¿Cuánta gente había visto en la funeraria? Se decía el chico al salir de la sala donde velaban a Soun. El Sr. Tendo había sido muy querido en el vecindario. Todos sus vecinos estaban ahí. También sus familiares lejanos, amistades de la escuela, gente de aquí y de allá. De verdad era apreciado – ¿Así será el mío? -En realidad lo dudaba. Seguramente todos harían una gran fiesta, pensó negativo. De manera instantánea imaginó a todos sus persecutores, pseudo prometidas y rivales celebrando a lo grande. El cuadro en especial proyectaba a un Ryoga rebosante de alegría, saltando de un lado a otro. Frunció el seño con molestia -¡Oye! -se quejó Ryoga mientras se sobaba la cabeza.
-¡Shhhhhhhh! -Lo reprendieron provocando que el chico se sonrojara-¡Ranma! ¡Hiciste que quedará en vergüenza de nuevo! ¡Siempre arruinas mi vida! -pensó enojado mientras veía a Ranma seguir su camino. Violentamente tiró el vaso que traía en su mano y en consecuencia empapó su ropa con la bebida caliente. Tuvo que morderse la lengua para no gritar –¡Ranma esto es tu culpa! -pensaba el chico de la bandana mientras seguía furioso el sendero que había tomado a su eterno rival. Lo encontró muy quitado de la pena sirviéndose un té.
El joven notó la presencia de Ryoga también y el estado en que venía -¿Sabes? Existe algo llamado baño -le dijo observando sus pantalones -¿Te perdiste? -se burló como era usual.
-¡Esto no me habría pasado de no haber sido por ti! -exclamó Ryoga.
-No me culpes por tus errores como siempre lo haces -dijo el chico de los ojos azules, mientras dejaba a un lado la tetera.
Ryoga no quiso discutir más con Ranma. La gente a su alrededor empezaba a mirarlo extraño. Se lo cobraría después. Además no quería causar un escándalo ahí. Estaba dispuesto a reprimir su ira por su dulce Akane.
-Ranma que no te de tu merecido aquí, no significa que… -no articuló más al darse cuenta de que Ranma ya no estaba ahí.
- ¡Mira! ¡Habla sólo! -dijo un pequeño a su madre.
-¡No lo mires! -ordenó la señora al mismo tiempo que cubría los ojos de su hijo.
-¡Ranma! -exclamó furioso.
-¡Shhhhhhhhh!-
-Ya saben si necesitan algo, lo que sea estoy a sus ordenes -decía un joven hombre que se encontraba al lado de Nabiki.
-Gracias Sr. Tomizawa. Es tan gentil que esté aquí con nosotros -expresó Nabiki.
-Me ayudas mucho en el trabajo Nabiki, es lo menos que puedo hacer -sonrió cálido a Nabiki y después a Akane.
-Gracias por acompañarnos Sr. Tomizawa. Es muy amable, usted, todos los del departamento han sido tan atentos -agradeció Akane al hombre.
-Hey -dijo Ranma tomando asiento al lado de Akane –Toma -pronunció ofreciéndole un vaso de té a Akane.
-Gracias, no te hubieras molestado –dijo tomando el vaso de la mano de Ranma.
-¿Estás bien? -preguntó concentrado en su prometida.
–Por allá está mi hermana Kasumi -le indicó a su jefe, señalando con la mirada a su hermana mayor.
El hombre comprendió la intención –Claro -expresó el Sr. Tomizawa y abrió paso para que su asistente avanzara primero. Antes de ir hacia el lugar donde estaba su hermana, Nabiki echó una mirada furtiva a la ensimismada pareja.
-¿Quieres algo más? ¿Otra cosa? Lo que sea... –preguntó él.
-No -negó moviendo la cabeza de un lado a otro -Estoy bien -le aseguró sonriendo levemente.
-Bien -dijo él. La chica tomó un sorbo de té y después lo puso en la mesita que estaba a un lado del sillón. Silencio. El chico veía a la muchacha más tranquila, aunque sabía que en su interior estaba destrozada. Aún en su pena se veía bien, ¿Cómo no podría estarlo? Siempre era bonita. A pesar de vestir de negro y que su peinado era una sencilla cola de caballo -Su cabello- Ya estaba algo crecido desde unos meses atrás. Caía un poco más abajo de los hombros. No había recurrido a cortarlo, tal vez ya no quería hacerlo. De todos modos corto o un poco más largo se vería linda con cualquier estilo, pensaba Ranma. Sin saber cómo, sus dedos se encontraban acomodando un mechón que se había soltado -Qué suavidad –se decía mientras pasaba su mano a través del sedoso cabello. No quería dejarlo, pero su sentido común fue más fuerte que su instinto. Extraño. Demasiado. Silencio.
El último lugar donde descansaría su padre. Estaría al lado de su madre. Al fin se volverían a reunir. De nuevo las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. Esto era más doloroso de lo que había imaginado. No hizo ningún esfuerzo en retenerlas. Sólo las dejaba correr -¿Ahora qué? -se cuestionaba con tristeza la chica. De repente la Akane sintió como una mano tomaba la suya. Miró a al dueño –Ranma- y aceptó el gesto estrechando suavemente su mano.
Notas: Mi intención no era ponerlos tristes, la verdad no. Sólo que era necesario para la historia.
Debo agregar que me gusta mucho la comedia de la serie por ello agregué algunos tintes cómicos. Tengo que quitarle seriedad a la historia :P
