Disclaimer: TMNT no me pertenecen ellos son propiedad de la autoría creativa de Kevin Eastman y Peter Laird.
N/A: Me fascina que esto esté tomando un rumbo tan bueno mil gracias por sus comentarios es lo que me impulsara si puedo a montar un pequeño aporte al día.
Feudalista
La tarde transcurría con normalidad, acostados bajo la sombra de un enorme duraznero estaban el ninja kame y el samurái vagabundo. Leonardo no podía dejar de ver una venda que cubría la muñeca de Usagi mientras este aparentaba estar durmiendo.
—Leonardo-San por última vez fue un accidente practicando. Puedes dejar de mortificarte por ello.
Leo volteo la vista a otro lado mientras los rayos del sol hacían agujeros de luz en el frondoso árbol, estaba avergonzado sin quererlo había herido a su compañero con sus katanas al emocionarse demasiado en una práctica entre ellos esa mañana. No podía sacárselo de la cabeza.
—Accidente o no Usagi, debí tener más cuidado— cierto se había emocionado, es decir no todos los días tenia a alguien tan bien adiestrado en kenjutsu para practicar y que fuera de entera confianza, una sola estocada de su katana y Usagi ya tenía un rio de sangre emanándole de la muñeca y él tenía una cara de póker perfecta.
—Los accidentes pasan— dijo el conejo a su lado viéndolo tiernamente. Leonardo podía ser demasiado noble y penoso cuando la situación lo ameritaba creía que no era digno de verle a la cara luego de un descuido mayúsculo como él le llamo— No puedes predecir donde dejara caer el árbol su fruta Leonardo-San. Mucho menos saber cuándo apartarte de su camino al caer.
—Eso lo dices para hacerme sentir mejor por casi rebanarte la pata— dijo sentándose en el césped viendo fijamente a su amigo que no hacía más que sonreírle desde su posición—…Además, ni siquiera fue la pata derecha no me habría traído suerte si te la hubiera cortado.
Al sentir como Usagi le daba un golpe amistoso en la cabeza comenzó a reír y este con él, Usagi intento levantarse pero apoyo inconscientemente la pata herida. El quejido que lanzo al aire fue de espanto y Leonardo acudió a la ayuda más rápido que inmediatamente.
Usagi no supo cuándo pero leo ya tenía su pata entre sus manos y revisaba la venda empapada de sangre con cuidado meticuloso y cuidadoso como era el con ese rostro serio afianzando su pata, no notaba como sus pómulos blancos se iban tiñendo de un imperceptible rojo.
Leonardo era demasiado atento con todos en especial con él en ese momento. Podía percibir un aroma muy dulce como a durazno maduro, pero muy concentrado era la mescla del frondoso árbol y la esencia del de azul, estaba aturdido viendo como le cambiaban el vendaje mientras la brisa lo hacía irse a otra dimensión.
De repente Leonardo le había parecido…atractivo.
Al notar que rumbo estaban tomando sus pensamientos se sonrojo cual tetera y volteo a otro lado. Leo lo vio raro no comprendía que le ocurría a Usagi.
El otro simplemente se estaba reprendiendo mentalmente quizá solo admiraba la belleza interna de su mejor amigo nada más, eso fue lo que vio reflejado en sus ojos.
Pero ese brillo avellana era de cierta forma tan reconfortante como tentador.
— ¿No tenemos dinero para la posada verdad? — pregunto Leonardo como si nada.
—Creo que no.
—Esta noche a la intemperie entonces— y allí estaba esa sonrisa de nuevo. Definitivamente mejor se cortaba la otra pata a soportar esa sonrisa tan sugestiva del de azul.
Aunque no le disgustara para nada.
