Su Más Bella Sonrisa
Todos los personajes y escenarios de Naruto son propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. Este Fan Fic fue escrito sin ánimos de lucro, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Dile NO al plagio.
-"..Personajes pensando..."-
-...Personajes hablando...-
Cáp. 3 ¡No es lo que parece! ¿Un secuestro?
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—Ehh… Sakura quédate quieta o así no lograremos nada— decía Kakashi algo enojado.
Pero Sakura no podía hacer nada para evitar soltar gemidos de dolor —¡Ahh! Kakashi-sensei ¡Me duele!
El Shinobi suspiró —Tranquilízate ya o si no será más difícil para los dos— le recomendó con cierto fastidio. Hacía demasiado calor y aquello se estaba alargando más de lo que hubiese querido.
—¿Pero está seguro de que no hay otra forma?— seguía reclamando ella, ambos parecían estar muy cansados por no decir, frustrados.
—Hm ¿Quieres decir probando otra posición?
—¡Pues sí!—rezongó la chica con cierta insolencia, como si se tratara de algo de lo más elemental. Su cara roja de agitación y calor.
—Está bien —resopló Kakashi — intentemos así, pero no te prometo que salga o que no te duela— le dijo, empezando a moverse a su alrededor después de secarse el sudor de la frente.
—Como sea, no me importa, Kakashi-sensei. ¡Lo único que quiero es sacar ese maldito anillo de mi dedo!
Llevaban casi una hora así. Era obvio que no podían llegar a Konoha con el objeto aún atorado en su dedo, por lo que Kakashi había intentado todo para sacarlo, pero éste se había hinchado demasiado durante la noche, por lo cual entre los quejidos de la chica y su actitud renuente a que tocara el palpitante y maltratado miembro, no había conseguido mover el anillo ni un milímetro a pesar de sus enérgicos intentos. Lo que al inicio le había parecido una tarea sencilla y hasta divertida, se había terminado tornando en un verdadero calvario. Y ahora que lo pensaba, esperaba que no hubiese nadie alrededor, ya que, reparando en sus últimos diálogos, cualquiera hubiera podido malinterpretar terriblemente la situación. —"Pff…"—
Sakura torció la boca en un puchero cuando él hizo ademan de tocarla y no pudo evitar que le resultara un poco adorable que fuera más nerviosa de lo que parecía cuando era su turno de recibir atención por alguna lesión. —Lo siento, Sakura —dijo después de su rápido examen —.Está demasiado hinchado y no quiero seguir haciéndote daño, lo mejor será volver con Tsunade sama, quizás nos permita cortarlo.
—¡Cortarlo! —chilló la pelirosa —¡Cómo que cortarlo! ¡Nadie va a cortar nada! ¿me oye, Kakashi-sensei? —ella apartó el brazo horrorizada ante la visión de una zumbadora sierra cirujana.
—Sakura, Sakura —llamó el peligris de inmediato intentando calmarla, a este paso nunca llegarían a la aldea y estaba muy consciente de ello. —.Me refería al anillo. —se dejó caer en la tierra con pesar y unas ganas inmensas de arrancarse el polo con todo y chaleco —"Endemoniado calor"—. ¿A quién quería engañar? Con los nervios como los tenía, Sakura no dejaría que ninguna sierra se acercara a ella. Sin embargo su dedo se veía realmente mal, ya estaba tornándose morado, no había que ser médico para entender que mientras antes lo sacaran, menos probabilidades tendría de sufrir daños a largo plazo —. Si no nos permiten cortarlo al menos ella seguro sabrá como bajar la inflamación.
—¡Ah, pero claro, ya sé! — dijo la muchacha con los ojos brillándole como luminarias. De cierto modo las palabras del hombre le habían hecho "click" y se lanzó directamente sobre su mochila, suspirando de alivio cuando encontró un pequeño envase verde dentro de sus pertenencias —¡Qué idiota soy!
Kakashi alzó una ceja ante la inmensa sonrisa que se le había dibujado a la chica —Hm ¿Y eso qué es?
