Disclaimer: Ninguno de los personajes de Sailor Moon me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi, sólo la historia desarrollada a continuación es © derecho reservado de esta "autora" con poco que hacer, esto lo hago sin fines de lucro, única y exclusivamente por el placer de escribir.

Universo Alterno


Pieza Tercera

"No importa si no puedo decir nada, siempre y cuando pueda verte

Incluso si no puedo tenerte ni tocarte verdaderamente

Alejaré mi corazón y lo soportaré."


¿Qué era lo que había sucedido? ¿Qué había pasado exactamente? Las preguntas se agolpaban en su mente una a una sin dejar espacio a lo que pasaba en el mundo que lo rodeaba. Sentía tantas cosas que no sabía a cual de todas debía ponerle la mayor atención, era como experimentar todo lo que una persona podía sentir en toda una vida, estaba visiblemente confundido, confundido pero feliz, por eso sonreía, sonreía mientras las finas lágrimas provenientes de sus ojos surcaban sus mejillas dejando un camino húmedo a su paso.

Detuvo el automóvil y lo parqueó en algún sitio cerca de la avenida por donde minutos antes transitaba, necesitaba pensar, aclarar sus ideas para poder llegar a casa sin morir en el intento, ya se había pasado una luz roja y en realidad no se daba cuenta a donde iba. Golpeó el volante y se reclinó en el asiento violentamente pasándose las manos por la cara en un acto desesperado.

—¿Qué demonios? ¿Qué demonios fue todo eso? —dijo y golpeó el volante una vez más— ¡Debe de ser todo una maldita broma¡ todo esto es una broma, pero… por lo menos ahora sé que no me odia, de eso estoy seguro porque ni siquiera me recuerda.

Se recargó de nueva cuenta en el asiento del auto, echándolo hacía atrás por completo; sacó un cigarrillo de su bolsillo y lo encendió, lento, poniendo especial atención al punto rojo que iluminaba de a poco el extremo blanco. Por un momento decidió probar únicamente el sabor del tabaco, sólo por un momento el también quería olvidarlo todo.

- . -

—¡Hey acaso estás loca! baja la velocidad o vamos a tener un accidente —Haruka aferrado al tablero en el asiento del copiloto, intentaba hacer entrar en razón a su prometida.

—No me digas lo que tengo que hacer, sé perfectamente cómo conducir —respondió la chica sin mirarlo.

—Michiru basta, sobrepásate mi paciencia —amenazó el joven— detén el auto ahora.

—Si no ¿qué? —respondió mientras pisaba más a fondo el acelerador

—Es suficiente detente —Nicolas que había permanecido en silencio en el asiento de atrás habló finalmente—, detén el auto Michiru.

Aún entre las protestas Michiru no accedió a ninguna de sus demandas, pero tuvo que detener el vehículo debido a una luz roja que se atravesó en su camino.

—Demonios —profirió molesta.

—No maldigas —se quejó Nicolas; la chica lo miró por el espejo retrovisor con los ojos entrecerrados.

—Baja —Michiru escuchó a su lado dándose cuenta de que mientras había sostenido su pequeña riña con Nicolas, Haruka había aprovechado para descender del auto e ir hasta el lado del conductor —, que bajes.

Michiru obedeció de mala gana y se subió con Nicolas en la parte de atrás mientras Haruka tomaba el control de vehículo.

—¿Intentabas matarnos o qué? —preguntó Nicolas en cuanto la tuvo a su lado.

—Nada más quería saber si con eso se mantendrían callados —respondió.

—Tú no estás así sólo por lo de Mina ¿Cierto? —Haruka cuestionó calmadamente desde delante, Michiru no respondió.

—Está es una situación complicada para todos, pero comportándote arrebatadamente no vas a lograr nada —dijo de nuevo y la chica lo ignoró de nuevo, Nicolas golpeo el hombro de su amigo dándole a entender que todo estaría bien.

—Vamos Michiru no es para tanto, necesitas relajarte —dijo Nicolas atrayendo la atención de su amiga.

—Tú crees que no es para tanto, pero para mí sí lo es… Mina y Serena ambas son unas mentirosas, además Serena nunca me había mentido ni escondido nada.

—Era una situación difícil para ella, sé que es un poco confuso y molesto pero debemos entender sus razones —respondió el pelinegro.

