Las Crónicas de la Cama
Heracles
En verdad, cualquier lugar podía llegar a ser la cama de Grecia en cualquier momento. El tenía la habilidad de dormirse rodeado de sus gatos en cualquier lugar, sean las ruinas, en medio de una reunión, sentado al lado de Japón en su campo de siempre... ¡Todo lugar valía para dormir! La misión era recargar pilas, y el las recargaba de sobra.
No sabía cuando empezó a sentir "aquello"... ¿cuando supo Turquía también iba a visitarlo? ¿cuando supo que dudaba de quien era su mejor amigo? ¿cuando se quedaba en su casa pelando mandarinas y él las pelaba mejor que él y por ello siempre le daba un gajo en la boca? ¿o cuando notaba que cuando se separaban, quería volver a tenerlo cerca? Tantas preguntas sin respuesta le daban mas sueño todavía.
Para acabar con aquello de "solo amigos", se le ocurrió mandar una serie de indirectas que solo lograban sacar sonrojos al japones o mayormente su indiferencia porque no le escuchaba. El ritmo en el que hablaba la nación era realmente LENTA y no había forma de que el japonés se enterase sin des concentrase con Pochi, la hierba, las nubes, una mosca...lo normal, vamos. Harto, se le ocurrió la manera mas... "griega" de hacerle entender que lo amaba, la mas directa y...eso.
Así como entrada mítica, era un día de esos que te torras de calor y lo primero que se le ocurre, es quitarse la camiseta de lo que sudaba, que era nivel cerdo. Encima, al muy listo, se le ocurrió cavar un poco mas solo para sudar un poco. Cuando Kiku llego, no supo hacer mas que sonrojarse y sentarse donde siempre en las ruinas, mientras el hombre dejaba caer en el suelo la pala y se sentaba a su lado.
-Traje onigiris y...
Japón se quedo sin habla al ver como el griego agarraba la comida y la dejaba en el suelo bien puesto. Era la primera vez que lo hacía, como era de saber. Lo que mas le sorprendió y le dejo sin habla fue como el hombre se lanzó directo, cual flecha, y le tumbo sobre la caliente piedra (por el sol, así como dato). Japón se sonrojo nivel más de tres horas al sol sin protección solar al notar el cuerpo sudado contra su preciado kimono. Era realmente "incómodo" para él.
-¿Qué...?
No le dio tiempo a terminar la pregunta cuando los labios de Heracles besaron los suyos. Directos y certeros como flecha lanzado por ojo de halcón, por fin, después de tanto soñar lo (eso, y otras cosas), había besado por primera vez a su querido Kiku. Pero hubiera deseado que este le correspondiese, y no que se moviese como un perro con un incómodo collarín. Porque no le podía dar una bofetada, que si no, seguro que se lo daba, y doble encima. Ya su mirada decía su inconformidad ante el acto.
-No me bese de esa forma tan tosca, Heracles-san
-¿no me amas?-fue la pregunta directa estrella del día-Porque yo mucho...
Sabía que su color rojo-tomate no era solo por el sol y el calor, si no por la pregunta,el acto y la vergüenza que suponía decirlo en aquel momento en aquellas circunstancias.
-¿No había otro momento,Grecia-san?
-No pillabas mis indirectas...
-Las pillaba y de sobra, pero...em...-buscaba las palabras precisas, pero, la vergüenza lo mataba y espera una situación mejor, no en unos restos arqueológicos de su madre. Le recordaba a aquellas series en que los adolescentes lo hacían sin que su madre se enterase o en su cama antes de llegar. si...muy normal todo
-Te amo- fueron sus precisas palabras para desarmar por completo a su amor platónico.
