Mimi
capítulo 3: Mimi contra el crimen.
La ciudad de Saltadilla. ¡El banco de Saltadilla está siendo asaltado por unos delincuentes!
-¡Arriba las manos, esto es un asalto!- gritó el criminal con una pistola.
-No me digas.- dijo un sujeto, por la gran obviedad de la situación.
Eran en total cinco criminales y comenzaron a disparar al techo para asustar a las personas, estás se agacharon espantadas y los ladrones se pusieron a robar.
-Dame el dinero, preciosidad.- le dijo el ladrón a la empleada, apuntándole con la pistola y a la mujer no le quedó más remedio que obedecer.
-Usted es el guardia, haga algo.- le dijo un niño a el guardia.
-Yo no, tengo miedo.- contestó, cubriéndose la cabeza y temblando como una nenita.
-No se preocupen.- habló un anciano con su voz amarga pero graciosa-. Las Chicas Superpoderosas nos rescatarán, ellas si hacen bien su trabajo, no como ustedes, cobardes.- señaló al guardia, agitando su bastón.
-¡Guarden silencio!- gritó un criminal-. ¡Rápido, vámonos!- le dijo a sus compañeros-. ¡Las Superpoderosas pueden llegar en cualquier momento!
-¡Demasiado tarde, malvado!- gritó la líder de las súper heroínas.
Y entrando por el techo (destruyéndolo a su paso) llegaron, Bombón, Burbuja y Bellota. Ja, ja, parece que los malvados ya no podrán escapar.
-Las reparaciones del techo salen más caras que el robo mismo.- comentó un sujeto a una mujer.
-¡Alto ahí o le vuelo la cabeza!- amenazó el ladrón, tomando a una pobre mujer de rehén.
-¡Suelta a esa señora ahora mismo, cobarde!- ordenó Bellota, furiosa por tal acto de cobardía.
-¡No la soltaré hasta que cumplan nuestras demandas!- habló seguro de que él y sus compañeros escaparían-. ¡Queremos un helicóptero para huir!
-Oh, claro, un helicóptero.- habló Bellota con sarcasmo-. ¿Y si de una vez les damos una limusina, un viaje a Hawaii y les pagamos el hotel?
-Oh, sí, sí, eso estaría perfecto.- contestaron, emocionados.
-¡Oh, por favor, no sean idiotas!- exclamó Bombón.
-¡Suelten a esa pobre señora!- ordenó Burbuja, preocupada.
-¡No hasta que nos dejen ir! ¡ja, ja, ja!- rieron, creyéndose victoriosos-. ¡Ya nadie podrá detenernos!
Pero entonces, de la puerta entró "Ella" (porque quiso irse corriendo y tardó en llegar) Ella, de cabello lacio, negro y largo; su piel y ropa rojiza, su cola, sus garras y sus cuernos. Ella miró a los bandidos, con los ojos llameando de desafío. Los ladrones se asustaron un poco por su apariencia tan extraña.
-¡Mimi llegó!- anunció, alegre, Burbuja.
-¡Mimi, apartate, esto puede llegar a ser peligroso!- ordenó Bombón, preocupada por aquella niña que tanto quería.
Pero Mimi, sin obedecer a la pelirroja, sacó un látigo y con un par de latigazos logró arrebatar las armas de los criminales, dejándolos atónitos. Mimi corrió hacía uno de ellos, dándole una fuerte patada voladora, haciéndolo chocar contra la pared. Van uno y faltan cuatro.
Mimi sacó un bate de béisbol y al segundo ladrón lo golpeó como un balón, lanzándolo hasta la ventana. Después saco pasteles y al tercer ladrón lo dejó inconsciente después de veinte pastelazos que iban disparados a gran velocidad. Al cuarto ladrón le rompió una escoba en la cara y después lo golpeó con un rebanador de queso.
Al final, se dirigió a paso lento hacía el quinto y ultimo ladrón. Ella con una expresión fría y aterradora, con una piraña viva en la garra como arma, se dispuso a atacarlo. El ultimo ladrón, al ver a sus compañeros vencidos, exclamó:
-¡Al diablo la operación de mi hijo, yo ya me voy!- dicho esto, se precipitó hasta la ventana y huyó de ahí rápidamente.
-¡Hurra, nos salvó!- exclamaron las personas, alegres.
-Muchas gracias, niña endemoniada misteriosa.- habló un policía, que apenas llegaba a la escena-. ¿Cuál es tu nombre, gran heroína?
Mimi le entregó su tarjeta y el policía lo interpretó como que era una niña que trabajaba como heroína a domicilio las 24 horas y su nombre era Mimi.