—Es que no es eso Nicolas, no entiendes, ellas no confiaron en mí ¿Cómo crees que me siento?

—Lo sé pero intenta comprender un poco ¿Sí? —Nicolas le rodeo los hombros en un gesto consolador.

Haruka les dedicó una rápida mirada; a pesar del tiempo, en su interior aún había un pequeño rastro de aquella molestia que años atrás había albergado por la relación de esos dos que era, ante sus ojos, más estrecha de lo que ellos mismos hubieran pensado; era extraña la manera en que ambos de distinta manera tenían un poco de influencia y poder sobre el otro; Nicolas siempre había sido un alma rebelde, eran contadas las personas que lograban hacerlo entender razones, pero Michiru era la única a la que obedecía sin poner una objeción; por su lado ella era una chica temperamental que en el momento que perdía los estribos literalmente mandaba al diablo a todo el mundo, sólo Nicolas podía hacerla entrar en razón en momentos como esos.

El rubio hizo un pequeño gesto de burla —"¿Quién lo hubiera pensado?" —se dijo mentalmente.

El resto del camino todo fue silencio, Haruka aunque cansado manejaba precavidamente como era su costumbre, prestándoles poco atención a los pasajeros que se habían quedado dormidos recostados en el hombro del otro hacía ya un rato.

Despejó su mente concentrándose totalmente en el camino, porque a veces cuando pensaba demasiado llegaba a conclusiones irreales. Así que con una sonrisa borró todo rastro de lo que su cabeza pudiera crear.

- . -

—¡Hemos llegado! —dijo Zafiro apagando el motor de la camioneta; Seiya se frotó los ojos cansadamente pero sin inmutarse del asiento donde estaba acostado.

Habían dejado a una seria Rei en su casa media hora atrás, así que la segunda parada era la casa de Lita; los chicos esperaban que la joven descendiera del vehículo para poder proseguir su nocturno camino pero la chica no se movió, Zafiro le prestó atención sorprendiéndose al encontrarla completamente dormida.

—Lita, Lita llegamos, despierta —dijo moviéndola ligeramente pero sin éxito— Lita despierta.

—¿Qué pasa? ¿Se durmió? —Seiya se incorporó rápidamente de su cómoda posición para mirarla— Lita, despierta.

Los chicos estuvieron alrededor de veinte minutos tratando de despertar a la joven que estaba visiblemente perdida en sus sueños, Zafiro que estaba agotado comenzaba a ponerse un poco molesto.

—¡Cómo sea!, la llevaremos a tu casa —dijo a su acompañante.

—¿Estás loco? olvídalo —respondió.

—Pero no despierta y yo muero de cansancio.

Seiya suspiró profundamente. —Creo que tendré que hacerlo.

—¿Hacer qué? —Preguntó Zafiro.

—Lo que no se debe hacer, ahora corro el riesgo de morir golpeado, pero lo haré por ti querido amigo —se envalento.

—No, a mí no me eches la culpa de tus traumas Seiya —dijo Zafiro, Seiya lo miró con rencor.

Después de tomar un poco de aire cerró los ojos y se encomendó al señor del cielo esperando que Lita comprendiera la postura en la que se encontraba y no lo matara después por lo que estaba a punto de hacer; se posicionó detrás del asiento del copiloto mientras tragaba saliva, Lita estaba recostada sobre su perfil izquierdo y sus hombros descubiertos se asomaban desde su ligera playera de algodón, Seiya tragó saliva de nuevo y Zafiro se acercó a la joven para mirar mejor aquello que su amigo estaba a punto de hacer.

El pelinegro sintió la respiración tranquila y acompasada de Lita cuando giró al rostro al mirarla, tragó saliva nuevamente y concentró su vista en el blanco cuello de su amiga; con movimientos lentos y dudosos pasó la punta de dos de sus dedos sobre la suave piel, Zafiro se sorprendió al ver tal acto de confianza.

—Seiya ¿Qué haces? —dijo algo preocupado.

—Cállate Zafiro que si no pierdo la concentración.

—No hagas esto en mi auto, no quiero ser testigo de sus pasionales caricias —agregó el peliazul.

—¿Cuáles pasionales? estás loco, mejor cállate.

