Notas: ¡Hola gente bonita! Hace mucho tiempo que no actualizaba, y pues verán, eh estado muy ocupada trabajando, que pues llego muy cansada o tengo deberes que hacer; por lo que les pido una disculpa sincera, que hasta yo estaría furiosa o decepcionada, quizá frustrada por no encontrar la actualización de algún fanfic –porque lo admito, me caga no encontrar alguna continuación de algún fic interesante ¬¬'- pero bueno, sin más demora, aquí les dejo la actualización, y prometo avanzar en estos días C: ¡arigato!
¡Enjoy!
K-ON! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN; ESTE FANFIC NO ES INTENTO DE LUCRO, YA QUE SOLO ME PERTENECE LA IDEA PLANTEADA EN EL MISMO, ARIGATOGOZAIMASU :3
…..
Era una típica mañana; normal como siempre: día brillante, pájaros mañaneros cantando, el sol entibiando los estragos que había dejado la fresca noche, y Ritsu Tainaka levantándose con flojera en dirección al baño, ya que debía ducharse para irse al colegio unos minutos después.
Tomó su uniforme, se cambió, y alistó para estar lista a tiempo. Se postró frente al espejo haciendo gestos de disgusto mientras batallaba con su flequillo que tanto detestaba por caer sobre su frente e inventaba nuevas formas de recogerlo, hasta que finalmente se rindió y prefirió usar su práctica diadema, pero cuando estaba a punto de buscarla, alguien le auxilió.
-Toma – una pálida mano, acompañada de una tenue y amable voz le entregó la amarilla diadema emblemática.
-Gracias – contestó Ritsu sin dejar de mirarse en el espejo con una afable sonrisa, y segundos después, en lo que procesó lo sucedido; frunció el ceño, hizo una pausa y se preguntó ¿Quién carajo le había dado la diadema?
Volteó hacia el lugar de donde provino la pálida mano, y se topó con la doncella –aquel fantasma que había "hospedado" en su habitación después de destruir su mansión aquella noche –
-¡AH! – exclamó la ojiambar, dando un salto hacia atrás y chocando con una cómoda.
-¡AH! – imitó el espectro frente a ella.
-¡Me asustaste!, ¿Qué no ves que aun no me acostumbro a ti?, cielos, olvidé por completo lo que pasó anoche, ¡PF! – Ritsu bufó aliviada y molesta – y olvidé que ahora mi habitación estaba infestada por un espectro – añadió mientras se ponía su diadema.
-Lo siento, Ricchan… - el fantasma de la rubia susurró una disculpa y cabizbaja, flotó hacia la cama de Ritsu, - yo sólo quería darte tu diadema, pensé que la necesitarías después de tantos peinados… siento darte problemas, y que me veas como una "infestación" – finalizó con los ojos cristalizados y conteniendo las lágrimas.
Ritsu le miró con sorpresa, y sintiéndose culpable por ser tan directa con la doncella Mugi sobre sus pensamientos, pensó que después de todo ella tenía la culpa de que Mugi ahora fuese como su compañera de habitación, ya que de no haber ido la noche anterior a la mansión embrujada, y destruirla, aquel fantasma tendría, por lo menos donde vivir sin ser molestada y sin molestar. Ritsu frunció el entrecejo y entre abrió la boca buscando una disculpa, y sincerándose, continuó:
-Oye, no es para tanto; gracias por la diadema jeje – tocó su diadema y sonrió con lindura – di-discúlpame… yo… no quería decirte esas cosas, es solo que… no estoy acostumbrada a esto, de veras, es muy raro y yo… - Ritsu vaciló un poco antes de continuar, ella no era buena con las disculpas – yo tengo la culpa de todo, si no hubiese destruido tu mansión, quizá… quizá no tendrías que pasar por esto – finalizó la castaña un poco incómoda.
-No te preocupes, Ricchan. Está bien. Estaba muy sola en ese lugar, y estoy feliz de que hayan llegado tus amigas y tu; es como si me hubieses liberado, así puedo convivir con alguien, gracias… - contestó la rubia con una linda sonrisa y un leve sonrojo en aquella pálida piel.
