Infectados
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Habían pasado ya 2 meses desde aquella reunión en casa de Vanessa. Los asesinatos habían aumentado así como las desapariciones, por lo que Lujo seguía en mi casa. Sus padres no se habían comunicado con él desde un mes atrás. La Ciudad Racoon en Pensilvania era un desastre.
Los STARS en Racoon habían sido suspendidos a raíz de que presentaron el informe del 24 de julio, donde se reportó que de los dos equipos enviados sólo sobrevivieron 5 personas, quienes presuntamente trataron de hacer un boicot contra Umbrella.
Desde el día de la reunión, dejé de ir a las reuniones. Lujo me actualizaba de todo lo que sucedía y Mina me visitaba a menudo. Por ellos sabía que Miguel y Vanessa estaban más unidos que nunca y que Karen había enfermado. Karen vivía cerca de la estación de policía de ciudad Racoon, y un extraño brote había surgido por ahí. Los síntomas comienzan con una aguda comezón. Luego aparecen algunas manchas en el cuerpo, seguida de algo de pérdida de piel en la zona afectada. Hasta el momento, esta infección no había sido identificada.
Y así fue avanzando el tiempo hasta el día 21 de septiembre. Lujo y yo decidimos salir a visitar a Karen, pero rápidamente notamos que algo no andaba bien. Entramos a una pastelería para tener algo que llevarle, en ella encontramos a Arturo, quien solía trabajar en ella medio tiempo. Mientras saludábamos, escuchamos la campana de la puerta, y al voltear vimos entrar a un sujeto que caminaba como si estuviera herido. Llevaba la cabeza abajo y su cabello largo ocultaba su cara.
- ¿Se encuentra bien? preguntó un cliente poniendo su mano sobre el hombro de esta persona.
El sujeto levantó la cara y sorprendió a todos en el lugar. Tenía el rostro sangrante y una enorme marca de una mordida cerca del ojo izquierdo, pero el sujeto ni siquiera mostraba signos de dolor alguno. Las personas se aterraron al ver tal espectáculo, y comenzó la gritadera al ver que éste se giraba para darle una mordida en el brazo al petrificado señor que había intentado ayudarlo. El dueño de la tienda dio un tremendo golpe con un bate de baseball en la espalda de la criatura mientras que el hombre gritaba de dolor. La criatura no hizo señas de dolor como el dueño esperaba, en lugar de eso, se viró y atacó a éste. El dueño le propinó otro batazo a la criatura, esta vez en la cabeza, lo que la hizo caer definitivamente.
Se escuchó un golpe en la ventana y se rompió. Entraron dos de estas criaturas y los que quedábamos en el lugar salimos despavoridos. Corrimos hasta el regalo de Arturo con motivo de sus 17 años: el auto que alguna vez había sido de su padre. Mientras subíamos alcanzamos a escuchar unos desgarradores gritos desde dentro de la tienda, aparentemente del dueño, pero no quisimos quedarnos a averiguarlo, arrancamos el auto y salimos a toda velocidad del lugar.
Lujo encendió el radio para investigar qué rayos eran esas cosas que abundaban en las calles. Y la cruda realidad nos aterró.
"…Una ola de asesinatos en masa se ha desatado en Ciudad Racoon. Gente del hospital de Ciudad Racoon ha informado que se trata de una clase de virus relacionado con el brote de hace unas semanas. Se ha informado que este virus es extremadamente contagioso y causa euforia y agresividad extrema, además de revivir las células muertas, por lo que no es fácil matarlos. No hay cura conocida…"
Nos quedamos pasmados mientras escuchábamos esto. Arturo comenzó a llorar mientras tomábamos pensábamos la infortuna que sufría Karen en este momento. Mientras caminábamos por la calle descubrimos que había criaturas de estas por toda la ciudad. Vimos a una niña corriendo de uno de estos seres y Arturo viró para atropellar a la criatura. Lujo abrió la puerta del auto y subió a la nena, la cual comenzó a llorar perdidamente. Esa criatura atropellada era su padre.
Conducimos directamente a mi casa. En la mesa encontré un recado.
Julio:
Las cosas en la ciudad no pueden estar peor. Te rogamos algún día puedas perdonarnos por esto, pero queremos que comprendas que tu hermana tiene 4 años y no podemos permitir que le pase algo. Trataremos de salir de la ciudad. Si tienes la oportunidad, escapa de la ciudad y búscanos en Exéter con tus abuelos. Te queremos mucho, nunca lo olvides.
Tus padres.
Mi enojo llegó a tal grado que no pude contenerlo. Golpee la pared con mi puño hasta que mis nudillos comenzaron a sangrar.
¡Esto es perfecto! Ellos están afuera en la ciudad y yo no puedo hacer nada, ni siquiera sé si lograrán escapar. Toda la gente que quiero me está abandonando, primero Karen y ahora ellos. ¿Qué sigue? ¿Mina? ¿Vanessa?... ¡Vanessa!
- ¡Vamos por Vanessa Karina y Mina! No podemos permitir que les pase algo.
- ¿Estás loco? ¡No podemos perder el tiempo, tenemos que irnos de aquí ya!
- ¿Vas a dejarlas ahí muriendo?
-¡Ni siquiera sabemos si siguen vivas o no!
-No me interesa, iré a buscar a Karina y Vanessa, al menos denme 5 minutos.
Ni siquiera esperé a que respondieran, tomé dos cuchillos de la cocina (no tenía nada mejor para defenderme) y salí del lugar.
Al salir note la calle vacía, aparentemente no había nadie, por lo que seguí mi camino. Llamé a la puerta de la casa de Karina, pero nadie respondió. Dándole una patada a la puerta, logré abrirla, aunque me lastimé un poco el pié. Escuché un ruido en la planta alta y subí.
Alcancé a ver a una de las criaturas. Esta estaba golpeando una puerta de manera desesperada, pero al notar mi presencia se fue contra mí.
Le clavé un cuchillo en el pecho, pero no sirvió. Entonces recordé que el dueño de la tienda pudo liquidar a la criatura golpeándola en la cabeza. La criatura me lanzó una mordida, retrocedí y la esquivé, y le clavé el cuchillo en su boca abierta. La criatura cayó.
Un tanto asqueado recuperé mis cuchillos, y la puerta cerrada tomo mi interés. La perilla giró con facilidad y pude entrar. Dentro estaba Karina a un lado de la regadera del baño sentada llorando. Le pregunté si estaba bien y asintió levemente con la cabeza, pero me comentó que no sabía nada de su hermana, ya que antes de la infección fue a un parque cercano con Miguel, pero no había sabido nada de ella desde entonces.
La noticia me devastó. Llevé a Karina con los demás y les dije lo sucedido. Les dije que se fueran a Exéter y yo los alcanzaría cuando tuviera oportunidad. Les hice jurar que recogerían a Mina en el camino y les dije que se fueran. No podía permitirme que le pasase algo a Vanessa. No sin luchar por ella. Arturo, Lujo, Karina y la niña subieron al auto y vi cómo se perdían a lo lejos.
Desde aquel momento estaba sólo.