Lita se removió un poco ante el contacto de Seiya, quien de inmediato retiró la mano y contuvo la respiración de manera instantánea, Zafiro también se quedó quieto, pero Lita no despertó.

—¡Olvidalo Seiya! los dejaré a ambos en tu casa —afirmó el pelinegro.

—No, no espera, dame un minuto más.

Zafiro lo vio acercarse al oído de Lita y soplarle despacio ante aquel acto la joven hizo un gesto.

—¡Funciona! ¡Está funcionando! —dijo Zafiro en una sonrisa.

Los dos chicos se acercaron una tercera vez a Lita, el pelinegro para hacerla despertar y Zafiro por mera curiosidad. Seiya más nervioso que antes tragó saliva de nuevo pero esta vez con dureza que Zafiro pudo notar, después se colocó lo más cerca que pudo del oído de Lita y al tiempo que rosaba suavemente a escasos centímetros de su nuca y susurró en su oído.

Lita abrió los ojos abruptamente, con un dejo de asesinas en ellos, Seiya en un movimiento rápido regresó a su posición anterior, sobre el asiento del vehículo cerrando los ojos en un intento por imitar a un bello durmiente. Lo único que se escuchó después fue el sonido de algo rompiéndose o por lo menos esa fue la impresión que le dio al pelinegro.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo? —gritó colérica la joven —en tu vida vuelvas a ponerme una mano encima ¿Entendiste Zafiro Black? —y de nueva cuenta aquel sonido de algo rompiéndose.

Seiya abrió los ojos en el preciso momento en el que Lita bajaba del auto enfurecida; Zafiro se sostenía la mandíbula con una mezcla de dolor y molestia.

—¿Zafiro estás bien? —preguntó Seiya al ver caer de su labio inferior un hilillo de sangre, el peliazul lo miró con furia.

—Será mejor no me hables Seiya o te dejaré a medio camino.

Seiya se acomodó en el asiento del copiloto después de limpiarle el labio a Zafiro que arrancó la camioneta y los dos se marcharon en total y profundo silencio.

- . -

Se dejó caer en el sofá de la solitaria sala de su apartamento, a pesar de que todo lo sucedido aquella noche había pasado demasiado rápido su mente como era de esperarse lo había asimilado ágilmente; como todos los demás estaba algo molesta con Serena pero también sabía que no era completamente su culpa, sabía que su amiga se había visto envuelta en las circunstancias y no había tenido otra salida o por lo menos no otra que pudiera terminar de mejor manera.

—Nada de esto puede ser bueno —suspiró— sólo espero que no termine peor de lo que comenzó.

Se tocó la frente mientras hacía un gesto de visible molestia. —Maldito dolor de cabeza.

Después de tomar un par de aspirinas para tratar de calmar el dolor se dispuso a continuar con sus labores nocturnas, tenía que terminar algunas tareas para la mañana siguiente y adecuar el programa de asesorías para su estudiante encargado.

—Y me sigo preguntando ¿Qué demonios estaba pensando cuando decidí hacer este maldito trabajo?— después de su vociferación mental Rei tomó su portátil intentando concentrarse para tratar de no mandar al demonio todo su esfuerzo de meses únicamente por lo sucedido un par de horas atrás.

- . -

Cómetelo —dijo él tras la barra de desayunador.

No quiero.

¡Que te lo comas! —insistió.

¡Que no quiero! —respondió la chica mientras empujaba el plato.

El platinado suspiró calmadamente, después la miró de manera persisten.

Si no te lo comes me veré obligado a forzarte.

¿Ah sí? ¿qué piensas hacer al respecto? ¿vas a castigarme?

Mina, sólo comete el desayuno ¿quieres? —Yaten habló con rostro serio mientras se limpiaba las manos en el mandil rosado que tenía puesto sobre el traje gris.

Te ves demasiado sexy con ese delantal y eres muy pero muy guapo, pero eso no cambia el hecho de que tus desayunos sean malos, hablamos de esto, tus desayunos no son buenos deberías dejar de hacerlos.

Yaten hizo un gesto de derrota— quiero intentarlo.

Entonces dile a Lita que te de unas clases.

Mmm está bien, vamos te invitaré algo en el camino —indicó Yaten quitándose el delantal, Mina bajó del banco de un salto para colgarse del brazo de su novio que al acto respondió con una sonrisa.