-¿Enserio?... bueno yo… no te preocupes, encontraré alguna manera de regresar las cosas a su lugar; creo que es lo menos que puedo hacer. – Ritsu rascó su mejilla y por un par de segundos guardaron silencio. - ¡Bueno!, me voy al colegio. De regreso te traeré algo, comida, agua, ¿golosinas? ¿Necesitas algo de eso? – Inquirió la ojiambar algo insegura, pero Mugi solo negó con la cabeza con una sonrisa amable – perfecto, entonces; espera a que yo regrese, y no salgas por esta puerta, espérame hasta que yo salga del colegio, hablaré con las demás sobre esto y amm, si entra Satoshi a mi habitación, tienes mi permiso para asustarlo y atormentarlo – Ritsu guiñó el ojo y luego salió de la habitación a toda prisa.
Ritsu corrió hacia el colegio, ya que aquella pequeña charla con el fantasma de la doncella Mugi le había quitado un poco de tiempo. Llegó al aula a toda prisa y con la respiración entre cortada, ahí estaban Yui y Mio, conversando de lo sucedido la noche anterior.
-¡Ricchan! Llegaste – habló Yui mientras saludaba a Ritsu.
-¿Qué pasó? ¿Te quedaste dormida de nuevo? – cuestionó Mio.
-un contratiempo, es todo – contestó Ritsu – oigan, les veo en el salón del club a la salida, tengo que hablar con ustedes; Yui, avísale a Azusa de la reunión. – añadió Ritsu en un susurro y tono suspensivo.
-¿Es sobre lo de ayer? ¿Lo sabe la gente? ¡Esto es terrible! ¡No podré ir a la universidad! ¡Nadie querrá casarse conmigo! ¡Pasaremos el resto de nuestras vidas en la cárcel! – exclamaba Mio con los nervios de punto y perdiendo la cordura.
-¡Cálmate Mio! – Intervino Ritsu – es sobre eso, pero nadie lo sabe aun, estamos libres de cargo.
La pelinegra se tranquilizó un momento y Ritsu prosiguió:
-No es nada malo, pero es algo urgente.
Mio y Yui se miraron entre sí, y sin entender muy bien, asintieron con la cabeza. Yui sacó su móvil y le mandó un mensaje a Azusa, en el cual la citaba para reunión del club. Y así, las clases dieron inicio, y como siempre, las castañas se medio dormían y Mio prestaba atención; para después de clases, y como de costumbre, pasarles los apuntes. Ritsu, un poco más despierta que Yui, observaba hacia afuera de su ventana distraídamente y recargada en una de sus manos. Pensaba, pensaba y pensaba; uno, como decirles a las demás que la fantasma doncella vivía en su casa y dos, como le haría para arreglar las cosas y dejar todo en su lugar; además, aquellas palabras que le había dicho la rubia aquella mañana, sobre lo bien que le resultaba vivir con ella; podía ser su imaginación, pero le resultaba interesante, solo que fuera de lo normal; y aunque ella estaba en un club que investigaba sobre lo paranormal, éste no era lo que pensaba en un principio. Ritsu bufó para sí misma, y harta de pensar, decidió que simplemente les diría a las demás, y ya se darían las demás cosas e intentó voltear la mirada a la pizarra, pero antes de que lo lograra, el cristal de la ventana se empañó lentamente y unas letras comenzaron a pintarse sobre éste:
"no te distraigas"
Decía con una carita feliz al final de la corta oración. Ritsu se sobre saltó de manera sobre su pupitre y soltó un pequeño gritito femenino, llamando la atención de todas en clases.
-¿Se encuentra bien señorita Tainaka? – cuestionó el profesor en turno, Ritsu miró el cristal de nuevo con algo de nerviosismo, y luego negó rápidamente y pidió permiso para ir al baño. El profesor no le negó la salida, y la castaña salió del aula.