—Una pomada analgésica y anti inflamatoria, receta original de Tsunade-shishou —entonces se pasó una mano por la nuca mientras reía tontamente — se me había olvidado que aún traía un poco conmigo, espero que ayude.
El hombre frunció el ceño pero deseó lo mismo —Si lo hubieras dicho antes, nos habríamos ahorrado muchos problemas ¿no crees? Pásamela—agregó.
Ella así lo hizo, todavía avergonzada por no recordar aquella medicina que le había enseñado a preparar su maestra días atrás. Kakashi untó cuidadosamente la pomada por todo el dedo de Sakura, muy consciente de la expresión de dolor en su rostro cada vez que rozaba el tejido. —¡Vaya, Tsunade-shishou es realmente increíble! Mire lo rápido que actúa —la oyó decir.
Y era verdad, hasta él estaba impresionado de su rapidez, pronto la piel volvió a tener un color normal. Al cabo de unos minutos, se puso de pie y le tendió una mano —Intentemos de nuevo.
—¡Hai! —exclamó ella con entusiasmo.
Kakashi le aseguró firmemente el brazo y de manera más delicada sujetó el anillo entre sus dedos y empezó a contar: —Uno…— Sakura miraba alternativamente a su sensei y a su inflamada extremidad, con una gota de sudor resbalándole por la nuca presintió que aquello dolería, lo que era peor, no quería ni pensar en lo que sucedería si no funcionaba —…dos…—. Kakashi estaba muy concentrado, no quería que ella sintiera más dolor, tendría que ser rápido y seguro. —¡Tres!
Lo que sucedió a continuación fue que el Jōnin finalmente jaló el anillo con bastante fuerza, pero quizás muchísima más de la requerida ya que la aleación de oro y plata se había deslizado como mantequilla, lo que ocasionó que ambos ninja perdieran el equilibrio y cayeran al suelo de manera bastante embarazosa.
—¡Auch!— Sakura fue la primera en quejarse, siendo que la mayor parte de su peso había recaído sobre la mano del dedo lastimado. Se había ido de bruces completamente encima de Kakashi quien, por reflejo, se había aferrado a su cintura, ocasionando que ahora se encontraran en una posición que cuando menos, era muy comprometedora.
—¿Estás bien?
—Sí, sólo me lastimé un poco el…— pero cuando se dio cuenta de su situación pensó que se le había parado el corazón. Al alzar la cara reparó que estaba sólo a centímetros de la de su sensei ¡Centímetros! Pero no se movió, la visión de la máscara de Kakashi, de su boca tan sólo a milímetros, la paralizó de terror. —"¡Oh por Kami!" — cerró los ojos de inmediato como si esperara una cruenta reprimenda. Si pensaba que había tenido calor antes, es que ahora debía estar en llamas porque sentía las mejillas arder hasta el grado de casi dolerle —"¡Levántate! ¡Levántate! ¡¿Qué esperas?!" —pensaba con desesperación, sintiendo que se teñía de rojo hasta la punta del pelo —"¡Qué va a pensar, levántate!"— sus piernas y brazos parecían gelatina, estaba demasiado nerviosa como para coordinar sus reacciones sicomotoras sin que resultaran torpes o nulas. Había estado cerca de su sensei antes pero esto era ridículo ¡No se podía ni mover!
—Sakura…
¡Oh no! ¡Oh no! Estaba molesto, lo sentía en su voz, en su pastosa y profunda voz que le había hecho vibrar hasta la última fibra de la piel ¿Estaba molesto no?, bueno no se atrevería a mirarlo para confirmarlo, después de todo. Notó de inmediato los músculos de él tensos como la roca bajo su cuerpo y sintió más vergüenza que nunca porque ¿lo admitiría? Le había gustado esa sensación.
Demasiado para ser correcto. —"¡Por qué demonios no me puedo levantar, es Kakashi-sensei!".
Un escalofrío le recorrió la espalda cuando sintió la mano del peligris moverse por ella, era grande y pesada, como todo él, se sintió tonta por reparar tanto en aquel detalle justo en un momento así —Ya tengo el anillo —escuchó ¿Había sido un gruñido? ¿Un suspiro? ¿Una queja? Si fue un intento para distraerla, no funcionó, en realidad el acto pareció relajarla.
