Holaaaaaa bueno solo quiero decir unas cositas rapidas antes de que entremos al tercer capi :3
Kaguya-hime Shiro!! Gracias de verdad por leer y dejar tus reviews, eres muy linda! xD ya no van a molestar tanto a Kamui, te lo prometo, y sip... es un yaoi, supongo que ya sabes cual es la pareja principal - muchas gracias de nuevo, y espero sigas leyendo!
Cany, ya aqui esta asi que dejate de joder XD
Los dos gemelos volvieron a la residencia para encontrarse con que todos los súbditos ya habían colocado las decoraciones en el salón principal. El baile de ese día se celebraría sin ningún contratiempo hasta ahora, y todos en la residencia estaban muy emocionados con ello, en especial Hokuto, quien había jurado que le buscaría una buena novia a su hermanito durante esa fiesta. En cuanto los hermanos subieron a la planta alta para observar todo cuanto habían comprado, Fujitaka llegó ante los señores Sumeragi, seguido por una hermosa mujer, con porte elegante y el sello real en uno de sus hombros.
― ¿Qué podemos hacer por usted, señorita Kaho? ―preguntó educadamente Oruha, tomando la mano de su esposo.
―No les quitaré mucho tiempo, lo prometo… simplemente vengo a pedirles la mano de su hijo Subaru en matrimonio.―Clow y Oruha la miraron, para después mirarse entre ellos con asombro. Siempre pensaron que cuando su hijo decidiera casarse (si es que ocurría), sería de una manera, un poco distinta. Aquello ciertamente los había tomado desprevenidos.
―Bueno, es que esto es un poco precipitado…―Musitó Clow, tratando de recuperarse de la impresión.
―Si me conceden a su hijo, les aseguro que todas sus deudas quedarán canceladas… no volverán a preocuparse por dinero, se codearán con los más ricos… y mi primo, el Príncipe Ran sin duda alguna, los considerará como de la familia...―Kaho hablaba como si se tratara de un buen negocio, y todos sabían bien que esa mujer no aceptaba un no por respuesta.
―Él aún es muy joven… ―comentó la madre del solicitado.
― ¿Por qué no te pasas por aquí esta noche? Daremos un gran baile, y así podremos pensar mejor tu propuesta. ―A Clow no le agradaba mucho aquella proposición, pero al final sería su hijo el que lo decidiera. Eso si no salía corriendo.
Syaoran corría tan rápido como sus pies le permitían. Seguramente Seishirou se molestaría tremendamente con él si algo le había sucedido a su familia, pero no había sido su culpa que los profesores de la academia de danza decidieran hacer una huelga para obtener mejores zapatos justo en ese momento; ni tampoco que una anciana más ciega que un murciélago le hubiera pedido que le leyera su horóscopo de la semana; o que una manada de vacas eligiera cruzar justo por la avenida principal. Llevaba noticias importantes, que seguramente le serían de interés a su amo. Uno de los criados de Sumeragi le había entregado una invitación para lo que parecía ser un gran banquete, los únicos requisitos para asistir eran usar un antifaz, y por supuesto, no ser de la familia Sakurazuka. Podían cumplir el primero, pero el segundo, era lo que haría esa noche tan divertida.
―Una fiesta eh…―musitó su amo, mirando a todos los presentes.
―Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir? Seishirou, ¿podemos ir ―Yuzuriha no dejaba de saltar a su alrededor, acompañada por Yukito y Fye. El Sakurazuka, recordando el pacto aún inconcluso entre él y la bruja, y al mirar la desesperación de sus hermanos, agachó la cabeza en muestra de resignación.
― ¿Puedes hacerlo? ―le preguntó el moreno, a la hechicera.
―Por supuesto que puedo, el único problema es el precio…―Precio. Claro. Seishirou lo veía venir. Seguramente ahora le pediría una gran cantidad de dinero, o algunas joyas, si tenían suerte se conformaría con uno de los retratos de la familia, de todas maneras, a nadie le gustaban.
―Solo di cuanto.
―Déjame quedarme una noche en tu casa y estaremos parejos.
― ¡Claro! Puedes quedarte en la habitación principal si lo deseas
― ¡Cuánta amabilidad!
―Nota mental: en esta clase de cosas, no es recomendable el sarcasmo.
―Anda Seishirou…―suplicaron sus hermanos.―Tenemos muchas habitaciones libres, puede ocupar una de ellas solo por hoy.
―Si hago eso, pronto vendrán más y la casa terminará llena de…
― ¡Vagos!―Exclamó Kurogane, al ver a los gemelos alimentando a sus dos nuevos huéspedes.
― ¡Mamá, los gemelos otra vez trajeron extraños a la casa!―gritó Fuuma, que escuchaba el alboroto desde el estudio
― ¿Cuántos esta vez, cariño?―preguntó amablemente Oruha, entre algunos gemidos, que ya eran como la música incidental de la residencia.
―Déjame ver… ―El mayor de los Sumeragi salió de la pieza, y se quedó en la puerta observando a los nuevos inquilinos.―Uno…
― ¡No te olvides de Mokona! ―chilló la pequeña criatura negra
―Bueno… uno y un cuarto. ―rectificó el hombre. Clow entró en la habitación de sus hijos, algo… desaliñado. Miró a las dos nuevas adquisiciones de su hija y sonrió amablemente.
―El baile comenzará en unos minutos, al menos por esta noche pueden quedarse aquí, hay mucho espacio y somos muy pocos…
― Sí, tienes razón… necesitamos otro par de hijos, ¡así que a trabajar! ―Exclamó Oruha, saliendo de la nada con una lencería que no dejaba absolutamente nada a la imaginación.
― ¡Mamá! ¿Puedes cubrirte un poco? ¡Se supone que eres una dama de sociedad, estás dando un espectáculo! ―gritó Fuuma, señalando a Doumeki, quien comía unas croquetas de atún con toda la calma del mundo.
―Oh vamos querido, no es la primera vez que ves a una mujer desnuda… ayer me enteré que tú y la chica de la panadería…
― ¡MAMÁ!
― ¿O fue la de la florería? Ah no, esa fue la semana pasada…
― ¿Tú también? ―preguntó Toya, como quien no quiere la cosa.
― ¡Suficiente charla de sexo! …hay que practicar. Necesitamos estar en forma antes del banquete. ―y con este último comentario, Oruha y Clow desaparecieron tras la puerta de su habitación, comenzando su ajetreada rutina… otra vez.
