Capítulo 2 La Solución de Denali

Hermione despertó en la que antaño fuera la habitación de su esposo dentro de la gran Mansión Malfoy. Se levantó dirigiéndose al baño donde se ducho para después vestirse unos pantalones deportivos, sudadera y tenis. Habían decidido que se tomaría una semana puesto que, apenas un par de días atrás, habían dado de alta a su suegra y ella junto con los elfos eran los encargados de atenderla. Se dirigió a la cocina a disponer el desayuno y revisar los pormenores del manejo de esa gran mansión.

Habían descubierto que el accidente de su suegra, había sido resultado de una de tantas remodelaciones que se le estaban haciendo a la vieja casona para borrar lo ocurrido dentro de sus paredes durante la guerra. Una gran jardinera de mármol que colgaba de uno de los balcones se había desprendido cayendo sobre la dama y si no hubiera sido por la rápida ayuda de uno de los elfos, que la empujo para minimizar el impacto, seguramente Narcissa Malfoy habría muerto.

Todos los días le llevaba personalmente el desayuno a su suegra, para después ayudarla a levantarse y sentarla en uno de los sillones cerca del gran ventanal, donde podría disfrutar del sol, el canto de los pájaros y el hermoso aroma de las rosas del jardín. Después se iba a revisar la correspondencia que le era enviada desde las oficinas y firmaba lo que era requerido para después despacharla de vuelta. Supervisaba los avances de las reparaciones para evitar futuros accidentes, le suministraba las pociones que le fueron recetadas a Narcissa, disponía de la comida para después subir y comer con ella.

A veces pasaban la tarde platicando de cómo era Draco cuando era niño, viendo viejas fotografías y conociendo un poco más de las tradiciones de la familia. Otras veces pasaba el tiempo leyéndole a sus suegra alguno de los libros favoritos de Narcissa, otras tantas se iba a su habitación donde se recostaba a leer hasta la hora de la merienda, para después, ayudada por una de las elfinas, darle un baño de esponja y alistarla para dormir suministrándole otra de las pociones que hacían que su suegra durmiera profundamente. Tiempo que aprovechaba para trabajar un par de horas en el despacho de su suegro, hasta que su hora de dormir llegaba.

Había recibido la visita de algunos de sus amigos, que al enterarse del incidente, ofrecieron su ayuda en lo que la castaña requiriera. Pero gracias al magnífico trabajo de los elfos, sus obligaciones se habían minimizado. Su vida transcurría en una gran tranquilidad solo a la espera que Draco volviera para poder comprobar si el tratamiento tenía éxito. Lo extrañaba una barbaridad. Era un poco deprimente tener que dormir y despertar sola en aquella recamara que tenía impregnada la esencia de su amor.

El tratamiento hormonal al que estaba siendo sujeta la estaba enloqueciendo; no solo estaban alterando su fisonomía, ya que a raíz de esto, sus senos estaban mucho más grandes y sensibles que de costumbre, sino que además su apetito sexual se había incrementado desproporcionadamente encontrándose excitada y húmeda la mayor parte del día. Eso sin contar con que su humor fluctuaba como una montaña rusa. Podría estar muy alegre y al momento enojarse sin motivo aparente para después llorar desconsoladamente por cualquier tontería.

Su rutina se vio interrumpida una semana más tarde en la que sin previo aviso apareció su suegro Lucius Malfoy. Los asuntos en Australia habían sido finiquitados a la perfección en tiempo récor y a sabiendas que su mujer se encontraba incapacitada, decidió acelerar su viaje de regreso provocando la incomodidad de la castaña, que ahora se vía en la necesidad de no solo convivir con su suegra, sino también con Lucius, a sabiendas que existía una declarada hostilidad hacia ella.

Estando su suegro en casa volvió a retomar su trabajo a media jornada, ya que Lucius no estaba acostumbrado a fungir como enfermero delegándole todas esas funciones a su nuera. El solo convivía un rato con su esposa sacándola un poco del aburrimiento en que la rubia se encontraba.

Hermione se sentía incomoda ante su presencia y evitaba en medida de lo posible quedarse a solas con él. Se podría decir que todo estaba relativamente normal y que ambos se trataban con cierta cordialidad, hasta que una noche olvidó su bolso en el despacho de Lucius y esté buscando un motivo para recriminarle cualquier cosa, se puso a husmear dentro de él encontrando las píldoras que la castaña estaba tomando.

Cuando Lucius comprendió lo que eran sintió que le hervía la sangre de indignación y coraje, ¡Esa mocosa estaba tomando medicamentos muggles para evitar embarazarse! ¡¿Cómo era posible que su hijo fuera tan estúpido al defenderla, cuando ella lo estaba engañando?! ¡Lo sabía! sabía que mujeres como Hermione Granger jamás dejarían su éxito profesional por encadenarse a un mocoso, aun cuando dicho mocoso representara el legado de una gran dinastía.