Sin perder tiempo ni esperar a que él dijera algo mítico en sus sueños como "yo también,Heracles-san", se lanzo a sus labios. Por fin le había correspondido. Entre el cambio de saliva la inspección de su había alguna caries y el momento en que sus manos rodearon el cuello del griego solo fueron gasolina para darle más calor al momento. El griego termino el beso a falta de aire, dejando un fino hilo de saliva para meter sus manos por fin en aquel kimono de Kiku. ¿Cuantas veces había soñado que le quitaba el kimono, le metía mano por la zona baja y alta o se lo rompía con tal de penetrarlo de una vez? Sinceramente, en 102 reuniones, 100 en casa, 102 en el campo después que se fuera y los restantes 196 en su herencia. De las otras veces que soñaba con él, también se lo zumbaba, pero esas eran las contadas de él con kimono. Podía sonar salido, pero era la tierna verdad. Abrió un poco su kimono para poder chupar y mordisquear sus pezones. ¡Como le encantaba escuchar los mal disimulados quejidos de placer de Kiku! ¡como lo estaban disfrutando ambos. Mientras su boca estaba en aquella tarea, su mano derecha se dedico a entrar en la boca del japonés para que los lamiera a conciencia. Se notaban esas horas leyendo doujinshis a las tantas de la madrugada hacían que aprendiese bien la teoría. Pues como profesor, a examinar la practica. Su boca dejo de "jugar" para desatar la hermosa prenda, retiro los dedos y se los metió al instante. Mientras los movía, se deleito con los temblores y quejidos de Kiku. Pensó que fue suficiente (apenas nada, estaba muy impaciente), retiró los dedos de inmediato y metió su miembro de una sola estocada. Logro a escuchar un grito que mezclaba dolor y placer. Que dulce sonido. No espero apenas nada para poder moverse en el estrecho interior de Kiku. Lo volvía loco. Se movía con fuerza. Debía dar gracias a que estaba el kimono, si no, se estaría haciendo un daño que no venía a cuento.
Los cuerpos sudados se restregaban, los labios cambiaban besos tan apasionados que se hinchaban por momentos, las manos griegas estaban sobre un miembro realmente excitado (eso era la torre de Tokyo!) y en las caderas para profundizar las rápidas estocadas. El lugar había cogido una temperatura que se podía comparar con una sauna de Finlandia X5. Los maullidos de los gatos y el sonido de los pájaros piando no eran nada comparado con los locos gemidos de Kiku. "Atenas" si que daba placer del bueno, ya podían decir que los griegos eran buenos en la cama, porque el estaba experimentando una excitación que nunca había pensado que lo viviría.
Tardo un poco en correrse en la mano del griego, un poco antes que él lo hiciera dentro. ¡que vergüenza le dio verle chupar su liquido delante de él ,sonriendo como si nada!
-¿Que? Tu esencia sabe bien...
-¡Salga de encima mio Heracles-san!-se quejo totalmente rojo el japonés
-Dime que me amas...
-lo...lo amo, Heracles-san
-Quiero más
Kiku vio "horrorizado" como el griego bajaba hasta su miembro,lo agarraba con la mano y empezaba a chupar como si fuera si fuera una piruleta. Si es que, hacerlo en vivo era mejor que en sueños. Los gemidos eran más altos de lo que pensaba. Se lo metió por la boca y estuvo ahí un pequeño rato sin las manos de Kiku,que aparecieron para hacerlas más rápidas y revolver su pelo castaño. Insistía ahí, con la lengua, queriendo más de Japón. Quería su momento pantene.
Gracias a la insistencia y el arte de hacerlo de Grecia, por fin llego su amado momento pantene. El liquido blanco japonés inundo su boca, que, con gusto, lo trago casi entero. Lo hubiera echo entero, pero, no resistió pasar un lo poco que no había tragado en uno de sus apasionados besos. Se volvío a excitar de tal forma, que sin avisarle, se la metió de golpe
-Lo siento...excitas demasiado
En la nublada y casi ida mente del japonés resonaba un "me da que hoy no duermo tranquilo" y "me va a romper en dos".
Iiepale!
tarde lo mio, pero por fin subo!
si... he dejado un Heracles como el pico de una mesa: muy salido.
Así como dato el siguiente es Suecia
Aio!