-¡Hurra por Mimi, nuestra salvadora!
-¡Hurra!- volvieron a gritar las personas, cargando a la niña, felicitándola.
¡Y una vez más, todo está bajo control gracias a Las Chicas Superpoderosas!... Y a Mimi, claro.
-¿Qué acaba de pasar?- murmuró Bellota, incrédula.
-¡Mimi le dio su merecido a esos rufianes!- exclamó la Superpoderosa rubia, dando saltitos de alegría.
-¡Eso fue peligroso!- gritó Bombón, moviéndose a gran velocidad para arrebatarle a Mimi a esas personas que la sujetaban.
-Ya terminamos ¿volvemos a la escuela?- habló la rubia.
-¡Ah, no! ¡no nos perdimos ni una clase!- se quejó Bellota abiertamente-. ¡Ojalá pasara algo interesante que nos haga retrasarnos más!
Entonces una mujer llegó corriendo y gritando y llamando la atención de todos, vio a las Superpoderosas e histérica y preocupada dijo:
-¡Chicas Superpoderosas, rápido! ¡la Banda Gangrena está haciendo graffitis frente la alcaldía!
-¿Eso es suficientemente interesante para ti, Bellota?- dijo la sonriente rubia, dándole un codazo a su hermana.
-...Cierra... la... boca.- contestó con acidez, entrecerrando los ojos.
-Siempre que puedo molestarte con eso, lo hago, ja, ja, ja.- se burló la hermanita y después se disparó volando antes de que su hermana le dijera algo-. ¡Vamos a detenerlos rápido!
-¡Me las pagarás, Burbuja!- gritó la pelinegra y voló siguiendo a su hermana, con tal fuerza que destrozó el piso.
Pero Bombón se retrasó y miró a Mimi, y, arreglándole el peinado a la niña demonio, le dijo con voz dulce pero preocupada:
-Mimi, no quiero que te sigas arriesgando, eres mi responsabilidad.- pero Mimi sólo suspiró, apartando la vista-. Pero debo admitirlo, estuviste muy bien.- le sonrió, intentando animarla. Funcionó, Mimi le lamió la mejilla-. Sí, je, je, démonos prisa.
Bombón se llevó a Mimi cargando hasta la alcaldía, donde sus hermanas ya habían llegado y estaban por enfrentar a la Banda Gangrena. Estos claro, que intentaron huir.
-¡Oh no, ssson las Sssuperpoderosass!- advirtió Serpiente que las veía llegar.
-Rayos, no otra vez ¡Vámonos de aquí, chicos!- ordenó Ace, el líder de la Banda Gangrena.
Intentaron huir pero Burbuja y Bellota se interpusieron en su camino. Bellota sonrió porque tenía ganas de golpear algo. La Banda Gangrena sabía que estaban perdidos, no importa que fueran simples vándalos, ella no tendría compasión por ellos.
-¿A donde creen que van, tontos?- habló la de ojos verdes, desafiándolos.
-Oh, Bellota ¿no podríamos negociarlo?- dijo Ace, temeroso.
-Realmente voy a disfrutar esto.- ella se tronó los dedos de las manos, cual pelea callejera y se preparó para golpearlos.
Estaba apunto de darle un fuerte y certero puñetazo a la cara de Ace cuando en ese momento llegó Bombón, bajando con Mimi. Claro que a la Banda Gangrena le llamó mucho la atención la niña de aspecto demoníaco, con cuernos y piel roja, pero no les dio tiempo para preguntar.
Sin aviso previo, Mimi se soltó del agarre de Bombón y al identificar a aquel grupo como enemigos, corrió y comenzó a golpear a los cinco con un bote de basura. Golpeó a Billy con un sartén, empujó a Genio con una pala, aplastó a Serpiente con una lavadora y al pobre y pequeño Arturo le arrojó pájaros voladores a la cara. Después de eso le dio una paliza a Ace con tan sólo un bastón, una pelota y una lata de sardinas, no pregunten cómo fue que lo hizo.
Una vez dejó a los adolescentes de piel verdosa medio moribundos, tomó la pintura con la cual ellos habían hecho graffiti antes y con crueldad y diversión, prácticamente les tiñó la piel a los cinco de otro color, dejándoles colores como el morado, el amarillo, el blanco, el rojo y un rosa muy chillón. Después de esto la Banda Gangrena salió huyendo, casi llorando, aterrados por aquella niña loca.
¡Y una vez más, todo está bajo control gracias a Las Chicas Superpoderosas! Pero especialmente por Mimi, claro, que hizo todo el trabajo.