Caminó hasta el baño y se encerró con seguro.
-sé que estás ahí. Sal ahora – dijo en tono autoritario y golpeteando el suelo con el pie derecho y de brazos cruzados.
Detrás de ella apareció Mugi con algo de temor y timidez.
-Aquí estoy… - dijo la rubia en un susurro.
-Sabía que eras tú, ¿No te dije que te quedaras en casa y esperaras hasta que yo llegara? Te dije que no salieras de la puerta – renegó la ojiambar ciertamente disgustada.
-Bueno, no te desobedecí en ese sentido, porque salí por la ventana – contestó inocentemente la rubia.
Ritsu golpeó su frente con la palma de su mano extendida y bajó la mirada.
-Bueno, pero desobedeciste; te dije que esperaras a que yo regresara.
-Estaba aburrida, además, quería ver cómo era tu escuela, y por lo que veo es my linda. Cuando yo tomaba clases, era con un tutor privado; él venía a casa todos los días y_
-Bueno, bueno, eso no importa, lo que interesa en estos momentos, es que no molestes a nadie; las clases terminarán en un par de horas, así que por mientras espera en el comedor, o en el baño, aquí estarás bien. ¡Ya sé! Esperarás en el aula que está en el segundo nivel al final del pasillo, ahí es donde nos reuniremos mis amigas y yo para hablar sobre esto, por favor, trata de no acercarte mucho a Mio, es la chica pelinegra de ojos grises, es muy miedosa. – finalizó Ritsu con seriedad, y luego comenzó a caminar hacia afuera del baño.
-Ricchan – habló la rubia con algo de inseguridad. Ritsu volteó frunciendo el ceño – nada, está bien. Esperaré donde me dijiste…
-Sí, sí, eso has. Y no molestes a nadie. – contestó Ritsu indiferente y luego se fue.
Ritsu regresó al aula, y las clases siguieron su curso, realmente ya no le importaban, lo único que quería era solucionar su problema con aquel espectro y seguir su vida normalmente. Las horas pasaban y pasaban hasta que finalmente, las clases terminaron y tal y como Ritsu había solicitado; todas se reunieron en el salón del club de sucesos paranormales. En una mesa circular y con unos bocadillos que Yui había conseguido, se encontraban las cuatro chicas sentadas en espera de que Ritsu hablara. La castaña hizo una gran pausa antes de comenzar y acomodar sus ideas, pero simplemente no había manera sutil o coherente de explicarlo y lo soltó como era:
-Chicas, anoche, como todas sabemos, sucedió un accidente con nuestro proyecto del club. Es un hecho que no podremos presentar el material que hemos recaudado, ya que por ende sabemos que nos delataría como las causantes de la demolición involuntaria de la vieja mansión embrujada de la dinastía Kotobuki, y eso no sería bueno para ninguna de nosotras. Bien, pensaré en algo más para presentar, y si tienen alguna idea para aportar, lo que sea, que se constructiva, será bienvenida. – Ritsu hizo una pausa mientras observaba a todas, quienes se encontraban entre desilusionada y pensativas. – El siguiente punto a tratar, es el siguiente – Ritsu cerró los ojos, exhaló aire y continuó - : la doncella, el fantasma de la doncella Kotobuki me siguió hasta mi casa y ahora vive en mi habitación – finalizó rápidamente.
Todas se quedaron anonadadas y procesando la información, ya que Ritsu estaba tan seria que no parecía estar bromeando en ningún sentido.
-Ritsu-senpai… ¿Qué?... – preguntó Azusa algo incrédula.
-¿En tu habitación?... – argumentó Yui.
-Bueno, ahora no está en mi habitación, sino que me siguió al colegio y etto… necesito de su ayuda para regresarla a la normalidad o que se yo, buscarle alojo en algún lugar – contestó Ritsu.
-¿E-en la escuela? – titubeó Mio con miedo y la frente morada.