Contuvo el aliento.
Estaba bien, no había nada que temer, confiaba en que él se levantaría, sin duda en cualquier momento se levantaría y se reiría de ella. —"Por favor levántese y ríase de mí"— o al menos así ella imploraba. —"Sí, seguro se debe estar riendo de…"— abrió los ojos para investigar y de inmediato se arrepintió con toda el alma. El ojo del Jōnin, usualmente indiferente y apático, parecía absorberla como un auténtico agujero negro, su mirada era tan intensa que no podía dejar de mirarlo ¡No quería dejar de mirarlo! Estuvo tentada a preguntarle si le sucedía algo malo pero se encontró carente de voz, simplemente no tenía la voluntad de romper aquella extraña y perfecta conexión. La mirada de Kakashi reflejaba un brillo misterioso, atrayente, hipnotizante, algo que no sabía cómo llamarle, pero que le erizaba la piel y le anudaba el estómago. ¿Era esa acaso la clase de mirada que había tenido la noche anterior y no quiso mostrarle?
Entonces, entre sus ganas de salir corriendo y su incapacidad para hacerlo, había surgido un retorcido placer al saberse entre sus brazos, una tibieza, una sensación de seguridad. Él olía bien, fresco, como manzanas, pronto la curiosidad superó su vergüenza y se sorprendió preguntándose si se podía quedar sólo un poco más ahí, sobre él, contemplándole, disfrutando de su calor, tratando de descifrarle. Más memorias de esa noche abordaron su mente y rápidamente el voto por no hacer nada que pudiera considerarse como falta de respeto, se transformó en un deseo por descubrir hasta dónde estaba bien ser cercana al Ninja Copia, con lo reservado que era ¿Cuál era la línea? ¿Realmente a él le disgustaría tanto su cercanía? Siempre había sido agradable compartir con Kakashi, pero ¿Qué tan agradable, qué tan soportable consideraba él su presencia antes de volverse inapropiada?
—"Ya no quiero moverme, no todavía" —inconscientemente quería comprobar qué hubiera hecho su sensei de despertar la anterior noche y encontrarla invadiendo su muy preciado espacio personal. Una cosa eran las misiones peligrosas y otras situaciones ajenas a su control que llegaban a acercarlos físicamente más de lo normal ¿Pero ahora que estaban los dos conscientes? Ella siempre había querido mucho a su sensei, y también le tenía profundo respeto, pero era obvia la barrera que había dispuesto y que evitaba a la joven tener la confianza de abrazarlo con jovialidad de vez en cuando, por ejemplo. Y por eso mismo, esperó y esperó pacientemente el rechazo, el repudio, el enojo y hasta la burla.
Nunca llegaron. Y así pasaron los segundos, sólo tendidos ahí, mirándose a los ojos.
Y se encontró pensando que si ella seguía ahí, era sólo porque él se lo permitía. Ahora la pregunta era ¿Por qué él se lo permitía? ¿Una primera grieta a su impenetrable muro quizás?
—Sakura —volvió a llamar. Esta vez en lugar de una reprimenda más bien parecía un ruego.
¡Mal, mal, mal!
Para Kakashi todo estaba terriblemente mal. Su sonrojo, su agitación, su cercanía. Estaba claro para él que ella no se movería. Sakura entrecerró los ojos, incluso más ensimismada, tan ajena del peligro que corría, demasiado inocente como para interpretar el deseo que debía estar reflejando su mirada en ese mismo momento. —"¡Maldición!"— ¿Por qué demonios seguía ahí? quería apartarla, necesitaba levantarse, respirar y calmarse pero no podía hacerlo, no cuando ella lo miraba así, no cuando todos sus sentidos estaban impregnados de su esencia, no con todo el peso de su cuerpo sobre el suyo —"¿Por qué me tenía que pasar esto con ella? ¡Por qué ella!" —no estaba seguro de si Sakura estaba consciente de que su corazón latía tan rápido como el de él, a decir verdad Sakura no parecía consciente de nada en aquel momento, pero Kakashi lo escuchaba claramente y la esperanza de que sintiera lo mismo que él, era lo único que le había impedido empujarla antes de hacer una estupidez. Como besar sus tiernos labios, para lo cual solamente tendría que mover la cabeza unos siete centímetros a la derecha, o acariciar su pequeña cintura, donde ya su mano estaba posada. —"Levántate rápido, Sakura, antes que sea yo quien te lo prohíba"— Sólo bastaba con iniciar una leve caricia, ella no se opondría…no después de pasado un momento, claro.