A lo lejos, como un susurro que de apoco se convertía en un eco pudo escuchar un sonido, como vidrio siendo golpeado pero no prestó a tención, siguieron caminando por el pasillo del edificios en dirección al elevador.

De nuevo escuchó aquel sonido que a cada golpe se hacía más intenso; en un momento todo a su alrededor se volvió negro, la chica que lo acompañaba un minuto antes se borró lentamente como disipada por el viento inexistente a su alrededor, y sintió pánico al notar como el pasillo de pocos metros se convertía en un camino sin final, y a pesar de que corría parecía que a cada uno de los pasos que daba el elevador que intentaba desesperadamente alcanzar se alejaba más y más perdiéndose en la negrura de su entorno.

—Señor, señor.

Yaten despertó agitado por la pesadilla que aún estaba fresca en su cabeza y aunque no se notaba, por su nuca corría sudor frio.

—Señor —el oficial parado frente a la ventanilla del automóvil, golpeó por decima vez el vidrio tratando con ese acto de atraer la atención del hombre dentro.

Yaten, aún adormilado parpadeo un par de veces para acoplarse a la brillante luz matinal que le era molesta; acomodando el respaldo de su asiento, bajó el vidrio para poder hablar con el policía.

—Buenos días señor, permítame los documentos de su vehículo y su tarjeta de circulación.

Yaten rebuscó en la guantera —¿Hay algún problema oficial? —preguntó dudoso.

—Nos reportaron un auto sospechoso desde ayer en la noche.

—Ah lo siento, creo que ayer mientras descansaba un poco de camino a casa me quedé dormido —respondió.

—Además está estacionado en una zona prohibida —agregó el hombre de uniforme.

—Oh ¿de verdad? no me percaté, lo lamento.

—Está bien todo en orden, por favor señor que no se repita —el oficial lo miró inquisidoramente— de todos modos asegúrese de pagar su multa —dijo extendiéndole un papel, el cual tomó de inmediato.

—Está bien —el uniformado se despidió con una reverencia pequeña la cual Yaten respondió de igual manera, después arrancó su vehículo con aire molesto.

- . -

La mañana había comenzado con un aire extremadamente frio, el cielo ni azul ni negro, si no completamente gris pronosticaba un día sombrío con quizá un poco de lluvia. Con poco entusiasmo de querer salir de las acogedoras mantas de la cama, se arrebujó con ahincó mientras el reloj insistía en que debía prepararse para la salida a su nueva escuela; apagó el molesto despertador y se echó la almohada encima para intentar no escuchar el insistente sonido de su celular.

—¿Diga? —respondió después de pensarlo unos minutos.

—¿Dónde estás? ¿sabes qué hora es? tienes que estar aquí en cuarenta y cinco minutos para tu recorrido al campus, tu primera clase empieza en dos horas, no tengo todo la mañana para esperarte así que levántate en este momento y date prisa —sentenció la voz del otro lado de la línea.

—¿Cómo sabes que no me he levantado? ¿tienes poderes psíquicos o qué?

—Simplemente lo supuse, tienes cara de dormir hasta tarde, no sé que tengas que hacer pero más te vale estar aquí en cuarenta y cinco minutos ¿entendiste?

—¿Rei tuviste un mal despertar? —preguntó la chica metida hasta la cabeza entre las frazadas.

—Te quedarás sin desayuno si no llegas a tiempo —dijo la pelinegra; Mina salió al acto de la cama y se metió al baño.

—Ya me levanté, ya me levanté, estaré ahí sin falta —respondió mientras abría la llave de la regadera.

Rei soltó una risilla —Algunas cosas no cambian —musitó casi inaudiblemente.

—¿Ahh? —Mina aún con el teléfono en la mano perdió la noción de la conversación.

—Bueno te espero, apresúrate —Rei finalizó cortando la llamada.

Mina cerró el móvil con cara de pocos amigos y se metió a la ducha esperando que el agua caliente espabilara su aún espantoso sueño.

—¡Maldito cambio de horario!

- . -

Yaten y su ánimo habían empeorado desde el incidente matutino con el oficial, sentía el cuerpo pesado gracias a la incómoda posición en la que había dormido, aunando a eso el hecho de que no había comido nada desde la tarde anterior y ahora tenía una multa de tránsito después de siempre haber evitado ese tipo de cosas, en ese punto estaba tan irritado que podría pelear con la primera persona que se le pusiera enfrente.

