¡Aquí tenéis otro capítulo de la mini aventura de Harry el gatito! ¡Que aproveche!
MIAUMIAUMIAU
"Me da igual que sea medio gato, él tiene un entrenamiento que no puede saltarse. ¡Y no hay más que hablar!" puntualizó Oliver Wood, cruzándose de brazos.
"¡Pero Oliver! ¡Tú no lo entiendes!" protestó Ron, interponiéndose entre el capitán del equipo de Gryffindor y su mejor amigo.
"A ver, Weasley. Que me da igual. Dentro de nada hay partido, y no puede perderse este entrenamiento."
"¡Pero…!"
"Tranquilo, Ron…" Harry cogió al pelirrojo del brazo, haciendo que éste le mirase. "No pasará nada. Además… me encanta el quidditch, y creo que es de las pocas cosas que harán que me sienta mejor, miau."
Ron le lanzó una mirada preocupada. Sabía lo mucho que significaba el quidditch para su amigo, pero no podía ignorar la sensación de que algo iba a ir mal. Le miró fijamente a los ojos, suplicándole silenciosamente que no lo hiciera.
"Ya has oído a Harry. Él quiere ir, así que no hay nada que discutir." Oliver puso los brazos en jarra, esperando pacientemente a que el pelirrojo se apartase.
"…Ron" volvió a llamarle Harry. "Si te hace sentir mejor, ven a verme al entrenamiento. Así, si ocurre algo, tú estarás allí para ayudarme. ¿Qué miaume dices?"
El joven Weasley no fue capaz de decirle que no a esos ojos tan grandes y brillantes…
MIAUMIAUMIAU
El campo de quidditch parecía más concurrido de lo normal. Era bastante común ver a varias personas sentadas en las gradas para ver a sus equipos favoritos entrenar, pero aquello era absurdo.
Muchos alumnos habían decidido presenciar el entrenamiento de Gryffindor, y Harry tenía una ligera sospecha de a qué se debía eso. Agachó un poco sus orejas de gato al ver como las chicas le saludaban efusivamente cuando él miraba hacia arriba, y tuvo que reprimir un escalofrío al ver que incluso algunos chicos también le lanzaban miradas genuinamente interesadas en su dirección.
Se llevó una mano al pantalón de su uniforme de quidditch, acomodándoselo mejor. Desde que tenía cola, debía que mantenerlos un poco más bajos de lo normal si no quería tener que hacerles un agujero. Oliver empezó con la charla de siempre, explicándoles en qué fallaban y qué era lo que iban a practicar aquel día. Sinceramente, Harry solía ignorar aquellos discursos, ya que por lo general Wood no le nombraba ni le corregía nada.
Su capitán acercó el baúl donde se guardaban las pelotas de quidditch, y la abrió delante de ellos. Fue entonces cuando el joven pelinegro notó que algo no iba bien. Por algún oscuro motivo, no podía dejar de mirar aquellas pelotas tan… tan redondeadas...
"¿Me estás escuchando, Harry?" Dijo de repente Oliver.
El aludido le miró rápidamente, sonrojándose y asintiendo con rapidez ante la algo mosqueada mirada de Wood. El capitán del equipo de gryffindor no pareció muy convencido, pero aun así lo dejó pasar por alto y siguió con su discurso.
Los gemelos Weasley decidieron aparecer en aquel mismo momento, cada uno a un lado del joven buscador y sonriendo maliciosamente.
"Pobre, pobre Harry… debe ser muy duro ser un gatito…" George se inclinó hacia abajo, colocando su cabeza a la par que la de Harry.
"No podemos ni siquiera imaginarnos por lo que estás pasando" susurró ahora Fred, imitando la posición de su hermano, pero al otro lado del joven gryffindor.
Harry trató por todos sus medios ignorarles. Sabía que cuando aquellos Weasleys usaban ese tono de voz, era que estaban planeando algo. Angelina les lanzo una mirada de reproche al ver que no le estaban haciendo caso a Oliver, pero no dijo nada al respecto. El joven buscador se sonrojó un poco, ya que Angelina no era la única del equipo que no paraba de lanzarle miradas.
Las bludgers se agitaban nerviosas en aquel baúl, tratando de quedar libres de las correas de cuero. Una vez más, Harry no podía apartar la vista de aquellas ruidosas pelotas. Era como si les estuviesen llamando…
"Harry, Harry, Harry…" le susurró Fred al oído. "Pareces deseoso de jugar, ¿no es cierto?"
"Hermanito, creo que deberíamos ayudarle…" Dijo George a su otro lado.
El joven buscador notaba como su cola se agitaba de un lado hacia a otro. Sus brillantes ojos verdes no podían dejar de mirar todas y cada una de las pelotas que estaban atrapadas en el baúl. La snitch brillaba tanto… Se sacudió un poco la cabeza. ¡No! Él había venido a entrenar, y su mitad gato no iba a volver a tomar control de su cuerpo.
Fred y George se apartaron de él en aquel preciso momento, y se acercaron disimuladamente al baúl sin llamar la atención de su capitán, el cual seguía hablando sobre los puntos débiles del equipo rival. La única que si pareció darse cuenta fue Angelina.
"Chicos… no sé lo que tramáis…" les susurró entre dientes "Pero ni se os ocurra hacerlo, sea lo que sea".
"Lo sentimos, Angelina" dijo uno de ellos. "Pero no podemos seguir viendo como Harry sufre en silencio".
¿Sufrir? Pensó Harry. Él no se sentía particularmente mal. Agitado sí, pero no era para tanto. Sus ojos se movieron solos, siguiendo a los gemelos con expectación. Era como si su parte gato supiera lo que iba a pasar a continuación.
