Muchas gracias por leer esta historia tonta. Espero que este nuevo capítulo sea de su agrado también. Y si es así, por favor háganme saber qué les pareció. No sé, su parte favorita o si algo les hizo reír o algo en especial que les haya gustado mucho, o incluso si algo no les gustó. Yo estoy muy contenta con este fic, y si bien no es super imaginativo o extraordinario, siempre lo escribo con amor y me gusta darme cuenta cuando lo que escribo logra transmitirles o generarles algún tipo de sentimiento, el que sea; y si fue así, realmente agradecería que me lo hagan saber.

¡Disfrutenlo!

Capítulo 3

Hambre y Celos no son buena combinación.

Luego de aquel encuentro con Hanji, y de su ofrecimiento para ayudarle a acercarse a Erwin; Levi quedó un poco más tranquilo. Aunque también pensó en que las cosas se le iban a poner un tanto difíciles de ahora en adelante. Pero fuese como fuese, lograría acercarse al rubio. Aunque ya habría tiempo para eso, de momento debía prestarle atención a otros aspectos de su vida también.

Para esas fechas, Isabel y Farlan finalmente se habían mudado a vivir a Sina. Los jóvenes rentaron un pequeño departamento cerca de donde Levi vivía. Farlan consiguió un empleo como mensajero motorizado. Por suerte en sus años de secundaria, de vez en cuando se juntaba con algunos maleantes del vecindario quienes le enseñaron a manejar. Farlan había podido sacar la licencia antes de mudarse a la capital y pudo obtener el trabajo en un bufete de abogados a quienes les hacía falta alguien que entregara documentos.

Por su parte a Isabel no le fue difícil adquirir un empleo como camarera en una cafetería. Así ambos podrían sobrevivir en la gran ciudad. Y pronto también comenzarían a estudiar. Lo que a Levi le sorprendió y a la vez no, fue cuando le dieron la noticia de que estaban saliendo juntos. Desde hacía varios años, él sabía que tenían sentimientos el uno por el otro, pero ninguno se decidía a dar el paso y probablemente era porque no querían arruinar la amistad de los tres. Pero sin Levi, tuvieron el suficiente tiempo a solas para aclararse y decidir llevar su relación al siguiente nivel.

El joven de cabello negro les felicitó sinceramente, a la vez que les advirtió que se cuidaran, ya que las condiciones económicas y académicas en las que se encontraban en ese momento, no eran las adecuadas para traer una vida al mundo. Ante dicho consejo ambos se avergonzaron de sobremanera, pero de igual forma le agradecieron y le prometieron cuidarse. Levi les había ayudado con la mudanza y cuando hubieron terminado, se sentaron a beber limonada y a descansar luego del arduo trabajo acomodando todos los muebles.

-A decir verdad, - comenzó Levi, desviando su mirada bastante avergonzado como para encararlos - yo también tengo a alguien. Así que pueden estar tranquilos no les voy a estar haciendo de mal tercio y tampoco deben de preocuparse de que yo vaya a sentirme excluido ni nada por el estilo.- Anunció ante sus muy sorprendidos amigos.

-¡WOW! ¿Hablas en serio hermano?- Isabel saltó de su asiento totalmente emocionada por la buena noticia.

-Me alegro mucho por ti Levi. Pero dinos, ¿Quién es ella? ¿Es alguien de la universidad? - Interrogó su amigo igual de contento que la joven.

-Sobre eso...- Levi no sabía cómo decirles la verdad, pero ya que había comenzado a hablar no había marcha atrás. Por un momento se arrepintió de haber sacado el tema. Sin embargo, decidió que ya sólo le quedaba continuar ya que al fin y al cabo, sería mejor que sus amigos supieran la verdad; tarde o temprano se enterarían de todos modos. - No es una ella, sino un él. Lo conozco desde la secundaria...- confesó con su rostro rojo como una brillante cereza. Tanto Farlan como Isabel abrieron sus ojos como platos.

-Eso si es algo nuevo. En todo caso, te exijo que nos lo presentes hoy mismo. - Farlan le sonrió abiertamente como mostrándole que no tenía de qué preocuparse y que no les importaba en lo más mínimo que hubiese resultado ser homosexual.

-Eso va a estar algo difícil. Para ser sincero, aun no somos pareja. Es más, solo he podido hablar con él brevemente en un par de ocasiones. - El carmín no abandonaba el rostro de Levi y con cada palabra que pronunciaba se sentía mucho más incómodo y también algo tonto, pensó que estaba haciendo un escándalo por nada. Aunque agradecía que sus amigos se hubiesen saltado la parte del drama de escuchar que estaba "saliendo del clóset".

-¡Mi pobre hermano!- Y la muchacha se levantó para atrapar al joven entre sus brazos y acariciarle la cabeza cual si fuera un niño pequeño. -Es un amor no correspondido…- Continuó sobreactuando.

-¡No es eso!- Levi la apartó un poco molesto. - Es solo que aún no he tenido la oportunidad de acercarme a él. Es un tanto difícil poder ganarse su confianza. Pero debo intentarlo. Definitivamente lo haré. - Declaró con convicción.

Luego de eso, la pareja le insistió tanto en que querían al menos ver cómo era su amor platónico, que Levi no tuvo más remedio que aceptar; por lo que al día siguiente llevó a los jóvenes al campus. Después de un rato, lograron dar con Erwin quien se encontraba absorto en su lectura en una de las zonas verdes del lugar. Cuando Levi lo vio su corazón comenzó a palpitar y se llenó de la misma calidez que sentía cada vez que lo observaba. Fue casi imperceptible el cambio de su semblante, aunque era algo que no pasaba desapercibido para sus mejores amigos, quienes lo conocían mejor que nadie. Pero compartieron una mirada cómplice diciéndose que no mencionarían nada, con tal de que el joven más bajo no se arrepintiera de mostrarles quien era el que se había ganado el difícil primer lugar, en el corazón del joven pastelero.

-Es el rubio de allá- Se limitó a decir mientras vagamente señalaba haciendo un gesto con su cabeza.

-¿Cuál es? ¿Cuál de todos? -

-¿Cómo no vas a verlo Isabel? ¿Qué estás ciega?-

-¿Cómo quieres que sepa quién es si solo me dices que "es el rubio"? Hay como veinte rubios allí, hermano.-

-Más te vale darnos otra seña Levi, o si no nunca vamos a saber quién es.- Farlan le miró con la burla pintada en todo su rostro y a punto de soltar la risa. -¿O es que acaso te avergüenzas de él?- Al escuchar esto, Levi le dio un fuerte puñetazo en el brazo a su amigo.