—"¡Basta!"— se amargó al descubrir que sus instintos eran casi tan fuertes como él. —Sakura, no tengo problema en quedarme aquí otro rato, pero pesas mucho ¿O es que piensas quedarte a tomar el sol allí todo el día?
Al escuchar su glacial indiferencia, casi como un látigo, inmediatamente la chica pareció despertar de su trance, separándose abruptamente y Kakashi no supo si odiarse o aliviarse.
Se levantó tranquilo y tomó su mochila sin mirarla —Solucionado el asunto pendiente, podemos regresar a Konoha. —no necesitaba verla para saber que continuaba sentada en el suelo, probablemente petrificada de vergüenza. — Tsunade-sama debe estar histérica ¿Vienes o…?
¡No, no, no! —Kakashi-sensei —le interrumpió. Una burla, un regaño, ¡Cualquier cosa pero no su mortal indiferencia! —, lo siento mucho, de verdad. No sé qué…
—¿De qué hablas? Fui yo quien tiró demasiado fuerte del anillo —le dijo, siempre dándole la espalda, sacudiéndose pacientemente el pantalón —¿Estás bien o no?
—Sí… —respondió de inmediato.
—Entonces vamos. — ordenó antes de continuar su camino.
No se veía molesto entonces, pero hace un momento podría jurar que había sentido desplegarse una briosa aura de enfado. —"Quizás lo imaginé, es Kakashi-sensei después de todo"—pensó mientras juntaba rápidamente sus cosas y le daba alcance todavía algo temblorosa. —"No se habrá molestado realmente ¿o sí?" —se preguntó asustada, lo menos que quería era que las cosas se tornaran incómodas con él, ahora que nunca habían sido tan cercanos.
Ninguno de los dos volvió a hablar durante el viaje y Kakashi supo que, en definitiva, tenía que odiarse. Pues la pobre Sakura que caminaba de labios apretados haciendo un enorme esfuerzo por no mirarlo, no tenía culpa ni idea de nada.
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—¡Tarde! otra vez ¡tarde!— y de un golpe toda la oficina tembló. Shizune se secaba el sudor de la cara y observaba con preocupación.
—Um… —Kakashi sonreía con una mano masajeándose la nuca—se complicaron las cosas.
—¡Silencio! —bramó, cortando un ademán que buscaba calmarla —ni siquiera lo intentes…— sin decir más, cruzó las piernas y abrió la carpeta que descansaba en su escritorio —.Lo admito, Kakashi —murmuró la Hokage desde su asiento, revisando en detalle el informe de la misión que Shizune le acababa de pasar — eres valiente para dignarte a venir aquí con todo un día de retraso después de nuestra última charla. —entonces dejó los papeles de lado y lo miró con seriedad —. O muy estúpido. —Sakura, el aludido y Shizune miraban fijamente a su líder, no sin algo de nerviosismo —. Se supone que deberían de haber regresado ayer por la noche. ¿Qué demonios pasó?
—Esto…. Bueno, Tsunade- shishou —Sakura intervino inesperadamente —. En realidad por mi culpa ocurrió un accidente con el anillo y Kakashi-sensei tuvo que usar ese pergamino que lo dejó agotado, además fue un poco problemático sacarlo…
—¡Me estoy dirigiendo al líder del equipo, Sakura!—le reprendió Tsunade de inmediato —.A menos que esa seas tú, has el favor de permanecer callada. —la miró por un momento, estaba incluso más nerviosa de lo usual — "¿Por qué insiste en defenderlo otra vez?".
La Kunoichi se mordió un labio avergonzada —Hai.