De pronto, Fred cogió la quaffle del baúl, y gritó a la par que su hermano a todo pulmón.
"¡Se libre, Harry!" Fred lanzó la pelota al campo de quidditch.
Su cuerpo saltó como un resorte, y sin poder evitarlo corrió a toda velocidad a por la pelota.
"¡Pero qué!" gritó estupefacto Oliver.
"¡Weasleys!" vociferó Angelina, mirando al joven Potter saltar hacia la pelota.
"¡Ánimo Harry! ¡Sé Feliiiiz!" George y Fred no paraban de animar al buscador del equipo de gryffindor.
"¡MIAUU!"
El "Salvador del mundo mágico" se abalanzó sobre la quaffle, y rodó varias veces por la arena del suelo del campo. Lanzaba maullidos agudos, y no paraba de saltar de aquí para allá. Desde las gradas se podían oír las voces sorprendidas de los estudiantes, y un gran "¡Harry!" que seguramente procedía de Ron y Hermione.
Pero a Harry le daba igual todo. Él era feliz pataleando y dando pequeños 'zarpazos' a la pelota, mientras se restregaba por el suelo.
Angelina se tapo la cara con la mano, mientras que Fred y George realizaban un pequeño cántico de triunfo.
Oliver empezó a tirarse de los pelos.
"¡Así nunca ganaremos el partido!" se lamentó.
"Al contrario, Wood" le dijo Fred, guiñándole en su dirección. "¿No has visto al pequeño Harry? ¡Seguro que a partir de ahora no habrá snitch que se le escape!"
Aunque Oliver deseaba creerle, no pudo evitar arrojarse de rodillas al suelo, apoyando las manos sobre el suelo en un claro signo de derrota.
MIAUMIAUMIAU
Harry miraba con total desconfianza hacia los gemelos.
"No" dijo con firmeza.
"No puedes negarte, Harry querido" habló uno de ellos.
"Exacto. No podemos dejar que salgas de aquí tan sucio y lleno de tierra"
"Debemos darte un baño" dijeron ambos a la vez.
"No" repitió de nuevo.
"Dejadlo tranquilo. Sois peores que mamá" se escuchó la voz de Ron.
Los tres Weasleys y Harry estaban en las duchas de las que disponían los jugadores de quidditch. Los gemelos ya se habían deshecho de sus equipos de entrenamiento y esperaban en ropa interior, pero Harry seguía totalmente vestido, de brazos cruzados en uno de los rincones de aquella habitación.
"Vamos Harry, que se nos hace tarde"
"Miu" contestó Harry, a lo que luego se sonrojó y corrigió rápidamente "No".
"No nos lo vas a poner fácil, ¿verdad?" George empezó a dar golpes en el suelo con el pie, cruzándose de brazos también.
"Entonces no tenemos alternativa, querido Forge."
"¿Qué planeáis?" preguntó Ron a sus dos hermanos mayores.
"Ron, deberías irte. Eres demasiado joven para ver esto"
El menor de los Weasley no sabía a qué se estaban refiriendo, y Harry agachaba las orejas con cierto recelo hacia los bateadores.
"Gred… haz la cuenta atrás"
"Tres"
Harry abrió mucho sus ojos. No se atreverían…
"Dos"
El pequeño buscador se puso en posición de alerta, buscando una posible salida. Pero los gemelos le tenían contra el rincón, y no había hueco por el que pasar.
"Uno"
¿Y si daba un salto como hizo cuando huía de Remus? ¿Serviría de algo? Se preguntó, moviendo su cola agitadamente.
"¡A por él!"
Los dos gemelos se abalanzaron contra el joven Potter, quien apenas dio un maullido de asombro, antes de ser medio aplastado contra la pared.
"¡MiauNooooooo!"
"¡Es por tu bien, Harry!"
"¡Nos duele más a nosotros que a ti!"
Los gemelos empezaron a quitarle la ropa al joven gryffindor, para espanto de éste y el de Ron, que se había llevado las manos a la cabeza y enrojecía por momentos ante aquella escena.
"¡Qué le hacéis!" les gritó, pero sus hermanos mayores le ignoraron completamente.
Por mucho que Harry forcejeaba, al final acabó igual que los gemelos: en paños menores. Sus pequeñas patas peludas pataleaban en todas direcciones, sin atinar nunca a alguno de los dos delincuentes. Maulló hacia Ron pidiendo auxilio, pero éste parecía petrificado en el sitio. ¡Menudo amigo!
Los gemelos empezaron a llevarlo casi arrastras a las duchas. Mientras uno lo sujetaba con firmeza, el otro abría la llave del agua.
"¡Deteneos! ¡No quiero ducharme! ¡NOOO!"
Y eso fue lo último que pudo gritar, antes de que le metieran totalmente bajo el agua.
Desde fuera de los vestuarios, el resto del equipo de quidditch pudo escuchar aquel grito de dolor, e hicieron tremendos esfuerzos por ignorarlo. Incluso hubo alguno que murmuró un "pobre Harry". Al final, ninguno había entrenado, porque se habían pasado todo el tiempo intentando quitarle la quaffle al joven buscador.
Oliver, desde el momento en el que acabaron, estuvo sentado todo el tiempo en uno de los bancos de los vestuarios, tirándose de los pelos y gimoteando por el día de entrenamiento que habían perdido.
Harry debía de volver a ser un humano normal y corriente, o si no, estarían perdidos. Tenía que hacer algo, lo que fuera.
Y pronto.
Continuará...
¿Alguien más piensa que los gemelos son unos pervertidos?
¿Y quién será el próximo en acosar a Harry?