-¡No seas idiota! Jamás me avergonzaría, pero es difícil decirles a tus amigos que eres un vil maricón, e inmediatamente, mostrarles quien lo volvió maricón. ¡Un paso a la vez!- Protestó Levi. Cierto era que había sido difícil para él "salir del clóset" con sus amigos de la infancia, a pesar de que se lo tomaron tranquilamente. A Farlan realmente no le pareció raro, ya que Levi jamás había demostrado ningún sentimiento romántico por nadie. Por su parte, Isabel sólo se alegró, y más que alegrarse estaba eufórica, ya que temía que con la agria actitud de su "hermano", como ella le decía; se iba a quedar solo para toda su vida. Fue un alivio para ambos el saber que Levi podía amar a alguien.

-¡Dinos ya cuál de todos es! ¿Es ese del sombrero ridículo?-

-No-

-¿El de la camisa ceñida color rosa? ¡Ese tiene que ser!-

-A mí no me gusta ningún afeminado.-

-¿El de la cola de caballo?-

-No-

-¡Ese que cojea!-

-¡No!-

-¡Ese que va de la mano con una mujer! ¿No me digas que le estás robando el novio?-

-¡CLARO QUE NO!-

-No sé, el panzón alto de allá entonces… Bueno no lo creo. Vamos a ver…-

-Le vuelves a decir "panzón" y no respondo de lo que pueda hacerte Isabel.- Ambos jóvenes voltearon a ver, sin creer lo que su amigo les estaba diciendo. Levi, quien era un hombre apuesto, pero muy bajito; estaba enamorado de otro hombre. Y ese hombre aparte de ser horriblemente alto comparado con él, podía triplicarlo en peso.

-¿En serio, Levi? ¿No me digas que eres uno de esos pervertidos de gordos?- Insinuó Farlan, burlándose divertido una vez más.

-¡Ah sí! El otro día los vimos en internet. Un "Chubby Chaser" (1)- Agregó la joven pelirroja.

-¿De qué mierda están hablando? Yo no soy ningún pervertido. Es por eso que no me puedo acercar a Erwin, por malditos insensibles como ustedes que no pueden ver más allá del peso de una persona.- Levi comenzaba a sentir su sangre hervir ante los comentarios de sus amigos. Precisamente ese tipo de pensamiento, era el que le había hecho tanto daño a la vida de Erwin en primer lugar.

-¡Calma, calma, Levi! No te ensañes con nosotros, también tenemos demasiada información que asimilar ¿no crees?- Intentó tranquilizarlo su amigo. Pero realmente era toda una sorpresa, el hecho de que Levi fuera homosexual y que estuviese tan enamorado de alguien con quien no había conversado propiamente ni una sola vez, y que por cierto era una persona que no encajaba en ningún estándar de belleza, no sabían muy bien cómo reaccionar en ese momento.

-¿Qué putas es eso de pervertido?- Les interrogó ahora que estaba más calmado. E Isabel le explicó brevemente, a lo que Levi se encolerizó una vez más. ¿Tan difícil era creer que pudiese estar enamorado de Erwin? Si bien era cierto, para la opinión personal de Levi, el peso de más le quedaba bien y lo hacía verse hermoso a sus ojos, no era ningún fetiche suyo. Levi amaba la esencia de Erwin, y le valían las mil mierdas cómo se viera en el exterior, era afortunado de que su apariencia lejos de disgustarle, le atrajera, pero jamás se había puesto a pensar cosas sucias sobre él; de momento con solo poder tocar su mano sería suficiente para él.

-Pero a como yo lo veo, tienes mucha oportunidad con él hermano.- Comentó Isabel inocentemente, pero algo temerosa de que Levi se enfadara con ella. –Es decir, se nota que es una persona que disfruta comer…- y no había argumento contra esa lógica, ya que en ese momento veían a Erwin abriendo su tercera barra de chocolate desde que lo estaban observando y engulléndola con una velocidad increíble.

-Puede ser que coma por estrés, o ansiedad, o miedo. Es normal para una persona tan acomplejada como él.- Le defendió Levi.

-Bueno, pero será mejor que deje de sentir todo eso muy pronto, sospecho que los botones de su camisa no aguantan más. –Y los tres amigos observaron que en efecto, los botones amenazaban con salir volando en cualquier momento.

-Termina tu idea Isabel, que ya me estoy enfadando.-

-A lo que voy es que a tu rubio le gusta comer, y tú eres todo un dios de la cocina, así que son el uno para el otro. Has de conquistarlo por medio del estómago. – A la muchacha le parecía una idea de lo más genial, y a Levi no le parecía tan descabellada si no fuera por el hecho de que tener sobrepeso era la raíz de todas sus penurias en primer lugar, y contribuir a que siguiera aumentando tallas de pantalón no era una buena idea para lograr acercarse a él. Además, Erwin ni siquiera quiso probar su pastel especial, ¿qué le hacía pensar que iba a aceptar algo más?

-Es mejor que nos vayamos. Temo que pueda descubrir que estamos observándolo.- Y al tiempo en el que Erwin abría una quinta barra de chocolate, se marcharon del lugar. Levi volteó a ver por última vez, solo para percatarse de que el rubio tenía la comisura de los labios manchada con chocolate, y sintió desfallecer internamente ante tal tierna imagen. Por donde quisiera que lo viera, Erwin era muy dulce y todo lo que hacía se veía encantador.

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Por su parte, Erwin había olvidado casi totalmente el incidente del pastel. Como no había pasado nada malo, solo fue un evento curioso para él e incluso se llegó a sentir orgulloso de haber podido resistir al postre de exquisita apariencia evitándose así caer en una trampa. Tampoco había notado a Levi rondando cerca de él, el rubio por lo general se perdía en sus propios pensamientos, creando en su cabeza historias las cuáles escribir y no prestaba más atención de la necesaria a lo que pasaba a su alrededor. Varios días después de aquel suceso, su vida continuaba el mismo ritmo hasta que nuevamente le ocurrió algo inesperado al finalizar una de sus lecciones.

Se encontraba guardando sus libros para salir hacia la siguiente clase, cuando un rubio mucho más alto que él y con un gracioso bigote se sentó a su lado y comenzó a olfatear a su alrededor, acercándose mucho a él. Erwin muy incómodo y avergonzado, le volteó a ver interrogándolo con la mirada; era sumamente fuera de lo común que una persona tuviese tan poco respeto al espacio personal de los demás.

-No puedo oler nada en ti, salvo el chocolate que comiste. - Fue lo primero que dijo el extraño, a lo que Erwin inmediatamente pensó que era uno más de los que hacían burla de él. Temía un poco que a esas alturas de la vida ese rubio alto resultara ser de los que incluso lo golpeaban, porque aunque hasta cierto punto el que lo hicieran nunca fue motivo de miedo para él, pensó que ese hombre probablemente podría hacerle mucho daño debido a su altura y complexión atlética y fornida.

Como Erwin no decía nada, pero si se veía muy nervioso, el extraño le sonrió y continuó su charla:

- No me tomes a mal. Resulta que mi olfato es muy bueno y puedo decidir si confiar en alguien o no sólo con su aroma natural. Pero me intriga porque tú no tienes ese aroma, hueles a muchas cosas como dulces y frituras, pero no a ti. - Y con esa loca explicación el rubio más bajo únicamente se confundió más y sentía mucho más peligro. -En todo caso, he decidido confiar en ti por el momento. Ya que tengo un favor que pedirte. –Concluyó el del bigote.