-Eso... fue...- murmuraba Bombón sin saber qué decir.
-¡Hay, Mimi!- gritó Bellota, furiosa-. ¡Yo iba a romperle la cara!
-Bellota siempre quiere romperle la cara a Ace, ji, ji.- se burló inocentemente Burbuja.
-¡¿Quieres que te rompa la cara a ti?!- amenazó la verde, tomando a su hermana de el cuello de el vestido, preparando su puño.
-¡Ahh! ¡le diré al Profesor!- se quejó la hermana menor.
-¡Basta ustedes dos!- las regañó la líder-. Cielos, Mimi es realmente asombrosa.- sonrió, mirando a la niña con cariño.
Mimi, por su parte, se estaba divirtiendo mucho, disfrutaba maltratar personas y le encantaba que Bombón la felicitara. Y estaba especialmente emocionada por la siguiente aventura, porque Mimi quería más acción.
Mimi se acercó a Bombón y la acarició como un gatito acaricia a su dueño y Bombón no paraba de dar risitas nerviosas. Burbuja también se rio, Bellota sólo sonrió ligeramente, manteniéndose arrogante, a pesar de que Mimi le comenzaba a agradar.
Antes de que alguna pudiera decir algo, un gran estruendo se escuchó en la ciudad y las hermanas volaron hacía el cielo para ver qué era lo que provocaba tal escándalo. Primero vieron a las personas huir y al ver más se dieron cuenta de que el que estaba atacando la ciudad era nada más y nada menos que ¡Mojo Jojo! conduciendo un robot gigante.
-Así no podremos llegar a tiempo a la escuela.- resopló Bombón, resignada.
-¡Sí!- en cambio, esto lo celebró Bellota-. ¡Vamos a patear trasero de mono!- se lanzó a pelear y Bubuja la siguió.
Una vez más, Bombón se retrasó. Esta vez miró a Mimi con seriedad, la tomó de los hombros, (parándola, ya que Mimi estaba en el suelo) Mimi seguía intentando tener cariños de la pelirroja pero esta no se lo permitía, esto confundió a Mimi.
-Mimi, esto es importante.- habló con gran seriedad-. Detuviste a los ladrones y a la Banda Gangrena, pero Mojo es un villano muy peligroso, así que te pido por favor que no intervengas.- frunció el ceño con severidad, ya que por algún motivo realmente quería protegerla-. Por favor, quedate aquí.
Bombón se fue con sus hermanas a detener a Mojo, dejando a Mimi sola. Mimi pensó por un momento en obedecerla, pero luego recordó que lo mismo le había dicho ella en las veces anteriores y todo resultó bien, así que decidió ignorar su orden y se fue corriendo al lugar donde se llevaba a cabo la batalla.
Mientras tanto, en la batalla ¡Mojo Jojo estaba destruyendo la ciudad con un robot gigante que lanza láser! ¡Las Superpoderosas lo enfrentan!
-¡Detente Mojo Jojo, que nos estamos perdiendo las ultimas clases!- gritó Bombón, enojada.
-¡A mi no me molesta!- admitió Bellota-. ¡Pero aún así, te patearemos el trasero!
-¡Ustedes Superpoderosas, ¿creen que pueden venir e intervenir en mis planes?!- habló Mojo Jojo, desafiándolas-. ¡Pero no está vez, porque ahora cree una maquina mucho más poderosa que las que he hecho anteriormente! ¡capaz de destruirlas incluso a ustedes Superpoderosas, y ahora yo, Mojo Jojo, finalmente dominaré el mundo, ya que ustedes no podrán detenerme! ¡ja, ja, ja, ja, ja!
-¡Ya cállate, Mojo!- gritó Bellota, lanzando una patada al robot que mojo controlaba desde su interior, pero al golpearlo, la Superpoderosa se lastimó, en cambio la maquina no recibió ningún daño-. ¡¿Pero qué?!
-¡Ja, ja, ja! ¡golpeen todo lo que quieran, pero nunca podrán penetrar esta maquina!- gritó el mono, triunfal-. ¡Esta vez soy indestructible!
-¡Eso ya lo veremos!- gritó Bombón-. ¡Vamos, chicas, ataquemoslo con nuestro poderes!
Tanto Bombón como Burbuja y Bellota lanzaron cientos de rayos de sus manos con sus respectivos colores pero ninguno surtía efecto. Bombón lanzó esferas de energía luminosas de color rosa pero no funcionaba. Burbuja lanzó ataques moviendo sus brazos como látigos, lanzando luces celestes que atacaban como espadas, tampoco funcionó. Bellota intentó imitar un ataque que vio en una caricatura, juntó ambas manos, reunió su energía y la disparó a su objetivo, no funcionó ni por asomo.