-¡Hola! – exclamó la chica fantasma apareciendo de la nada, y asustando a todas.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAH! – gritó Mio tapándose la cara y los oídos corriendo por todos lados para finalmente salir por la puerta del aula mientras gritaba y sus gritos se perdían lentamente mientras más se alejaba del lugar.
-Creo que ahora se quién es Mio – dijo la rubia con un dedo sobre la boca e inocencia.
Sí, es ella; y por eso te dije que no te le acercaras tanto – refunfuñó Ritsu.
-¡Fantasma! ¡Corre Azu-nyan, corre! - decía Yui tratando de huir, pero Azusa estaba perpleja con lo que veía, que no se movía ni un centímetro.
-¡Tranquilas chicas! No les hará nada – intervino la ojiambar para evitar que las demás salieran corriendo como Mio. – hablaré más tarde con Mio. Ella no les hará daño, es un fantasma amigable – argumentó.
-¿co-como gasparín? – cuestionó Yui.
-si Yui, o algo así.
-pe-pero es raro… ¿No nos matará por arruinar su mansión? – cuestionó Azusa algo temerosa.
-Les digo que no les hará daño – contestó Ritsu.
-Me llamo Tsumugi Kotobuki, y no tengo intensiones de hacerles daño, jamás lo haría; de hecho, quería agradecerles por haber destruido la mansión, estaba tan sola en aquel lugar, y ahora gracias a ustedes pude salir y conocer algunas cosas, interactuar con Ricchan y si ustedes quieren, podemos ser amigas – Mugi sonrió amablemente – hacia cientos de años que nadie iba a la mansión desde su ruina, y en realidad estoy feliz de que ustedes fueran las primeras después de aquello, es como si las conociera de alguna parte, pero de ninguna al mismo tiempo; me gustaría mucho que fuesen mis amigas, no me tengan miedo – la rubia extendió la mano hacia Azusa y Yui, quienes dudosas y un poco más calmadas, correspondieron el saludo. – pueden decirme Mugi.
-Hirasawa Yui.
-Nakano Azusa.
Se presentaron las dos chicas no muy convencidas.
-Bueno, ellas dos son mis amigas, y amm Mio Akiyama es la chica que salió corriendo, no te preocupes, ya verás que le caerás bien, solo necesita acostumbrarse un poco jeje, aunque creo que eso tomará algo de tiempo…
-¿Y cómo podemos ayudarte Ricchan? Osea, no somos exorcistas como para ayudar a Mugi-chan a guiarla hacia la luz o algo así – comentó Yui.
-Yui-senpai, no diga esas cosas enfrente de Mugi-sama. – intervino Azusa.
-Mugi está bien – corrigió la rubia a la kohai.
-es algo raro, ¿puedo decirte Mugi-senpai como a mis senpais? – dijo tímidamente la gatita, a lo que Mugi asintió con amabilidad.
-Bueno, no sé cómo pero debemos ayudar a Mugi a cruzar a la luz o a que tenga su lugar propio de vivir - dijo Ritsu pensativamente.
Las tres chicas comenzaron a discutir puntos para buscar una solución y regresar a la doncella Kotobuki a la normalidad o librar a Ritsu de su presencia en su habitación, pero su conversación fue interrumpida:
-Etto… oigan – habló la rubia algo tímida - yo… quería pedirles un favor – todas guardaron silencio y miraron a la fantasma con confusión – verán… yo nunca he tenido amigos, y tampoco fui muy bien recibida en mi época, ya que pasaron muchas cosas… así que… solo hay una forma de que yo desaparezca, y bueno, es algo imposible, pero prometo que si ustedes me dejan ser su amiga por un tiempo, yo prometo irme para siempre después de ello; es solo que eh estado sola durante años y pues… ese es mi único deseo; sobre la mansión, no se preocupen, puedo vivir donde sea, hay muchas mansiones abandonadas, pero yo… yo seguí a Ricchan porque… porque quería hacer amigas… y ustedes me cayeron muy bien… - finalizó la ojiazul con cierta melancolía. – prometo irme si ustedes me enseñan sobre el mundo y la actualidad y si me dejan ser su amiga…
Azusa y Ritsu se miraron algo compasivas y luego voltearon a ver a Yui, quien estaba lagrimeando conmovida por la historia de la chica espectro frente a ellas.