Entonces la rubia se reclinó en su asiento —¿Qué se supone que haga contigo, Kakashi? te asigno a Sakura como compañera y aun así te las arreglas para llegar tarde. Simplemente no lo entiendo —resopló fastidiada —. Lo que es peor, la estás contagiando con tus mañas.
—Lo siento, Tsunade-sama. No sucederá otra vez.
Sakura miró a su sensei, seguía sonriendo como si nada, a pesar de decir una cínica mentira.
—Bueno, no hay más nada que decir. Al menos hicieron bien el trabajo y ambos están sanos y salvos. Pueden retirarse —los miró abandonar la estancia mientras se llevaba cansada una mano a la frente. Sólo Kami sabía las preocupaciones que pasaban en ese momento por la mente de la Hokage.
—No me gusta, no me gusta nada…
—¿Qué sucede, Tsunade-sama? —preguntó Shizune, acercándose.
—¿Segura que no hay otro compañero que podamos asignarle a Sakura, mientras dure el período de prueba como Jonin?
Shizune sonrió —¡Pero si fue su idea en primer lugar! —miró cómo su maestra resoplaba y se cruzaba de brazos —. De verdad le preocupa que Kakashi-sempai le contagie sus mañas ¿No? —rió divertida, sabía que su maestra no podía hablar en serio —. Ellos son un equipo casi perfecto.
—Para mi desgracia… —suspiró la rubia, mirando por la ventana.
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—No tenías por qué hacer eso.
—¿Huh? —Sakura pareció salir de un trance mientras bajaba las escaleras junto a su sensei, quien estaba muy relajado releyendo su gastado ejemplar verde.
—Hablar por mí —continuó, pasando una página.
Sakura reaccionó sólo cuando se dio cuenta que empezaba a quedarse muy atrás, era la primera vez que cruzaban palabra desde que emprendieron el retorno —¡Pero no me pareció justo! la culpa del retraso fue mía, más bien usted se…
—Te equivocas, claro que fue mi culpa. —la interrumpió, todavía sin mirarla —. Es parte de las consecuencias de ser el líder del equipo. Un día lo entenderás. —agregó, pasando otra página con tranquilidad —. Así que, no lo hagas.
Sakura entendió bien, Kakashi estaba acostumbrado a ser líder desde hacía muchísimo tiempo, sabía bien cómo enfrentar cualquier escenario, no necesitaba que ella o ningún otro subordinado lo justificara y ciertamente tampoco lo iba a permitir. —Kakashi-sensei —llamó con timidez cuando alcanzaron la entrada, y él por fin la miró de frente —, lo siento mucho… por todo.
Él se quedó mirándola un momento y por un segundo ella pensó que le iba a alborotar el pelo como en antaño —Las cosas no siempre saldrán como quieres. Lo importante es dar siempre el mayor esfuerzo —entonces volvió los ojos a su querida lectura, retomando su caminar.
Y Sakura se quedó atrás, con un nudo en el estómago cuando él no la invitó a cenar con la condición de que pagara ella, como usualmente hacía al regresar juntos de una misión.
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La rubia salía de la florería con algo de apuro. Había sido exasperante para un día de medio turno y además se había quedado hasta tarde alistando los arreglos del día siguiente. En la oscuridad, sus ojos azules luchaban con la llave correcta para descubrir el truco del cerrojo que, como cada noche, le hacía relucir su fiero carácter mientras cerraba la puerta. —Maldita cerradura —murmuró. Su padre era un vago por no arreglarla, bueno aunque ella tampoco lo hacía.
Sintió que un hombre se acercaba pero ni lo miró. Típico, la gente tenía todo el condenado día para recoger los encargos y se les ocurría ir después de cerrados. A veces se trataba de un enamorado desesperado y lo atendía, pero hoy que le dolían las manos, que no soportaba las piernas y que la maldita puerta no terminaba de cerrar —pensó con exasperación, casi golpeándola —, no se compadecería por nadie. —Ya cerramos.
El hombre no le dio tiempo de reaccionar, se posicionó detrás de ella sujetándole fuertemente y tapándole la boca.
Inmediatamente Ino lo mordió, le propinó un codazo en el estómago, se volteó y lo pateó —Te equivocaste de persona —escupió con rabia, de noche también se había equivocado aparentemente —. Soy una ninja —agregó poniéndose en guardia y sacando un kunai.