-¿De qué se trata?- Erwin no estaba acostumbrado a que la gente se acercara a hablarle y menos a pedirle nada, eso le pareció muy sospechoso.

-Verás, tengo entendido que eres de los mejores de la universidad y yo estoy un po... ¿cómo explicarlo? El caso es que quería pedirte que fueras mi tutor. Quiero convertirme en un editor pero, el estudio no se me da muy bien.- Explicó seriamente. Erwin no sabía cómo reaccionar, en parte le halagaba que alguien lo notara por su inteligencia y buenas calificaciones; pero podía ser otro intento de jugarle una mala pasada.

-Lo lamento, pero eso no será posible. - Se rehusó.

-¡Por favor! No puedo pagarte pero si sigo sacando malas calificaciones perderé mi beca universitaria y no podré continuar. Te prometo que te compensare de alguna forma. - Le rogó el más alto. Y Erwin cuyo corazón era inmenso, no tuvo más que aceptar. Si era verdad lo que le decía, ayudaría a aquel hombre y si era mentira; aceptaría cualquier maltrato o broma como siempre con gran valentía y resignación.

-De acuerdo. Te ayudaré. – Suspiró.

-Te lo agradezco- Le sonrió nuevamente -. Por cierto mi nombre es Mike Zacharias.- Se presentó extendiendo la mano, la cual Erwin estrechó al tiempo en el que se presentaba de vuelta. No pudo evitar sentirse algo contento, ya que a pesar de la desconfianza, el que alguien se acercara a él ya era algo positivo, aunque fuera por interés al menos no tenía la intención de hacerle daño o eso parecía; de momento.

Lo primero que Erwin le aconsejo a Mike, fue que debía poner mucha atención en clase ya que notó que se la pasaba más pendiente de su teléfono celular que de las lecciones. Además que debía siempre tomar notas, por lo que Mike comenzó a sentarse a su lado en todas las clases que compartían y cuando veía que Erwin tomaba alguna nota, él le imitaba. Comenzaron a reunirse fuera de clases de manera que Erwin le enseñara como estudiar adecuadamente. Fue así como terminó presentándoselo también a Hanji y cuando eso ocurrió Mike repitió su "ritual " olfateándola, sonriendo y declarando que podía confiar en ella.

Así, Erwin se dio cuenta que la única intención de ese hombre era pasar los cursos y también notó que no era alguien de muchas palabras. Probablemente le había costado bastante decidirse a pedir su ayuda. Por su parte, Mike que realmente solo buscaba la ayuda de Erwin, se dio cuenta que además el regordete rubio era una persona amable y divertida, y que sería un tonto si no entablara una verdadera amistad con él.

Dado el pacto que habían entablado se podía ver a Mike junto a Erwin casi todo el tiempo en la universidad, salvo por las clases que no compartían. Esto no pasó desapercibido para Levi, que continuaba fielmente observándolo desde lejos, esperando una oportunidad o tener una idea con la cual acercarse.

Si cuando Hanji llegó, Levi había sentido unos profundos celos, no se podía describir que era lo que estaba sintiendo en ese momento. Por primera vez en su vida veía a Erwin tan cómodo con otro hombre y es que realmente parecía que se estaban llevando muy bien. El primer día que Levi vio a los dos rubios juntos, sintió curiosidad ya que nunca había visto a otra persona que no fuese Hanji junto a él. Ese día más parecía que Erwin le daba un monólogo puesto que era el único que hablaba, el otro se limitaba a escuchar y mantenía un semblante serio.

Luego los vio en una de las mesas en la zona común de la universidad, al parecer Erwin le explicaba algo con bastante entusiasmo. El joven señalaba el libro que tenían sobre la mesa, procedía a explicar y en ocasiones escribía en un cuaderno. Luego de un rato le entregaba el lápiz al más alto quien comenzaba a escribir también. Levi inmediatamente asumió que Erwin le estaba dando clases particulares e inclusive se dejó sentir algo orgulloso, sabiendo que el hombre del que estaba enamorado lo suficientemente inteligente y bueno en sus estudios como para enseñar a otros. Pero Levi comenzó a preocuparse, cuando en unos pocos días se veía a ambos rubios juntos todo el tiempo y ahora entablaban conversaciones sin tener libros cerca. También se les podía ver riendo juntos ya fuera solos o cuando Hanji se les unía.

En ese momento fue cuando los celos se apoderaron de él. ¿Por qué a todo el mundo le era tan fácil acercarse a Erwin menos a él? ¿Cuáles serían las intenciones de ese rubio? ¿Estaría detrás de Erwin también? Y el joven repostero, no podía evitar pensar que ambos rubios hacían muy buena pareja. El más alto tenía una estatura y complexión que no contrastaba tanto con Erwin, a diferencia de él mismo que era muy bajo al lado de cualquiera y más de Erwin que poseía una estatura privilegiada. Y ni qué decir de su cuerpo, que si bien estaba firme e incluso con abdominales bien marcados, con su ropa puesta no se notaba. Quien quiera que lo viera diría que era un hombre muy delgado, a diferencia de las varias decenas de kilos que probablemente marcaba la báscula de Erwin. Si se ponía a reflexionar, el rubio del bigote era un hombre a la medida para Erwin, lo cual él mismo no consideraba ser. Pero fuese como fuese, él amaba a Erwin, y estaba seguro de que nadie nunca lo iba a poder amar como él. Levi llevaba poco más de dos años profundamente enamorado de Erwin y eso nadie lo superaría jamás.

Por lo que decidió que era momento de entrar en escena nuevamente, no fuera a ser que ese musculoso "bigotón" enamorara a Erwin primero que él. Así que uno de esos días volvió a abordar a Hanji cuando la encontró sola.

-Enanín ¿Cómo has estado? - Le saludó ella alegremente, totalmente contrario a la agria expresión en el rostro del más bajo.

-Dijiste que me ayudarías a acercarme a él pero no has cumplido tu palabra. - Levi le miraba amenazante, con esa fría mirada que podía intimidar a cualquiera; excepto a Hanji, quien realmente no se regía por ninguna norma social establecida. Además ella era tan perceptiva, que podía leer a Levi fácilmente y sabía que esa actitud era solo una fachada para ocultar sus verdaderos sentimientos.

-Dije que te ayudaría, no que haría el trabajo por ti pequeño amigo.- Comentó divertida, a pesar de que si estaba interesada en hacer que Levi se acercara a Erwin, no pensaba dejárselo tan fácil y de paso se entretenía con el "pequeñito".

-De acuerdo, de acuerdo. - Ya que no tenía como refutarle aceptó sus palabras sin más. -Este fin de semana, llévalo a mi pastelería. No te preocupes, no será gratis, yo pagaré por lo que los dos consuman.- Y dicho eso sacó de su mochila un trozo de papel, en donde escribió la dirección y se lo entregó.