Cuando la castaña bajo en busca de su bolso no solo encontró el paquete de pastillas sobre el escritorio, si no a su suegro hecho un basilisco que no dudo ni un segundo en reclamarle la osadía de engañar, no solo a su hijo, sino a toda la familia. Lucius Malfoy le recrimino y la ofendió hasta el punto que, con lágrimas de coraje, falto a la promesa que le había hecho a su esposo rebelándole a su suegro que, si existía un problema por la falta de heredero, no era ella si no su hijo el que lo tenía. Le mostro los resultados de sus análisis y la confirmación del diagnóstico donde decía que Draco padecía oligoespermia, lo que lo imposibilitaba a fertilizar el ovulo de una mujer de manera natural.

Lucius estaba en shock. No podía creer que Draco, su hijo, fuera el causante de que la dinastía Malfoy pudiera terminar. Sin disculparse por haber ofendido de esa manera a su nuera, Lucios salió de la mansión dejando a una muy dolida castaña llorando de impotencia y de coraje por todo lo que su suegro le había dicho. Tal vez estaba exagerando al sentirse tan dolida, pero las malditas hormonas la estaban volviendo hipersensible.

La tenue luz de la lámpara que apenas iluminaba la habitación, daba a la desnudez de la mujer que yacía en la cama junto a Lucius, un toque de misticismo. Su piel morena brillaba como caoba recién pulida, contrastando con la blanca piel de su amante. Si fueran otras las circunstancias seguramente la estaría follando sin descanso hasta el delirio, pero en ese momento no tenía cabeza para nada que no fuera la esterilidad de su hijo.

- Supongo que la salud de tu esposa es lo que te tiene en ese estado amor – dijo la joven dibujando sobre el pecho de su amante diversas formas a modo de caricia.

- Así es….eso y cierto problema que tengo en casa que no sé cómo resolver.

-¿Es grave?

- Lamentablemente…

-Tal vez si me lo contaras yo te podría ayudar o mínimo te desahogarías –dijo la chica besando la mandíbula del rubio – sabes perfectamente que debido al hechizo que usaste en mí, me es imposible revelar a nadie lo que tú me digas, ya que todo lo que se haya hablado en esta habitación desaparece de mi mente al poner un pie fuera.

-Por eso, mi querida Denali, es que eres mi confidente – contestó el rubio, apretando delicadamente el pezón de la chica. – Porque sé que aunque te hagan ingerir un galón de veratiserum o te sometan a mil crusios, jamás revelaras nada de lo que te he dicho hasta ahora….solo que este problema tiene que ver con Draco y no sé cómo podría resolverse.

- No me digas ¿tu hijo y tu nuera siguen rehusándose a tener el heredero que tanto deseas?

- Draco es estéril – dijo a boca de jarro, sintiendo como esas tres simples palabras eran como los clavos con los que se cerraría su ataúd. –Hoy descubrí a su esposa tomando menjurjes muggles y le recrimine por engañar a mi hijo de esa manera. Le grite, la ofendí, desquite con esa chiquilla la frustración y el resentimiento de tantas cosas que guardaba en mi interior por el hecho de que Draco decidiera casarse con ella mandando al diablo siglos de tradiciones. Hasta que ya no pudo soportarlo más y me grito en la cara que mi hijo era el culpable de que ella no pudiera ser madre. Por supuesto no le creí, pero me mostro los papeles de la clínica esa a la que fueron, donde se confirma que todo aquello era verdad; obviamente no le creí así que tome los estudios que le hicieron a Draco y por desgracia lo corroboré, todo es cierto... Draco es estéril y ahora no sé qué hacer…

Mi familia es una de las más antiguas del mundo mágico, se remonta a cientos de años atrás. Tuvieron que salir de Francia por los conflictos bélicos que en esa época ocurrían y se asentaron en Inglaterra donde la familia floreció haciéndose más poderosa de lo que ya era. Cuando mi turno llego, mis padres se encargaron de encontrar a la mujer idónea con la que se engendraría el siguiente heredero consolidando aún más nuestro linaje. Cuando mi hijo decidió casarse con esa chiquilla hecho por tierra todo lo que hizo mi familia para fortalecer la pureza de nuestra sangre y sin embargo no me quedo más remedio que aceptar esa unión, aun cuando esta iba en contra de todo lo que me habían enseñado… y ahora esto… siglos de tradiciones morirán con Draco… y no solo los Malfoy morirán con él, sino que la pureza de los Black lo hará también.

- Sé que tal vez no te gusta que te lo diga, pero tu nuera es una mujer muy inteligente y capaz. No solo ayudo a Potter a vencer al señor oscuro, sino que impulso tus negocios volviéndolos a hacer incluso mejor de lo que eran y ahora hasta está internacionalizando tus empresas. Seguramente debe tener una solución en mente ya.