-A Mio senpai no le agradará mucho la idea, pero creo que es un trato justo – comentó Azusa encogiéndose de hombros.
Ritsu suspiró resignadamente y asintió con una sonrisa ladina, ya que de alguna manera la petición le parecía simple y justa.
-De acuerdo, puedes quedarte un tiempo en mi habitación mientras te enseñamos sobre lo que quieras saber.
-¡Gracias! – Mugi brincó sobre Ritsu y le estrujó en un abrazo.
-es fría… - pensó la ojiambar al sentir el contacto con la rubia. – pensé que los fantasmas traspasaban a la gente.
-Solo podemos traspasar objetos, no a las personas, ya que su cuerpo aun contiene un alma, mientras que nosotros solo somos espíritus – contestó la rubia con una sonrisa amable.
-¡Yosh! ¡Celebremos que el club de investigaciones paranormales tiene un nuevo integrante! – exclamó Yui tomando de la mano a Mugi. – vaya que estás fría Mugi-chan jeje.
-por hoy paso, tengo cosas que hacer, pero si quieren pueden ir ustedes; además, debo informarle a Mio sobre lo de hoy. De seguro estará en su cama enrollada entre sus sabanas.
-Yo te acompaño – dijo Mugi animadamente.
-No creo que tu presencia ayude mucho, viste como salió corriendo – contestó Ritsu.
-Bueno, puedo esperar afuera.
-Quizá deberíamos hablar todas con ella – sugirió Azusa.
-Sí, mañana que venga a clases le explicamos entre todas, así no tendrá miedo Ricchan – argumentó Yui elevando el dedo pulgar.
-puede ser. – Ritsu suspiró cansinamente – dejaré que se tranquilice por hoy y mañana hablaremos con Mio, ¿De acuerdo?
-¡Hai! – contestaron todas, incluida Mugi.
-bueno, entonces, nos vemos mañana chicas – Ritsu se despidió de Azusa y Yui y junto con Mugi, caminó de regreso a su casa.
Durante el camino, Ritsu y Mugi no pronunciaban palabra alguna. No tardaron más de veinte minutos y llegaron a casa de los Tainaka. Ritsu saludó a sus padres y subió a su habitación donde se encerró en compañía de Mugi.
-Realmente me gustó tu escuela – habló Mugi finalmente después de rato mientras se sentaba sobre la cama de la ojiambar.
-si asistieras a ella no pensarías lo mismo. Las clases son aburridas y no hay mucho que hacer.
-Bueno, tenemos puntos de vista diferentes Ricchan.
Nadie dijo nada durante rato. Ritsu se cambió de ropa y bajó a cenar. Le dijo a Mugi que le esperara y así lo hizo la rubia. Durante la ausencia de Ritsu, Mugi recorrió la habitación de la ojiambar. Habían fotos y recuerdos de las salidas de Ritsu con Azusa, Yui y Mio; muchas de ellas con Mio. Mugi observaba de cerca y detalladamente las sonrisas de cada una, pero en especial la de Ritsu; que eran como un imán a su gusto. Sus ojos ambarinos brillando al compás de sonrisas plenas y alegrías notables en aquellas fotografías de recuerdos con sus amigas.
-Amigas… - musitó para sí misma la rubia – Ricchan… - esto último acompañado de un suspiro y una sonrisa tierna mientras que con su dedo índice recorría la imagen de Ritsu.
Después de unos minutos, la puerta de su habitación se abrió y Ritsu entró, y ahí estaba una de las escenas más tiernas que había visto, y que por alguna extraña razón le parecía de ese modo: Mugi mirando hacia afuera de la ventana con la luz de la luna que resplandecía sobre su ya blanquina piel y resaltaba sus opacos ojos azules, que aquella noche parecían haber recuperado el brillo de alguna manera.
