Bueno, parece que esto comienza a ponerse interesante.

Aquí traigo la continuación, espero que les guste! :3


Capitulo 3.

Mi cerebro no procesaba lo que estaba viendo. Pero incluso antes de que pudiera pestañear se dio media vuelta y se fue por donde había venido. Ahora si que reaccioné y de un salto me puse en pie y corrí tras él.

Pero fue inútil, cuando llegue a su puerta ya estaba cerrada de nuevo. Tenía que conseguir hacer que saliera de nuevo, apenas si lo había visto. Llamé a su puerta repetidamente.

-Natsu! Natsu sal, si de todos modos ya te he visto! – Ninguna respuesta. Llamé de nuevo.

-Natsu por dios! Es hora de que te dejes ver, ¿no crees? Ha pasado mucho tiempo… y se que has salido a coger todo lo que te he dejado en la puerta! –Esperé como cinco minutos y al no obtener respuesta me senté al lado de su puerta.

-Pues muy bien, no pienso moverme de aquí hasta que te dignes a salir.-Estaba llena de determinación. Si se había dejado ver una vez, lo haría más a menudo.

Me pasé horas sentada en el suelo con la espalda apoyada en la pared y Natsu no parecía que fuese a salir, pero no me iría. Sin embargo, el cansancio de estar allí durante tanto tiempo empezaba a aparecer. Notaba como poco a poco mis ojos se iban cerrando y, aunque lo intentaba, no podía hacer nada evitarlo.

Cuando me desperté ya era por la mañana, la luz se colaba por las cortinas. Pero no me quería levantar, estaba demasiado cómoda en mi cama… Un momento! ¿Cama?

Me incorporé de golpe y me di cuenta de que estaba en mi habitación. Ayer me quedé dormida en la puerta de la habitación de Natsu, de eso estaba segura. Solo había una explicación para eso. Alguien me había llevado a mi habitación, me había quitado los zapatos y me había metido en la cama. Y ese alguien no era cualquiera. Esto había sido obra de Natsu Dragneel, no había nadie más en esa casa.

Me levanté corriendo y salí al pasillo a mirar en dirección a su habitación. La puerta estaba cerrada como siempre. Me recorrí todas las habitaciones del apartamento pero no había ni rastro del chico.

Frustrada volví a mi habitación a ducharme y cambiarme para bajar a desayunar. Cuando llegué a la cocina y vi la hora en el reloj, marcaba la una de la tarde, era hora de comer no de desayunar. Hice la comida y subí el plato de Natsu como siempre.

Mientras comía pensaba que podía hacer para que Natsu saliera. Si antes ya tenía ganas, después de lo que había hecho esta noche aún más. Se había preocupado por mí, no le era indiferente a pesar de todo. Eché un vistazo hacia el salón y vi parte del piano. Quizás si tocaba de nuevo…

Recogí todo cuando acabé de comer y me senté al piano de nuevo. ¿Qué canción tocaría esta vez? Sabía que Natsu estaría escuchando y entonces me decidí, esperaba que captase el significado general de las palabras. La melodía empezó a sonar y cerré los ojos de nuevo.

-When I look into your eyes It's like watching the night sky or a beautiful sunrise There's so much they hold. And just like them old stars, I see that you've come so far to be right where you are, how old is your soul?-

-I won't give up on us, even if the skies get rough, I'm giving you all my love, I'm still looking up. And when you're needing your space to do some navigating I'll be here patiently waiting
to see what you find. 'Cause even the stars they burn, some even fall to the earth, we've got a lot to learn, God knows we're worth it. No, I won't give up...-

Continué tranquilamente hasta acabar la canción aunque por dentro estaba hecha un manojo de nervios. Cuando por fin terminó suspiré lentamente y abrí los ojos. Estaba preparada, sabía que él estaba allí. Pero cuando me giré resultó no estaba preparada para lo que vería.

Natsu Dragneel en todo su esplendor estaba inclinado sobre la barandilla de las escaleras apoyado en sus codos. Iba vestido con unos vaqueros desgastados y una camiseta blanca de manga corta que se le ceñía ligeramente al cuerpo. Tenía los hombros anchos y en sus brazos podían notarse los músculos definidos, supongo que algo tendría que hacer para no aburrirse todo este tiempo. Era muy alto y jodidamente atractivo, su pelo rosa le daba cierto aire pícaro. Y sus ojos de un bonito color verde estaban mirando en mi dirección. Era una imagen casi deslumbrante. Sin embargo no pude evitar fijar en su mano; en su muñeca derecha llevaba una pulsera de cuero que consistía en una banda ancha adornada con un cierre de un par de hebillas. Mis ojos se abrieron ligeramente: era uno de los dos regalos que le había hecho al poco de llegar.

Tenía miles de preguntas rondando mi cabeza. ¿Por qué no hablas con nadie? ¿Por qué has salido ahora? ¿Por qué me llevaste ayer cuando me quedé dormida? ¿Qué sucedió realmente ese día para que te comportes así? Pero ahora que se había dignado a aparecer no podía interrogarlo o se iría de nuevo. Él seguía mirándome sin cambiar su posición ni un milímetro, parecía no tener intención de escapar de nuevo.

-Viendo que eres capaz de salir de esa madriguera a la que llamas habitación, a partir de ahora no pienso subirte más la comida. – Tenía que hacer algo para que continuara saliendo y esa me pareció la mejor opción. Además, no me gustaba comer sola.- Si quieres comer baja tú mismo a buscarlo.

Vale, después de haberlo soltado tenía que admitir que estaba un poco asustada por su posible reacción. Vi como fruncía el ceño hasta casi juntar las cejas y como apretaba los puños dejando escapar un sonido gutural, casi parecía que gruñía. Se incorporó y se dio la vuelta para irse.

-La cena será en dos horas!- Conseguí gritarle antes de que desapareciera y juraría que lo oí gruñir de nuevo.

Esa noche decidí hacer pasta para cenar. Preparé la mesa, esta vez para dos. Estaba emocionada, asustada y nerviosa a la vez. No sabía que le diría cuando apareciera. Lo mejor sería hablarle de algo trivial. Sí eso sería lo mejor. Cuando faltaban 5 minutos subí a su habitación y piqué tres veces en su puerta.

-Natsu, la cena ya esta lista!-Bajé de nuevo y me acomodé en mi sitio esperando a que bajara.

Miré el reloj por cuarta vez y habían pasado ya 15 minutos. Tenía que asumirlo, no iba a bajar. Apoyé la cabeza en la mano mientras empezaba a comer con desgana. Tendría que haberlo supuesto, pero no podía evitar sentirme decepcionada.

-Eres un pequeño monstruo, ¿lo sabías? Además, es de mala educación empezar a cenar sin mí. –Di un salto en mi silla al escuchar su voz detrás de mí y me giré rápidamente.

Estaba apoyado contra el marco de la puerta con los brazos cruzados sobre el pecho, con una expresión que no supe descifrar.


Gracias por todos los comentarios!

Me alegra saber todas sus opiniones! Supongo que intentaré hacer un capitulo desde el punto de vista de Natsu mas adelante, ahora desvelaría demasiado! :3