quiere mostrarte algo genial-Cody se enfocaba en una de sus tres computadoras de mesa, Dawn decidió dar un vistazo rápido al cuarto, nada fuera de lo normal, hasta que de pura casualidad dio con una caja de madera, la tomo para verlo mejor.

-No, no, no, es privado, lo siento, no sé por qué lo deje aquí-tomo la caja y la guardo en su armario, se volteó a la chica para mostrarle una especie de casco extraño.

-¿Quieres qué me ponga eso?-pregunto un poco desconfiada la naturalista.

-Confía en mí, será divertido-Cody se reía internamente, esto sería muy bueno.

-¿Qué es exactamente?-pregunto Dawn mientras se ponía el casco.

-Oh nada, es un pequeño juego de realidad virtual llamado Outlast, disfrútalo-Cody inicio el juego, desde la pantalla podía ver lo que ella veía con el casco de realidad virtual, había aparecido en una iglesia abandonada, ella podía mover la vista, pero no el personaje que era controlado por Cody.

-Es raro, sé que es un mundo digital pero parece tan real, ¿qué fue eso?-Cody guiaba al personaje dentro de la iglesia, donde aparecía un cruz de cabeza en llamas, el volumen estaba al máximo por lo que cuando dio el screamer, Dawn no pudo contener un pequeño grito, el problema fue que tropezó con uno de los cables, por reflejo alcanzo a ser atrapada por Cody, quedando en una posición muy embarazosa, no pudieron quitar el contacto entre sus ojos.

El casco de realidad virtual se había rompió por el golpe, todo fue extraño, sólo pronunciaron sus nombres, fue Jake quien interrumpió el momento atrapando la cara de su amo, con la intención de proteger a la chica de sus intentos pervertido, pues aún que no lo crean esta consiente de esos problemas, Jake se arrulló en sus piernas que por costumbre estaban cruzadas.

-Te lo merecías por asustarme, muchas gracias Jake, es muy lindo de tu parte-Dawn acaricio la espalda del gato como recompensa, Cody por otra parte reparaba el casco con notables rasguños en su cara.

-No lo mimes tanto, luego me atacara más veces con tal de obtener tus caricias-después le explico a su amiga el complicado código binario para que eso segundos de su proyecto funcionaran.

-¿Por qué trabajas en esto?-Cody tecleaba sin fin, respondió sin quitar la mirada de la pantalla con los miles de números.

-Es algo que siempre quise crear como un desarrollador indie, un gran paso para un mundo alterno, creado a nuestras necesidades personales-.

-Aunque no deja de ser un mundo falso, algo para escapar de la realidad-Dawn tenía algo de razón, lo dejo pensando en una respuesta cuando escucho un fuerte ruido venir de la planta de abajo.

-¡Cody!-era su padre, ¿qué rayos hacia aquí?, debía estar en Seattle por asuntos de trabajo según tenía entendido, y por su voz distorsionada debía estar muy ebrio.

-Dawn, escúchame bien, toma ropa abrigadora de mi armario y regresa a casa, es muy peligroso-.

-Pero...-.

-¡Haz lo que te digo!, ¡no voy a dejar que te lastime!-Dawn con sólo ver la cara de pánico de Cody y el drástico cambio en su interior obedeció, salió por el techo por donde le indicó Cody que había una escalera, al bajar vio a padre e hijo peleando.

-¿¡No me prometiste que no ibas a tomar?!-le grito enfadado a su padre.

-¡Cállate bueno parada nada! ¡Yo hago lo que quiero!-por su estado golpeó a su propio hijo en la cara, algo que había vivido por muchos años.

-¡Déjelo por favor!-corrió Dawn a ayudarlo.

-¡Vete!, este no es tu asunto-le grito en el suelo, más asustado que molesto.

-Oh, así que tienes una amiga, que buena esta, tal vez pueda cogérmela para mantenerme caliente-.

-¡A ella no la metas en esto!-se pudo enfrente para detenerlo.

-Vamos, si se ve que es igual que tu madre, una puta que murió por una enfermedad sin...-Cody lo golpeo con todas sus fuerzas, con lágrimas en los ojos, nadie podía insultaría, nadie, tomo a Dawn y entraron bosque adentro dejando al hombre noqueado en el patio, la nieve empezaba a caer.

Dawn no decía nada, ver las lágrimas salir de su amigo que respiraba rápidamente, como si tratando de escapar de algo, al llegar a un claro cubierto de nieve soltó su mano y cayo de rodillas, lo único que puedo hacer Dawn, fue abrazarlo con fuerza por la espalda, susurrando que todo estaría bien.

-Ahora lo entiendes, por qué trabajo en esa realidad falsa, sólo quiero escapar de todo, me puedo de ir de la casa, pero los recuerdos siguen persiguiéndome-todo dolía por dentro, nunca quiso platicar de esto con nadie porque odiaba que la gente se preocupara por él, pero hoy simplemente exploto por la situación, y sin quererlo involucro a una amiga.

-Tu madre...me hubiera gustado tener una madre que se preocupara por mí de la manera en que lo hizo por ustedes-hablaba en voz baja para calmarlo, pero Dawn estaba recodando a su familia, algo que no era nada agradable.

-¿¡Y porque lo salvo al él?!, le dio propio hígado para que viviera después del accidenten, pero sólo la recuerda como una prostituta y lástima la única parte de mi madre que sigue viva-golpeaba la nieve con sus manos, sin ninguna protección contra el frío.

-Por amor Cody, por amor-al sentir su espalda mojada volteó para verla tratando de secar sus lágrimas, ahora estaba llorando por su culpa.

-Dawn...lo lamento-.

-Mis padres son empresarios de bienes raíces, los más prestigiosos de Ottawa, cuando se dieron cuenta de mis poderes me hicieron a un lado por mi primo, que tiene un talento para los negocios, me dejaron sola aquí con mi abuela que es trabaja en un criadero de animales lastimados por la gente, trabajaba con ella. Recuerdo que discutimos muy fuerte porque ella aceptó que el jefe vendiera animales en el mercado negro para que no la despidieran de su trabajo, le importaba más el dinero que la vida inocente de los animales, por eso vivo en el bosque-vaya suerte de culo han tenido, seguido por el instinto pegó su frente con la de ella, con una pequeña sonrisa.

-Tenemos problemas con nuestras familias, pero si creo que el universo junto a dos solitarios como nosotros por algo no importa lo que pase, estaremos juntos ante todo, yo seré el sol que iluminara tu flor-esa frase, su mente recordó algo de cuando era niña, sostenía un girasol pisado por unos bravucones de la escuela, cuando un niño que no podía distinguir le extendía su meñique.

"Tranquila, yo seré el sol que iluminara tu flor" el recuerdo se fue así como vino, tenía a Cody enfrente de ella sonriendo para animarla, se sintió aliviada por dentro de tenerlo a el.

-Perdón, que tontería acabo de...-

-Entonces yo seré la flor que te reconfortara hasta en el más doloroso recuerdo, es una promesa-extendió en meñique para sellar, no importaba que pareciera infantil, ante aquella bella sonrisa de Dawn, Cody cerro la promesa con la misma calidez. Aquel bosque fue testigo de la promesa de amistad entre un chico y una chica con gustos opuestos, pero con almas muy similares, sin embargo, en realidad era la segunda vez que esta promesa se realizaba en el bosque, el ambiente era fresco y no frío a pesar de estar a cinco grados, ahora contaba con alguien después de mucho tiempo.