-¿Todo bien? – inquirió Ritsu caminando hacia ella.
Mugi volteó hacia ella y le miró fijamente sonriendo con calidez.
-A partir de ahora lo estará – contestó ladeando levemente la cabeza.
Ritsu se paró junto a ella, y así, las dos miraban hacia afuera aquella gran y resplandeciente luna con el cielo estrellado casi en su totalidad. Ninguna decía nada, y limitándose a guardar silencio por algunos minutos, Ritsu comenzó una charla que abría sido el comienzo de todo y nada.
-¿puedo preguntarte algo?... – mugi asintió levemente sin dejar de mirar hacia afuera. - ¿Por qué no podías salir de la mansión?...
-bueno… - Mugi vaciló un momento mientras su mirada se opacaba de nuevo y bajaba la cabeza – Es mi castigo, por no haber obedecido a mis padres cuando quisieron que me casara con un tipo al que yo no amaba…
Ritsu abrió sus ojos sorpresivamente y le miró con tristeza.
-Eso es algo egoísta – se quejó inconforme.
-quizá.
-y… dijiste que hay una manera para que desaparezcas, ¿por qué dices que es imposible? ¿Acaso está bien para ti estar sola siempre? Digo, no es que quiera que lo hagas, esa es tu decisión, pero creo que estar sola por tantos siglos es algo… triste, ¿no? – Ritsu sonrió amargamente.
-Bueno… es que… es cierto que siempre hay una solución para todo por muy difícil que sea; pero la mía es completamente irracional, además, por ahora solo quiero vivir un poco más por decir así, quiero conocer más sobre algunas cosas del presente y sobre todo de ti y tus amigas. Me parecen lindas personas. – Mugi sonrió con sinceridad mientras su mirada azul se cruzaba con la ambarina de Ritsu.
Aquella noche, Ritsu encontró algo en la dulce y vacía mirada de Mugi, algo que nunca había encontrado en la mirada de alguien más; ¿sería inocencia, sufrimiento, dolor, tristeza? No, esos eran sentimientos vagos que yacían en cualquier mortal, y lo único que diferenciaba una mirada mortal de la opacada mirada de Mugi, era sed de algo, y que al reflejarse en los ojos de Ritsu parecían apaciguar aquella necesidad reciproca, que hasta ahora la castaña había despertado después de tiempo de negarse a sentir algo así.
-Entonces, ¿Me dirás que es eso tan difícil que debes cumplir para descansar? – insistió Ritsu.
-¿Crees en el amor?... – preguntó levemente apenada y mirando el cielo una vez más.
Ritsu hizo una pausa y frunció el ceño.
-No creo… - titubeó falseando a su respuesta, y por primera vez se sintió insegura a tal pregunta, a la cual siempre decía "No" cuando Mio hablaba de ello.
-¿Crees que alguien pudiese enamorarse de alguien que ya no existe?...
-No lo sé… creo que no… - Ritsu no entendió del todo.
Mugi sonrió resignada mientras soltaba un suspiro del mismo calibre y bajó la mirada.
-Lo supuse… - susurró la rubia. – Bueno, creo que hay que dormir Ricchan, recuerda que mañana tienes colegio. – finalizó la rubia con una sonrisa que enmascaraba tristeza, y que Ritsu no descifró.
-De acuerdo, buenas noches Mugi…
-Buenas noches… Ricchan… - Mugi acarició la mejilla de Ritsu y desapareció por unos instantes, dejando sola y pensativa a la castaña, hasta que finalmente se durmió…
….
NOTAS: ¡Waah! Eh aquí la continuación, espero que les haya gustado, gracias por sus reviews y amm espero me dejen más, que son los que me motivan a seguir ¡Yay! Acepto críticas y sugerencias constructivas :)
Quizá estuvo algo flojo, pero el siguiente estará un poco más largo jeje
ESPERO REVIEWS NO SEAN FLOJOS -3- kjahkjahkjah
C(:=
¡Sayonarita!