-¡Ja,ja, ja! Y ahora Superpoderosas ¿qué piensan hacer contra mi?- se burló Mojo.
-Esto es muy difícil para nosotras.- dijo Bombón, jadeando de cansancio. Entonces pudo divisar algo a lo lejos que se acercaba, lo reconoció al instante-. ¡Mimi!
Mimi llegó corriendo, se encontró con el robot y se trepó por las piernas de la maquina.
-¿Qué está haciendo?- se preguntó Burbuja.
-¡Que alguien la baje de ahí!- gritó Bellota.
-¡Mimi, espera, es peligroso!- gritó Bombón con preocupación, apunto de salir disparada a rescatarla.
Pero Mimi necesitaba todo menos un rescate, ya que al llegar a las rodillas de el robot, simple y sencillamente removió un tornillo y toda la maquina, con Mojo adentro, cayó destruida en mil pedazos.
-Oh, esto es ridículo.- comentó Bellota, aunque con algo de gracia.
¡Y una vez más, todo está bajo control gracias a Las...! Oh, olvídenlo, todo es gracias a Mimi, de nuevo.
-¡Hay, Mimi!- y Bombón fue a abalanzarse sobre ella-. ¡Estaba tan preocupada, pero ahora veo que no es necesario! ¡tú eres tan lista como mamá!
-¡¿Como mamá?!- exclamaron Burbuja y Bellota.
-Esto... yo.. quiero decir, es que...- se puso muy nerviosa-. Ella es tan linda, es tan adorable, es tan tierna, es tan...
-Mira la hora, Bombón.- habló Bellota, sonriendo-. Ya terminaron las clases, no tomaremos los exámenes, al menos no hoy.
-Oh.- se entristeció Burbuja-. Tendremos que regresar a Mimi.
-Oh...
Bombón se dio cuenta de que era cierto, ellas habían acordado regresar a Mimi una vez terminaran las clases, y esto ya había ocurrido. Bombón abrazó a Mimi con algo de fuerza, porque realmente se había encariñado y no quería soltarla. No podía explicarlo con palabras, pero sentía como si ya conociera a Mimi, o como si estuviera destinada a estar con ella, pero a la vez sentía que si la perdía nunca podría recuperarla. Simplemente no la quería perder.
-¡¿Qué clase de niña es esa?!- gritó Mojo, todo lastimado y saliendo de los escombros de su robot-. ¡¿De donde la sacaron?!
-Eso a ti no te interesa.- habló Bellota.
-¡¿Por qué tiene un gran parecido a Él?!
-Nos la encontramos.- respondió Burbuja, sonriendo con inocencia-. Pensamos que podría pertenecer a Él y por eso vamos a devolverla.
-No le respondas, Burbuja.- regañó Bombón, aún sin soltar a Mimi.
-No creo que sea de Él.- declaró Mojo, sorprendiendo a las hermanas-. Sólo piénsenlo, Él es un sujeto de mente malévola, no tanto como yo, claro está.- que engreído-. Él siempre hace planes elaborados, ¿enviar a una niña exactamente igual a él lo deja muy obvio? además ¿para qué se las enviaría? No ha hecho nada más que destruir mi robot y arruinar mis planes, no creo que Él la enviara para hacer eso, cosa que dudo mucho. Además, mírenla ¿qué es exactamente?
Las hermanas miraron a Mimi y de dieron cuenta de que sería muy extraño que Él tuviera a una niña como ella. Es muy sospechoso.
-Ya, llevemoslo a la cárcel.- dijo Bombón, no queriendo pensar más en el asunto.
Después de arrojar a Mojo a prisión, las hermanas y Mimi se sentaron en el parque. Las Superpoderosas pensaban en qué hacer. Sí, Mimi se parece a Él pero nadie aseguraba que ella fuera suya.
-Tal vez su parecido es coincidencia.- sugirió Burbuja.
-No lo creo.- comentó Bellota.
-¿Creen que encontrarla fue casualidad?- murmuró Bombón, observando a su preciada Mimi-. Podríamos...
-No, Bombón, no nos quedaremos con ella.- se molestó Bellota.
-Solo por un tiempo, mientras decidimos qué hacer.
-No hay nada que decidir, esta niña le pertenece a Él y hay que ir a entregársela, hoy mismo.- dijo la verde con firmeza.
-Pero... tan sólo pensar que la pobre de Mimi se quede con Él...- realmente le disgustaba la idea.