Su celular sonó haciéndole perder la concentración. De mala gana miró el número en la pantalla del aparato.

—¿Qué? —dijo seco.

—¡Oh Yaten! ¿ya estás en camino?

—¿En camino para qué?

—¿Cómo qué para qué? ¡no me digas que lo olvidaste!

—Nicolas de verdad que no estoy de humor, así que lo que tengas de decir dilo rápido.

Yaten viró a la izquierda para entrar al complejo de apartamentos donde se encontraba su residencia.

—Iríamos a desayunar esta mañana ¿lo olvidaste? lo planeamos hace días —dijo algo molesto del otro lado de la línea.

—Sí lo olvidé, ¡Pospongámoslo para después quieres! hoy no estoy de humor.

—¿Qué? ¿pero…? sabes que odio que hagas estas cosas.

—Mira Nicolas tuve una pésima noche, tengo miles de cosas que hacer en la oficina, tengo hambre y ahora también tengo una maldita multa de transito; así que como verás no estoy de humor para tus reclamos.

—¿Y es acaso mi culpa? eres insoportable cuando estás irritable, no sé cómo Mina te aguanta —Nicolas calló al instante al darse cuenta de lo que acababa de decir.

Yaten trató de mantener la calma.

—De verdad Nicolas, dejemos esto para después.

—Yo… yo lo lamento no quise…

—No, sí quisiste, lo que pasa contigo es que nunca mides tus palabras.

— Ok, está bien lo acepto, pero no es para que te pongas en ese plan.

—Ya te dije que… maldita sea —Yaten vociferó en el teléfono a media llamada, detuvo el auto después de sentir como golpeaba algo, no se había concentrado correctamente al conducir y menos a mitad de su pequeña pelea telefónica con su mejor amigo; estaba ya enfrente de su edificio tratando de estacionar el coche cuando se distrajo por un segundo. Bajó del vehículo para mirar lo que sea que había golpeado—. Lo que me faltaba.

—Yaten ¿pasa algo? ¿estás bien?

—Te llamaré después —respondió y sin más cortó la llamada.

Lo primero que vio cuando estuvo fuera del auto, fue el bote de basura abollado, suspiró más tranquilo, había temido que hubiera golpeado un animal o en el peor de los casos una persona; dio media vuelta con la intención de regresar al vehículo para terminar de estacionarlo cuando notó un par de libros tirado. Caminó al otro lado del auto y lo que encontró lo dejó sorprendido; en el suelo tomándose el brazo yacía una chica.

—¡Oye qué diablos te pasa! si no sabes conducir no lo hagas, maldita sea —dijo en un idioma que no pudo comprender del todo—. ¿Qué estás mirando?

—Yo… yo —respondió confundido, Yaten se perdió por un instante, pero regresó a la realidad rápidamente—, disculpa, la verdad es que estaba distraído y no te vi —respondió esperando que ella lo pudiera comprender—. ¿Te lastimaste alguna parte? déjame ayudarte —se acercó y recogió los libros dispersos sobre el asfalto, después trató de ayudar a la joven.

—¡Ah, duele! —exclamó cuando le tocó el brazo.

—Parece que necesitas ir al médico, te llevaré.

—Pero yo no… —intentó la joven refutar en vano.

—No te preocupes me encargaré de todo, es lo menos que puedo hacer por atropellarte.

Ambos subieron al automóvil, Yaten arrancó velozmente.

—Fui un poco ruda contigo pero esto de verdad duele —dijo mirándose el brazo derecho.

—Bueno supongo que me lo merecía, fue mi culpa el haberte arrollado, lo lamento de verdad… ¿Cómo me dijiste que te llamabas? Yo soy Yaten Kou.

—¡Ah! es que no lo dije, mucho gusto en conocerte Yaten Kou —sonrió levemente mientras lo miraba— Yo soy Minako, Minako Aino.

¡Por fin abriste los ojos!

Hay una noticia que debo cubrir, pero te preparé café antes de irme, siento mucho lo de ayer, no estemos molestos ¿Sí?

Regresaré lo más pronto posible, así que te invitaré a cenar.

Te amo.