-¡Puedes contar conmigo! Ya verás que ilusión se le hace a Erwin.- Comentó entusiasmada ante la idea de llevar a su amigo a un lugar el cual disfrutaría mucho.

-Y ni se te ocurra llevar al parásito ese, que se le pegó a Erwin. - Le advirtió severamente y fue ahí, cuando Hanji comprendió a que se debía el repentino interés del joven, que hacía un par de semanas no se había presentado ante ellos. Se le hacía una situación muy divertida y pensaba que podría entretenerse mucho y sacar ventaja de eso.

-Te lo prometo. Después de todo, preferiría que fueras tú el que ganara el corazón de mi amigo.- Y dicho esto, le guiñó un ojo y salió rápidamente de allí; dejándolo con la palabra en la boca y muchísimas dudas. Levi se preguntaba qué le había querido decir con eso. Temía que sus sospechas sobre el rubio yendo tras Erwin fueran ciertas, y si así era, él claramente estaba en desventaja y debía actuar rápidamente.

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Hanji cumplió con su promesa y le comento a Erwin sobre salir juntos el sábado, ya que tenían el día libre. Como a ella no le costaba nada arrastrar a Erwin a sus planes, el muchacho aceptó luego de que le rogara poco. Al rubio no le gustaba salir muy a menudo y ya bastante tedioso era tener que ir casi todos los días a estudiar y trabajar. Siempre se sentía incómodo, como si todo mundo le estuviese prestando atención y juzgándolo por cómo se veía. Máxime que con cada día que pasaba él se sentía y se veía mucho más gordo de lo que era, aunque realmente se pudiera decir que era una persona bastante pesada. Para esa época, el estómago de Erwin había crecido tanto que cuando se sentaba la masa reposaba sobre su regazo y se extendía hacia los costados formando gruesos rollos. Si levantaba los brazos estos colgaban hacia abajo y fácilmente podía competir con una copa C en pecho. Además, su trasero redondo se contoneaba graciosamente cuando caminaba; había también desarrollado una buena papada que hacía juego con sus rellenas mejillas sonrosadas. Por donde quiera que se le veía era una persona con un considerable sobrepeso y por ello creía que nadie jamás le iba a amar.

Pero él aun no sabía, que para Levi todo eso era indiferente. Que ese hombre había aprendido a amar su despampanante personalidad y la pureza de su corazón. Que se veía atraído por su inteligencia y bondad, más que por cualquier aspecto de su apariencia física. Para el joven de cabello negro, Erwin era solo un gran paquete de ternura. Aunque Levi también disfrutaba admirando las numerosas curvas de su cuerpo y el rubor de sus mejillas, anhelaba peinar sus dorados cabellos y acariciar su sedosa y blanca piel. Deseaba perderse en esos temerosos ojos azules y tomar entre sus brazos su suave cuerpo para abrazarle fuertemente y mantenerlo siempre a su lado. Soñaba con tomar su rollizo rostro entre sus manos y lentamente devorar sus dulces labios en un pasional beso. Pero Erwin, ignorante de todo aquello y con desdén por su propio cuerpo, había decidido que estaría por siempre solo y no se atrevía a salir demasiado ya que prefería evitar más indiferencia o maltrato por parte de la sociedad. Después de todo ¿quién podría amarlo si se veía así?

Ese día Erwin decidió usar una camisa de manga corta a cuadros, con botones al frente. En ese momento era una de las únicas piezas de su guardarropa que no amenazaba con explotar peligrosamente, aunque le quedaba ya bastante apretada. También se colocó los jeans que más holgados le quedaban y de hecho eran bastante cómodos en las piernas, pero era imposible cerrarlos por sobre su barriga. El botón y su ojal se encontraban a una considerable distancia de poder juntarse, cuando lo intentó. Por lo que tuvo que colocárselos con el talle más bajo logrando así que su voluminoso estómago y los rollos de sus lados cayeran por sobre el pantalón, haciéndolo verse mucho más redondo de lo que era. Por más que se miraba al espejo, se acomodaba y re-acomodaba, para él su reflejo era el de una persona horrorosa. Realmente deseaba no tener que salir más de lo necesario, pero ya le había prometido a Hanji que harían algo más que pasar metidos en su habitación. Y no sabía exactamente a donde se dirigían, pero al parecer la muchacha estaba muy emocionada y deseosa de ir, por lo que jamás se rehusaría, después de todo era su mejor y única amiga y si podía complacerla lo haría, en retribución por brindarle su amistad.

El rubio había comido un generoso almuerzo con su padre, y se había puesto a leer un poco mientras su amiga llegaba a su casa; ya que le había indicado que irían a beber café y charlar por la tarde. A pesar de que había comido hacía un par de horas, y una cantidad considerable, el estómago de Erwin ya rugía nuevamente. Justo cuando se levantaba para buscar algún entremés con el cual saciar su repentina hambre, el timbre de su casa sonó, anunciando la llegada de Hanji. Erwin pensó que había llegado en el momento justo para evitar arruinar su apetito, porque después de todo, ¿quién podría tomar café sin acompañarlo con algún delicioso trozo de repostería?

-¡Hola Erwin! Ey, te ves muy guapo, parece como si fueras a una cita en lugar de salir conmigo.- La muchacha le halagó. A decir verdad, Erwin era un hombre apuesto, el problema era que la gente no se tomaba el tiempo de observarlo bien, porque su cuerpo inmediatamente les hacía perder el interés en el resto de su apariencia. Pero para Hanji, eso no tenía la más mínima importancia y además era observadora, por lo que ya lo había notado desde el principio. Y queriendo a Erwin tanto como lo hacía, no perdía oportunidad en hacérselo saber. Lo malo era que Erwin no le creía una sola palabra.

-Tú también te ves muy bien.- Se dejó decir cortésmente en respuesta al piropo de su amiga, el cual no se tragó. Y le indicó que ya podían partir para desviar la conversación antes de que ella comenzara de nuevo con uno de sus discursos de "¿por qué no me quieres creer?". A pesar de que Hanji le había dicho que el lugar a donde iban, quedaba relativamente cerca y podían ir caminando; Erwin insistió en ir en el auto de su padre. Después de todo los fines de semana se quedaba en casa y no lo necesitaba, además, por obvias razones a Erwin no le gustaba caminar. Adicionalmente, en el auto se sentía más seguro y lejos de los ojos críticos de cualquier persona. A Hanji le preocupaba un poco, pero no le decía nada ya que no quería que se sintiera mal.

Rápidamente llegaron a la dirección que Hanji le indicó. Se trataba de una pastelería la cual tenía unas cuantas mesas dentro del local y otras más fuera de este. La decoración se veía elegante y sobria, digna de un hombre maduro como lo era Shadis, quien se había esforzado por construirla a su gusto, y dirigida a un público más adulto. No era una pastelería para niñitas de secundaria, y en realidad el ambiente se veía bastante agradable.