Sin embargo, otra figura la tomó por sorpresa, comprometiéndole el cuello con su propio kunai e inmovilizándole el otro brazo al pasarlo por su espalda.
—Una ninja con kunais bien afilados —admiró, como si le resultara muy gracioso el hecho de que podía matarla con su propia arma. Su voz delataba un hombre maduro.
—¿Qué quieres? ¡No me toques imbécil! —bramó, haciendo lo posible por resistirse. Ahora se daba cuenta que la figura frente a ella no había sido más que una distracción, un clon de sombras. El tipo tenía habilidad y era rápido, no era un ladronzuelo.
—Yamanaka, Ino —dijo, sorprendiéndola por un instante. La conocía, no iba a matarla y de inmediato aquello la alarmó —. Eres exactamente lo opuesto a la persona equivocada.
Ella lo entendió, no le quedaron dudas de qué era lo que quería. Iba intentar gritar para dar la alarma pero él se lo impidió y no pudo más que gruñir ante su tosco agarre. Sin embargo, después de que tocara un punto clave en su cuello, todo lo demás fue oscuridad.
Ambas figuras desaparecieron tras las sombras donde el único testigo de su encuentro había sido la luna llena.
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Estaba segura que los consecutivos "pipipipi" con pausa de un segundo entre cada uno, que emitía su despertador, eran la cosa más enervante que hubiera creado el hombre a partir de su retorcida imaginación ¡Porque nada en la naturaleza podía compararse con aquella alarma infernal que la sacaba de sus sueños tan violentamente como si una burbuja explotara y el piso desapareciera sin dejar rastro bajo sus pies! La peor parte era la alteración de ritmo que sufría pasado un momento sin recibir atención. El chirriante sonido, obviamente magnificado por la somnolencia de su estado, parecía afincarse en sus sienes como afiladas y pequeñas garras que buscaban lacerarle el cerebro a través del cráneo.
Seguía y seguía, y seguía…
Arañando, arañando, arañando…
Sakura tuvo el descabellado impulso de arrancarse la piel de la cara con las uñas. Soltó un bramido de exasperación antes de salir de debajo de las sábanas, tomar el aparato y estamparlo con enfermizo placer contra la pared más cercana. Estaba agitada, el maldito artefacto la había asustado tanto que le ocasionó taquicardia.
¿Qué día era? Miró el calendario ¡Era sábado! Gruñó y se dejó caer sobre la almohada ¡Otra vez había olvidado desconectarlo!
Cuando se levantó, ni siquiera miró los restos desparramados en el suelo ¿En qué demonios estaba pensando cuando lo compró? Peor aún ¿Cómo demonios había logrado soportarlo durante tantos años? Ahora que lo pensaba, en verdad lo odiaba, había hecho miserable el inicio de todas sus mañanas desde aquel fatídico día que lo trajo de la tienda. Lo único que le parecía increíble ahora, era lo mucho que se había tardado en destruirlo ¡Kami y qué bien se sentía! No había palabras que definieran la ligereza con la que caminaba hacia el baño. ¡De ahora en adelante se aseguraría que los únicos sonidos que interrumpirían sus sueños, serían placenteros! Como música o una alarma más agradable. ¿Es que acaso era masoquista? Se había tardado demasiado en deducir algo tan simple.
Con la taquicardia bajándole un poco, abrió la llave de agua caliente y comenzó desvestirse con pereza. Como su calentador tardaba siglos en funcionar, le dio tiempo cepillarse los dientes.
Además, esa mañana estaba más susceptible que otras. Con el estruendo y el ajetreo se le había olvidado por completo, pero estaba segura que la desproporcionada ira que llevó al despertador a su fin, fue causada por interrumpir un maravilloso sueño.
A juzgar por el grado del irracional impulso, que por años había estado conteniendo, un maravilloso, placentero, mágico y perfecto sueño. —¿Qué era? ¡Qué era! —se preguntaba frustrada ¡Del susto lo había olvidado!