-Vamos.- insistió Bellota-. Al menos para asegurarnos si Mimi es de él o no.
Entonces un rugido se escuchó en la ciudad, seguido por el temblor del suelo. Por las personas gritando era obvio que estaba atacando un monstruo gigante otra vez, pero las hermanas no estaban de humor para salvar la ciudad, pero tenían que hacerlo.
Esta vez Bombón no se molestó en decirle algo a Mimi, ya que era obvio que ella no la obedecería, como más obvio resultaba que Mimi se encargaría de derrotar al monstruo ella sola, así que las hermanas se quedaron observando de lejos cómo Mimi vencía al monstro de el tamaño de un edificio.
-¿Creen que esté bien haciéndolo sola?- dijo Burbuja, observando a Mimi atacar al monstruo con un camión.
-Ella está bien.- murmuró Bombón con dulzura, y en el fondo con un extraño orgullo.
-Realmente deberíamos devolverla, Bombón.- dijo Bellota, más calmada, porque después de todo a ella también le agradaba Mimi, pero no al nivel de Bombón.
-Sí, pero...- realmente odiaba tener que dejarla.
Una explosión las distrajo de su conversación y cuando ellas voltearon ¡El monstruo estaba ardiendo en llamas! Esto la dejó con la boca abierta.
¡Y una vez más, todo está bajo control gracias a Mimi!... O más o menos.
El monstruo, incendiándose, corría de un lado a otro, quemando todo a su paso, incendiando edificios y casas.
-¡No puede ser!- se escandalizaron.
Rápidamente, Bombón entró en acción, sopló su aliento de hielo y congeló las llamas y el monstruo, a la criatura la mandó lejos con un golpe. Después buscó a Mimi con desesperación hasta que la encontró colgada sobre la enorme antena de un edificio, probablemente la explosión la empujó hasta ahí.
-¡Mimi, ¿pero qué has hecho?!- la regañó la pelirroja, ya habiéndola bajado al suelo-. ¡Quemaste media ciudad! ¡pudiste haberte lastimado! ¡realmente no debí dejarte pelear con ese monstruo! ¡¿Qué hubiera pasado si no estuviera yo para ayudarte? La ciudad quedaría en cenizas! ¡Eres más destructiva que Bellota!
-¡Oye!- se ofendió la verde.
-¡Y no sólo esto, aún nos falta hablar sobre lo que hiciste en la escuela! ¡No puedo estarte pasando todo, estás en problemas!
La siguió regañando, tan fuerte, que incluso a Bellota y a Burbuja les dolió. La regañó tanto que Mimi sólo bajó la mirada, entristecida, porque odiaba que le gritara así.
-Tal vez sea cierto, tal vez lo mejor sea devolverte.- en realidad, Bombón no quería eso, sólo lo dijo porque estaba enojada, pero a Mimi le dolió mucho.
- ¡AAAAAHHHHH!- Mimi gritó con tal fuerza que los vidrios de los edificios cercanos se rompieron al instante, dejando a todos aturdidos, en especial a los oídos sensibles de las Superpoderosas.
Mimi comenzó a llorar, era la primera vez que la veían llorando, cayó al suelo desconsolada pero cuando Bombón intentó acercarse para decirle que lo sentía, Mimi salió corriendo, alejándose de ellas.
-¡Mimi, espera, no era mi intención!- intentó decir la pelirroja, pero era muy tarde, ya se había ido-. ¡La tenemos que buscar!
Y la buscaron, la buscaron por más de una hora, pero no la encontraron, no había señal de ella. No estaba en ningún lado... Simplemente esto destrozó el corazón de Bombón.
-¡Mimi!- gritó Bombón, entre lágrimas, en medio de la ciudad, totalmente arrepentida y con el corazón roto.
-No te preocupes, Bombón, seguramente pronto la encontraremos.- intentó animarla Burbuja.
-¡Pero yo no la quiero pronto, yo la quiero ahora!- y seguía llorando, totalmente destrozada.
-Bombón, calmate.- intentó razonar Bellota-. Entiendo que te preocupes, pero ¿cómo puedes reaccionar así por eso? apenas la conocimos ayer.
-¡Tú no lo entiendes! ¡no lo entiendes!
Pero la verdad es que ni ella misma lo entendía. Sólo sentía que su corazón quería a Mimi, aún cuando no la conocía del todo, aún cuando no sabía de donde venía, sólo la quería y no pensó necesitar un motivo para quererla. Bombón sentía algo que jamás había experimentado antes.
Un amor maternal.
uff
aquí el capitulo 3
me esforcé, eh, jeje
espero que el proximo esté más interesante :)
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