Hanji le indicó que tenían una mesa reservada en la parte de adentro del local. Al entrar Erwin observó que la decoración interna combinaba bien con la exterior y el lugar se veía bastante acogedor y tranquilo. Se encontraba pensando que sería un buen lugar para estudiar, mas luego su mirada se desvió directamente al mostrador en donde se exhibían los diferentes pasteles y postres que allí se preparaban. La vista de Erwin se paseaba velozmente por cada uno de los hermosos y exquisitos manjares allí exhibidos, todo se veía tan delicioso, que su estómago nuevamente rugió.

-¡Tal parece que a tu barriga le gusta el lugar!- Comentó Hanji jocosamente, al escuchar el sonido proveniente de su interior. A lo que Erwin se sonrojó mucho, pero no hizo ningún comentario ya que estaba avergonzado. Si con algo se torturaba todo el tiempo, era reclamarse a sí mismo su falta de autocontrol a la hora de comer. Hanji le mostró la mesa que tenían dispuesta para ellos, y a Erwin le pareció que ella era una mujer muy precavida. Ignorante de que todo se trataba del plan de Levi, para que por fin pudiesen acercarse.

Por su parte, el joven pastelero había pasado todo el día bastante nervioso esperando que llegara la hora del arribo de su amado y la latosa de su compañera. Levi se esforzó ese día por hacer todos los postres de la mejor manera posible, después de todo, no sabía cuál de todos iba a elegir Erwin, así que debía asegurarse de que todo quedara delicioso. Y el sabor de sus postres ese día había mejorado tanto que Shadis no pudo resistir soltar uno de sus comentarios.

-¡Deberías enamorarte más a menudo, muchacho! Mira que buenos resultados das estando en ese estado.-

-¿De qué demonios estás hablando, viejo? ¡No debería inventar estupideces!- Trató de disimular la sorpresa al darse cuenta que, o Shadis era muy perceptivo, o él era demasiado evidente.

-¿A quién quieres engañar mocoso? Me pides que te deje reservar una mesa, logras este sabor en los postres, ¿y todavía así quieres negarlo? Creo que uno no se esfuerza tanto solo porque vayan llegar sus fastidiosos amigos o su decrépito tío.- Y Levi no podía discutirle, simplemente se había evidenciado totalmente y no tenía manera de refutar lo que le decía.

-¡Métete en tus propios asuntos, calvo!- Y como sí se estaba quedando algo calvo, Keith se ofendió bastante con ese comentario, así que decidió mejor continuar con su trabajo. Pero en cuanto viera que llegaba "la amada" de Levi, no desaprovecharía para tomar venganza y hallar la manera de burlarse de él.

Justo en ese momento, Hanji y Erwin entraron y tomaron asiento en la mesa reservada. Como Levi aún estaba concentrado en lo suyo, no se percató. Pero Shadis corrió a atenderlos, ya que le causaba bastante curiosidad conocer a la mujer de la que según él, se había enamorado Levi. Se encontró con un par de personas bastante peculiares: una joven cuyo sexo era bastante dudoso, ya que su ropa era nulamente femenina y de pecho era plana como una tabla. Lo cual no se podía decir de su acompañante, cuya talla de pecho podría darle envidia a la mujer promedio, y de quien Shadis temió que terminara quebrando una de sus valiosísimas y bellamente decoradas sillas, si es que no aguantaba el peso del cuerpo de ese hombre.

-Buenas tardes, queridos clientes. – Les saludó Shadis con una falsa sonrisa, de esas que cualquiera que haya trabajado en servicio al cliente logra fingir. –Les dejaré los menús por acá, para que vayan decidiendo qué van a ordenar.-

-¡Que amable!- Expresó Hanji abiertamente, mientras que Erwin se limitó a asentir con la cabeza en señal de agradecimiento.

-Señor…- Shadis se aclaró la garganta y dirigiéndose a Erwin con algo de nervios. –Si gusta, ¿puedo ofrecerle una silla más cómoda?- Y el rojo brillante subió al rostro de Erwin, aquel hombre había notado que su enorme trasero no cabía en la pequeña silla y no sabía si sentirse agobiado y avergonzado; o aliviado porque desde que se sentó, estaba demasiado incómodo.

-¡Sí, por favor!- Fue Hanji la que contestó, al notar el penoso silencio entre los dos. Erwin se había quedado sin palabras, pero la joven podía notar la molestia de su amigo tratando de mantenerse en esa diminuta silla. Erwin hundió su rostro en el menú avergonzado, y Shadis rápidamente le consiguió una tosca silla de metal, mucho más amplia y resistente, la cual Erwin aceptó apenado pero luego aliviado al sentir la diferencia.

-Gracias, señor…-

-¡No hay de qué! Ahora los dejo para que decidan y en un momento les tomaré su orden.- Keith se retiró nuevamente a la cocina, aliviado de que su silla ya no corría peligro de romperse bajo aquella "montaña de hombre". Pero se dio cuenta que por aquella situación, no había podido conversar nada con la poco femenina joven, que según él era de quien Levi estaba enamorado. "¡Vaya gustos tiene este muchacho!"

-¿No te parece que ese hombre es de lo más apuesto?- Preguntó Hanji con una sonrisa estúpida en su cara.

-¿Qué? ¿El pastelero? Pero si es como diez años mayor que tú Hanji, además se está quedando calvo.- Fue lo que logró contestar el contrario, muy sorprendido de las palabras de su amiga.

-¿Y eso qué? A mí me parece un hombre maduro y amable. No es bueno juzgar por las apariencias, Erwin.-

-Lo lamento.- Se disculpó. Entrando un poco en shock ya que Hanji le había dado una buena lección. Tanto se quejaba él todo el tiempo de que las personas no lo aceptaban por su apariencia, y resultaba que él acabó haciendo lo mismo. ¿Quién era él para juzgar? Si solo se trataba de un gordo cuyo trasero no cabía en una silla normal. Se apenó demasiado por haber hecho ese comentario. Pero Hanji le indicó que no le tomara importancia y que mejor decidieran qué iban a comer.

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Levi volteó a ver la hora, y se percató de que ya era el tiempo convenido para que Hanji llevara a Erwin a la pastelería. Por lo que se asomó al salón, solo para comprobar que ellos ya se encontraban allí, estaban viendo el menú y charlando entre ellos. El ver a Erwin en su lugar de trabajo, en su ambiente, era como un sueño. Sólo el hecho de tenerlo en ese lugar ya le significaba algo más íntimo a Levi, y por supuesto que el rubio causó en él, el mismo efecto que le ocasionaba siempre que lo veía: la tibieza recorriendo su cuerpo, la alegría desbordándose de su pecho y esa aura mágica e imaginaria que rodeaba a Erwin.