- Pues si… según lo que me dijo, tanto ella como Draco están en un tratamiento de fertilidad, por eso las píldoras. Pero como te dije, ya investigue y no existe una seguridad de que dicho procedimiento tenga éxito. Además… no quiero ni imaginarme que esto se pudiera filtrar y se hiciera del dominio público, significaría el deshonor y la vergüenza de la familia afectando nuestro patrimonio de una manera que no te puedes imaginar. Muchas sociedades que se tiene con otras familias fueron firmadas en línea de sangre, según la tradición, donde se da la seguridad que el heredero en turno respetara dichos acuerdos… pero si no existe un heredero ¿Quién los va a respetar? Todo colapsaría en un instante.

- Vaya…se ve que el problema es más grave de lo que creí, ahora entiendo tu insistencia para que Draco tuviera un hijo casi desde el día en que se casó…

-Así es, es indispensable que exista un heredero si no el trabajo de generaciones y el mío propio se ira a la mierda

- ¿Y porque no lo tiene tú?

- ¿Qué cosa?

- Un nuevo heredero, ¿porque no lo engendras tú? digo aun eres joven y potente, podrías engendrar un hijo si lo quisieras.

- Sabes perfectamente que desde que Draco se concibió, Narcissa y yo no volvimos a intimar. Así que como pretendes que llegue ahora pidiéndole que cumpla nuevamente con su obligación de esposa y me dé un nuevo hijo. No, esto no funciona así. Además no olvides que está imposibilitada para moverse.

- ¿Y quién dijo que tenía que ser Narcissa la madre de tu heredero? Podrías divorciarte y casarte nuevamente. No creo que se te dificultaría encontrar una nueva esposa.

- ¿Bajo qué motivos pediría la anulación? ¿El que me haya dado un heredero defectuoso? Por supuesto que no, eso implicaría dar a conocer la esterilidad de Draco y como ya te explique las implicaciones que esto acarrearía, así que no, esa no es una opción para mí. Además después de tantos años y todas las cosas que hemos pasado juntos. Aunque nunca llegue a amarla, le tengo un gran cariño a Narcisa…estuvo conmigo apoyándome en los momentos más difíciles, jamás sería tan canalla para hacerle algo así.

- ¿Y si no te divorcias? ¿Si tienes un hijo con cualquier mujer que no sea tu esposa?

- Eso haría de el niño un bastardo y aun cuando yo lo reconociera y le diera mi apellido jamás seria visto como el heredero, eso sin contar que sería una gran ofensa para Cissi.

-Vaya, sí que está muy complicado todo esto –Denali calló por un momento pensando cual sería la mejor solución para el problema de Lucius - Existe una solución, solo que… no sé qué tan conveniente pudiera ser para ti…

- ¿Cuál sería?

- Que tú preñes a tu nuera, de este modo el niño sería un Malfoy legítimo.

- ¡¿Acaso estas demente?! ¿Cómo se te puede ocurrir tal aberración?

- No es ninguna locura ni mucho menos una aberración amor. En mi cultura eso es algo que es normal. Si un hombre no puede preñar a su mujer, es obligación del padre o del varón más cercano a la familia, si este hubiera fallecido o estuviera imposibilitado de hacerlo; de este modo el clan se consolida y se fortalece.

- Esas son costumbres bárbaras mi querida Denali, sería imposible que yo pudiera hacer algo así

- ¿Por qué sería imposible? No entiendo, eres un hombre y ella una mujer solo tienes que follártela hasta que la preñes y asunto arreglado.

- En primera porque esa chiquilla no me inspira más que repulsión, en segunda porque si Narcisa y Draco se enteraran terminaría muerto puesto que mi hijo nunca consentiría que le pusiera ni un dedo en cima a su mujer y en tercera porque ella jamás aceptaría acostarse conmigo. La conozco, aunque me cueste aceptarlo, una de las cualidades de la chiquilla es la lealtad y nunca faltaría a sus votos

- Ay amor, tu solo te complicas la existencia. Tu hijo y tu mujer no tiene por qué enterarse, él está de viaje y ella no se puede mover. En cuanto a tu nuera, podrías seducirla o simplemente hechízala ¿acaso no siempre te estas jactado del magnífico hechicero que eres? Pues ahí puedes implementar todo lo aprendido en las Artes Oscuras.

- Tienes una mente siniestra y retorcida ¿lo sabias? Por eso me encantas – le dijo el rubio acomodándose en medio de sus piernas mientras besaba y chupaba los perfectos senos de la morena

- Tengo un buen maestro – contesto sonriendo de manera seductora dejándose llevar por las caricias que su amante le proporcionaba.