Haruka

Michiru leyó la pequeña nota que descansaba en la almohada a su lado, sonrió recordando los incidentes de la noche anterior, después de haber dejado a Nicolas en su departamento ella y Haruka no habían cruzado palabra alguna y de igual manera se habían ido a dormir; ahora que lo pensaba había sido una noche fría. No era que no hubiera peleado antes con su novio, pero eran muy pocas las veces que se habían ido a la cama molestos el uno con el otro, por eso ahora que lo meditaba le habían hecho mucha falta sus tibios brazos.

Haruka podía ser demasiado serio y a veces tomaba las cosas con más calma de lo normal y eso la sacaba de quicio de cierto modo pero de otro cierto modo amaba esa parte de él.

"Eres un tonto… ten suerte con tu noticia, esperaré la cena con mucha impaciencia" —escribió el texto en su móvil y lo envió al primer contacto de su lista.

Se levantó de la cama para salir directo a la cocina; el café que Haruka preparaba a pesar de que lo hacía en la maquina era algo único, por eso le gustaba, por eso y por el hecho de que sólo lo preparaba para ella. Miró el reloj rojo de pared que había en la estancia y se percató de que tenía todavía tiempo de sobra para tomar un buen desayuno y salir al trabajo.

Cuando estaba terminando su taza de café la sorprendió el sonoro timbre. Con pasos lentos se dirigió a la puerta.

—¡Hola! —dijo un pelinegro alegremente.

—¿Qué haces aquí a esta hora? —cuestionó abriéndole paso a su visitante.

—Pues estaba cerca y pensé que tal vez podríamos ir a desayunar algo.

—¡Ajá! ¿Y qué más? —respondió acusadoramente.

—De verdad ¿por qué no me crees? — Nicolas se defendió.

—Haruka no está, así que tú pagarás el desayuno —dijo la chica caminando en dirección a su habitación—, espera tomaré un baño y no iremos.

—Ok —asintió el pelinegro.

Nicolas se dirigió a la cocina llevado por el aromático olor del café, tomó una taza y vertió el líquido sabiendo que era creación de Haruka y que pocas veces podría tomarlo, así que mientras Michiru estaba en la ducha no habría ningún impedimento para beber un poco. Con taza en mano caminó hacia la mesa, distrayéndose por la tenue música proveniente del celular de Michiru, sin pensarlo dos veces lo tomó y respondió la llamada.

—Diga.

—¿Nicolas? —cuestionó la varonil voz del otro lado de la línea— ¿Qué haces con el celular de Michiru?

—¡Haru! —respondió animado— bueno pues soy su secretario, ella está en la ducha ¿Quieres que te comunique?

—¿Qué?... no, dile que llamaré después, me voy.

—Está bien se lo diré.

—¿Nicolas qué haces en mi casa tan temprano?

—Para empezar ya no es tan temprano y no sólo es tu casa; vine a invitar a tu prometida a desayunar, pero no te preocupes no la seduciré si es eso lo que te preocupa —dijo con ganas de bromear.

—Mmm… debo irme, dile a Michiru que la llamé —la voz de Haruka se escuchó distante. Antes de que Nicolas pudiera responder Haruka ya había terminado la llamada.

—Este hombre es raro —dijo Nicolas para sí mientras seguía tomando su café.

Después de unos minutos Michiru salió de la habitación con ropa cómoda pero casual. —Vamos —dijo mientras tomaba el maletín de la cámara.

—¿Trabajarás fuera? —cuestionó curioso.

—Sí tengo una sesión de fotos para una catalogo de ropa, ya sabes.

Salieron del edificio en dirección a una cafetería de estilo flamenco que estaba a pocas calles del departamento, era un lugar silencioso y solitario, en realidad sólo lo era por las mañanas. Después de hacer la orden, entablaron una de esas conversaciones que no tenía ni principio ni un posible final.

—¿Cómo van los preparativos de la boda?

—Van bien —dijo Michiru con aire simple.

—¿Cómo qué van bien? y lo dices sólo así —cuestionó el chico.

—Pues sí, van bien ¿qué más quieres que te diga?

—No sé, algo como el vestido es alucinante, estoy emocionada —Nicolas respondió mientras hacía una actuación improvisada.

Michiru sonrió —Estás loco, que lo diga calmadamente no significa que no esté emocionada, sólo que… bueno Haruka y yo estamos más unidos por otras cosas, esto únicamente es un acto simbólico, con boda o sin boda lo amo igual.