Shadis le observó y si bien Levi no cambió mucho su semblante, el solo hecho de que parara lo que estaba haciendo y se quedara observando por largo rato, ya era suficiente para que el mayor comprobara que en efecto la persona en esa mesa era la que traía loco a su aprendiz. De nuevo no pudo evitar preguntarse cómo era que esa desaliñada muchacha le atraía tanto a Levi. Pero al fin y al cabo, amor era amor viniera de donde viniera y fuera a donde fuera. ¿Quién era él para juzgar? Incluso se sintió alegre por Levi. Le había tomado aprecio y tampoco quería que acabara como él: ya entrado en años y totalmente solo.

Levi se arremangó las mangas, se quitó el delantal, y se miró en el pequeño espejo del baño antes de salir al encuentro de los dos amigos. Se encontraba muy nervioso, pero por suerte, era algo que podía ocultar bien. Finalmente, salió al salón y se acercó a ellos.

-Buenas tardes. ¿Puedo tomarles la orden?- Pronunció secamente, realmente quería causar una buena impresión. Pero así como podía ocultar sus nervios fácilmente, le era difícil expresar alegría y ni esperar que pudiese esbozar una sonrisa.

Erwin volteó a ver solo para abrir sus ojos como platos. No se esperaba que precisamente esa, fuera la pastelería en la que trabajaba aquel tipo. Y ni siquiera lo recordaba ya, entonces un sentimiento de culpa le poseyó. Si realmente aquel hombre trabajaba en esa pastelería, ¿era cierto que sólo quiso agradecerle? Y siendo así, ¿tiró a la basura aquel exquisito postre solo por un capricho? En ese momento, no sabía si le carcomía más la culpa de haber desperdiciado el pastel o de haber desconfiado tanto en el joven.

-¡Hola, Levi! No sabíamos que trabajabas aquí. –Intentó disimular Hanji.

-Soy aprendiz y empleado de pastelero. Aunque la mayoría de los postres que vendemos son preparados por mí.- Se aventuró a decir orgulloso de su labor, y haciendo énfasis en que cualquier cosa que probaran ese día, había sido preparada por sus propias manos.

-¡Excelente! En ese caso, confío en que tú puedas darnos alguna recomendación, ya que todo suena tan delicioso que no podemos decidir. – Y esta vez, Hanji no mentía, todo lo del menú se veía tan bueno que simplemente no sabían qué elegir, y si fuese por Erwin hubiese pedido todo.

Levi se preocupaba de que Erwin no hubiese dicho nada desde que llegó, y prácticamente la conversación era entre él y la fastidiosa mujer, por lo que se acercó más a Erwin y agachándose un poco para quedar a su altura como en una anterior vez, se dirigió a él.

-¿Qué tipo de postre se te antojaría comer?- Interrogó galantemente, y Erwin solo pudo sentir que el rubor de sus mejillas aumentaba.

-Bu-bueno, yo…- Estaba nervioso, ese hombre se acercó mucho a él, y ya de por sí estaba avergonzado por haberlo despreciado la vez anterior.

-Por cierto, - Levi no le dejó contestar – todo lo que coman hoy, va por mi cuenta, así que no debes reprimirte y pide lo que desees.- Y esta vez, Levi fue capaz de sonreír levemente con confianza. Aquello fue muy inesperado para Erwin, quien en ese momento sintió su corazón comenzar a palpitar más rápido, al punto que involuntariamente, posó su mano sobre su blando pecho.

-Eso es muy generoso de tu parte.- Se animó a decir el rubio. –Pero no podemos aceptarlo.-

-¡Erwin! Tú mejor sólo pide de una vez, ¡tenemos que aprovechar! Una oportunidad así no se da todos los días.- Le animó Hanji, que sorpresivamente ya comenzaba a perder la paciencia con esa negativa actitud de su amigo.

-La cuatro-o…- se aclaró la garganta. -… tu amiga tiene razón. Por favor pide lo que se te antoje.- Le instó Levi.

-Bien.- Aún un poco dudoso, pero incitado por ambos y por el rugir de su estómago, Erwin aceptó. Después de todo, era cierto que era una oportunidad de oro, y por otro lado, no había forma de que ese hombre tuviese malas intenciones, ya que se encontraban en su lugar de trabajo y se veía que era serio. –En ese caso, creo que tengo ganas de algo con chocolate.-

-De acuerdo. Entonces ¿qué te parece este "Coulant" de chocolate?- Le mostró en el menú. –Se trata de un bizcocho relleno de chocolate fundido, el cual se desborda cuando lo cortas. Puedes escoger entre sabor original, naranja o café; puedo además añadirle una bola de helado del sabor que prefieras al lado.- Explicó muy profesionalmente. Hanji se asombró de que ese tipo con pinta de gamberro realmente fuese un pastelero serio y Erwin, aparte de pensar en lo mismo, se le hizo agua la boca al escuchar su explicación.

-De acuerdo, quisiera uno sabor café con helado de vainilla.- Le solicitó Erwin.

-A mí tráeme uno original con helado de fresa. Y café negro para ambos- Pidió Hanji. Levi se retiró y preparó los postres, apareciendo rápidamente cargando la bandeja con los pedidos. Ambos amigos pudieron apreciar desde la elegante vajilla en la que les servían, hasta el bello decorado y la forma en la que Levi había colocado los postres y las bolas de helado. Les sirvió deseándoles que lo disfrutaran y se retiró sólo para poder observar desde la cocina la reacción de Erwin.

-Esto se ve demasiado delicioso Erwin, aunque está tan bonito que me da pena comerlo.- Comentó la muchacha.

-Bueno, creo que yo no tengo ese problema.- Erwin rio y tomó la cuchara con la que cortó un poco del postre, para revelar su delicioso relleno, tomó una generosa cantidad y finalmente la vació en su boca. Se sorprendió, jamás había probado algo tan exquisito en toda su vida. Prácticamente quedó boquiabierto y Hanji al observar aquello, solo se apresuró a imitarlo y probar el propio.

-¡No lo puedo creer! ¡Esto está buenísimo! – Exclamó ella también muy asombrada, jamás hubiese pensado que aquel tipo tuviese tanto talento para cocinar.

Los dos comieron rápidamente, Levi observó el semblante de Erwin, a leguas se notaba que le había gustado y no pudo evitar sentirse feliz y orgulloso de su labor. El que el rubio comiera de lo que él preparó con sus propias manos, era más de lo que podía pedir. Finalmente, cuando vio que ya habían terminado, (que en realidad fue bastante rápido) salió nuevamente y se dirigió a ellos.

-¿Y bien?- Interrogó al tiempo que levantaba los platos.

-¡Estuvo delicioso!- Exclamó la mujer.

-Coincido. La única queja que tengo es que fue una porción pequeña y me la acabé muy rápido.- Erwin, que había quedado extasiado con el extraordinario sabor, se había logrado desinhibir y por ello se dio el lujo de hacer ese tipo de comentario. Aunque luego pensó que había sonado "como todo un cerdo", lo cual le hizo apenarse una vez más y agachar la cabeza.