- Sabes de sobra que sigo monitoreado por el Ministerio y si por casualidad lanzara cualquier imperdonable seria mi boleto de regreso a Azkaban, donde permanecería hasta que mis huesos se pudran. Además el maleficio Imperius no es infalible y una persona con una fuerte voluntad puede impedir que el maleficio le controle y por Merlín que esa mocosa tiene una voluntad de acero. Si usara amortentia, Cissi lo notaria no la creas tan estúpida. Tal vez no pueda moverse pero su cerebro sigue intacto- discutía el rubio mientras besaba con lujuria la entrepierna de la chica haciéndola gemir y suspirar.

- Hay otras maneras de doblegar la voluntad de alguien sin tener que usar un Imperius, piénsalo darling, si decides hacerlo yo podría ayudarte a que lo logres…..ahhh!- callo la chica al sentir la lengua de su amante en su centro desquiciándola de placer dejándose llevar por todo lo que ese hombre provocaba en ella.

Denali había llegado proveniente de una lejana región de África heredera de una gran línea de brujas Ashantis a Inglaterra años atrás, víctima de un traficante de blancas que la vendió a un burdel siendo apenas una adolecente. Su hermoso rostro y voluptuoso cuerpo fue objeto de la lujuria de los clientes del lugar. Cada noche era obligada a satisfacer a los parroquianos que por un par de galeones compraban sus servicios, hasta que un día apareció Lucius Malfoy en su vida. Él era diferente a toda esa bola de cerdos que la obligaban a satisfacer sus depravaciones cada noche; la trataba como una dama y en cada visita siempre le traía un detalle que la hacían sentir apreciada, aunque dentro de la cama volvía a ser la puta por la que pagaba. Aprendió a conocer sus gustos y a satisfacerlos, a Lucius Malfoy le gustaba el sexo duro y salvaje, disfrutaba follar con una hembra que participara activamente y le excitaba en exceso los gemidos y gritos de placer que pudiera arrancarle y ella lo complacía hasta dejarlo exhausto y completamente extasiado, lo que lo volvió su cliente recurrente.

El sexo con Lucius jamás fue suave, después de cada encuentro terminaba con el cuerpo todo adolorido y marcado. No sabía por qué, pero el rubio le daba la confianza de poder hablar y fue así que termino por contarle su triste historia, pero lo que nunca espero fue que Lucius pagara a su proxeneta por ella liberándola de esa vida.

De inmediato regreso a África solo para descubrir que tanto su familia como su Clan habían sido destruidos y en algunos casos esclavizados por esos magos que se sentían superiores, así que asqueada y dolida decidió regresar solo acompañada por aquel viejo códice herencia de sus ancestros, asentándose en un modesto departamento en un buen barrio, regalo de Lucius, incorporándose a trabajar en una de las empresas del consorcio Malfoy como recepcionista.

En agradecimiento, Denali se convirtió en su amante y confidente aceptando el hechizo que el usara en ella para que jamás fuera revelado la intimidad de su mentor, hasta el día en que ella decidiera tener una pareja. No lo amaba y sabía que el tampoco pero había hecho tanto por ella que era imposible no sentir un cariño real por el rubio por lo que si el decidía preñar a su nuera contaría con su ayuda y apoyo incondicional.

Lucius se encontraba sentado en su sillón favorito frente a la chimenea con una copa de whisky de fuego en su mano; veía absorto el crepitar de las llamas, su semblante no reflejaba ninguna expresión que denotara el conflicto interno en el que se encontraba. Denali le había dado una solución a su problema pero aquello le parecía descabellado y loco. Por más que tratara no se vislumbraba follando con su nuera, ni siquiera se sentía capaz de tener una erección con ella.

No podía negar que Hermione Granger era una chica linda pero nada del otro mundo, una belleza común para alguien tan común como ella. Podría jurar que su nuera era de esas mujeres reprimidas que veían el sexo solo con fines de concepción, quien sabe que artilugios habría usado para engatusar a su estúpido hijo y llevarlo al altar. Para él era bien sabido que Draco era un mujeriego incorregible -y muy dentro de él sentía orgullo por eso- siempre se le relacionó con las mujeres más hermosas y sensuales de la sociedad, así que no le cabía en la cabeza como era que esta gatita insignificante hubiera podido domar a su Dragón convirtiéndolo en un mandilón enamorado al pendiente del más mínimo capricho de la castaña.

Era ridículo el darse cuenta que tanto el futuro del legado de su familia como su patrimonio dependían del coño de aquella chiquilla insolente. Tal vez Denali tenía razón y debería dejar sus prejuicios a un lado y sacrificarse por todo lo que representaba ser un Malfoy. Y con este pensamiento tomo su copa de un solo trago y se encamino a la salida, el tiempo se le estaba agotando y quisiera o no tenía que actuar de inmediato aunque eso significara tener que drogarse el mismo para poder cumplirle a su "querida" nuera.