—Sí bueno eso de estamos más unidos por otras cosas si lo creo, no por nada viven juntos —respondió Nicolas con aire coqueto.

—Cállate, ese no es tu asunto; mejor dime ¿cómo van las cosas para ti? ¿cuándo piensas abrir la clínica veterinaria que querías? o es que piensas quedarte más tiempo en la universidad.

—¡Hey! ¡hey! suenas como si no nos hubiéramos visto en años y también suenas como mi madre —el chico se acomodó informalmente en su silla.

—Bueno Nicolas comprendo a tu madre, además no puedes pasarte la vida metido en la universidad sólo porque Rei sigue ahí.

—Eso fue golpe bajo —refutó el joven.

—¿Hasta cuándo van a tener este jueguito?

—Bueno eso no lo sé, ella es una mujer muy extraña.

—Lo que pasa es que tú te haces las cosas difíciles, es tan simple como decirle que te gusta y esperar el resultado.

—Sí, que fácil —dijo en tono irónico—, si fuera tan fácil crees que estaría en esta situación.

—¿Pero qué estoy escuchando? ¿a caso es Nicolas? el señor yo puedo tener a la mujer que quiera —Michiru se burló.

—Eso no está en duda, pero es que no estamos hablando de cualquier mujer porque si eso fuera seguramente ella ya hubiera estado en mi cama.

—Fuerte declaraciones —la joven sacó su cámara— esto amerita una foto.

—Basta Mich, no te burles, sabes lo que Rei significa para mí, no puedo simplemente utilizar mis tácticas de conquista con ella, es como si teniéndola cerca sólo pudiera ser el verdadero yo.

—Nicolas, porque no simplemente desenmarañas este enredo que has creado entre ustedes, ella a veces puede ser una mujer irracional pero…

—Ella no me quiere —Nicolas agachó la cabeza con aquellas palabras—, ella no me quiere, todo de ella me lo dice, su voz, sus ojos, sus palabras… todo; pero es como si en momentos pudiera tener alguna esperanza, pero la verdad es que no me quiere, he hecho muchas cosas desde que la conozco y lo sabes. Me quedé dos años más en la universidad sólo por ella, estudio leyes para poder tener algo en común, para poder estar cerca de ella, pero es como si todo fuera en vano, para ella soy… un amigo que no pudo evitar tener.

—¡Oye no digas eso! sabes que la mitad no es verdad —Michiru rió tratando de animar a su acompañante—. Pero si realmente crees que las cosas son así, déjalo, deja esta situación.

—Sí, creo que lo haré pronto, cuando termine de entender porque me enamoré de ella como un estúpido.

Michiru tomó la mano de Nicolas en un acto conciliador, quizá tratando de que aquel momento, que era de los pocos momentos en lo que parecía tomar las cosas seriamente no fuera tan doloroso como parecía ser.

—Nicolas —lo llamó la joven—, tengo una idea ¿Quieres ayudarme?

—Depende, sí lo que quieres es un modelo te va a costar.

Nota de la autora: Hola a todas de nueva cuenta, estoy feliz de finalmente poder subir esta actualización y bueno tengo dos noticias para vosotras, primera es que este capítulo está dividido en dos partes y la segunda que la parte dos la subo el viernes. También quiero comentarles que yo actualizo cada mes este fic, esto por dos razones importantes: 1.- Ya no tengo más capítulos adelantados, ahora trabajo sobre la marcha y 2.- la escuela y otras cosas no me dejan mucho tiempo por eso espero que puedan comprender.

De ante mano agradezco a todas las personitas que me leen y dejan algún comentario y a las que leen en las sombras también, porque creo firmemente que toda escritora se alegra al recibir un comentario, porque escribimos para todos ustedes. Así que ya sabéis que me encanta recibir vuestros reviws, respondo a todos por MP si alguien que no tenga cuenta FF quiere recibir respuesta agregue en la entrada su mail.

Agradecimientos especiales para: lovetamaki1, Marie Choi Winchester Kou, Katabrecteri, Genddrene y minafan, por estar siempre al pie del cañón con las actuas.

Bueno pues sin más nos vemos el próximo viernes, si quieren saber qué pasa con nuestros personajes no se lo pueden perder.

Hazuki.