-Eso sí que es un problema. Pero viendo el lado positivo, significa que aún hay espacio para que pruebes algo más. ¿Qué te gustaría esta vez?- Le preguntó Levi, al fin siendo capaz de mostrarle una amplia sonrisa, y es que el comentario de Erwin se le había hecho tan dulce, que simplemente no podía evitar sonreír.

-Oh. Entonces, creo que ahora dejaré que tú nos sorprendas con alguna recomendación tuya. Estoy seguro que cualquier cosa estará excelente.- Se animó el rubio, tratando de no pensar en lo realmente apuesto que se veía Levi sonriendo, cosa que no le había visto hacer en las pocas veces que se lo había encontrado.

Habiendo escuchado aquello, Levi se retiró nuevamente, para volver con otros dos platos en su mano, los cuales colocó sobre la mesa y procedió a explicar.

-Quisiera que prueben este "Far bretón", se trata de una tarta similar al flan, con una masa en base a harina de trigo, mantequilla, leche, azúcar y huevo, lleva pasas de uva, y está perfumada con vainilla y ron.- Tanto a Erwin como a Hanji se les antojó demasiado y no tardaron en hincar el diente, sorprendiéndose tanto o más como la vez anterior. Aunque al final, la respuesta de Erwin fue la misma y le indicó que se le había acabado muy rápido.

Resultó que Erwin tenía un apetito insaciable, todo lo que Levi le ofrecía, lo aceptaba gustoso y lo consumía velozmente, totalmente extasiado por el exquisito sabor y texturas. Cada postre que probaba le sabía más delicioso que el anterior. Jamás había degustado nada igual, y parecía como si su estómago fuese un pozo sin fondo, ya que había probado al menos diez variedades distintas, mientras que Hanji solo pudo con las dos porciones del principio. Pero el rubio no parecía que iba a detenerse pronto.

Cuando veía que su plato estaba vacío, Levi le alcanzaba un nuevo postre, le explicaba sus ingredientes y origen, mientras observaba maravillado, el alegre semblante del rubio al comer. Jamás lo había visto tan contento, y el poder observar aquellas expresiones de genuina felicidad en el rostro de Erwin, causaban que el corazón de Levi se hinchara de emoción, sentía que se iba a salir de su pecho en cualquier momento. Hanji no se quedaba atrás, jamás había visto a Erwin comiendo tan cómodamente y sin sentirse mal o culpable, por lo que ella también se sentía muy contenta.

Ninguno de los tres notó, cuando por inercia, Erwin desabrochó su pantalón que ya estaba comenzando a apretarle, liberando por completo su barriga y sin ataduras, generando un poco más de espacio para continuar.

Cinco variedades de postres más, y otra taza de humeante café caliente, pasaron cuando finalmente, ante la horrorizada mirada del rubio, cuya felicidad se esfumó en ese botones de su camisa no cedieron más, y al menos tres de ellos salieron disparados, revelando su enorme y repleta barriga, ante Levi y Hanji. La cara de Erwin no podía estar más roja, tomó ambos lados de su camisa, tratando de cerrarlos por sobre su estómago en un inútil y torpe intento por cubrirse. La joven no sabía qué hacer, jamás les había ocurrido algo así y estaba en un momento de shock, más al ver cómo Erwin infructuosamente intentaba cubrirse y ya las lágrimas de vergüenza se asomaban por sus ojos.

-¡Ven conmigo!- Y sin esperar respuesta, Levi tomó de la mano a Erwin y lo haló haciéndole entender que quería que se levantara para ir a otro lado. Erwin estaba tan avergonzado y triste, que no tuvo fuerzas para negarse, se levantó aun tratando de cubrirse con una mano y siendo halado por Levi de la otra.

Y por su parte el joven más bajo, se maldecía internamente, porque en ese momento solo podía pensar en lo adorable que se le había hecho todo aquello. La verdad era que se sentía feliz, ya que Erwin había disfrutado tanto sus postres, que comió al punto de hacer reventar su camisa, y lejos de parecerle algo horrible, solo le hizo sentirse orgulloso y satisfecho.

Además, cual colegiala enamorada, no podía evitar sentirse emocionado de que en ese momento, tenía la rechoncha y suave mano del rubio entre la suya y para él era cual estar en el paraíso. Al fin había logrado tener contacto físico con él. Levi llevó a Erwin a una pequeña habitación en la parte de atrás, en donde se cambiaban su uniforme y guardaban su ropa y otras cosas. En aquel cuarto había un armario, donde comenzó a rebuscar.

-¿Era esto lo que querías cierto? ¿Para esto nos invitaste aquí?- Finalmente Erwin habló. -¿Buscas una cámara acaso? ¿Tomarás fotografías y se las enviarás a tus amigos para burlarte de mí?- Para el rubio todo aquello había sido solo una de tantas crueles bromas. Pensaba que Levi se había aprovechado de su glotonería para hacerle pasar una humillación. Era la única explicación al hecho de que fuera tan amable y lo hubiese dejado comer hasta reventar.

Estaba casi a punto de romper a llorar, resignado a que Levi tomara las dichosas fotografías, entonces el joven más bajo, que no había querido contestarle, se volteó luciendo una penetrante mirada. Pero que extrañamente para Erwin no mostraba ni burla, ni enojo, sino más bien, preocupación. Sin decir una palabra, Levi se aventuró a posar sus manos sobre la voluminosa superficie del estómago de Erwin, a lo cual él, apenado a más no poder, reaccionó tomándolo de las manos para apartarlas.

Levi le volteó a ver severamente ahora, y le mostró lo que tenía en sus manos. Se trataba de varias gacillas que pensaba utilizar para temporalmente arreglar el problema de Erwin.

-Lo siento, pero para hacer esto forzosamente tengo que tocarte. Lamento si es incómodo para ti.- Y Erwin que no cabía en su asombro, bajó los brazos y dejó que Levi continuara. El joven de cabello negro, tomó ambos extremos de la camisa de Erwin, y comenzó a colocar gacillas para que se mantuvieran juntos. Erwin aún muy avergonzado y también con la culpa carcomiéndole, por haberlo juzgado mal una segunda ocasión. Sentía manos de Levi recorrer su penoso y gigante estómago, pero le pareció que su toque era suave y amable, y que se sentía muy bien.

Por su parte Levi, no cabía en sí mismo de la felicidad. No solo había tenido la oportunidad de tomar su mano, ahora podía tocar su cuerpo casi que con plena libertad. Tanto tiempo había ansiado poder comprobar cómo se sentiría posar sus manos sobre aquella encantadora barriga, y ahora que lo había podido hacer, era mejor de lo que se esperaba. La superficie era suave, muy suave. Levi no podía parar de pensar que se sentía cálido y agradable al tacto. Como nada que hubiese podido palpar nunca. Pero como no podía abusar, llevó a cabo la tarea lo más rápido que pudo. Aunque bien hubiese deseado poder acariciarlo aunque fuese un momento.