No era para menos que resoplara mientras se metía en la ducha, estaba segura que se había tratado de uno de esos sueños tan cautivantes y tan reales que recordabas luego por mucho tiempo. Suspiró de alivio cuando el agua caliente empezó a acariciarle el cuerpo. De golpe le dio más sueño.
Inhaló profundamente, dejando que el vapor llenara sus pulmones y le entibiara hasta la última fibra de su anatomía. Era uno de los pocos placeres que se permitía.
—"Placer" —pensó. Como en su sueño. Oh sí, había sentido esa misma tibieza en su sueño. Imágenes de un hermoso bosque comenzaron a regresar a su cerebro. Se trataba de un bosque tranquilo, fresco, no recordaba cómo había llegado ahí, pero su olor era agradable, aún lo recordaba.
Era un olor fuerte, embriagante, —"cálido"— como esos brazos que la habían rodeado en su sueño, acorralándola contra el pasto, protegiéndola del mundo, se abrazó a sí misma al recordarlo —"pesados"— como el hombre sobre ella. Sonrió, todo estaba regresando, su amante misterioso del bosque. Era un hombre grande, se había posicionado perfectamente sobre ella y su peso se le hizo acogedor y deseó volver a sentirlo sobre su cuerpo, así como aquel cálido beso en el cuello. Sakura sonreía más mientras evocaba el sueño, recordaba en sus dedos la textura de su pelo ¡Se había sentido tan feliz! quería recordarlo bien con la esperanza de volver a soñarlo: su ropa, sus manos, su aliento, su rostro. —"Su rostro"— se sorprendió pensando y frunció el ceño —Su rostro— repitió esta vez en voz alta. Necesitaba recordarlo pero no lo conseguía, cerró el flujo de agua y abrió la cortina —. Su rostro —repitió, esta vez con rabia antes de repasar toda la escena y tomar su toalla. No importaba cuánto se esforzara, el motivo por el cual no conseguía ni conseguiría nunca recordar el rostro de aquel hombre era porque estaba cubierto con una…
…máscara.
—¡Oh…por DIOS! —gritó a todo pulmón.
Toda la escena encajó de pronto en su cabeza y ahora estaba demasiado espantada como para notar que de golpe se abría una puerta ¡Aquello tenía que ser una horrible broma!
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Fin cap 3
(Capitulo REeditado 26/08/13! Cambié ligeramente el final como ven, pero espero que pegado al siguiente cap, tenga el mismo efecto de "Oh no" xD, también especifiqué acerca de la forma del anillo, que con esas púas bien ha podido ser un arma y por supuesto agregué algunas cositas que no estaban para preparar mejor el terreno para lo que viene y darle más sentido, pues me parece que antes era muy escueto. UFFF y la escena del bosque tenía muchísimo más potencial! Espero que ahora sí esté aceptable. El complemento perfecto de este cap es el siguiente así que sigan leyendo ;).
Nota de Autora
Bueno aquí está ya la tercera parte de esta historia :D espero que les haya gustado, y no piensen que soy mala por haber cortado la historia justo aquí T.T pero el cuarto capítulo viene más rápido de lo que creen tienen mi palabra ;) como siempre digo, quejas, opiniones, amenazas xD etc.. Saben que leo todos sus reviews y por cierto gracias a:
MYsweetAngel
yuky-san02
ktita-aya
CaTa Diethel
abigeil hitoride
Por leer mi fic, por sus comentarios y por animarme a continuar con él, grax
Y por cierto, mal pensados en la parte del anillo, aja los descubrí xDDD
-¿Quién abrió la puerta del baño de Sakura? ¿Quién y a dónde se han llevado a Ino? ¿Quién era el amante misterioso del sueño? ¿Aguantará Tsunade un retraso más? ¿Habrá sobrevivido el despertador de Sakura? Y si no ¿Cómo se levantará temprano de ahora en adelante? ¿Será que compra otro? xDDDDD todas las respuestas a éstas y otras preguntas en el próximo capítulo de "Su Más Bella Sonrisa": Cap 4 ¿Aracnofobia? ¿Dónde estás Ino-cerda?-
Dejen reviews porfis xD
Att: KenKa1804