-Está listo. Esto debería aguantar hasta que llegues a tu casa y puedas cambiarte. Toma a la cuatro-ojos y salgan de aquí rápido. Y no te preocupes por la cuenta, como te dije yo pagaré por todo.-

-Pe- pero es demasiado… Me atraganté allá, probablemente se trate de mucho dinero.- Nuevamente estaba muy apenado, si es que podía estarlo más. Erwin había escuchado eso la primera vez y pensó en aprovechar la oferta, pero jamás se imaginó que terminaría comiéndose casi que hasta los platos.

-Dije que yo pagaré. ¡Ahora vete!- Sentenció Levi imperativo.

-¿Por qué haces esto? ¿Por qué me ayudas? Y encima de todo quieres pagar esa enorme cuenta.- Erwin no se lo explicaba, no había razón por la cual ese extraño se comportara así con él. El que lo hubiese ayudado una vez en la biblioteca, no ameritaba tanta amabilidad ni generosidad.

-Eso, es porque…- ¿Qué hacer? Aún era muy pronto, Erwin no lo conocía, no había manera de que aceptara sus sentimientos si se los confesaba en ese momento. Pero por otra parte, tal vez luego de eso quedara tan avergonzado, que no quisiera verle a la cara nunca más. Era ahora o no habría otra oportunidad. Levi suspiró y le miró directamente a los ojos, pero no dijo nada.

-Dímelo…- Insistió el rubio. -¡Dime qué planeas!-

-Eso es porque, -Levi reunió todo el valor que pudo, y mostrando la más seria expresión en su rostro, procedió. –es porque aunque tú no me conozcas, yo realmente, desde hace mucho, mucho tiempo, te he amado Erwin.-

Continuará…

No me maten por dejarlo allí :D

(1) Chubby Chaser: Persona sexualmente atraída sólo por personas con sobrepeso. Generalmente es algo así como un fetiche, relacionado únicamente a atracción sexual, y no tiene que ver nada con el "amor sin prejuicios", se pudiese comparar como que a un hombre solo le gusten las mujeres de pechos enormes y no le interese su personalidad, etc. También a lo que entiendo, este tipo de personas también se llegan a convertir en "Feeders" quienes disfrutan de alimentar a la otra persona y verla ganar peso solo por placer sexual, convirtiéndose así muchas veces en una relación bastante enfermiza. Por favor no piensen que este fic es de ese tipo. Los sentimientos de Levi son sinceros y no tienen nada que ver con algún comportamiento sexual de su parte.

Doy vergüenza repitiendo ideas en los fics xD, para quienes han leído Dancing on a Highwire, no sé si recuerdan que Levi una vez decidió seguir los consejos amorosos de Isabel jajajaja.

Y para los postres, simplemente fui a google e hice casi copy/paste de las explicaciones, no crean que yo sé algo de eso jajaja.

Contesto Reviews:

Kirakishou3: A todos nos dará diabetes, y solo está comenzando el drama y el fluff! Jaja Gracias por leer.

ESLAEJ: Yo antes pensaba que a nadie le iba a gustar Erwin con extra de Erwin xD, pero resultó todo lo contrario y me alegro mucho. Lamento lo de Isabel y Farlan, pero serán personajes importantes en este fic. La verdad no he leído muchos fics que digamos e ignoro si salen mucho o poco. Pero a mí no me gusta centrar los fics en solo la pareja principal como si solo ellos dos existieran en el mundo porque sería muy aburrido e irreal. Espero que no dejes de leer el fic porque ellos dos van a seguir saliendo bastante, después de todo, son los únicos amigos de Levi.

En todo caso, muchas gracias por leer. Espero que te haya gustado este capítulo también, lo que más amo de escribir es lograr algún tipo de reacción en las personas, y que me digas que lo he logrado me alegra mucho.

RivaiFem: Me sorprende viéndote leer un fic mío, yo pensaba que no te gustaban jaja. O tal vez es solo este el que te gusta. Pero sea como sea, te agradezco el pasarte por aquí. Y estoy feliz de que te agrade. Pues sí yo confieso tener una cierta debilidad por este tipo de personajes, tal vez por eso este Erwin me sale así bien bonito, espero que me siga saliendo todo bien y te guste lo que sigue :)

Radu: No sabes lo que me halaga saber que una persona a la que no le gustan ni los fanfics ni el yaoi se haya enganchado a mi historia, me hace pensar que no soy tan mala escritora después de todo. Gracias por leer!

Marian: Exacto, y creo que ya he comprobado que en realidad, todo mundo ama la redonda belleza de Erwin, yo solo me ocupé de hacerlo notar xD. Espero que te haya gustado este capítulo también :D

AcosadoraKawaii: Jaja tus reviews siempre los espero! Tienes razón, el OoC no es malo del todo, pero yo espero jamás llegar a escribir un Levi que sea así todo amoroso, meloso y afeminado que ande diciendo "mi amor, mi rey, mi cosita" o cosas por el estilo. El día que haga eso me tiro de un puente xD

Ah me mataste con ese comentario del fetiche jaja, si algo siempre he dicho es que tú eres super buena prediciendo lo que va a pasar, o lo que pudo haber pasado, y no te voy a negar que muy levemente esa idea o tal vez no exactamente, vino a mi cabeza. Iba a poner como que gracias a que el pastelero también está pasadito, Levi comenzó a ver con buenos ojos a ese tipo de personas, no que tenía fetiche porque osea, eso hubiese sido bien pinche enfermo xDDDD pero al final se me fue y no lo puse jaja.

Y pues no sé! Yo amo todas y cada una de las curvas de Erwin cachetón, y no siento que haya la necesidad de que sea delgado, aunque aún no sé qué va a pasar… weno zi cé pero no wo a dezir xDDDD no voy a hacer spoiler. Gracias una vez más por acompañarme en esta historia!

Okumura Ren: Me alegra que te haya dado tiempo para leerlo, y ojalá te haya gustado este también, yo me emociono mucho escribiendo esta historia y mucho más sabiendo que a todos ustedes les gusta tanto. Gracias por leerme!

Si me quedó algún review sin contestar, por favor perdónenme pero desde hace unos días no sirve Fanfiction y no puedo ver los reviews nuevos :(

En fin, ahora sí me voy a dedicar a terminar Dancing on a Highwire y ABC of Love. Si solo están leyendo esta historia y les gusta, les pido humildemente que pasen a leer esas otras dos historias. Si como en esta les gusta el fluff, con ABC morirán de diabetes. Y Dancing, bueno es mi obra maestra hasta el momento, llevo casi dos años publicándola así que se imaginarán el amor con el que la he escrito, pero lamentablemente no muchas personas la leyeron, les agradecería si lo hacen.

Finalmente solo dejarles un pequeño recordatorio de que me busquen en Facebook como Izuspp, y le den like a la página, para que vean mis dibujos feos y publicaciones relacionadas a mis fics.

¡Gracias por leer!